viernes, 3 de julio de 2020

Fin de etapa presidencial en Binter

Pedro Agustín del Castillo (foto Europa Press)
Estos últimos meses hemos vivido una experiencia inédita en la historia. Un mundo en cuarentena (salvo algunos que creyeron lo de la inmunidad de rebaño sin darse cuenta de que el virus no tenía nada que ver con anteriores experiencias). Miles de millones de personas confinadas. Y España fue uno de esos países que impuso la cuarentena. Tarde y mal, con un foco central en Madrid que no se confinó inicialmente, sino que se extendió a casi toda España con el cierre de las universidades sin aislar la que sería la capital de un estado más castigada por la enfermedad, salvo que alguna otra capital supere este fatal resultado...

El asunto es que durante estas fechas extrañas ha coincidido el fallecimiento de varias personas por otras patologías, pero probablemente complicadas por el encierro forzoso de la población. Una situación dolorosa, con imposibilidad de celebrar el duelo, que todos hemos superado con más o menos fortuna, con nuestros momentos de desánimo frente al que impusimos nuestra creatividad y positivismo. Con una gran incertidumbre y miedo ante algo desconocido y brutal, ante un futuro incierto.

Entre las personas fallecidas en las islas, cabe destacar a tres figuras del turismo como Alejandro del Castillo, conde de la Vega Grande; Pablo Barbero y Manuel Poladura, ambos profesionales del sector. Tres grandes pérdidas y tres personas a las que conocí y traté personalmente, con ese ADN del mundo del turismo en el que la empatía es la tarjeta de presentación y el origen de amistades que perduran.

Pero el parón económico ha originado o acelerado también cambios mercantiles. Proyectos de vida o empresa truncados. Bodas que no se celebran, viajes, encuentros, desencuentros o sinergias... Quiebras, bancarrotas (el Circo del Sol, sin ir más lejos), despidos, inactividad que difícilmente podrá reactivarse y volver a niveles anteriores a la crisis porque la amenaza sigue latente. Porque las normas de la nueva realidad perjudican un modelo de vida que se fundamentaba en la conectividad, en el contacto, el encuentro y la masificación para obtener beneficios.

En este escenario, tras el parón forzoso de la actividad aeronáutica, la empresa Binter Canarias ha sufrido severamente el impacto de la pandemia, al encontrarse inmersa en un proceso de expansión que tuvo que frenar en seco. La compra de aviones, combustible, slots (reservas de espacios aéreos durante el tiempo que se realiza una línea entre dos aeropuertos), contratación de personal, campañas de promoción... Todo ello para poner en marcha un ambicioso plan de crecimiento de la conectividad desde las Islas Canarias con Península, países africanos y otros destinos. Pero todo tuvo que detenerse. Los profesionales contratados o 'fichados' de otras compañías, se vieron de la noche a la mañana en un limbo. Y toda la responsabilidad y amargura de la situación la vivió en primera persona el presidente de la compañía, Pedro Agustín del Castillo, quien ha sufrido durante los últimos tres meses una presión que ha determinado el fin de su carrera como presidente de la aerolínea al presentar su dimisión, idea que había anunciado hace bastante tiempo. La compañía había cumplido su 31 aniversario el pasado 26 de marzo, siendo los últimos 18 años los que marcan la impronta de Pedro Agustín del Castillo como presidente, tras el acceso a la mayoría accionarial del grupo empresarial canario Hesperia Inversiones Aéreas en 2002, con Rodolfo Núñez como vicepresidente, quien ahora ha asumido la presidencia de la compañía, la otra pieza del tándem directivo de la empresa. Una decisión que había anunciado hace tiempo pero que no hallaba el momento de materializarla, si bien continuará como accionista.

De Pedro Agustín del Castillo hay que decir que es miembro de la familia condal, sobrino del noveno conde, Alejandro del Castillo, quien falleció durante los días de confinamiento. Su tío y su padre participaron en la creación de Maspalomas Costa Canaria y la empresa Amurga y otras que consolidaron el proyecto de la gran ciudad turística invernal que hoy día es este territorio que discurre entre Bahía Feliz y Pasito Blanco. Los hermanos del Castillo tomaron diferentes rumbos empresariales, si bien en la actualidad Pedro Agustín estaba a cargo de algunas empresas familiares y, entre otras cosas, de la labor filantrópica de la familia al frente de la Fundación Amurga. Asimismo, es presidente de la empresa Elmasa Tecnología del Agua, del Consejo social del BBVA y participa como en inversor en diferentes sociedades. Continuará dirigiendo sus inversiones, pero se irá despojando del relevante papel adquirido para dedicarse a la familia, disfrutar de sus nietos, y atender los negocios personales y familiares.

Sin embargo, la trayectoria del empresario al frente de la aerolínea canaria finaliza tras una meteórica carrera de la empresa con el objetivo de ampliar su red de destinos y su radio de vuelo, tras superar la etapa de los CN-235, los ATR y los alquileres de otros aparatos, decidiéndose por la adquisición de los Embraer E185-E2 con un gasto de unos 300 millones de euros para cubrir con medios propios las rutas internacionales, sin descartar en el futuro la apertura de más conexiones con aeropuertos de África, ya que su rango de operación se extenderá con esas aeronaves hasta el Golfo de Guinea.

Desde 2005 inició su expansión por países africanos con sus vuelos a Marruecos. En estos momentos, vuela también al Sahara Occidental, Mauritania, Senegal, Gambia y Cabo Verde. En este proceso no sólo ha intervenido la cúpula empresarial de Binter, sino que hay que recordar el papel desempeñado por José Luis Reina, fallecido en 2015. Dos grandes protagonistas del éxito de una compañía aérea que ha sido reconocida entre las más exitosas de la Unión Europea, a pesar del pequeño territorio de origen, pero con el conocimiento de una sociedad para la cual la conectividad aérea es una seña de identidad. En definitiva, Binter y la sociedad isleña ven dar un paso atrás a un visionario del sector aéreo para el Archipiélago, aunque seguirá formando parte del accionariado, pero la decisión se ha materializado precipitada por un virus que ha impactado brutalmente en el sector aeronáutico en todo el mundo y, en el caso de Binter, en el peor momento posible, si bien la recuperación ya se ha puesto en marcha con el segundo de abordo desde que despegó, Rodolfo Núñez, quien ahora asume la presidencia.

martes, 30 de junio de 2020

El Circo del Sol en bancarrota, recuperemos a Pinito del Oro

Carpa del Circo del Sol
El Circo del Sol se declara en bancarrota y despide a 3.480 empleados. Una noticia terrible provocada por la cancelación de sus espectáculos en el mundo. El fin del modelo de la gran multinacional del entretenimiento basada en el espectáculo acrobático, la música y un merchandising que ha llegado a todo el mundo. Un producto global que ha sido víctima de una pandemia global. Triste -dramática- noticia, sobre todo tras haber conseguido (después de décadas) que trajera su carpa a Gran Canaria, a Maspalomas en 2019 y 2020, aunque éste ha sido cancelado.

La compañía está negociando con sus principales inversores (la estadounidense TPG Capital, la china Fosun Capital Group y el fondo canadiense Caisse de Dépôt et placement du Québec) un plan financiero para reflotar esta empresa que ha sido rentable desde el inicio de su actividad hace 36 años. Una actividad que he seguido casi desde sus comienzos por mi interés por el mundo del espectáculo circense y mi empeño en que esta isla tiene una deuda histórica con una de las mayores estrellas del trapecio de todos los tiempos: Pinito del Oro (María del Pino Segura), quien falleciera sin que Canarias le concediera el Premio Canarias de las Bellas Artes, para vergüenza de todos los canarios, cuando fue galardonada décadas antes con el Premio Nacional de las Artes Circenses el primer año en que se instauró. Reproches aparte a este bochornoso espectáculo en que han convertido los Premios Canarias, vuelvo a reivindicar que Las Palmas de Gran Canaria debería crear un Festival Mundial de Circo Pinito del Oro, en el que las acrobacias llenen de emoción a niños y mayores en esta isla que históricamente ha sido un escenario agradecido con los artistas circenses.

Les recuerdo que hace 18 años le planteé el proyecto a Josefa Luzardo cuando preparaba su programa electoral y lo incluyó, si bien al alcanzar la Alcaldía capitalina y designar a Isabel García Bolta como concejala de Cultura, ésta lo impidió. Igualmente, cuando Jerónimo Saavedra accedió a la Alcaldía tras el mandato de Pepa, le presenté el proyecto de candidatura de Las Palmas de Gran Canaria como Capital Cultural Europea incluyendo en su programación este Festival Mundial de Circo Pinito del Oro. No sólo no puso en marcha la candidatura hasta el final de su mandato, sino que me estuvo mareando durante meses con reuniones con su jefe de Gabinete para, finalmente, manifestar que no iba a promover la candidatura y el Cabildo asumiera la puesta en marcha del equipo que preparó la candidatura con mi documentación pero sin una llamada de agradecimiento por los servicios prestados y, de paso, una excusa. Pero así son las mezquindades políticas de algunos personajes en este territorio.

Después de este desahogo personal (no es la primera vez que lo publico, pero es bueno recordarlo por si algún incauto cree todavía en la buena voluntad de algunas personas cuando gestionan lo público), creo que las instituciones de Gran Canaria harían bien en seguir esta noticia e interesarse por su recorrido. Podríamos estar ante una oportunidad de formar parte de un proyecto en el que no sólo tendría cabida el reconocimiento que debemos a nuestra mujer más internacional, la grancanaria que eclipsó al mundo y que llenó las portadas de la prensa norteamericana gracias a su genialidad como artista que consiguió con decisiones que rompieron todas las barreras que impedían a una mujer española en los años 50 y 60 alcanzar la cima de las artes circenses en el mundo.

Es la ocasión de convertir Gran Canaria en sede permanente de los espectáculos del Circo del Sol y que se diseñe uno dedicado a Pinito del Oro. ¡Qué menos! Ahora que tanto se habla de que el turismo en las islas debe re-crearse pensemos en aquello que es propio, auténtico, único. Ya está bien de reproducir los mismos negocios de todos los destinos turísticos (acuarios, parques acuáticos, norias...) y fijémonos en los casos de éxito, aquellos que ofrecen experiencias únicas que, unidas a nuestro clima, nuestros paisajes, nuestra seguridad... nos convierten en un destino privilegiado.

viernes, 19 de junio de 2020

#MuévetePorCanarias porque eres afortunado

Ignacio Poladura de Armas (Viajes Insular) presenta el programa.
Una oportunidad para ver cosas que no creerías. El atardecer en llamas cayendo sobre el pico más alto del Atlántico. Buscar los rayos de Mafasca que brillan en la oscuridad, cerca de las puertas de Timanfaya que conducen al interior de la tierra. Todos esos momentos se vivirán en un tiempo efímero, como gotas en el océano. Es hora de vivir... Pues sí, tras estas palabras épicas (ver final del artículo) les tengo que comentar que se ha puesto en marcha una iniciativa empresarial para conocer las Islas Canarias -ya era hora- con una novedad que a su vez es la causa de esta oferta, y es que nunca se vieron y disfrutaron estas islas sin turistas desde hace unos 75 años. Por eso este programa está destinado sólo a los residentes, para aprovechar una infraestructura alojativa excelente y de prestigio mundial, junto a la completa red de operadores de transporte por tierra, aire y mar, con la red de puertos y aeropuertos que hacen de este territorio discontinuo y archipielágico un nodo de conexiones extraordinario.

Que los canarios y demás residentes puedan aprovechar esta ocasión única para conocer y disfrutar de este Archipiélago extraordinario y que hoteleros, agencias, navieras, aerolíneas, alquiler de vehículos... -de todas las islas- se pongan de acuerdo para gestionar una turoperación exclusiva para isleños y en las islas, es lo que surge como iniciativa para estos primeros pasos de reinicio de la actividad turística. Ese es el objetivo de #mueveteporcanarias la iniciativa puesta en marcha por un grupo de empresas de las islas que ofrecen paquetes turísticos con transporte, alojamientos y propuestas de experiencias para residentes. Por el momento, las empresas colaboradoras del sector alojativo son unas pocas y apoyan con algunos de sus establecimientos, pero había que dar a conocer la iniciativa porque el tiempo y las condiciones de la desescalada son variables y rápidas, por lo que se están ultimando nuevas incorporaciones a la plataforma que incrementarán las posibilidades para las personas de las islas que busquen unas vacaciones en el territorio insular.

Por si no ha tenido la oportunidad de conocer todo el Archipiélago, le puedo comentar que he tenido el privilegio de visitar todas las islas -en diversas ocasiones-. Un aprendizaje que comenzó desde niño en Gran Canaria, con un padre periodista que asistía a eventos por toda la geografía insular. Desde 1975, comencé a patear el resto de islas como joven mochilero y un poco de aprendizaje como 'perito playero y verbenero', luego sería como periodista turístico y, también, como turista (por supuesto). He vivido sus fiestas, algunos acontecimientos, y también he estado en todos los municipios, los 88. Y merece la pena. Mucho: Con sus playas de arena de colores sorprendentes y nombres evocadores; sus cumbres que acarician los astros, el espacio; sus volcanes con piel de ceniza y pinar que penetran en el océano; Dunas desérticas y selvas; sus pueblos en la roca y urbes cosmopolitas; su arte en Museos, galerías y en el paisaje también piezas artísticas... ¿Algún lugar en el mundo con tanta variedad, calidad y cantidad de lugares y experiencias? ¿Durante todo el año y, especialmente, en invierno?

Lo bueno de esta iniciativa es que podremos conocer y reconocernos en estas islas Afortunadas. ¿Y si nos enamoramos de ellas? ¿No lo han hecho millones de extranjeros que peregrinan cada año en busca de su paraíso tropical europeo? Puede que #MuévetePorCanarias sea una iniciativa de emergencia, en una situación insólita, pero también es posible que la pandemia nos haya cambiado a todos y a todo, y que con esta iniciativa comience una nueva forma de disfrutar de Canarias por los canarios. Hay quienes afirman que el confinamiento les ha dado tranquilidad y redescubierto lo propio, lo próximo. ¿No es acaso lo propio y próximo nuestras Islas Afortunadas? ¿Y qué otro paraíso podríamos desear?

PD. Por si no se ha percatado, el primer párrafo es un homenaje, versión canaria, al alegato final de la película 'Blade Runner' (1982) de Ridley Scott: "Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia."

jueves, 18 de junio de 2020

Paisajes temáticos del 0 turístico en el sur grancanario

Embarcaciones atracadas en Puerto Base (Puerto Rico, Mogán)
Estos meses he estado siguiendo con atención los tuits del periodista Txema Santana, quien nos resumía, orientaba y aconsejaba con su reporte diario de casos y cosas del coronavirus isla a isla, un añadido a su constante actualización y esclarecedora información de la llegada de inmigrantes a Canarias, a riesgo de sus vidas. El tuit de este fin de semana era muy alentador y narraba una situación privilegiada como la que estamos viviendo en estos momentos de fase 3 de la 'desescalada', siendo protagonistas los residentes del reencuentro con todo ese mundo creado para el turismo y los turistas, hasta que llegó la Covid-19. Por ello, Txema señala que el drama económico que supone la ausencia del turismo internacional ha permitido durante un breve periodo disfrutar de un placer desconocido para casi todos "un lujazo". Y así lo pueden comprobar.

Ha sido una visita -gratuita- a un enorme parque temático que se repite por distintas zonas de las islas. Ciudades para el 'choni' o 'chone', como llamamos a los extranjeros en las islas con este vocablo que figura en el Léxico de Pancho Guerra, quien señala que su origen “debe estar en el nombre británico Jhony. Todos los nativos de la Gran Bretaña, lo mismo los de la extensa colonia insular que los de tránsito, son para el isleño "Jhonys" o chones. Lo curioso es que suele generalizarse alegremente llamándose chone a cualquier extranjero con rubia pinta de tal”. Y así tenemos esos espacios del souvenir y la ficción de un paisaje idealizado como escenario para la industria turística. Una industria cerrada, a cal y canto durante meses, sin hoteles, bares, tiendas, parques acuáticos, con la flota amarrada y los zifios disfrutando de la tranquilidad imprevista y desconocida durante décadas. El turismo azul prácticamente paralizado, sin aviso de temporal. Las hamacas separadas como si fuese la zona VIP de un complejo hotelero. Y una playa de postal con unos privilegiados bañistas por la arena o el lento paseo sobre la tabla de paddle surf. Estampas de la nueva normalidad de transición hasta que comiencen a llegar visitantes de otras regiones, países, continentes. Pero como buen parque temático ha de tener su merchandising y no hay imagen mejor que estas playas regidas por el distanciamiento.

Puerto Rico tiene unos 4.200 habitantes y 13.000 camas turísticas (ofertadas en 2019), casi un 20 % más que en 2009 de alojamientos en tan solo una década. Construido sobre riscos, su playa artificial y sus dos puertos son el atractivo de esta ciudad para el turismo de apartamentos y con una oferta de ocio comercial que ha estaba viviendo una transformación sorprendente. La creación de dos grandes centros comerciales en menos de un año, había creado un atractivo y obligado al histórico centro comercial a iniciar su reconversión. Atrás quedó el proyecto de delfinario, el parque acúatico de La Atlántida para ceder su espacio a ese porvenir comercial contribuye la mejor comunicación que ha impulsado el conjunto de naves comerciales e industriales y supermercado, reconvirtiendo aquel Motor Grande que abastecía de agua a los cultivos que cubrían el cauce del barranco hasta la orilla de arena negra. Hoy Motor Grande tiene su zona comercial e industrial, las dependencias de la Guardia Civil, instituto... Todo el equipamiento que durante décadas se ha creado paralelamente a la urbanización y, sobre todo, con un notable impulso tras la creación de la autopista que ha dejado casi sin uso la antigua carretera de la costa.

Pero lo curioso en estas fechas es el paisaje casi desierto, con neveras y mesas cubiertas de polvo, piscinas que pierden su brillo por aguas estancadas que son invadidas por musgo a falta de limpieza y de renovación del agua, junto a fachadas y escaparates que muestran el cierre temporal y por sorpresa que se produjo a mediados de marzo, con la consiguiente repatriación de los millares de turistas que se encontraban en las islas y, paralelamente, la cancelación de las reservas previstas. Pero ya todo pasó y comienza a volver, tímidamente, el movimiento a estas zonas.

A falta de turistas, este público que curiosea por los paseos, muelles y calles de estas ciudades abandonadas, observa atónito cómo desapareció la vida bulliciosa del turismo al que nos habíamos acostumbrado. Ya no hay aglomeraciones. Los aparcamientos azules son espacios para pasear y aparcar sin problema. Las tiendas y restaurantes de algunas zonas reabren y sus trabajadores se muestran sorprendidos por la 'gran' afluencia de público que se produce llenando las terrazas que se extienden por espacios más amplios y menos abigarrados, con respeto al distanciamiento gracias a la amplitud de este concepto comercial.

Son turistas o visitantes esporádicos, pero no todos los comportamientos son de turista. Primero porque el turista contrata un espacio por un tiempo para disfrutar sin molestar, sobre todo si tenemos en cuenta la edad media de nuestros visitantes. Pero el isleño suele acudir de paseo o de playa. Desconoce en muchos casos el código ético no escrito del turismo mundial que requiere hospitalidad y reglas de convivencia. De hecho, durante años, se ha tratado al residente (y con razón por la actitud de algunos) como 'los rusos', con un cierto desprecio por los hábitos poco justificables de la invasión con todo tipo de artilugios, escándalos y exceso de ocupación de los apartamentos que eran ocupados por 'hordas' de isleños que creían que el turismo era un asadero desenfrenado. Una especie de 'Resacón en Las Vegas' pero sin el glamour de neón del paraíso del juego y el entretenimiento.

'Los rusos' no son mayoría, ni tan siquiera un número significativo, pero son muy ruidosos y se dejan notar arrojando mascarillas, latas vacías, el envoltorio de las hamburguesas, los vasos de papel con sus pajitas, la bolsa de papel... Porque probablemente estos 'rusos' no atienden a los llamamientos publicados en los idiomas comunes de la Unión Europea, incluido el español, donde se insta a que los objetos sean depositados en los cubos que se encuentran repartidos por toda la ciudad turística. Son muchos los comportamientos que caracterizan a los 'rusos' que podrían echar por la borda el esfuerzo de recuperación de la imagen turística de nuestras islas. Por ello, es necesario promocionar la isla, pero entre los isleños, que sepan la fortuna que tenemos y el riesgo de perderlo todo por no tratarlo con el cuidado que merece.

jueves, 11 de junio de 2020

Lanzarote, volcán de museos

Inauguración del Museo Submarino de Lanzarote.
Mientras el mundo se la juega entre la crisis sanitaria y la económica, la isla de Lanzarote observa la decisión del Cabildo de cerrar el Museo Arqueológico (Casa Fajardo), el Museo Submarino y la tienda de la Casa Amarilla, antigua sede del Cabildo cuyas salas son usadas para la celebración de exposiciones. Una decisión que resta a la isla dos espacios de posible interés cultural y turístico y una tienda que daba empleo a varias personas a cargo del Cabildo. La justificación de este cierre es un saldo de 2,2 millones de euros entre pérdidas e inmovilizado (no sé cuántos años ni cuánto corresponde a pérdidas y a inmovilizado). “Una sangría económica” a juicio del consejero delegado de los Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT) de Lanzarote, Benjamín Perdomo, entidad que gestiona los archiconocidos establecimientos creados bajo la dirección artística de César Manrique, y otros posteriores, a los que se sumaron los que van a cerrarse tras una efímera existencia acompañada de polémicas.

Según recoge la prensa, los informes y planes de viabilidad económica, turística y cultural auguraban cifras de visitantes muy optimistas y, por tanto, de unos ingresos que nunca se han alcanzado (¿dónde están esos estudios y quién se hace responsable de tales previsiones?). De hecho, la media de visitantes del Museo Submarino ha sido de 22 personas al día durante 2019, mientras el Museo Arqueológico lo visitaban sólo 9. Aún así, la decisión no está libre de polémica, ya que hay lanzaroteños que consideran que reducir la oferta de espacios museísticos o turísticos supone un retroceso, ya que César Manrique creó entre los visitantes la 'mala costumbre' de descubrir algo nuevo en la isla en cada regreso. De hecho, desde el fallecimiento del artista, se han abierto el Museo Agrícola El Patio, el Museo Aeronáutico, la Casa-Museo del Timple, la Casa Museo César Manrique en Haría, la Casa de Saramago, el Museo Etnográfico Tanit, el Museo de Historia de Arrecife (castillo San Gabriel) y el museo de la piratería en el castillo de Santa Bárbara. Una fórmula para rentabilizar patrimonio público, mostrar lo original de la isla y solucionar el problema de masificación en los CACT.

Pero ahora nos encontramos en una situación posiblemente inédita, en la que, por primera vez, se procederá a cerrar una oferta turística pública de reciente creación. No uno sino dos museos y un posible 'chiringuito'. Lo cual pone de manifiesto un doble fracaso de la planificación del Cabildo. Dos equipamientos sin viabilidad económica y sin un discurso o contenido poco atractivo, salvo para los amigos del ex presidente insular, a quienes se usó de 'modelo' para la realización de diversas esculturas (¡!). Y eso a pesar de que el 'artista' llegó a afirmar que su museo pondría a Lanzarote en el mapa mundial viniéndose arriba ¡y tanto!. De ahí que el Museo Submarino seguirá hundido (físicamente) en el mismo sitio y probablemente no salga de ahí por el coste que le puede suponer a quien lo intente si no aparece alguien que crea puede sacarle rentabilidad con la experiencia de un modelo en el que las cuentas no salen ni para tener a una persona en la taquilla, aunque habrá que ver los problemas que pueda acarrear la nueva normalidad, ya sean económicos o de derechos sobre una obra sumergida. A lo que hay que sumar su ubicación próxima al puerto Marina Rubicón, declarado ilegal en el proceso contra la corrupción llamado 'Caso Yate'. De todos modos, no hemos de olvidar que el turismo de submarinismo es minoritario, pueden ser pocos, pero dejan en la isla mucho más beneficio que la masa que acude a un 'Todo Incluido'. No olvidemos que puede ser un buen producto, pero con un buen proyecto sin tantos episodios de novela negra.

Más preocupante es que el anterior mandato cabildicio haya dejado huérfano el patrimonio arqueológico porque no se podrá exhibir las piezas históricas en un edificio que es una ruina y obliga a buscar otro espacio para que los turistas puedan encontrar en la isla referencias de la población primitiva, los mahos. Y, dentro de este conjunto de medidas, la isla pierde una tienda cuya oportunidad, necesidad o funcionalidad no ha sido demostrada con el coste de cuatro empleados ubicados en el espacio expositivo la Casa Amarilla, donde se pueden visitar exposiciones bien estructuradas como la de Lanzarote en el cine o actualmente 'Las sombreras'.

Si bien esta decisión es controvertida, más lo sería mantener dos equipamientos que cargaban con una carga económica y ética preocupante. Y los anteriores responsables del Cabildo lo tenían claro, pero impusieron sus decisiones comprometiendo el dinero público para incorporar a la isla la aventura escultórica de Jason Decaires que ha resultado fallida al atraer sólo al 5% de los submarinistas que visitan Lanzarote, insuficiente para un museo que ha costado una fortuna y al que iban a destinar otras cantidades significativas para la realización de un centro de interpretación (300.000 euros) y un 'Observatorio' (480.000 euros). Esta instalación se presupuestó inicialmente en 650.000 euros, aunque se afirma que costó un millón, y el autor se reservó el derecho al 10% de la venta del merchandising y el 50% de las imágenes que se realizaran con fines comerciales. Por otro lado, los museos sumergidos se multiplican por el mundo, al igual que los acuarios, norias, parques acuáticos o modernos zoos. Arte y equipamientos turísticos que se convierten en franquicias o se repiten hasta la saciedad.

En el caso del Museo Arqueológico, en 2019 recaudó 5463 euros y tuvo unas 'pérdidas' de 185.815 euros. La instalación ha supuesto el gasto de unos cinco millones de euros pero podría crecer la cuenta bastante más, a causa del mal estado del inmueble al ser adquirido, en una compra que también está rodeada de polémica por la relación de amistad del ex presidente del Cabildo lanzaroteño con la familia que vendió el edificio. Una decisión que supuso el traslado de los recursos arqueológicos del castillo de San Gabriel, cuya ubicación sobre el arrecife junto al puente de las bolas era un paseo atractivo con un discurso para el turismo que unía las fortalezas coloniales para defensa de piratas y berberiscos con el pasado prehispánico.

Y ante los despropósitos anteriores creo que se debería facilitar toda la información con transparencia, así como elaborar un proyecto para impulsar o reconvertir estas instalaciones mediante concursos de ideas y no a través de contratos dirigidos, que permitan dotar estos dos espacios y tienda de un discurso más atractivo para ser visitado por turistas y residentes.

Probablemente, César Manrique, se habría preguntado la viabilidad de estos espacios museísticos, las necesidades de la isla y cómo conseguir el máximo aprovechamiento y sostenibilidad de ellos. Pero se ha optado por el cierre... Puede que no hubiera otra alternativa, pero suena fatal por la falta de criterio de los que impulsaron este fiasco, y falta de una actuación más ambiciosa por quienes se ven obligados al cierre.