viernes, 25 de mayo de 2018

El Guiniguada es la gran oportunidad de la ciudad

Actual desembocadura del Guiniguada.
Un grupo de ciudadanos y entidades plantean -48 años después de abierta la herida-, curar la amputación urbana que sufrió el casco histórico, tras sepultar el espacio donde se fundó la ciudad. Vegueta y Triana perdió sus puentes y el flujo entre los barrios fue convertido en la autopista de Tafira. Los barrios que explican la historia de la capital fueron separados con asfalto. La ciudad sufrió desde entonces un ataque a su corazón y todavía no ha parado.

El casco histórico (la ciudad en su conjunto) fue dividido sin que cada parte pudiera tomar vida propia. Era imposible porque la ciudadanía no aceptaba la división. Se resistía -y se resiste- a que la "vetusta, levítica y conventual" ('Los cuentos famosos de Pepe Monagas', Pancho Guerra) zona de Vegueta desapareciera de su paisaje urbano y viceversa de la otra orilla del Guiniguada. De hecho, siempre se consideró que la división natural era Las Palmas (a secas) y el Puerto, con su ajetreo de “100 pabellones” ('Oda al Atlántico', Tomás Morales) de orillas imaginadas.

Las necesidades eran muchas, pero el Ayuntamiento regido por José Ramírez Bethencourt (el de la operación que creó la Avenida 'Marítima' con su éxito inicial y posteriores -e inmediatos- problemas) priorizó el acceso al centro, hasta el Monte por la carretera existente pero convirtiendo la desembocadura del Guiniguada en un ramal de la nueva autopista litoral.

La operación lo borró todo, salvo la memoria: el cauce pedregoso de riadas memorables, los puentes de Piedra y Palo, los quioscos y el Café Suizo o bar Polo, centro intelectual decimonónico. Demasiado dolor en los rostros de quienes se acercaron a ver la avasalladora metamorfosis del 'progreso' en los paisajes de su vida. El automóvil sustituyó lugares de vida y encuentro por una machacona vorágine.

El Ayuntamiento lo acordó en 1969 ('30 años de paz' era el lema político de aquel año de la dictadura), al aprobar la operación en un Pleno aciago y de acatamiento. Un siglo y medio después de la muerte del Obispo Verdugo, en 1970, fue derribado su puente, el 'De Piedra, que costeó a su pesar porque un inteligente político hizo entender a los ciudadanos que el Obispado financiaba las obras y no faltó la algarabía y los voladores que sorprendieron a Verdugo, quien negó haber hecho tal promesa pero no pudo contradecir a la masa.

Antiguo Puente de Palo.
En 1971 cayó y calló el 'De Palo' (o Palastro), un siglo después de que lo construyera Antonio López Botas. No era el Rialto de Venecia, pero era original y auténtico. A pesar de que en sus inicios no contaba con los quioscos que marcaron la historia de la ciudad: el Café Suizo: Bar Polo, el Quiosco de flores, El-Mir y Santiaguito Said el sirio 'jarabandingo', Bazar de Santiago que vendía exclusivamente productos de la UD Las Palmas, la Tabaquería de Antonia Santana cuya propietaria falleció un año después de derribar el puente...

Ahí estuvo el origen de la ciudad y allí fue cubierto por el alquitrán, sin atender la alternativa por la zona de El Lasso planteada por el arquitecto Eduardo Cáceres, como recuerda el periodista Pepe Alemán. Y ya han pasado 48 años, por lo que menos de un tercio de la población no vio los puentes ni el barranco. Sólo el resultado de una decisión con efectos negativos que se pusieron de manifiesto: Ruptura Vegueta-Triana y crisis en ambas orillas; Colapso de tráfico y sin previsión de aparcamientos; Solución de poco recorrido temporal y espacial que obligó a urgentes 'remedios' para salvar los problemas; Un Escalectrix que dañó aún más el entorno; Creación de un guetto comercial casi subtersubterráneo dar cobijo a los quiosqueros; Un nudo (estación) de guaguas junto al Teatro; La imposibilidad de establecer el futurible Campus en Jinámar, optando por convertir aquella finca platanera (donde la familia Condal realizó los primeros cultivos de tomate) en el mayor suburbio de Canarias con los problemas sociales todavía latentes...

Pero ahora hay consenso para corregir el error. Incluso se ha ejecutado alguna propuesta del plan del arquitecto Joan Busquets, aunque ya no podemos regresar a un pasado ya finiquitado y -opino- es imposible recuperar la postal sepia de cachorrúos y mantillas circulando al paso de las campanas de Vegueta porque sería algo artificial y anacrónico.

Lo positivo es que ahora tenemos un espacio amplio con reducido tráfico al disponer de dos autopistas hasta el Monte (allí acaban para continuar por Santa Brígida, San Mateo y Tejeda por una vía angosta y llena de curvas); Vemos un entorno dinámico con nuevos espacios culturales como el Paraninfo, San martín, Fundación Mapfre, Monopol, Biblioteca Insular, Cicca, Teatro, Filmoteca, CAAM, museos, Gabinete Literario... Y un auge económico en el Mercado, establecimientos de restauración, eventos, más comercios y atracción turística...

El Lusitania al salir de Belém, Lisboa.
Por ello, podemos hablar y pensar en positivo sobre este gran espacio libre convertido en zona caliente de desarrollo económico y debemos aprovechar la oportunidad que nos brinda una criticada actuación urbanística para rescatar esta 'Milla de Oro' -suelo público- para mirar al futuro.

Se empieza a hablar de otras opciones alternativas al Plan de Busquets que la vorágine de los años ha 'envejecido' sin concitar el interés o apoyo social que precisan estas operaciones urbanas.

Por el momento hay alguna idea y muchos sentimientos, pero antes deberíamos acordar cuál es el significado de este lugar. Porque ahí está el origen de la ciudad y su memoria, una urbe que a lo largo de su historia se ha caracterizado como escala principal de la navegación en sus distintas fórmulas. Marítima con una importancia global desde el paso de Colón; Aérea con personajes y acontecimientos como los primeros paseos en globo en España por Viera y Clavijo, los primeros vuelos transoceánicos del 'Lusitania', el 'Plus Ultra', o el 'Zeppelin', con nuestro paisano, Jerónimo Mejías. O la llegada del hombre a la Luna con los astronautas Armstrong, Aldrin y Collins que fueron vitoreados en la ciudad por la odisea del Apolo que tanto debe a esta isla.

Este Guiniguada del siglo XXI podría ser ese gran espacio ciudadano y de atractivo turístico en el que disfrutar de una ciudad que es la más importante plataforma y escala en la historia de los viajes de la Humanidad, con espacio sobrado para este objetivo y para mantener la conectividad de los barrios (en coche y fundamentalmente para los peatones), que ofrezca más aparcamientos y que permita pasear por las réplicas de las antiguas formas y usos que tuvo (esculturas, cantería y quioscos) junto a los símbolos (réplicas de naves, paseo de los navegantes...) de la misión de la gran ciudad de La Luz del Atlántico que desde su fundación formó parte destacada de la historia del viaje en el mundo.


  • Basado en mi intervención en la charla que organizó el Gabinete Literario sobre el futuro del Guiniguada.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Gran Canaria, el parque temático del viaje de la Humanidad

Rosa de los vientos en la plaza de Belém (Lisboa)

Dentro del programa de las IX Jornadas Aeroespaciales de Gran Canaria que organiza la Real Sociedad Económica de Amigos del País impartí la conferencia titulada 'La Odisea viajera de Gran Canaria. De la literatura de Homero al mensaje de Neil Armstrong desde la Luna', durante la cual planteé un recorrido sobre la historia de la navegación en sus distintas formas y aquellos hitos que relacionan a nuestra isla y archipiélago con el desarrollo de la navegación, desde la marítima a la aeroespacial. Se trataba de mi segunda intervención en la citada institución ya que en marzo de 2016 hablé de 'Sociedad civil y turismo en Gran Canaria', y tuve el honor de ser presentado por Juan Andrés Melian, fallecido recientemente. También agradecí la invitación a estas Jornadas a Manuel Ramos Almenara, quien destaca en compromiso con la sociedad y complicidad en la fascinación por los acontecimientos vividos en esta isla que han transformado el mundo.

Esta conferencia habla del viaje, de su evolución a lo largo de 4000 años, y su contribución al progreso de la humanidad. Una historia con participación destacada de esta isla en hitos, no suficientemente conocidos, recordados y divulgados. Motivos de orgullo enmudecidos. Una vivencia en primera persona que no debemos dejar caer en el olvido sino mostrarla como algo único y extraordinario sucedido en Gran Canaria. Por ello comencé con una imagen de la Rosa de los vientos junto a la torre de Belém y al Monumento a los Descubrimientos, en Lisboa. La circunferencia de la Rosa de los vientos está en el suelo y mide unos 50 metros dentro del que podemos ver un mapamundi en cuyo centro se sitúan nuestras islas.

No debe extrañarnos ése protagonismo, ya que Gran Canaria es el emplazamiento fundamental de muchas historias que tienen que ver con el viaje que ha realizado la humanidad -en constante y creciente desplazamiento como necesidad, oportunidad y experiencia del ser humano-. Desde que Homero publicó las dos primeras grandes obras de la literatura universal -y primeros textos de viajes-, 'La Iliada' y 'La Odisea' (s. IX a/c), ya señala a las Islas Canarias como el lugar donde residían los dioses, la Macaronesia, las Islas Afortunadas, una designación que ya nos distingue respecto al resto de islas y archipiélagos del planeta, como lugar de gran atractivo natural y climático, lo que dice mucho de este territorio insular en un planeta con más de 2150 islas.

A partir de ahí, las islas entraron a formar parte de la mitología, con leyendas extendidas por otras culturas como San Borondón o la Atlántida. Hay otras descripciones de Canarias como los Campos Elíseos, el Jardín de las Hespérides o las Islas de los hombres felices. Y así se extiende a lo largo de los siglos como queda de manifiesto con la inclusión del símbolo botánico canario, el drago, como el árbol junto al que Adán y Eva dialogan con Dios en el tríptico del 'Jardín de las delicias' de Hieronimus Bosch 'El Bosco' en el Museo del Prado.

Homero no conoció las Islas Canarias, como tampoco lo hizo Piteas (400 a/c), el navegante griego que buscó ámbar en el Atlántico Norte y describió unos paisajes helados y sorprendentes de un “fuego siempre brillante”. Su obra desapareció, pero quedan referencias a la misma de otros autores que dudan de la realización del viaje, calificándolo de mentiras o locuras, pero lo importante es que hay quien titula la obra como "La primera vuelta al mundo". Un mundo que es convertido en mapa por Ptolomeo (s. II) y que acababa en las Islas Afortunadas, el confín de la tierra.

Con Cristóbal Colón empezó todo...
La obra del Bosco está fechada entre 1490-1500 (en el Renacimiento) y coincide con el momento en el que Cristóbal Colón parte desde Canarias -repara sus naves en nuestra isla- con destino a Cipango (China) por una ruta más corta, pero descubre el Nuevo Mundo (1492) y abre las rutas para descubrir y dar la vuelta al mundo por mar y el comienzo del gran intercambio global –expolio incluido- de productos y especies.

Tras Colón, y utilizando Canarias como plataforma, pasarían Hernán Cortés, Pizarro, Bartolomé Díaz, Américo Vespucio, Magallanes, El Cano y un largo etcétera, al igual que despertaría el interés de otras potencias que enviaron a piratas como los británicos Drake, Hawkins y el holandés Van der Does, quienes participaron en la flota que armaron Gran Bretaña y las Provincias Unidas frente a la Armada Invencible.

Julio Verme, el escritor por excelencia de literatura de viajes anuncia que el ser humano llegará a la Luna. Pero también sitúa a Gran Canaria y Tenerife en el origen del negocio de la turoperación en su obra 'Thompson & Co.' (1905) y profetiza un turismo de masas para el que debe prepararse el destino.

Esos comienzos del siglo XX son los de iniciativas para convertir la capital grancanaria en un destino turístico de moda. Al estilo de St Tropez, Niza o Mónaco con un casino y hoteles de lujo en la zona alta, cerca del primer Club de Golf creado en España. La ciudad contaba con 13 hoteles, varios de ellos de gran calidad, y ya era reconocida como un gran destino para el turismo de salud que huía de los estragos de la polución de la revolución industrial. El tren, icono del desarrollo industrial, no tuvo trascendencia para las islas, pero llegaron las víctimas de climas y contaminación insalubres, los 'invalids'. Y crearon el turismo de salud fortaleciendo la marca de un territorio con el clima más saludable del planeta.

Los canarios fueron pioneros en el uso del globo.
Pero las guerras (Primera y Segunda Guerra Mundial, Guerra Civil, Crack del 29) frenan el turismo en un territorio sin batallas. Las guerras hundieron la economía isleña, pero desarrollaron los transportes por mar, por aire e incluso la navegación espacial. Aunque la aviación aérea tenía como reto acortar distancias y cruzar océanos, cuando en esta isla ya teníamos la experiencia del intercambio global: enviamos el vino, el plátano, el azúcar, el aloe, y recibimos la papa, el maíz, el tomate, tabaco, cacao… De ahí que en Canarias viviéramos -con altibajos- de los monocultivos y su exportación, conectando (mientras se respetaran nuestros fueros y nuestra realidad) con los mercados de Europa y, también, del nuevo mundo. El cuadro 'El burgomaestre de Amberes' refleja la llegada de un buque azucarero de Canarias. Shakespeare habla del vino Canarias que "perfuma la sangre", y ahí queda el Canary Wharf, los muelles londinenses de descarga de productos canarios hoy reconvertidos en gran centro de negocios.

Pero el sueño del ser humano era volar, y dos canarios realizaron los primeros vuelos en globo que tuvieron lugar en España: José de Viera y Clavijo, y Agustín de Bethencourt (s. XVIII). Uno viajero destacado para su época que llegó a codearse con los líderes de la revolución francesa, y el otro ingeniero fundamental para el desarrollo de la Rusia zarista. Ilustrados que anticipaban el romanticismo y el surgimiento del 'gran tour' que sienta las bases del viaje moderno y del propio término de 'turismo'.

También es la época de los científicos que intentaron conocer y comprender el mundo y que encontraron en Canarias un paraíso para la investigación: Feulille, Verneau, Humboldt, Berthelot, Webb, Bory de Saint-Vicent, Bannerman... Incluso Charles Darwin que no pudo desembarcar en las islas por imponerse la cuarentena en el HMS Beagle. Luego les seguirían los viajeros (Charles Barker, Von Buchh, Burton, Olivia Stone, Maximiliano de Austria, Charles Edwardes, Cronin, Latimer...) toda una biblioteca para dar a conocer la isla que se consolida con las primeras guías (Brown y Baedecker).

Paseo de Mejías por Nueva York
Las navieras Yeoward, Union, Castle, Cunnard (el apogeo británico sobre los mares) tendrían en La Luz uno de sus principales puertos, comunicando de forma periódica la isla con los continentes, pero también fue el lugar de escala de los pioneros de la navegación aérea: Gago Countnho y Sacadura Cabral (Lisboa-Río de Janeiro), el Plus Ultra (Palos-Buenos Aires), el Zeppelin o Saint Exupèry...

Entre barcos y vuelos hay un grancanario que también destaca, Jerónimo Mejías, quien entre sus múltiples viajes fue uno de los pasajeros que dio la vuelta al mundo en el crucero 'Franconia' y formó parte del exclusivo grupo que realizó la primera vuelta al mundo en una aeronave con pasaje: el Graf Zeppelin (1929).

Tras la Segunda Guerra Mundial el planeta quedó dividido en bloques en lo que se denomina la 'guerra fría' en la que los excedentes de embarcaciones aéreas y navales dieron lugar al auge del turismo popular o de 'masas' (en 1936 el gobierno del Frente Popular francés de León Blum estableció las vacaciones pagadas que se extenderían a otros países), que provocaría entre los años 50 y 70 una profunda transformación económica en Gran Canaria (35000 turistas en 1911; 58000 en 1961, cuando el Concurso Internacional de Ideas Maspalomas Costa Canaria; y 243000 en 1968). Yuri Gagarin realiza el primer vuelo espacial tripulado en 1961, el mismo año que los norteamericanos impulsan el ataque de Bahía Cochinos en Cuba, tras la victoria de los revolucionarios en la isla caribeña, y se agudiza la 'carrera espacial'.

El 'Bristol' en el Puerto de La Luz
España se posiciona al lado de los EEUU en 1953 con el Pacto de Madrid y en 1959 Dwight D. Eisenhower visita España para cerrar el acuerdo de las bases militares y la colaboración en la Red de Vuelos Espaciales Tripulados (NASA) que da lugar a la creación del Centro Nacional de Investigación del Espacio (CONIE), gracias al cual se establece la estación de Maspalomas (en terrenos cedidos por el Conde de la Vega Grande que se convierte en uno de los primeros europeos en disponer de un teléfono de comunicaciones vía satélite), desde donde se comunican con las misiones Mercury (John Shepard es el primer astronauta norteamericano que viaja al espacio) que esperaba amerizar cerca de la isla y ser rescatado por la tripulación del 'Bristol' aunque la cápsula no llegó tan lejos, por lo que Krushev lo denominó “un salto de pulga”. Esta campaña realizó 11 misiones entre 1960/63 con el primer vuelo orbital USA (John Glenn en 1962, el mismo año en que se produciría la 'crisis de los misiles' en Cuba), y sus siete protagonistas (Scott Carpenter, Walter Schirra, John Glenn, Virgil I. Grissom, Deke Slayton, Alan B. Shephard, Gordon Cooper) obtuvieron un gran impacto mediático, aunque sería el programa Gemini (12 misiones entre 1964/66) el que daría un gran impulso técnico a las aspiraciones de llegar a la Luna. En este programa se realizarían los paseos espaciales, los acoplamientos de naves y la participación, entre otros, de los astronautas Armstrong, Aldrin y Collins.

Durante 1968 se pone en marcha la estación de Montaña Blanca (ubicación actual de la estación del Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial, INTA) que participaría inicialmente en el programa Apollo, con su edificio de operaciones, antenas de seguimiento y telemetría, observatorio solar y antenas de observación de la ionosfera y radares. Hubo 20 misiones del Apollo (1966/1975), de las cuales la más destacada fue la del Apollo XI que recorrió los 384.400 kilómetros para que Armstrong pudiera decir “Un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la Humanidad” al pisar el suelo lunar. Una frase que recogió la estación de Maspalomas.
Armstrong, Aldrin y Collins con sus 'canes de plata'

De aquel acontecimiento mundial, nos queda el recuerdo de la visita de los tres astronautas a la isla y la recepción que se les dio con la entrega del Can de Plata del Cabildo insular por Díaz Bertrana, acompañados por Alejandro del Castillo, Alberto Isasi y las autoridades isleñas, con paseos en camello por el Hotel Maspalomas Oasis y el Centro Helioterápico. Una época de gran presencia del turismo USA en la isla.

Una época en la que Gran Canaria trascendía por la celebración del Congreso Internacional Skal Clubes (1963), sede de la conferencia de unión de las agencias de viaje del planeta FUAAV - UFTAA (1968), la creación de la Feria del Atlántico (1966), a lo que se sumaba la creación del primer aeropuerto turístico en el sur, cerca del primer templo ecuménico de Europa, o el primer parque temático de España (Sioux City).

En ese siglo XX, se redujeron las distancias para moverse por el planeta. En 1914 se podría tardar más de 40 días en llegar desde Europa a los puntos inexplorados, con todo tipo de riesgos. Hoy día los destinos más complicados se encuentran a sólo un día y medio de trayecto. La navegación marítima o aérea llega prácticamente a todo el mundo y las conexiones por internet tejen una red que cubre prácticamente todo el planeta.

La conclusión de esta charla me lleva a reivindicar las palabras de Néstor Martín-Fernández de la Torre: “hacer de la vida una obra de arte”. Nuestro artista re-creó un Pueblo Canario para mostrar la isla como un conjunto artístico. Contó al mundo una historia, creó una experiencia inolvidable para miles de turistas que hicieron de Gran Canaria el destino mundial con mayor índice de repetición. Y uno de sus discípulos, Néstor Álamo, contó la historia de Colón en el edificio que hoy acoge el museo del Almirante de la Mar Océana.

No hay otro lugar que pueda mostrar la historia del viaje.
Por ello, planteo que nosotros hemos de añadir a esa fase marítima del viaje y el turismo, los acontecimientos trascendentales ocurridos en la isla y que la convierten en referencia fundamental en el desarrollo de la navegación aérea y espacial. Por ello invito a apoyar la creación de un centro de interpretación, Museo o gran espacio temático en la isla donde se cuente y disfrute El viaje de la Humanidad. Una iniciativa que debe acompañarse de un proyecto divulgativo y pedagógico para turistas y para la población local.

Sin olvidar la declaración de Bien de Interés Cultural de la parcela donde se ubicó la primera estación espacial en Maspalomas, junto al BIC del paso de Cristóbal Colón, lo que sería un caso único en el mundo en el que se encuentran Colón y el viaje a la Luna. Aprovechando el lugar para la colocación de una reproducción del módulo lunar y la antena que recibió el mensaje desde la Luna, en una rotonda en la misma carretera y muy próxima a la figura de Colón. Si estos hechos se hubieran producido en otro lugar del planeta, probablemente, ya estarían ofertando esta historia a sus visitantes. Sin embargo, nosotros tenemos millones de visitantes, los hechos históricos y debemos exigir a las instituciones asumir que podemos ofrecer un nuevo atractivo turístico único y global.

domingo, 29 de abril de 2018

Cabra loca, cabra loca...

´Repoblación en las cumbres de Guguy.
Uno de los principales atractivos turísticos de La Gomera -que se lo digan a la canciller alemana, Angela Merkel- es el Parque Nacional de Garajonay, en especial el núcleo del bosque del Cedro, convertido en bosque encantado y encantador. Un lugar con especies de flora y fauna únicas, conservadas milagrosamente y que muestra cómo pudo ser el extraordinario bosque de laurisilva de Gran Canaria que era conocido como la selva de Doramas. Territorio en el que hace mucho que desaparecieron la paloma rabiche, la turqué, el guirre y otras muchas especies que habitaban la isla, donde apenas quedan ejemplares de sabinas, cedros y otros árboles junto a cada vez menos cuervos que son parte del tesoro natural de Canarias y que en Gran Canaria intentamos recuperar para que nuestros hijos y nietos puedan ver -aunque a escala reducida- lo que pudo ser el paraíso grancanario antes de su desforestación. Una suicida actuación que el ser humano se encargó de realizar a conciencia, para los usos madereros en la construcción, obtención de leña para fuego (antes de la irrupción del gas y los electrodomésticos), la pez para calafatear los barcos de madera y la roturación de terrenos para dedicarlos a cultivos, lo que con el paso del tiempo daría lugar al abandono de los montes y su uso como cuarto trastero (vertedero) o establo de ganado también abandonado.

El Cabildo desde sus inicios -inspirado por la corriente que liderara Francisco González Díaz, el amigo de los árboles- ha intentado cambiar la tendencia y elevar el valor natural y ecológico de la isla. Para ello ha recuperado paisajes desolados y convertidos en basureros en todo el litoral e interior de la isla (endemismo a erradicar). También creó instalaciones para recogida y tratamiento de residuos, mientras compra y repuebla bosques que fueron arrasados para obtener un beneficio económico o los recursos para sobrevivir. El Cabildo ha iniciado, además, actuaciones sobre el paisaje (de todos, a pesar de que unos pocos lo hieran profundamente). Para ello, desde hace un siglo, el Cabildo Insular ha destinado fondos propios y financiación captada de otros organismos para destinarlo a comprar tierras abandonadas para convertirlas en patrimonio de todos y desarrollar actuaciones sociales, culturales, turísticas o científicas como los programas Life, que no sólo intentan recuperar las especies autóctonas (pinzón azul o bosque de cedro) sino también controlar las especies invasoras (serpiente de California).

Grupo contrario al sacrificio de cabras en el Cabildo.
Pero la recuperación del medio natural también presenta complejidades y su ejecución se enfrenta a obstáculos que deben ser explicados a los técnicos de la Unión Europea que realizarán en agosto una nueva evaluación del programa Life, que podría aprobar lo realizado o reprobarlo y obligar al Cabildo Insular de Gran Canaria a cerrar prematuramente (casi finalizado) el Life Guguy para la "Recuperación de los bosques endémicos de Juniperus spp, y su flora y fauna, en la Reserva Natural Especial de Güigüí".

Más allá de tener que devolver los fondos a Bruselas (unos 400.000 euros) existiría la posibilidad de pérdida de confianza de la UE para financiar otros proyectos en la isla. Y todo a pesar de la correcta gestión del mismo, pero que se ha topado con unas cabras abandonadas que dificultan el desarrollo de los árboles repoblados que nos permitirían contar con una reserva natural de extraordinario valor ecológico.

Pero... frente a la oportunidad de recuperar -aunque sólo sea un poco- el antiguo vergel que cautivó a aventureros, científicos y románticos, nos enfrentamos a la contestación social por la abatida de las cabras como solución efectiva para erradicarlas del territorio. Unos animales dejados a su suerte por el progresivo abandono del pastoreo tradicional, que encontraron en ese recóndito territorio un lugar donde vivir y reproducirse alimentándose de los escasos recursos de flora existente. No eran los pobladores originales del espacio, pero allí están como parte de la destrucción de todo lo verde que sobresale del suelo. Incluido lo que se planta con fondos europeos, aunque para evitarlo se haya vallado cada uno de los casi 20.000 plantones. Por ello, para acabar con la amenaza de este ganado abandonado se contrató a expertos que trabajan para el Parque Nacional de Doñana y otros espacios de máxima protección (y exigencias medioambientales). Una acción aprobada por la comunidad científica pero con el rechazo de algunos grupos o personas que no entienden ni aprueban que se acabe con los ejemplares que deambulan por Guguy.

En esta situación, la administración insular de turno (el proyecto se inicia en mandatos anteriores al actual gobierno del Cabildo) se convirtió hace año y medio en el objetivo de las críticas por actuar ante una situación que no sólo afecta al espacio natural protegido sino también a fincas agrícolas de la zona de Tasartico y Tasarte, además de otros problemas.

Pero lejos de entender que en situaciones especiales se deben adoptar medidas extraordinarias, la actividad de algunos grupos -y algún personaje manipulador- han propagado sus críticas que han calado en una parte de la población que no entiende los argumentos del más destacado experto mundial sobre ganado caprino, el palmero Juan Capote (quien afirma que las apañadas producen más sufrimiento a estos animales; que los ganaderos no quieren cabras asilvestradas; que no se trata de razas aborígenes). Aún así, a pesar de la unanimidad entre los científicos y expertos, el Cabildo frenó los sacrificios realizados por expertos tiradores y buscó entre las diferentes alternativas.
La repoblación usa todos los medios en un lugar excepcional.
Ante esta situación, los responsables del Cabildo han dado un giro en el proyecto, entendiendo que la solución y su pervivencia pasa obligatoriamente por contemplar la variable sociológica a la hora de abordar los problemas medioambientales.Que es imposible resolver la cuestión de las cabras abandonadas sin contemplar la variable humana, es decir, sin entender que la biodiversidad forma parte de un ecosistema en el que el factor humano es decisivo. Frente a un modelo de gestión medioambiental exclusivamente técnico basado en la imposición directa, modelo que no garantiza el éxito a medio y largo plazo sino todo lo contrario, el Cabildo considera que existe margen para alcanzar soluciones consensuadas con todas las partes, implicando a pastores, apañadores, colectivos del salto del pastor, Ayuntamiento, población de La Aldea y contactos con las sociedades de cazadores, además de la comunidad científica.

Fruto de ello, el Cabildo desarrolla acuerdos de colaboracióncon cada colectivo y también ha utilizado drones, trampas... todo ello dentro de lo que han dado en llamar la 'gambuesa social', lo que empiezan a dar resultados positivos como el hecho de que ya no se discute la necesidad del proyecto de repoblación y el cuidado de este bosque que dentro de varias décadas nos presentará un nuevo paisaje en el recóndito paraje de la isla.

El problema de las cabras no es local, es global, tal como señaló un experto al indicar que en la biomasa de las cabras en el planeta supera ya la de todas las especies silvestres juntas, aparte de su presencia y efectos en las zonas en grave proceso de desertización. Por ello es tan importante solucionar este conflicto en la isla y demostrar que una de las especies más valoradas en el mundo por las poblaciones con mayores carencias, debe ser controlada en determinadas situaciones.

En definitiva, el Cabildo frenó las cacerías, se realizan apañadas, algunos pastores adiestran perros para guiar a las cabras sin atacarlas y se prepara una gran operación con todos estos colectivos desde distintos puntos de Guguy para agrupar las cabras en un punto del territorio y poder sacarlas del entorno para recuperar el bosque de cedros en Guguy. Una actuación que permitirá consolidar y extender la recuperación forestal de la zona y aspirar a nuevas intervenciones en una isla que intenta frenar la pérdida de su riqueza ecológica y convertirse en referente de recuperación medioambiental.

martes, 24 de abril de 2018

El hotelero y la sociedad

Un director de orquesta ¿o de hotel?... 
La evolución de los hoteles y establecimientos alojativos no nos es extraña. La hemos vivido en nuestro entorno inmediato y la hemos heredado -amamantado- en la memoria de nuestros antepasados. Desde la fonda del sargento Llagas (Comandante Militar, Alcalde de Mar de aquellas playas, Delegado de Sanidad, Alcalde Pedáneo, médico, boticario, sacristán de la ermita de La Luz y mesonero de la gente de pesca y mariscadores... y ancestro de la familia Megías) a los hoteles Santa Catalina y Santa Brígida, nuestra sociedad les debe su crecimiento y su orgullo. Algunos han sobrevivido como monumentos o edificios con historia, e incluso han mantenido su actividad original después de más de un siglo de existencia.

Hoteles de época que conservan cierto encanto con el recuerdo de sus numerosos y sorprendentes inquilinos, desde los invalids, las familias reales, las estrellas del celuloide, de las artes, la ciencia, la política... Todos han convivido con nosotros y nuestros abuelos desde sus lujosas o modestas suites. Aposentos que han vivido constantes y profundas transformaciones para adaptarse a las cambiantes tendencias sociales y legales, aunque el espíritu permanece como una luminosa aurora más que un escalofriante espectro del pasado.

Además, no se trata de una anécdota o caso aislado, ya que en esta isla disponemos de cantidad, calidad y variedad de establecimientos hoteleros. Una actividad tan extendida y consolidada que nos permite clasificarla según las categorías de estrellas, tipologías, de playa, urbanos, de montaña, de golf, todo incluido, friendly de casi todo... pertenecientes a cadenas, o piezas de autor, destinados a Turoperadores y para clientes que casi forman parte del paisaje como 'chone' endémico.

Tenemos un hotel que lleva cinco años valorado como el mejor del mundo por los clientes de TUI. El Residencia. Ubicado en el palmeral de Maspalomas y que demuestra que la isla puede atraer un turismo muy especial si se lo propone. También contamos con varios grupos turísticos con diferentes tipos de ofertas para clientes clasificables por perfiles. Y no podían faltar aquellos establecimientos que por el lugar, el diseño o el esfuerzo de sus responsables quieren ser el lugar ideal para sentirse tan a gusto como en casa o mejor.

He tenido el placer de compartir interesantes encuentros con muchos/as directivos/as de alojamientos en las islas. Son profesionales de la hospitalidad a los que el turismo les brinda numerosas satisfacciones (y preocupaciones) a diario. Tienen sus pasiones, su compromiso con la sociedad y son resolutivos. Tanto que es difícil para las empresas fidelizarlos o mantenerlos si no participan de su espíritu.

Y es que en tan larga experiencia turística en esta isla, son muchos los profesionales del sector turístico los que han participado activamente en el desarrollo de nuestra marca y nuestra sociedad (que al final son la misma cosa), aunque el reconocimiento no hay sido recíproco hasta hace bien poco, como es el caso del Skal Club de Gran Canaria. Modesto grupo de profesionales del turismo (y no sólo hoteleros, ni están todos/as los hoteleros) que se abre a la sociedad en la isla desde hace 60 años y ha obtenido el reconocimiento con el Roque Nublo del Cabildo de Gran Canaria.
Amigos/as 'skalegas' tras recibir el Roque Nublo del Cabildo.
Hay otros profesionales que han actuado en solitario o en otras entidades de la sociedad isleña e instituciones. Para el resto de la ciudadanía, los directivos turísticos son los 'culpables' de los problemas o fracasos del turismo (y del urbanismo, de la situación económica o el cambio climático...), pero bromas aparte son vanguardia en el compromiso con la marca isleña. Son cómplices y fieles combatientes si luchamos junto a ellos y ellas en la defensa de la marca y sus atributos. Y abiertamente críticos si nos desviamos de la mejora de la marca... Ojalá otros sectores siguieran su ejemplo.

domingo, 18 de marzo de 2018

Un arte militante inspirado en el turismo


Guía de 1910 con un grabado de mujer con mantilla
Quizás los alumnos y alumnas de la Escuela Luján Pérez no fueran partisanos, tal como recoge el periódico La Provincia en declaraciones de Jonathan Allen durante la presentación del libro que conmemora el primer centenario de esta institución. Y digo quizás porque los verdaderos partisanos fueron los promotores y el profesorado de esta institución, surgida en una etapa histórica de grave crisis en Gran Canaria, sometida al agonizante colonialismo (crisis del 98) y a la opresiva e injusta capitalidad tinerfeña de la provincia única de Canarias. Pero, al margen de la historia de esta comunidad mal avenida, de lo que quiero hablar es de la influencia de la Luján Pérez en el turismo y del turismo con la citada Escuela.

Por ello, es necesario contextualizar el surgimiento y primeros pasos de esta entidad, ya que cinco/seis años después de la creación del Cabildo Insular de Gran Canaria (y 9 años antes de la división provincial) surge la Escuela Luján Pérez. La iniciativa partió del sueño de una sociedad que carecía de equipamientos educativos (y otros muchos) con un índice de analfabetismo y subdesarrollo dramático, retratado en las obras ‘Recuerdos de un noventón’ de Domingo J Navarro, o ‘El verano de Juan el chino’ de Claudio de la Torre. Aunque también podríamos recurrir a la célebre guía de viajes ‘Tenerife y sus seis satélites’, de Olivia Stone.

En esa situación histórica surge el sueño de educar y compartir la aventura del arte sin discriminación. Inclusivo. Y esa visión la tuvo un grupo de personajes entre los que figuraban un intelectual que se formó en Salamanca con Unamuno como referencia y amigo, Domingo Doreste ‘Fray Lesco’. Y dos artistas: el bohemio Juan Carló y la excelencia de Nicolás Massieu.

Guía ilustrada por Néstor
Todo apuntaba a un espacio con grandes oportunidades en un territorio yermo. A pesar del antecedente que daba nombre a la Escuela: Luján Pérez, quien supuso el broche de oro a la imaginería barroca en España. Pero el arte canario estaba aún por mostrar todo su potencial en el siglo XX, tanto por los artistas que destacaron en el ámbito internacional (Néstor Martín-Fernández de la Torre en el simbolismo y el modernismo, Óscar Domínguez en el surrealismo o Manolo Millares en la abstracción, entre otros). Y podría haber destacado muchísimo más con su inagotable 'cantera' de artistas de no ser por la frontera insular. Entre otros, los participantes del movimiento indigenista surgido en la Escuela Luján Pérez, el lugar donde creían que el arte formaba parte del alma y por ello abrieron sus puertas a cualquier persona que quisiera aprender.

El fenómeno del indigenismo canario sólo es entendible en el contexto social y político internacional, unido a la permanente introspección del isleño hacia sus raíces, hacia esa realidad dual de herederos de un mestizaje entre colonizadores y colonizados. Esa búsqueda artística de la identidad popular que pretendía mostrar los personajes más humildes en sus labores y trabajos, lejos de los movimientos artísticos de moda -los ‘ismos’- y los artistas del contexto revolucionario (la Luján se crea coincidiendo con la Revolución Rusa).

Pero es así, la Escuela surgió inspirada en principios de diferentes sensibilidades sociales y culturales: intelectuales, mecenas conservadores, jóvenes revolucionarios, masones (un apartado que es difícil concretar por la persecución que sufrieron tras la sublevación militar). Pero también gracias al esfuerzo de varias instituciones como fueron el Museo Canario, el Gabinete Literario y la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria. Del Museo sabemos de la actividad masónica de Dr. Chil y de su esposa, creadora del periódico ‘La Afortunada’, organización de la que encontramos numerosas referencias en la obra del pintor Néstor Martín-Fernández. Por otra parte, Fray Lesco, en su idea de instituir esta Escuela, pensaba en las ideas pedagógicas de Enrique Pastalozzi o el krausismo.

Guía de 1920 con mujeres con mantilla
El indigenismo se nutre de estos  apoyos y de la vocación altruista de los notables grancanarios, pero también se inspira en la búsqueda de los orígenes culturales, etnográficos, naturales y paisajísticos de la vida insular. Es un trabajo de introspección hacia lo popular y lo original. Una búsqueda que también, a su manera, realiza Néstor con sus Visiones de Gran Canarias y poemas del Mar, La Tierra, o promoviendo el interés por el folclore, sin olvidar otras aportaciones como los personajes de los cuentos de Pepe Monagas en la literatura de Pancho Guerra.

A pesar de que este colectivo artístico pusiera en valor los paisajes de la isla, sus personajes y lo tradicional e histórico, sólo la propuesta nestoriana del 'tipismo' tuvo proyección en las guías y promoción turística, no así el indigenismo artístico que apenas protagonizaría la imagen del destino salvo en algunos mapas, tipografías e ilustraciones que realizaron artistas como Felo Monzón o Santiago Santana para las guías turísticas. Pero es en la revista ‘ISLA’ editada por el Centro de Iniciativas y Turismo entre 1946 y 1969, donde colaboran casi todos los artistas de la Escuela, así como numerosos intelectuales y escritores que pondrían de manifiesto las diferentes visiones de Gran Canaria. Una colaboración o complicidad artistas-turismo que se mantuvo durante décadas, pero que ya ha desaparecido.