sábado, 15 de mayo de 2021

Escandinavia se cura con clima canario

Heddy Astrup.

Vintersol, en Arona, Svenska Re, en San Agustín y Casas Heddy, en Tías, ya forman parte de la historia del moderno turismo de salud, que surge y consolida en las islas desde mediados del siglo XX. A diferencia del turismo sanitario que se vivió a comienzos del mismo siglo, ya no se trata de los 'invalids' británicos con enfermedades respiratorias. Ahora son nórdicos que tienen capacidades limitadas, estrés, problemas musculares...

Si bien todas las islas reciben turismo escandinavo, Gran Canaria se ha consagrado como el principal destino de la población nórdica en el mundo. Además de una migración climática anual de la tercera edad hacia la isla, que se prolonga de octubre a marzo, esto ha provocado que un importante número de residentes extranjeros sean procedentes de esos países. Son notables las comunidades de suecos y noruegos, y en menor escala daneses y finlandeses, con sus iglesias (incluso una mezquita), colegios y clubes, impulsados por comunidades nórdicas se han consolidado en las islas, pero el caso de esto tres centros de salud es singular por el tipo de atención que ofrecen y porque conforman una actividad turística con unas necesidades específicas, que deberían servir de guía en la renovación del destino.

Tres personas son las protagonistas de estos tres casos en tres islas y momentos diferentes. Heddy Astrup tuvo la visión de construir un centro para la rehabilitación de niños discapacitados y sus familias en el clima saludable de Lanzarote, donde mejoraron su bienestar físico y mental, mientras recibían tratamientos de rehabilitación especializados. Desde su apertura en 1975, más de 60.000 clientes de Noruega y Europa se han beneficiado de los cuidados proporcionados por Casas Heddy, donde realizan tratamientos avanzados desde accidentes hasta derrames cerebrales; parálisis cerebral o la enfermedad de Parkinson, además de todo tipo de lesiones. Pero no es un hospital como conocemos. Es un concepto de cuidados que incluye salud, fitness y bienestar. Un Life Center.

Casas Heddy surge gracias a una noruega, Heddy Astrup, quien construyó en 1944 el primer lugar de acogida para personas asmáticas. En 1964 comenzó a buscar un lugar sin barreras arquitectónicas. Una parcela en Los Mojones, Tías, se convirtió en Casas Heddy, en 1974, gracias  al apoyo de un grupo de accionistas que invirtió más de 5 millones de coronas. En 1975 llegan los primeros clientes. Heddy falleció en 1978. En 1982 sólo hay 2 accionistas: Cruz Roja de Oslo y la Asosiación Også vi Kan, al 50%. En 1981, Cruz Roja de Oslo se hace con todas  las participaciones.

Otro nórdico declaraba: “Amo el sol y lo tomo hasta que es casi imposible levantar los brazos. Entonces mi asistente me ayuda y me coge en brazos metiéndome en el agua.  En unos minutos puedo moverme y empiezo a nadar. Los pies no los puedo mover pero con los brazos nado unos 300 metros hasta el muelle y vuelvo. Entonces mi asistente me ayuda a salir del agua, camino con su ayuda y con un bastón. Esta sensación que tengo de estar, hace media hora, en una silla de ruedas y ahora poder caminar no se puede describir... Nadie que esté sano puede imaginar lo que es... A estas horas las llamo Horas de Oro del día”. Fueron las palabras del primer turista sueco que se establece en Tenerife, afectado de esclerosis múltiple, Bengt Rylander, en 1958.

En 1957 había llegado al sur, a Los Cristianos, con el primer grupo de turistas suecos. Un grupo formado por personas afectadas por esclerosis múltiple en busca de un clima cálido que permitiera mejorar su calidad de vida y, si fuera posible, su salud. El resultado fue extraordinario e inmediato. Fruto de esta experiencia, la satisfacción con los resultados supuso el nacimiento del turismo en Arona y en el sur de Tenerife. Apenas cinco años más tarde se construye la Casa Sueca, residencia durante el invierno de los turistas nórdicos que disfrutaban de atención y rehabilitación. Pero la comunidad sueca había descubierto un paraíso de salud. Con esa convicción, surge por iniciativa de la Cruz Roja Sueca la Clínica Vintersol.

En Gran Canaria también surge otro caso singular. La misión de Svenska Re es "proporcionar rehabilitación orientada al trabajo, donde los participantes reciben las condiciones para mejorar la salud y recuperar la capacidad laboral de una manera sostenible a largo plazo". No te curan, sino que evitan que enfermes. Svenska Re se basa en "valores y en la investigación, la evidencia y la experiencia comprobada".

Svenska Re AB fue fundada en 1972, en San Agustín en el sur de Gran Canaria, es propiedad de la Swedish Re Association, formada por empresas y organizaciones suecas, que financian esta organización sin fines de lucro y el excedente se invierte en el desarrollo del negocio.

El clima cálido en combinación con el apoyo de los participantes de, entre otros, un fisioterapeuta, psicólogo y terapeuta ocupacional, lleva a que los participantes tengan buenas condiciones para regresar al trabajo más rápidamente.

Svenska Re nació gracias a Nils-Henrik Öberg, quien buscaba solucionar sus problemas de salud. Logró que la junta de la Asociación de Empleadores Suecos SAF fundara esta 'clínica'. Curiosamente, la OMS acababa de publicar el estudio que mostraba que las enfermedades relacionadas con el estrés eran dos veces más causa de muerte en el trabajo que el cáncer. El estrés se era la enfermedad del director en ese momento. Öberg desarrolló el proyecto de una instalación para la rehabilitación de los ejecutivos que se construiría en San Agustín. Consiguió el apoyo del director financiero de SAF, Sven Jungholm, quien tenía un hijo que padecía enfermedades reumáticas y sabía lo que podía significar el clima.

Se encargó a expertos suecos un estudio sobre climas saludables en el mundo, que ratificó que el sur de Gran Canaria era muy adecuado. La legislación sueca también permitió recibir atención en el extranjero. Después de fundar Svenska Re, compraron 20 hectáreas en Rocas Rojas y alrededores. Comenzaron con un avión completamente cargado con personas interesadas que vinieron a conocer el proyecto que, en ese momento, eran solo dibujos y cal en el suelo. Franco gobernaba en España y el socialista Olof Palme en Suecia, lo que provocaba reticencias por parte de los sindicatos a las inversiones en un país dictatorial que aplicaba la pena de muerte y torturas a opositores políticos.

Heddy Astrup, Nils-Henrik Öberg y Bengt Rylander, son tres de los protagonistas de la historia canaria del mundo, del turismo, de una realidad que ya supera el medio siglo desde que Canarias se convirtió en el espacio de salud de los países escandinavos (por iniciativa de ellos). Primero vinieron los 'invalids' de Reino Unido, y después los nórdicos. ¿Por qué no nos creemos esta realidad de que tenemos uno de los climas más saludables en el mundo y aprovechamos la realidad para dar el servicio a este tipo de turismo de alto valor añadido?

miércoles, 12 de mayo de 2021

El éxito que dañó a Puerto Rico (Mogán)

Puerto Rico en construcción.

El desarrollo turístico de Mogán se precipitó -literalmente- hace medio siglo, con la proyección de urbanizaciones que en sus planteamientos originales pretendían ser modélicas, lo que contribuyó a su rápido éxito y declive. Así fue el caso de Puerto Rico, cuyos promotores incorporaron innovaciones de repercusión internacional, pero aquel sueño derivó en una masificación que se alzó hasta cubrir las montañas de apartamentos inverosímiles. Y tan alta fue la escalada de construcciones que apodaron a aquella colonización urbana de los acantilados como 'urbanismo en cascada'.

Los comienzos tuvieron lugar en Patalavaca, con los apartamentos Doñana levantados sobre la playa -marcando tendencia-, al ser el primer núcleo turístico que serviría de impulso para el desarrollo del que entonces era el pueblito de pescadores de Arguineguín. Junto a Patalavaca se desarrollarían varios hoteles en primera línea de los que destaca Anfi del Mar, el resort de ‘time sharing’ que durante los años 90 se situó entre los mejor valorados en el mundo, ideado por el emprendedor noruego Björn Lyng, que se hizo famoso como inventor de las cajas fuertes Elsafe, así como por la patente de cabezas de diamante perforadoras de petróleo, propietario de centrales térmicas y recluso en un campo de concentración por ayudar a huir a perseguidos por los nazis alemanes. Todo un personaje, que logró levantar su emporio sobre la marea y el dominio público marítimo-terrestre.

Otro núcleo, actualmente el de mayor oferta alojativa del municipio, es Puerto Rico, iniciativa de la familia Roca, y tras el que encontramos la visión del arquitecto Manuel Roca Suárez. La inauguración oficial de este centro turístico tuvo lugar en 1972, hace 50 años, por el ministro de Información y Turismo, Alfredo Sánchez Bella.

El proyecto y primeros pasos del desarrollo de Puerto Rico fue un revulsivo -más allá de la isla- para el sector turístico, para el urbanismo y la ingeniería en aquel momento. Recordemos que se trataba de un barranco donde no había ni luz eléctrica, y los obreros acudían a la tienda de 'aceite y vinagre' de la hija de Sánchez (el 'encargado' de la finca), donde les servían refrescos de una nevera que funcionaba con gas. En ese barranco dedicado a la agricultura de exportación (como casi todas las tierras cultivables en la costa moganera), se diseñó la primera playa artificial calculada en el mundo con dique y puerto deportivo, con un proyecto del ingeniero Pedro Suárez Bores, discípulo de Ramón Iribarren, que realizaran junto a Casto Nogales el proyecto de la playa artificial de Las Teresitas. Bores sería el autor del obras en Los Gigantes (Tenerife), Los Cancajos (La Palma), el frente marítimo de Barcelona y también presentó una propuesta para el de Las Palmas de Gran Canaria, cuando se estudiaba transformar la actual Avenida Marítima, y otra para la costa de Veneguera. También hay que destacar que la urbanización de Puerto Rico fue la primera en Canarias que contó, desde su origen, con depuradora y emisario submarino. La zona baja del barranco se estableció como zona libre para disfrute de los visitantes y equipamiento. La urbanización tenía prohibido el levantamiento de edificios que impidieran ver las montañas que rodeaban el barranco. Hoy sólo se ven construcciones...

En el equipo técnico del proyecto figuraban personalidades como el propio Manuel Roca (autor de edificios tan destacados como el Hotel Fariones en Tías, o el Cristina en la playa de Las Canteras), el arquitecto Agustín Juárez Rodríguez (colaboró en obras como el Auditorio Alfredo Kraus o el Teatro Pérez Galdós), y el ingeniero José Fernández Muñoz.

Puerto Rico supuso un empujón a la fiebre especulativa y urbanizadora que se extendió por el municipio a finales de los setenta, cuando se realizó la carretera de la costa de Mogán, la cual ya preveía los accesos para los proyectos de urbanización de casi toda la costa: Amadores, Tauro, Playa del Cura, Los Frailes, Medio Almud, Tiritaña, Taurito, Playa de Mogán (y Veneguera, aunque en este caso la carretera tardaría más de una década en construirse de forma 'espontánea'). Las crisis evitaron que todo se ejecutara.

Unos barrancos se salvaron y en otros se permitió lo indecible por un Ayuntamiento en el que los técnicos municipales de la época tuvieron un nefasto protagonismo que trascendió fuera de las islas, tras la denuncia de un notario por amenazas y coacciones en la constitución de la Junta de Compensación de la urbanización de Playa del Cura. O el procedimiento abierto por el Cabildo Insular para retirar las competencias urbanísticas al Ayuntamiento tras los vertidos ilegales en la costa para construir un paseo entre Taurito y Playa de Mogán.

Puerto Mogán fue otro caso de iniciativa original y sorprendente. Su impulsor, el conde y bohemio Rafael Neville, quería convertir aquel puerto deportivo y pesquero en la Marbella del Atlántico, atrayendo a la ‘jet set’, logrando convertirlo en un lugar de reclamo para embarcaciones de lujo que cruzaban el Atlántico.

Las crisis turísticas (de oferta, de demanda, de turoperadores, etc.), las movilizaciones sociales como 'Salvar Veneguera', contra la masificación y a favor de las leyes de Espacios Naturales (1987), o de Moratoria Turística (2001), alteraron los ritmos del desarrollo de la entonces famosa Costa Mogán, un destino que antes de la pandemia recibía un millón de turistas cada año en sus 35.000 camas alojativas entre hoteles y apartamentos, situadas mayoritariamente en pequeños núcleos en la desembocadura de barrancos, junto al mar. Una franja litoral que urge de una remodelación y renovación que de solución a los errores cometidos (o provocados) en un pasado no muy lejano.

jueves, 6 de mayo de 2021

Venecia y Marbella estuvieron en el Atlántico

Neville en Porto Rafael
Acabo de enviar mi artículo para su publicación en el próximo número de la revista turística It is Gran Canaria. Un artículo que me ha permitido rendir un pequeño homenaje a uno de los personajes singulares que tuvo un relevante papel en nuestra historia del turismo. Precisamente, en este año en que se cumple el 25 aniversario de su fallecimiento: Rafael Neville Rubio Argüelles, V Conde de Berlanga del Duero.

Para unos es la Venecia del Atlántico, pero el sueño de su creador, Rafael Neville era crear un lugar donde la jet set marbellí de los 80 y 90 pudiera inventar en una larga y plácida prolongación del verano, pero en el océano Atlántico. En la desembocadura del barranco grancanario de Mogán. Un pequeño pueblo de pescadores y agricultores cuyas casas escalaban el risco para dejar todo el suelo fértil para cultivar. Eran tiempos difíciles para las familias de la playa y del barrio de Lomo Quiebre, y de todos los caseríos de la zona. Las oportunidades económicas y salidas laborales se reducían al sector agropecuario. La carretera asfaltada, con sus túneles y tramos sobre acantilados, acababan de sustituir la vieja pista de tierra que conectaba desde Patalavaca hasta La Aldea.

Rafael Neville, Conde de Berlanga del Duero, encontró en Mogán el lugar perfecto para su sueño. Un reducto para la tribu marbellí, promoviendo su idea de pueblo marinero de lujo con canales y atraques para yates, apartamentos de estilo mediterráneo, un hotel y una zona para embarcaciones de pescadores que durante décadas estuvo inconclusa, pendiente de los presupuestos públicos para que la calidad del puerto se trasladara también a la zona e instalaciones de los marineros.

Pero el éxito de Puerto Mogán fue inmediato. Gran Canaria crecía y el turismo ocupaba toda la oferta alojativa. Los pantalanes se llenaron de yates vistosos y otras lujosas embarcaciones atraían a numerosos curiosos. Aunque no se hizo realidad el sueño de Neville. A pesar de que lo intentó con sus amigos: Alfonso de Hohenlohe, rey de fiestas en Marbella como un Rey de fiestas, la célebre Gunilla von Bismarck y, entre otros/as personajes del famoseo, como el fenómeno radiofónico y televisivo, Jesús Quintero, mordaz y divertido entrevistador más conocido como 'el loco de la colina’, en aquellos años de estreno de la libertad tras la dictadura en España.

Don Rafael, miembro de la nobleza y de apariencia bohemia, intentó convencer con una idea fantástica a la ‘tribu’ de Don Hohenlohe para que incluyera Gran Canaria entre los lugares selectos para esa corte singular, pero para el artífice de Marbella, que construyó el Marbella Club Hotel en 1954, Mogán le parecía poco interesante. Un pueblo muy pequeño con la limitación de la lejanía de la ciudad con sus servicios (sanidad, negocios…). A lo que contribuía un galopante deterioro de la isla con infraestructuras muy deficitarias que no eran comparables con el esplendor de la Marbella. Mogán era un oasis de tranquilidad y un coqueto puerto en el que un reducido grupo de ricos podía disfrutar del aislamiento dentro de una isla. Pero era otra cosa, muy diferente a Marbella, de donde fue ‘exiliado’ por el gobernador civil (máximos representantes de la dictadura) por los constantes enfrentamientos que tuvieron y que Neville pudo mantener gracias a su posición en la nobleza española. De Málaga partió a Cerdeña, donde comienza a desarrollar proyectos como urbanista, creando ‘Porto Rafael’ para desplazarse a Gran Canaria y crear el puerto que sería conocido como ‘La Venecia de Canarias’. Neville murió a los 70 años, lejos de su Torremolinos, en 1996, residiendo en su Porto Rafael, tras vender su apartamento en Mogán por los apuros económicos que sufrió al final de su vida.

En el 25 aniversario de su fallecimiento, justo es recordar a quien hizo realidad, en parte, el sueño de convertir la playa de Mogán en el origen de lo que hoy es un destino turístico consolidado, compartiendo e integrando a la población del lugar, con la referencia de esas viviendas rodeadas de la luminosidad del mar moganero, lugar con encanto y atracción como uno de los lugares más visitados de Canarias.

sábado, 1 de mayo de 2021

Ecotasa de autor en Lanzarote

Periodistas y participantes en el coloquio.

El año que falleció César Manrique, la población de Lanzarote ascendía a 68.000 personas. Hoy son 155.000. Un crecimiento contra el que clamaba el artista hace 30 años, pero a la vista está que no le hicieron caso. Los turistas son más: 3,5 millones. 12 veces más que los que visitaban la isla en 1992. ¡No! No se paró, sino que se aceleró el crecimiento hasta nuestros días. Hasta que se cumplió la advertencia de César. Y se paró todo, todos, hace 14 meses. El artista, visionario, lo avisó en repetidas ocasiones, pero no le hicimos caso. Ni tan siquiera preparamos un plan para la crisis que tan claro veía venir César. Sólo planes para crecer, arañando por aquí y por allá sobre un territorio que tiene protegido un 41% de su superficie, en el papel. Muchas leyes y normas con reiteradas menciones al ‘desarrollo sostenible’ de una isla que, cuando César dijo "¡Parar!", soportaba 88 personas por kilómetro cuadrado y en 2019 se juntaron 280. A eso, se suman vehículos, alojamientos, instalaciones de ocio, deportivas, consumo de agua, luz, producción de residuos… Y si alguien puede decir que se ha alcanzado la sostenibilidad, que piense lo que diría Manrique. Todo esto ha sucedido en la isla donde se elaboró y aprobó la 'Carta de las Naciones Unidas de Turismo Sostenible' en 1995. Y no hemos intentado corregirlo.

Así estamos hoy, con el turismo en vilo permanente, a la espera de poder abrir sin dejar de pagar. Porque un hotel cerrado es un coladero de dinero en gastos mantenimiento e impuestos, y si has realizado obras o compras, añade gastos financieros. Pagar, a pesar de que sea necesario y obligado el cierre. Y la situación es dantesca, hay un hotel con 10 clientes para los que tienen que trabajar 70 personas. Hay para escribir muchas historias. Ese era el panorama de la celebración del I Foro de Reconstrucción de Lanzarote impulsado por Biosfera  Media. Bueno, el escenario era el del Auditorio de Los Jameos del Agua, y allí recordamos que César decía que Lanzarote fue la Cenicienta de Canarias, para ser ahora ejemplo (a pesar de todo), en el que muchos soñamos con compararnos, retomando el vuelo sobre esas cenizas.


Sí. La Cenicienta. Una hermosa metáfora de cómo el fuego de sus montañas pintó un lienzo de figuras abstractas calcinadas. Una Timanfaya que bajo su piel de lapilli conservaba una tierra fértil de malvasías, batatas, cereales y legumbres. Pero, sobre todo, esas galerías, túneles y jameos que César y un grupo de lanzaroteños transformaron en el sueño utópico de millones de turistas, mejorando la calidad de vida de los/as conejeros en una burbuja que crecía, como antes lo hacían las obras de Manrique. Las cenizas de una belleza natural única, tratada con las mejores manos, las de la propia población lanzaroteña.

En el foro comenté que se podría conjeturar sobre la recuperación, la coincidencia general de expertos se anunciaba en el Foro Internacional de Maspalomas en diciembre, o hace una semana en Futurismo, en Adeje. Que prevén para este año el 70% de turismo nacional y el 30% de visitantes extranjeros. Los condicionantes son esta montaña rusa de picos y caídas de contagios, la velocidad de vacunación y la pronta activación económica con los fondos europeos, donde la sostenibilidad es imperativo. También, hay coincidencia en el sector que los destinos de sol y playa serán los primeros en recuperar, o que los de congresos y negocios lo tienen muy crudo con el cambio cultural de las videoconferencias, eventos online y webinars… Para terminar con el turismo de naturaleza. Lanzarote tiene sol y playa, pero también naturaleza, arte y César Manrique, con un potentísimo conjunto de ofertas de los Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT) que demuestran que se puede rentabilizar la estancia del turista frente al todo incluido y la hibernación climática de los turistas. Pero el futuro es más incierto en Lanzarote. No sólo la pandemia, sino ahora el brexit (el turismo británico es el 48% en Lanzarote, mientras en Gran Canaria es un tercio del total), y las campañas extraordinariamente agresivas que están poniendo en marcha destinos como Egipto, Turquía… a precios con los que no podremos competir, pero que ya conocimos sus efectos en 2009, hasta que las primaveras árabes provocaron la huida de turistas a destinos seguros.

La buena noticia es que Lanzarote tiene más posibilidades de re-crearse y, los fondos europeos pueden servir para "convencer a la mayoría". Tiene la isla 70.000 camas turísticas legales. Maspalomas Costa Canaria tiene 100.000. Pero, la oferta de la isla conejera incluye un Parque Nacional, es Reserva de la Biosfera y Geoparque, pero sobre todo tiene la marca César Manrique. Maspalomas tiene las dunas, el palmeral, la charca y el faro. Varios parques temáticos. Y el icono de Gran Canaria agoniza, la naturaleza se lleva al mar más arena de la que deposita. Evitarlo es la prioridad. 

¿Y cuál es el secreto de Lanzarote? Pues, a pesar de que la Fundación César Manrique está en ERTE desde marzo, paralizada forzosamente, busqué en los libros sobre el artista qué decía, recordando su ímpetu y entrega al pregonar: Buscar la autenticidad, no homogeneizar o ir a lo estandarizado (ya están cambiando el blanco y verde por acristalamientos en Puerto del Carmen), diferenciarse y no copiar (pero el jardín interior del Hotel Salinas se lo han cargado, la joya del edificio de Fernando Higueras con la colaboración de César); Usar el turismo para educar, enseñarle a ver y sentir la naturaleza, aprender de ella, amarla. O, en definitiva, apoyar una industria inteligente turística, al ser la única alternativa a la escasa posibilidad de supervivencia con sólo la agricultura o la pesca (ya testimonial); Y potenciar ese sentido y sabiduría del pueblo conejero que ha modelado el paisaje, la arquitectura y las tradiciones culturales.

César, como su antecesor Néstor Martín-Fernández de la Torre, invitó a programar el futuro desde el presente, convertir la vida en un experimento creacional, una obra de arte, y animaba a revertir la destrucción en marcha (Néstor lo planteó 50 años antes y nosotros hemos de reiterarlo 30 años después de la muerte de César).

Hay mucho por hacer, pero para empezar, las instituciones de Lanzarote no deberían cerrarse en los catálogos de instrucciones de los Planes de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD), que regulan las millonarias inversiones que vienen para la ‘reconstrucción’. Y digo que no nos cerremos en sus instrucciones, porque están inspiradas en el modelo de Lanzarote, cuando esta isla ya aprobó ese examen, con nota. Ahora hay que ser más audaces, y el pueblo de Lanzarote ya sabe cómo, lo aprendieron desde la cuna, lo han vivido día a día. Sólo tienen que cuidar y vivir la utopía, recrearla. Lanzarote es la isla de la meditación, saludable, el jardín de lava y viento, de sal y océano, con sus cocinas del diablo, limpia, inteligente, con calidad de vida… Todo eso es la herencia de César, de Pepín Ramírez, Jesús Soto y otros, los 5 magníficos de la isla. La isla tiene una calidad de vida, seguridad, conectividad, infraestructuras, pero ¿podrá decidir y lograr un visitante en menor cantidad y mayor estancia? ¿Y -pensemos la utopía- que además contribuya a mejorar la isla? Si se mira más allá del bloque y el escaparate se puede ver el mar, pero Cenicienta es la verdadera protagonista. 

Y como intervención necesaria en el Foro, la propuesta del alcalde de San Bartolomé de Lanzarote, al plantear la necesidad de la ecotasa con destino finalista. ¿No deberían los visitantes llegar y pagar un euro por cada noche de estancia? (31,5 millones se habría recaudado en 2019, por ejemplo). Porque ¿qué puede aportar a la isla un turismo que racanea un euro diario por vivir la utopía? De hecho, algo se ha hecho muy mal para que el gasto turístico en destino en Lanzarote esté por debajo de la media en Canarias. A veces, más es menos. Imagina que llegas a un destino y pagas porque así tendrás un entorno de mejor calidad, contribuyes a reducir tu 'huella de carbono' y te obsequian con poder fotografiar y publicar los selfies y demás imágenes de la isla, una isla de autor. El 'land art' en el que las personas forman parte de la obra creativa.

PD. Mi agradecimiento a Biosfera Media.

  • En la foto, de izquierda a derecha, los periodistas Jaime Puig y Domingo Rivero, Francisco Martínez (Asolan), José Martínez Mpanga (Lanzarote Premium), Alcibíades Trancho (economista), yo y Salvador Hernández (Biosfera Media)

jueves, 29 de abril de 2021

Lanzarote, reconstruir la utopía

Firma de la constitución de la Fundación.
El próximo viernes participaré en el 'I Foro de Reconstrucción de Lanzarote', que organiza el grupo de comunicación Biosfera Media. Sólo por el hecho de poder estar, una vez más, en el Auditorio de Los Jameos del Agua, merece la pena colaborar en el acto. En él participarán los/as alcaldes/as de la isla y la presidenta del Cabildo Insular. De aperitivo se presentará un video sobre la situación turística de la isla. Ya me imagino las imágenes y datos del devastador impacto de la pandemia en La Tiñosa, Costa Teguise o Playa Blanca... o La Graciosa, más de moda que nunca. Son los síntomas en la actividad turística del virus que ha afectado como un tsunami a toda la isla, incluyendo la Fundación César Manrique, que permanece en ERTE desde hace más de un año. Una situación inconcebible, cuando el mensaje y enseñanzas del artista es más necesario que nunca. Los responsables de las instituciones conejeras son conscientes de que el legado del artista es impagable y, por lo tanto, deberían ayudar a que se reactive la Fundación para que recuerde y actualice el mensaje del artista que hizo de Lanzarote un modelo, basado en el arte, el respeto al paisaje y a la sabiduría que se consolida en sus tradiciones. Una utopía hecha realidad.

El coloquio contará también con Alcibíades Trancho (economista), Francisco Martínez (presidente de la Confederación de Empresarios de Lanzarote y vicepresidente de la patronal turística Asolan), y José Martínez Mpanga (grupo empresarial Martínez Hermanos e impulsor de Lanzarote Premium).

El Foro viene precedido de una cumbre turística de las corporaciones locales de la isla, que tuvo lugar el pasado lunes, para analizar las posibilidades y procedimientos de la convocatoria de los Planes de Sostenibilidad Turística en Destinos (PSTD). Una cuantiosa inyección económica procedente de la Unión Europea a ejecutar en muy poco tiempo (tres años incluido éste). Pero..., ¿cómo resolver o qué aportar en este foro para la reconstrucción del turismo, si el Plan ya define las líneas de actuación? Está claro y reglado el escenario político y su presupuesto, pero no tanto para Lanzarote. En realidad, el Plan elaborado para toda España parece inspirarse en el modelo de Lanzarote que impulsó su éxito mundial desde hace más de 50 años. O, como dijo César: “No tenemos que copiar a nadie, que vengan a copiarnos a nosotros”.

No olvidemos esa herencia del artista, que no pudo ver cómo tras su muerte la isla acogió, en 1995, la Cumbre Mundial del Turismo Sostenible, de la que salió la Carta de Turismo Sostenible. Por si fuera poco, en 2017, se celebró también en la isla la Conferencia Internacional 'La Sostenibilidad como factor clave de competitividad para el Desarrollo de la Industria Turística'. Y es que César Manrique ya había anticipado que el modelo de Lanzarote sería un ejemplo a imitar. Y así quedó plasmado en esas cumbres. Pero Lanzarote ha de ir más allá, pensar en el futuro y no dilapidar o ver languidecer la herencia de la generación manriquiana, conformada por 'los cinco magníficos' de Lanzarote (junto a José Ramírez, Luis Morales Padrón, Antonio Álvarez y Jesús Soto), a los que hay que añadir su generación de amigos/as, sin olvidar a Leandro Perdomo, o los cientos de colaboradores que transformaron la isla y a sus habitantes, para asombro del mundo.

Por ello, no me convence el término Reconstrucción, dado que no ha habido un bombardeo, terremoto o hecatombe. Ni tampoco el manido llamamiento a la sostenibilidad, que venimos repitiendo -por lo menos- desde 1995, cuando la realidad es que cada día somos más insostenibles, porque no se trata de mantener sin variar esta actividad turística, que no se caiga o se tambalee, a pesar de depender de un exquisito equilibrio en el destino y de muchas incógnitas más allá de nuestro horizonte. No. Prefiero imaginar a esos 'cinco magníficos' reunidos nuevamente y pensando en qué puede solucionar esta situación y cómo preparar el futuro para esa nueva relación entre visitantes y residentes, entre turismo y la isla, entre agotar la belleza y mantener viva la utopía. Como en aquellos años en que cada inauguración embellecía hasta el asombro la isla para disfrute de todo el mundo (sí, el planeta entero).

Quizás sería cuestión de repensar esos planes PSTD, antes de intentar ejecutarlos en la isla de forma chapucera y ciega, porque Lanzarote está un curso (o más) por delante de esos planteamientos... y es que el documento del PSTD marca las pautas marcadas por quienes saben pero no entienden la realidad conejera. Un documento que habla de turismo y su futuro, sin citar una sola vez la palabra 'Creatividad', ni la palabra 'Arte', ni tampoco 'Naturaleza', o una vez solamente 'Innovación'. O, lo que es lo mismo, un texto que no aporta nada al fenómeno turístico lanzaroteño, probablemente el destino mundial con más centros artísticos -casi toda la isla- creados para el turismo.

Sólo con ver cómo se ajustan las palabras claves de la convocatoria al modelo creado por Lanzarote, nos topamos con un pasapalabras superado,  como: Transformación del destino mediante un modelo que permita la sostenibilidad sin perder competitividad; Innovación y calidad; Reposicionamiento; Diversificar la oferta turística; Complementar el producto de sol y playa; Productos de alto valor añadido para el turista; Recursos turísticos cuyo aprovechamiento es escaso o nulo; buscar el equilibrio territorial y amortiguar la concentración de los turistas; O la redistribución de los beneficios socioeconómicos; además de la colaboración público-público y público-privada; etc... Algo que en Lanzarote se practica, con altibajos, desde que Raquel Welch se bañaba en el charco de los Clicos.

Pero el Foro debe dar algunas respuestas, aunque yo me siento como un intruso, porque más que decir qué tienen que hacer en la isla conejera, son los propios lanzaroteños quienes pueden aportar luz a esa utopía necesaria para la mayoría de destinos en todo el mundo. Por ello... ¿No sería conveniente apoyar a la Fundación y crear en ésta un laboratorio de estudio del modelo lanzaroteño para continuar -con las herramientas, tecnología y conocimientos actuales- la transformación iniciada hace unos 50 años por los propios lanzaroteños y lanzaroteñas? ¿No deberían las instituciones canarias, con Lanzarote al frente, exigir coherencia en el PSTD para no despilfarrar esos 70.000 millones de euros, a toda prisa de aquí al 2023? ¿Podrá sobrevivir la utopía a este intento de estandarización de la recuperación turística?