domingo, 12 de febrero de 2017

La caja de Pandora del Festival de Música de Canarias

The english concert (La opinión de La Graciosa)
El Festival de Música de Canarias (FMC) está frente a su realidad, liberado del aura de intocable que ha perdurado 33 años, a pesar de tratarse de la apuesta institucional más cara y que hipoteca el resto del abanico de la política cultural autonómica. Pero he aquí que este año todo el mundo opina sobre esta edición y se posiciona en torno a si el programa era bueno o malo; llena auditorios o era un fracaso de público, en algunos casos con premoniciones apocalípticas. Yo he preferido esperar a la bajada del telón y, frente a valorar si hubo o no público, prefiero ver si se cumplieron los objetivos originales de este Festival, para ver de qué hablamos y en qué gastamos el dinero que se niega a otras áreas culturales o de servicio público desde hace 33 años.

La llegada de Nino Díaz, el nuevo director (y van tres después de la larga dirección de Rafael Nebot), conllevó un cambio de programación que incluía más espectáculos y la participación de bandas como las de los municipios de Santa Cruz y de Las Palmas de Gran Canaria. Una incorporación que no creo que sea tan fallida en cuanto a calidad sino a la elección de los espacios donde actuaron. Pero volviendo al tema, la programación de esta 33 edición levantó críticas furibundas y el rechazo más radical de los consejeros del festival y de diversos medios de comunicación. Se afirmaba que se perdería unos 400.000 euros en la recaudación de taquilla. Al final ha sido en torno a 200.000 euros que asumirá el Gobierno de Canarias desde sus presupuesto como ha sucedido desde el primer Festival de Música hace 33 años y en el que ha habido ‘derramas populares’ mucho mayores que esta, pero parece que ése no es el problema para los que en estos meses han abierto la caja de Pandora de este festival. Y no es que el FMC sea malo, ni bueno, es resultado de la decisión de los políticos que votamos y tenemos que asumirlo, pero no silenciarlo cuando no nos interesa.

Pero entre tanto artículo y posicionamientos, no he visto que se aborde lo verdaderamente importante, y es que este festival surge con la excusa de elevar el nivel cultural musical en las islas y atraer turismo cultural. A la vista está que después de 33 ediciones y no se sabe cuántos millones de euros o miles de millones de pesetas seguimos con una sociedad sin un incremento sensible de la cultura musical (y tampoco educación musical, por no decir educación en general), porque la volatilidad de los espectadores en los espectáculos musicales -los no gratuitos- ha quedado de manifiesto, cuando después de 33 festivales debería tomar el testigo la segunda generación de nacidos desde la creación del FMC.

Tampoco se ha producido un cambio en la atracción turística como se anunció desde el principio. En 2016 se vendieron 288 entradas a turoperadores. Puede que alguno más acudiera por sus medios, pero bueno… queda claro que no estamos ante uno de los cometidos que más potencie la organización del Festival, lo cual no me extraña.

Lo dicho, sigo sin entender tanta descalificación y catastrofismo general. Es evidente que en esta edición hay fallos –siempre los habrá, lo sé por experiencia en festivales-, pero no creo que merezcan los artículos u opiniones que se han producido durante estos meses que han desmotivado también a algún que otro espectador indeciso, ni creo que sea el fin del Festival porque mientras pague el Gobierno se mantendrá. Quizás en la crítica haya otras múltiples razones, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de un festival “del” Gobierno de Canarias. Pero lo importante es que acaba de abrirse la caja de Pandora (33 años tarde, tristemente), y ahora podemos -o deberíamos- analizar en profundidad si se cumplen los objetivos iniciales o si en realidad hay objetivos. Mientras, tenemos otras realidades que nos enorgullecen como la Sociedad Filarmónica de Las Palmas, la primera creada en España; los Amigos Canarios de la Ópera que celebran este año su 50 festival... Es la demostración de que la sociedad civil puede hacer las cosas bien, por mucho menos dinero y por mucho tiempo.

viernes, 13 de enero de 2017

Si Néstor -y Miguel- levantara la cabeza...

Pueblo Canario en su etapa de esplendor turístico.
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria anuncia la inversión de un millón de euros para rehabilitar cubiertas y reformas de urgencia en el Pueblo Canario y el bodegón en este año, y está previsto que el año 2018 se aporte otro millón y medio para la 'puesta a punto' de este 'Bien de Interés Cultural'. Algo es algo, pero en absoluto es suficiente. Ni tan siquiera es digno de la herencia de Néstor Martín-Fernández de la Torre y no sólo hablo de su obra pictórica (que no pertenece al Ayuntamiento, sino que está cedida por su familia) sino de su aportación a lo que fue el gran cambio de una economía del sector primario a una de servicios turísticos, propiciando el mayor desarrollo conocido en este territorio. Y no es digno porque no se trata de engrandecer el papel del artista y su obra polifacética, sino de restaurar unas semirruinas provocadas por la desidia endémica del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para con este espacio/museo/artista.

Permítanme un inciso importante: la obra del Pueblo Canario fue realizada en dos etapas (1950 y 1956) por el arquitecto Miguel, hermano de Néstor (fallecido en 1938), con quienes también trabajó Rafael... Un arquitecto que dejó una gran cantidad de obras -y proyectos- destacadas en las islas, principalmente en Gran Canaria.

Pero tampoco me satisface el papel de las demás instituciones. Llámese Cabildo, con su casi simbólica participación en este Pueblo Canario que es museo, pero también santuario del turismo en la capital insular; o el Gobierno de Canarias, que tiene una deuda histórica con Néstor Martín-Fernández de la Torre, a quien ha ninguneado a pesar de su importancia en todos los ámbitos, cuya labor supera el reconocimiento personal, al transmitir o contagiar sus ideas y su sensibilidad ("Hacer de la vida una obra de arte") a numerosos discípulos o adeptos de la talla de Pancho Guerra, Néstor Álamo, Sergio Calvo, Santiago Santana, Felo Monzón, Juan del Río Ayala, César Manrique..., o entidades como el Centro de Iniciativas y Turismo junto a otras. Sin olvidar de su poco divulgado protagonismo como uno de los grandes artistas internacionales en el simbolismo y el modernismo.


Además, yo creo en el potencial inexplorado de su faceta como ideólogo, profeta y artesano del turismo en las islas, en particular en Gran Canaria. No insistiré en sus obras que le recuerdan (Pueblo Canario, Parador de Tejeda, Casa del Turismo...), sino en sus ideas que no son proyectos de hace 80 años, sino una forma de ver, entender y hacer que merece una actualización y continuidad, aunque es difícil que los políticos actuales dejen de mirar y copiar en otros lugares en vez de buscar la originalidad creativa que desarrolló e inculcó Néstor. El agónico y sin proyecto Pueblo Canario debería ser ése espacio en el que se encontrara el laboratorio de ideas del turismo de la isla. Pero ni para escuchar a la sociedad civil, a los defensores y familiares de Néstor, pudimos ver en la convocatoria ciudadana que se celebró en el Club Prensa Canaria (con participación del nieto del arquitecto, José Miguel Martín-Fernández Periquet, el divulgador del conjunto arquitectónico y artístico, Joaquín Nieto Reguera, Daniel Montesdeoca, director del Museo Néstor, José Antonio Sosa Díaz-Saavedra, catedrático de Arquitectura, y el autor de estas líneas). No asistió, insisto, ninguno de quienes tienen en sus manos el destino de este conjunto (acudió un edil de Unidos por Gran Canaria, partido en la oposición en el Ayuntamiento capitalino). Pero, si no les interesa lo que opine la ciudadanía, podrían al menos debatir públicamente cuál es el proyecto de Pueblo Canario, de contenidos teóricos y artísticos de lo que podría ser un verdadero centro atlántico de arte y turismo ¿o es pedir demasiado a nuestros representantes?
Logo del acuario 'Poema del mar'

Es digno de mención el hecho de que en días previos a esta noticia, nos enteramos de que el mismo Ayuntamiento invierte 6 millones de euros en mejorar las infraestructuras del entorno del acuario 'Poema del mar', el cual se encuentra en una zona con graves problemas de tráfico en horas punta y también en las horas 'valle'. Un establecimiento cuyos promotores han sido perdonados al pago de 600.000 euros en impuestos municipales. Esto sucede mientras el mismo ayuntamiento ha permitido durante décadas convertir el pueblo canario en un ente agonizante y a Néstor en un icono de rango localista al que denigran con un logo del acuario que debería ser retirado de inmediato.

También es digno de mención el apoyo que el mismo empresario recibe del Gobierno para que le faciliten la construcción de un parque acuático en el sur de Gran Canaria, mientras seguimos esperando alguna alusión (presupuestaria) a las distintas facetas en las que destacó Néstor en el arte y el turismo por parte del Gobierno de todas las islas.

Una lástima. .. Si Néstor -y Miguel- levantara la cabeza...

lunes, 9 de enero de 2017

El reto turístico en Gran Canaria: el diálogo

Cauces, proyecto de parque y propuesta inicial de estación de tren.
 Francamente, me resulta muy complicado abordar este tema que enfrenta a los grupos de gobierno del Cabildo y del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana (y de paso, al de Mogán) a colación de la aparición de restos arqueológicos en la zona de El Veril, donde el alemán Wolfang Kiessling -que ha hecho de Tenerife un lugar más atractivo si cabe gracias a sus parques temáticos-, promueve un parque acuático tipo Siam Park. El motivo de mi tribulación se debe a que no comprendo cómo una anécdota o una posible noticia positiva puede convertirse en uno de los más graves conflictos institucionales visto en Gran Canaria.

En el fuego cruzado entre los presidentes electos de ambas instituciones veo cierta desproporción respecto al hallazgo de dichos restos y su posible incidencia sobre el proyecto del parque acuático. Por lo que he leído, prácticamente se trata de cuevas naturales (que no labradas) que pudieron ser utilizadas antes o después de la conquista, así como una posible construcción de piedra. Asociado a ésto, habría un conchero, que demuestra que alguien comió lapas y burgaos en el lugar en algún momento de la historia. De por sí, no estamos ante un hallazgo relevante, como pudo ser el cementerio de Lomo Maspalomas que fue rápidamente excavado y trasladado de sitio a un almacén donde permaneció durante años para vergüenza de los políticos que lo permitieron y la desidia de los ciudadanos que no defendieron aquel hallazgo salvo el ya fallecido ex concejal José Juan Cardoso (fallecido en septiembre de 2011) que convocó una manifestación a la que acudió él con un amigo y un servidor con fotógrafo al ser La Provincia el único medio que se interesó por aquel tema. En aquella ocasión el cementerio se encontraba justo donde se enlaza la autopista con el barrio de San Fernando y reformar la obra habría costado un potosí, además de un retraso importante para la ejecución.

Por eso, en este asunto creo que hay mucho más ruido por otros motivos que por el propio hallazgo. También creo que la mecha estaba dispuesta para el enfrentamiento, el vaso estaba a punto de llenarse cuando cayó esta gota y que -como suele suceder- el perjudicado es el destino turístico ya que las contradicciones pueden retrasar -espero que lo justo- la inversión del parque temático que, tal como he dicho en otras ocasiones, no me llena de alegría porque no deja de ser otro parque acuático más de los cientos (¿miles?) que hay en el mundo, aunque lo promocionen como el más grande (cosa que en Tenerife no sentará muy bien) o que cuente con atracciones más espectaculares. Yo insistiré siempre en que para distinguirnos debemos tener más originalidad, pero como esto es predicar en el desierto, lo dejo aquí escrito otra vez y sigo con el tema. Un tema que tiene muchas aristas: se levanta en parte sobre suelo o cauce público que el Estado no reclamó durante el proceso, ocupa la parcela donde iría la estación de tren (ése sí que era un problema: el proyecto pagado se ha tenido que hacer de nuevo alterando el trazado y la ubicación). La obra debió comenzar en verano de 2015, para lo que fue declarado de interés estratégico por el Gobierno de Canarias, con la aprobación de la Cotmac al proyecto y al hotel de seis plantas... Pero llegó la denuncia de la competencia en los tribunales que retrasó varios meses el proyecto y se superó el procedimiento, hasta que aparecen los restos arqueológicos que cada vez son más temidos, en vez de ser motivo de interés por un pasado todavía desconocido.

Lo cierto es que lo más probable es que la prospección arqueológica sea rápida y que el hallazgo -si tuviera valor- pueda integrarse en las zonas visitables del parque acuático. Un atractivo más y no una rémora, ya que Kiessling, o cualquier promotor, están obligados a competir con el mejor parque temático de las islas, natural y gratuito: Maspalomas, a pesar del respaldo institucional logrado para disgusto de los empresarios de otros parques de la zona, más alejados pero que han apostado y mantenido su actividad contra viento y marea. La competencia de este nuevo parque, probablemente, les lleve a replantearse su continuidad en un mercado limitado con cada vez menos clientes porque los establecimientos 'Todo Incluido' ya alcanzan el 30% de la oferta alojativa.


Almacén donde guardaron los restos de Lomo Maspalomas.

Pero, al margen de las disquisiciones sobre si aporta o no interés o valor un yacimiento arqueológico a un centro de ocio, este enfrentamiento institucional hace un gran daño al sector turístico en Gran Canaria. Otro más (la lista crece y crece). Un sector del que depende la economía de la isla, más del 35% de los empleos, y precisa urgentemente de consensos y de acuerdos en torno a numerosas cuestiones: un modelo a medio y largo plazo, una promoción adecuada, una oferta actualizada, unas zonas turísticas seguras, conectadas, saludables y alegres. Aparcar los enfrentamientos y buscar puntos de encuentro, desatascar los asuntos empantanados a cuenta de la burocracia innecesaria (no toda es innecesaria), propiciar el diálogo -permanente- entre instituciones y empresas (sobre todo éstas), o mejor dicho, poner fin a la guerra abierta entre esos sectores que provoca la ruina de la isla como efecto más que probable.

Hay quienes animan al enfrentamiento. Quien intenta ganar en río revuelto, sin preocuparles cuál es el futuro de la isla. Un futuro que ha de pasar por recuperar nuestro pasado, nuestra identidad, nuestra originalidad, nuestra hospitalidad, nuestro clima saludable casi milagroso, nuestra inventiva y creatividad, y todo aquello que nos diferencie y nos distinga, pero para ello es necesario un consenso básico que mandato tras mandato, legislatura tras legislatura se va apagando para un siguiente gobierno porque el futuro está más allá de la cita electoral, aunque en realidad, el futuro ya está aquí y se nos va a escapar de las manos, ya sea con yacimiento arqueológico, con flora autóctona o con inversiones millonarias en productos turísticos.

Diás tristes para una de las etapas más brillántes de nuestra historia turística y para la mejor ocasión que se nos podía presentar. Espero que el empresariado y los políticos estén a la altura de las circunstancias.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Qué parte del NO entiendo

César Manrique manifestándose en Los Pocillos.
He escuchado una campaña del Gobierno de Canarias, pero no pagada por los miembros del Gobierno, sino por nosotros, el pueblo. Hasta aquí es todo normal. Suelen hacer autobombo e intentar convencernos de que compremos papas del país o en ocasiones más reivindicativas nos quieren convencer de que las prospecciones petrolíferas no aportan nada bueno a las Islas Canarias. Pero esta campaña tiene aspectos que no creo que sean acertados, más bien me parece un insulto a la inteligencia. El mensaje resumido es que en estas islas hay mucho 'noista' que lo rechaza y paraliza todo. Un tópico muy extendido que se ha consagrado con este anuncio pagado por todos, incluidos los que no querrían que se hiciera porque no, simplemente.

Veo dos graves contradicciones en este hecho. Usar dinero público para despreciar a los opositores, que no son siempre los mismos ni coinciden en sus argumentos, por un lado. Y el intento de vender una ley que puede tener efectos devastadores sobre nuestro territorio (o no, pero hay opiniones para todos los gustos), por otra parte. Y es que una ley del suelo (que no del paisaje, pero que le afecta) en unas islas que albergan Parques Nacionales, Reservas de la Biosfera, Patrimonios de la Humanidad y un largo etcétera, no tiene que mirar nuestro escaso suelo desde arriba o desde un despacho, o desde una cuenta de balance. Las islas no pueden ser tratadas como territorios en los que unas rayas delimitan el bien y el mal. No se puede hacer una política territorial del yin y el yan, de vamos a contentar a un sector poniéndoselo lo más fácil posible con la excusa de que el empleo es lo urgente. Y después vendrá el hambre, pero ya no estará el responsable en el cargo para que se lo reprochen. Ése político pondrá en sus memorias que solucionó el gran problema del desempleo en las islas y se lo creerá.

Yo creo que a nadie se le puede acusar de ser de los del no a todo. En mi caso particular, con todas mis tribulaciones, creo que los teleféricos son una oportunidad y no tan impactantes -según dónde se instalen y cómo-, como algunos los pintan. Creo que el turismo no es un mal necesario, sino una opción acertada y mejorable (muy mejorable) y creo que todas las opiniones son dignas de ser escuchadas, analizadas y respondidas según unos criterios objetivos que deberían beneficiar a todos y permitan una mejora en el tiempo, evitando el cortoplacismo.
Visiones de Gran Canaria. Néstor Martín-Fernández

Sin embargo, en torno al territorio, al suelo y el paisaje, hemos de ser muy exquisitos. Es lo que atrae turistas y nos permite elevar nuestro nivel de vida (y podría elevarlo más si apostásemos por productos que dejen más rentas en el destino, ya que el trozo grande del pastel se queda en el origen).

Y no me enrollo más, que para explicar qué significa el NO, aprovecho las palabras de nuestros profetas del turismo, el territorio, el arte y los mayores aciertos para que Gran Canaria y Lanzarote se posicionaran como líderes de un turismo de calidad. No los olvidemos, recordémosles siempre que tengamos alguna duda, seguro que nos aportan una visión más sensata que la propaganda política manipuladora. Aquí tenemos algunos noes necesarios y categóricos. Comenzamos por los de Néstor Martín-Fernández de la Torre en sus textos de 1936-39:
  • No viene a nuestras islas el viajero que nos visita para encontrar en Tejeda un tacón de Luis XV o una cabellera oxigenada.
  • Si no recobramos y acentuamos nuestra personalidad, nada podemos ofrecer al turista que le halague y satisfaga, dentro de un estilo netamente canario tenemos que revalorizar todo lo nuestro, sea moderno o tradicional.
    Pintura de Néstor Martín-Fernández de la Torre
  • No se puede llegar a mayor abandono.
  • No olvidemos nuestra condición de isla.
  • No concibamos las cosas en pequeño sino en grande, con la vista en el porvenir, aunque los espíritus materialistas pudieran asustarse y calificarnos de irrealistas.
  • No alcanza ninguna otra fuente de riqueza la riqueza invisible que se desparrama en cuantía fabulosa por el turismo.
  • No hay que olvidar que el turismo se alimenta de la admiración al pasado, que es necesario reconstruir ante sus ojos, invitando, si se quiere, para suplir la falta de lo auténtico, sabiamente y con fidelidad.
  • No creo que sea imposible recuperar la fama que los nombres de los antiguos asignaron a Canarias: Islas afortunadas, jardín de las Hespérides, Campos Elíseos..., es labor que corresponde a los hijos de esta tierra privilegiada, entre los que yo me ofrezco incondicionalmente y prometo cuanto valgo.
  • No. No puede tolerarse que, mientras en todas partes se labora y existe la preocupación de hacer resaltar lo típico, en Canarias se deje morir, sin que nadie tenga el gesto de intentar salvarlo. 
  • No se atrae el turismo con una labor burocrática, de recibir cartas y contestarlas.
  • No será turístico nuestro país mientras no se ataque la raíz. Mientras no se vaya a la restauración de lo popular, todo será inútil.
  • Si de nosotros no parte, ¿quién lo va a hacer?. Laboremos, pues, por conseguirlo.

Los noes de César Manrique:

  • No debemos desfallecer, hay que seguir adelante, estar vigilantes mantener viva la conciencia crítica, pues el futuro nunca está conseguido,  lo tenemos que hacer desde el presente
    César Manrique en Altavista (Las Palmas de GC)
  • No hemos podido todavía aprender la lección, para rectificar y salvar lo que nos queda
  • No teníamos que copiar a nadie. Que vinieran a copiarnos
  • No he parado de luchar por la limpieza y el orden de la isla
  • No voy a renunciar, bien sea con mis obras o con mis permanentes denuncias, a la lucha por nuestra supervivencia y por la conservación de nuestro entorno
  • No he podido con la autoridad y poder del Estado, que, muchas veces, por su incapacidad estética, empaña esa labor: mi lucha feroz por salvar el medio y el estilo de la isla
  • No pueden prolongarse las consecuencias de este abuso irracional, por estar en juego la supervivencia de la especie.
  • No me arrepiento. He sido un hombre libre y feliz: no hay destino más hermoso.
  • No tienen nada que ver con los principios elementales y biológicos que rigen la naturaleza y que han encadenado a la especie a un destino sin norte, incapaz de hacernos ver un futuro de felicidad
  • La pregunta: ¿Quiénes son los responsables?

lunes, 28 de noviembre de 2016

Desmontando la turismofobia

ITP por sectores.
No todo en el turismo es para echar voladores. Y lo repetiré cuanto haga falta. Pero tampoco todo lo que se opina y afirma es cierto, sino todo lo contrario. En particular en lo relativo al empleo en el sector y su repercusión en el poder adquisitivo de sus empleados.

Se ha explicado numerosas veces, pero muchos no se lo creían. Para poner punto final a la discusión, el Instituto Nacional de Estadística acaba de dar a conocer los resultados de un nuevo análisis relativo al Índice de Precios del Trabajo (IPT), y la primera conclusión señala que el sector turístico es el que mejor ha resistido la crisis, un dato que curiosamente no han explicado adecuadamente las empresas del sector.

En dicha estadística se puede comprobar que la hora de trabajo del personal de Hostelería no ha perdido poder adquisitivo como sí ha sucedido en el conjunto de los sectores económicos de España con motivo de la crisis que arrancó en 2007 y tuvo su mayor virulencia en 2009, cuando nos salvamos por la caída de los destinos competidores al producirse las 'primaveras árabes' que siguen sumidas en sus contradicciones. El personal de Hostelería no sólo no ha perdido poder adquisitivo, sino que lo ha incrementado:  el que más entre todos los sectores económicos, con un resultado de 114 (entre 2007 y 2015), mientras la media española se sitúa en 99.3, según destaca el nuevo Índice de Precios del Trabajo que se obtiene del cálculo de la diferencia entre el precio que se paga por hora trabajada y el Índice de Precios al Consumo.

Los sectores que más caen son los de Administración Pública, Sanidad y servicios sociales, Financieros y de seguros, Información y comunicaciones, Educación y Profesionales, científicas y técnicas. Esto da una visión de la incidencia de la crisis a la que los políticos han respondido de forma un poco sorprendente o inquietante, quedando como ramas de actividad menos perjudicadas la de Hostelería, Otros servicios, actividades de ocio, transportes… O sea, el sector que tiene un importante porcentaje de empleos de baja cualificación -el turístico- figura como el menos perjudicado o el más favorecido, el que ha salvado los muebles en esta década de crisis.

Devaluación salarial general.
Sin embargo, en este sector se ha desatado desde hace unos años un llamativo debate acerca de la situación que padecen las ‘kellys’ o limpiadoras de habitaciones, que cobran un sueldo muy bajo y en ocasiones por debajo de lo establecido en convenio. Un conflicto que tiene dos versiones, la de aquellas personas perjudicadas y la de las organizaciones empresariales que señalan que no se trata de una situación generalizada y la circunscriben a algunas empresas para las que piden la actuación de los organismos públicos para perseguir esos abusos. Y es que el convenio del sector está para cumplirlo y las administraciones deben controlarlo porque es obvio que hay quien paga por debajo del convenio, o subcontrata esos servicios a empresas de limpieza que se rigen por el convenio de oficinas, el mismo que se aplica a los/as trabajadores/as de los edificios públicos, lo que supone una merma importante en el salario de esos empleados. En estos casos, los tribunales han condenado esta práctica y han de pagar a los trabajadores los salarios no devengados de forma retroactiva. Una resolución judicial que aplaude mayoritariamente el sector turístico porque se encontraban con una competencia que les perjudicaba. O sea, miremos desde otra perspectiva: la gran mayoría de las trabajadoras de limpieza que vemos en las dependencias del Ayuntamiento, del Cabildo, del Gobierno de Canarias (y me pregunto si también las limpiadoras de las sedes sindicales…) cobran menos que las empleadas del sector turístico porque se les aplica el convenio de oficinas que establece el salario en 800 euros al mes, mientras que el convenio de hostelería lo sitúa, para el mismo servicio, en 1200 euros al mes. Y los políticos y organizaciones sindicales miran para otro lado.

Añado que este sector turístico es el más regulado que está. Por un lado, de forma asfixiante por las diferentes normas administrativas. Por otro lado, regulado en positivo por los propios clientes o turistas, a los que un mal servicio de limpieza puede originar una campaña viral que lleve a la ruina a un establecimiento.

Estamos de acuerdo que la actividad turística se sostiene en una estructura de baja cualificación y salarios. Pero tan mal va este país que esos salarios se están equiparando al nivel adquisitivo de otros sectores productivos que exigen más cualificación o titulación. También estamos conformes en que se trata de un monocultivo que puede padecer la competencia de otros destinos más baratos (y así fue hasta la crisis de los países árabes del Mediterráneo). Claro, pero ahí tenemos otro problema que ya hemos hablado: cambiar el modelo económico (y también el modelo turístico, para hacerlo más rentable). Por ahora, el problema prioritario es poner fin a la imagen negativa e incierta del turismo para la sociedad: la turismofobia. Si lo solucionamos con objetividad y acabando con los tópicos y los argumentos sin fundamentos, veremos en el turismo una oportunidad y no una necesidad con sus debilidades a la que no nos resignamos. Yo tampoco.