domingo, 17 de noviembre de 2019

Cultura popular canaria y turismo

Parranda acompañante a los turistas de 'La Vuelta al Mundo'

Me invita el equipo de la serie de televisión 'En portada' a participar en el capítulo dedicado a la cultura popular. Una petición que conlleva reflexionar sobre la cultura y su papel en la conformación de la identidad de un pueblo en el que se da el caso -especialmente en Gran Canaria- de que no hay una contraposición entre élites y pueblo. En nuestro caso, además, es fundamental la importancia que ha tenido la acción cultural en la conformación del destino turístico y viceversa.

Todas las personas  contribuyen en un territorio a la creación y evolución de la identidad, en este caso, la canaria. Una Cultura Popular isleña que se nutre de muchas aportaciones inspiradas en la presencia del turismo o, incluso, creadas para dicha actividad. De hecho, el turismo aportó desde sus inicios sus inclinaciones hacia la cultura isleña, abriendo el interés sobre los paisajes naturales y culturales de la isla (la ruta llamada La Vuelta al Mundo es el ejemplo más claro). La creación del club  de golf, de tenis, fútbol, la música, la cocina... Toda su actividad supuso un revulsivo en una sociedad cuya realidad era una dependencia exclusiva del sector primario y unas tasas de analfabetismo del 90 %.

El turismo encontró en Gran Canaria quienes vieron que podría contribuir a un desarrollo cultural (industrias culturales y creativas, como se definen ahora). Y estos se organizaron en torno al Sindicato de Turismo y la pionera publicación 'Canarias Turista' (1910. En España solo hay un caso de periódico  turístico que surge el mismo año: 'SAF', acrónimo de la Sociedad de Atracción de Forasteros), o el escritor Francisco González Díaz, autor de 'Turismo y cultura' junto a otras obras relacionadas con el paisaje. Una realidad que reflejan diversos autores en las islas, con hitos como la obra periodística de Alonso Quesada. Y mucho más comprometido con la naturaleza de las islas surge en Tenerife la figura de Leoncio Rodríguez.

Pero la mayor transformación de la Cultura popular se produce con la puesta en marcha de la Escuela Luján Pérez, desde su creación en 1918 con Domingo Doreste 'Fray Lesco', Juan Carló y Nicolás Massieu. Sus enseñanzas crearían un movimiento de interés por el paisaje, el paisanaje y su historia, lo que se llamó Indigenismo.

Junto a Fray Lesco tenemos a Néstor Martín-Fernández de la Torre quien desarrollaría el Tipismo, dentro de las tendencias regionalistas, y con su hermano Miguel el 'neo canario'. En Tenerife (y los paradores en otras islas) será Marrero Regalado quien diseñará los edificios representativos de esta etapa.

En realidad estamos ante una movilización de la reducida clase media para desarrollar una cultura sin limitaciones en la que se indagó y revitalizó el conjunto de patrones culturales y manifestaciones artísticas y literarias creadas o consumidas preferentemente por las clases populares, que revisaba su  tabú histórico de pueblo colonizado que en el siglo XX rebuscaba entre silencios su pasado para entender su identidad: el mar, la tierra, lo aborigen, el mestizaje, la naturaleza, el folclore, la arquitectura,  los puertos atlánticos... y los viajeros.

Una visión que compartirían desde distintos focos y a lo largo de siglo XX figuras de la talla de Felo Monzón, Santiago Santana, Juan Ismael, Antonio Padrón y más artistas llevarían con su arte a las publicaciones turísticas. La Cultura se desarrollaba de distinta forma en cada isla. En Tenerife gira en torno al grupo de Gaceta del Arte y su atracción hacia el surrealismo con una exposición que marcaría un hito histórico con la presencia de André Bretón y Benjamín Peret en la isla. En Lanzarote la actividad del Casino seguía muy de cerca las acciones de Néstor en Las Palmas (en aquella época se nombraba así la ciudad). Y, además de la figura del artista Pancho Lasso, cabe señalar la presencia como profesores del Instituto de Juan Millares Carló y Agustín Espinosa, escritor tinerfeño y destacado miembro de Gaceta del Arte.

Gracias a aquellas iniciativas se da un vuelco a nuestro Folclore y sus manifestaciones, con la creatividad de compositores como Néstor Álamo, Pancho Guerra, José María Millares y la organización de la romería del Pino inspirada en la composición de Néstor titulada Boda Canaria. La representación folclórica también cambió, no sólo en cuanto al mensaje sino también en la estructura y organización de los grupos musicales, y de ahí surgen Los Gofiones Los Sabandeños, un formato de grupo amplio, parrandero pero también con calidad  de voces e instrumental. Sin olvidar posteriores aportaciones como las composiciones de Sindo Saavedra o el movimiento en torno al timple, pero ya no creo que me den tiempo para hablar de más cosas..

sábado, 16 de noviembre de 2019

De la emergencia climática a la emergencia turística

Colas para ver el 'Cristo velado' en Nápoles...

Hoy día son raros, casi milagrosos, los lugares donde el turismo es algo imperceptible, donde el visitante pueda circular cómodamente por el espacio vital de la población local sin alterar su actividad cotidiana. Nada que ver cuando en los comienzos del 'grand tour' de la época del romanticismo, los turistas eran personas solitarias, o grupos reducidos en busca de la belleza, la salud o la respuesta a las tribulaciones del ser humano. Y así fue durante siglos hasta este arranque del XXI.

Una utopía, a la vista de las noticias que nos llegan de todos los rincones del planeta. Colas en la cima del Everest, en la manzana que rodea el Cristo velado en Nápoles (miles de visitas y el edificio en un estado de suciedad lamentable), en los canales de Venecia que se ahoga entre gigantescos cruceros con miles de visitantes que se mueven como una horda, o las interminables caravanas de coches en el acceso al Parque Nacional de Timanfaya...

Nadie se atreve a poner freno a este despropósito en el que la lógica no tiene cabida. Las empresas que mueven esas masas con resultados devastadores sólo se preocupan de obtener el beneficio económico de quienes están dispuestos a pagar aunque el sueño o la publicidad engañosa de una experiencia inolvidable se convierta en una pesadilla. Y todavía hay quien se alegra de que el crecimiento del número de turistas en su territorio no pare, cuando cada turista que llega es un metro cuadrado menos de espacio vital y unas infraestructuras que colonizan el paisaje y un beneficio económico que se queda, mayoritariamente, fuera del destino. Siempre bajo la coacción de que nos dejen sin la corriente humana que llena los alojamientos y restaurantes, hasta que se cansen del destino o encuentren otro más barato y por conocer.

Es el momento de la emergencia climática, pero también es el momento de la emergencia turística y revisar todas las políticas de promoción del destino (que actualmente pagan las instituciones -nosotros todos-, en el caso de Canarias), e incluso poner fin al tabú y debatir si el futuro turístico de Gran Canaria ha de girar en torno a más camas y, por tanto, más masificación, o más actividades y, por tanto, más renta en el destino... Pero claro, para ello, algunos deben olvidar el bloque y los centros comerciales, playas artificiales y colchones a payoyo, y pensarse bien en qué producto turístico es rentable... O eso o seguiremos siendo un títere en manos de quienes mueven a los turistas a su capricho y beneficio mientras crecen las incertidumbres y la turismofobia.

martes, 12 de noviembre de 2019

Vida mágica tras los incendios

Tamadaba el 8 de noviembre. Renacimiento.

El origen volcánico de Gran Canaria se manifiesta en toda su fuerza en la resistencia y la adaptación ante el fuego de los seres vivos de este territorio insular. La flora canaria surgió de una tierra moldeada por la lava ardiente, el cerco del mar y su refrescante agua, el sol tropical, el viento del Sáhara y el alisio que se detiene sobre las islas para girar hacia el Caribe.

Los bosques de este pequeño territorio saben que hay dos amenazas constantes para su supervivencia, la falta de lluvias y los incendios. La acción del hombre también fue devastadora, pero hoy es su principal cuidador. Aun así, con todos los recursos humanos y mecánicos a su disposición, el fuego no es controlable si la humedad, temperatura y viento unen sus peores condiciones para ensañarse sobre la biosfera isleña. Y hay especies que se adaptan mejor que otras (o aprovechan la circunstancia) al fuego, como es el caso del pino canario que es pirófito y cuya estrategia es quemarse sin riego para ellos y así eliminar competencia, por lo que hay que tener en cuenta este hecho en las repoblaciones y planes de reforestación para evitar la coonización excesiva de esta especie en el territorio.

Pero, si es dramático contemplar cómo se quema la corona de la isla en la que habitas, no menos asombroso es el espectáculo de reverdecimiento de pinos y sotobosque con una potencia mayor que en condiciones de 'normalidad'. Lo más sorprendente es la resistencia al fuego y la rápida recuperación del pino canario o de los palmerales, especies autóctonas que han desarrollado sus potencialidades en esta tierra, aprendiendo de cada situación y de cada desastre. Vegetación que renace para ofrecernos oasis de verdor sobre la roca y las tierras resecas que dejó la tormenta telúrica al petrificarse.

Estos días se podrá contemplar y comprobar el contraste de la piel vegetal calcinada con los brotes y hojas de un verdor luminoso y perfumado que hace sentir la ceremonia de la creación, la magia de la vida en la que el agua de la lluvia y la humedad del Atlántico hacen posible esta visión espectacular del alma del paisaje de Gran Canaria.

Pero no sólo es la vegetación y la fauna las que se preparan y buscan soluciones al fuego. Los grancanarios somos isleños que sabemos adaptarnos a las circunstancias. Vivir en un entorno reducido y aislado nos hace desarrollar un instinto de supervivencia singular. No podemos decir que nos hagamos más previsores y que hayamos puesto todo nuestro empeño y esfuerzo en evitar lo peor, aunque algo se ha hecho, pero sí nos volcamos en la solidaridad y en el trabajo para recuperar cuanto antes la 'normalidad', el estado de cosas en el que podamos sentirnos a gusto con nuestro entorno, con el paisaje, y con las personas que acuden a los distintos lugares de la isla para comprobar que la vida sigue, se renueva y nos ofrece imágenes impactantes. En esos momentos, la hospitalidad es exquisita y se establecen lazos de amistad que sólo quien ha sufrido la oscuridad abrasadora de un incendio es capaz de cambiar las lágrimas de impotencia por la sonrisa sincera de quien se siente apoyado y querido por tantas voces y manos dispuestas a ayudar.

Es la magia de la vida, en un territorio en el que la grandiosidad de la naturaleza contribuye a superar rápidamente los sufrimientos, con un espectáculo digno de ver en el que la transformación del escenario de horror, silencio y cenizas da paso a una explosión de colorido, aromas y música que renueva la esperanza y la alegría de vivir, de dar gracias a la naturaleza por tanto que obsequia para que la humanidad pueda darse cuenta de que no hay otro hogar que nuestro medio ambiente, el que nos alimenta, nos ofrece el oxígeno, nos ofrece su calidez o nos lava con su lluvia y eso nos obliga a ser más respetuosos, a cuidar que nuestra huella no suponga su deterioro sino su disfrute mientras aprendemos de sus lecciones de vida.

Por ello, si se encuentra en Gran Canaria por estas fechas no dude en visitar las zonas cumbreras que fueron arrasadas por uno de los más terribles incendios que hemos vivido, pero que la propia naturaleza ha restaurado para dar nueva vida a la naturaleza, a los pinos y demás árboles, a los pájaros de especies únicas que se preparan para un invierno diferente, incierto e ilusionante por las transformaciones que suponen el reinicio de un nuevo escenario de paisajes casi imposibles, pero no por ello menos bellos y cautivadores, con el horizonte abrazado a Gran Canaria, isla afortunada.

Artículo publicado en el periódico Welcome to Gran Canaria número 77 de noviembre de 2019

sábado, 9 de noviembre de 2019

Ceremonias de amor en las Afortunadas

Foto: Ramón Verdugo. Seatingplan: geniusloqui

Hay vídeos y fotografías de bodas en Canarias cuyos autores cuentan con prestigiosos premios internacionales. La proyección de estos profesionales isleños de la imagen en el mundo es también el lanzamiento de un sector que realiza eventos con originalidad y el reconocimiento o descubrimiento de unas localizaciones de ensueño que entusiasman a los buscadores de enclaves en todos los continentes del planeta.

En el mar o en la laurisilva; en una ermita 'típica', ecuménica, religiosa o civil, inclusiva; un patio canario, una cueva en un enclave Patrimonio de la Humanidad o una bodega centenaria; en la playa o en la cumbre estrellada, al frescor del norte o el cálido sur... son muchos los rincones y espacios que hacen posible una boda original e inolvidable, para lo que es necesario contar con expertos que se hacen cargo de cuidar los detalles para hacer realidad el deseo de las personas que quieren que su matrimonio sea uno de los grandes acontecimientos de sus vida: Localización, floristería, fotografía, vídeo, iluminación, sonido, música o espectáculo, menaje, restauración, transportes, decoración, diseño, coordinación... Esta actividad, creciente, ha consolidado un amplio número de empresas que garantizan el éxito de la organización. Un sector, el de la celebración del amor, con tantas variables como personas que contraen matrimonio.

La organización, en la actualidad, de un matrimonio con amigos y/o familia obliga a desplazamientos al extrarradio de las ciudades donde hay espacios, comodidad y se puede celebrar la fiesta sin molestar al vecindario. Por ello, cada vez son más quienes prefieren un viaje de un par de horas para añadir al esperado encuentro el poder disfrutar de un clima excelente y unos paisajes que forman parte de la imagen de la felicidad, rompiendo con el tópico y tradicional banquete de boda y abriendo las posibilidades a unos días intensos con vocación de convertirse en inolvidables. Y nada mejor para ello que elegir un lugar con condiciones para sorprender por muchas razones.

Gran Canaria es un multi plató de cine. Con localizaciones espectaculares, edificios emblemáticos de diversos estilos y épocas, así como una enorme variedad de paisajes y ecosistemas que certifica el acierto del sobrenombre de 'Continente en miniatura' que cumple un siglo. Hay escenarios para casi todos los gustos y los posibles 'guiones' que puedan imaginarse para una boda. Y es que este ritual no es un acto cotidiano o sin importancia, ya que se trata de un acontecimiento único e irrepetible -aunque pueda tener otras ocasiones- en la vida de la pareja y su entorno. A la emoción acumulada de los contrayentes, se suma que un 'bodorrio' es uno de los motivos más importantes para el encuentro en un mundo en el que parte de los invitados (si no los novios) vienen de distintos lugares del planeta. Por ello estos eventos se convierten -o sirven de excusa- en una pequeñas vacaciones entre amigos, amigas..., recuperar el contacto personal que tanto te hace desear la permanente comunicación por redes sociales y aplicaciones móviles.

La creatividad y profesionalidad de las personas que convierten los sueños en bodas y las bodas en sueños es parte del éxito de la imagen de la isla. Cada elace moviliza gran número de profesionales que pueden convertir en realidad un tiempo y un espacio para la felicidad.

Pero todo queda en manos de la pareja y su imaginación. Ellos son los protagonistas y los que saben qué ambiente crear para que los asistentes participen de su ilusión y de su decisión. Son los que desean que todo salga a la perfección y que el recuerdo sea imborrable. Un objetivo que depende de todos los detalles ideados y preparados con mucha antelación, realizados por profesionales y, nada más acertado, en un lugar que hará todo más fácil y a todos más felices: Gran Canaria.

(Artículo publicado en el número 77 del diario turístico Welcome to Gran Canaria, disponible en Issuu)

martes, 22 de octubre de 2019

¿El soviet del algoritmo controlará el turismo?

Cortina con lamparones...

Hace unos días, con motivo de la quiebra del histórico touroperador Thomas Cook, dije que yo no me fiaba de la 'inteligencia colectiva' o comunitaria que se ha convertido en el dogma de fe de las plataformas y apps que se van apoderando del mercado turístico y tanto daño hacen a la turoperación tradicional. Francamente, algunas de mis experiencias han sido tan desastrosas que prefiero fiarme de los grandes profesionales que conozco en las agencias de viaje y que, por lo general, conocen bien el producto. Lo contrario -lo que está de moda- es dejarse llevar por un algoritmo creado por un friki y que convierte la reputación de los establecimientos y empresas en una especie de sovietización capaz de hundir o encumbrar un negocio. Y, además, vete luego a reclamar al contestador automático o al autómata (no todos) que te atiende desde un 'call center' (despacho telefónico) que está más preocupado por tu puntuación de su atención que por entender tu problema.

Los procesos, en teoría, son sencillos y deberían funcionar: si la gente dice que un hotel está bien, te atienden bien, es barato y sales contento, resulta que las plataformas te dirán que tiene una valoración excelente. De hecho, tú mismo lo puntúas y formas parte de esa especie de granja colectiva o koljós soviético que consolida el dominio popular sobre el producto turístico. Nada más falso.

Hace un año, en verano de 2018, contraté a través de Booking una habitación en Milán que ofrecía todas las bendiciones populares de valoración y presentaba unas imágenes estupendas para una estancia de un par de días en la capital de la moda italiana. La habitación y el baño tenían una limpieza deficiente. El aire acondicionado se pagaba aparte y al rato de encenderlo tenía que apagarlo por miedo a que estallara. La televisión era del tamaño de una tablet de las de hace varios años. La suciedad en la ventana y las cortinas era repugnante. La mesa y sillas del patio no la querrían para sí ni los chabolistas de las cuevas junto al castillo de Mata. Lo indiqué a la plataforma a través del correo, con mi puntuación negativa y la respuesta que me da es la que le ofreción el responsable del cuchitril. No me publicaron las fotos que adjunté a mi opinión (un error o fallo de la plataforma, o no). Y ahí sigue en booking con la misma información que hace un año. No creo que los dueños de esa plataforma se interesen por las críticas y sí por el margen que se llevarán de cada contratación.

Alquilé un coche con un seguro cuando contraté los billetes de avión que compré con Ryanair porque hay vuelo directo desde Gran Canaria a Bérgamo (ya les he hablado en otros post de las compañías aéreas low cost). Una vez en el aeropuerto y después de una larga cola me dieron el coche y me sugirieron que contratara un seguro a todo riesgo porque lo que había pagado no servía para nada. Yo no lo iba a discutir, pero hice bien asegurándome por segunda vez. Y empecé mi odisea con el GPS que contraté y que llevaba en el coche programado por el chico que me atendió. El GPS estaba más perdido que yo. Pero bueno, tras varias vueltas en rotondas decidí apagar el aparato porque me da que se estaba riendo de mi. También lo hacía el google maps, pero ése no pude apagarlo por si me llamaban por teléfono. Un martirio de trayecto.

Llegué al destino después de cuatro horas y media conduciendo un recorrido que podía haber realizado en la mitad de tiempo. Con la mala fortuna de que tropecé con un bordillo y se reventó la rueda. Allí dejé el coche y me indicaron que al día siguiente iría una grúa, que me llevaría de vuelta al aeropuerto para que me dieran otro coche y regresar yo sólo por el mismo trayecto. Les dije que no me hacía falta, que se llevaran el coche y que los amigos italianos ya se hacían cargo de trasladarnos por Garda, los Apeninos y a Milán. No me devolvieron el importe de la gasolina que pagué por adelantado ni los días sin coche. Se puede iniciar una reclamación, pero ¿cuánto tiempo y dinero perdería por los euros que supuestamente deberían devolverme?

No quiero decir que todo lo que se contrata por internet esté condenado al desastre. Por el contrario, hay viajes que son sensacionales y muy económicos (soportando los momentos de trato como ganado) y gracias a ello mucha gente puede hacer cosas fantásticas que con los sueldos y necesidades de hoy día serían imposibles para la gran mayoría de la población. Pero ya digo, no se fíen de la dictadura de la colectivización del algoritmo.

Donde haya un buen profesional nada podrá superarlo...
Bucólica terraza promocional.

La terraza...