viernes, 16 de junio de 2017

Contra la cinemafobia y la turismofobia en las Islas Canarias

'Plató' al aire libre de grabación de Star Wars en Jandía.
La promoción canaria en el cine tiene detractores. Y los territorios que compiten con nuestras potencialidades se frotan las manos. Digo esto porque en los últimos días hemos podido saber que algunas empresas han visto cómo Hacienda se ha interesado por el cumplimiento de los criterios previstos para poder acceder a las interesantes ventajas fiscales que ofrece el rodaje en las islas. Lo cual es lógico, si bien habría que hilar fino para que no se produzca un 'acoso' a estas actividades o, en su caso, que los funcionarios no tengan dudas a la hora de comprobar la aplicación de los criterios. Y digo esto porque también en estos días el Supremo ha sentenciado que las subvenciones al transporte de tomates desde Canarias al continente eran correctas y que el funcionario que las paralizó no tenía razones para ello. Otra cosa es el daño que ha supuesto para el sector agrícola el no abonar en su tiempo esas subvenciones al transporte y el largo litigio que ha tenido lugar para poder recuperar lo que les correspondía a las empresas exportadoras. Y después los políticos hablan y hablan de crear empleo cuando actuaciones de este tipo han destruido el poco que quedaba en el sector primario.

También hemos conocido por los medios la denuncia sindical respecto al pago de horas extraordinarias a los extras y colaboradores en el rodaje de la secuela de 'Star Wars' en Fuerteventura. Resulta que la productora, Disney, contrató dos empresas, una británica y otra de Tenerife para que gestionaran dichas contrataciones. Pues resulta que la empresa tinerfeña abusaba de los horarios de los trabajadores sin remunerar esas horas extras, y trataban a los empleados temporales de forma casi esclavista, sin darles alimento ni agua para aguantar en el paisaje desértico de Jandía, según las denuncias sindicales presentadas ante la Inspección de Trabajo. Está claro que no es la actividad cinematográfica la culpable, al tratarse correctamente a los empleados contratados por la entidad británica y no así por parte de la empresa tinerfeña 'Sur Film Productions' que no ha contestado a los requerimientos de los periodistas para aclarar su papel en el sentido de si han actuado como explotadores o erraron en el presupuesto a la hora de cerrar el contrato con Disney.

Casetas de producción de la película Star Wars.
Por otro lado, está el hecho de que el rodaje se produjo en un Parque Natural, el de Jandía, que abarca (casi) toda la península majorera. Lo cual ha dado lugar a que se critique la presencia y trabajos de la producción cinematográfica en un espacio protegido. Hay que tener en cuenta que el Parque Natural tiene una extensión de 14.318,5 hectáreas (143.185.000 metros cuadrados), donde campan a sus anchas burros salvajes y cabras, pero que no todo este territorio tiene un mismo tratamiento, de hecho en el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural (PRUG) hay una zona de sensibilidad ecológica cuya protección es mucho más restrictiva que el resto del Parque. También cuenta con un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), por lo que habrá que remitirse a esos documentos para la correcta utilización del territorio. Asimismo, el Parque está dentro del catálogo europeo de Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA), si bien hemos de recordar que los propios colectivos ecologistas consideraron que esta protección no debía ser tomada en cuenta cuando se planteó construir un parque eólico justo en el istmo de La Pared, lo que podría perjudicar el tránsito de aves (en particular la hubara y el guirre) entre los dos grandes territorios de Fuerteventura.

Me preocupan estos temas porque se está dando una imagen negativa de la gran oportunidad que supone para las Islas Canarias la actividad de las grandes producciones cinematográficas, ya sea por la posible arbitrariedad o exceso de celo de Hacienda, por la escasa profesionalidad de empresas de las islas, o por el planteamiento restrictivo de las normativas ambientales en unas islas en las que más de la mitad de su territorio tiene algún tipo de protección. Quizás deberíamos sentarnos a meditar y solucionar estas cuestiones (y no olvidemos las trabas burocráticas que en estas islas paralizan cualquier iniciativa) para que podamos diversificar y especializar nuestra economía con actividades de alto valor añadido, no sólo para el turismo, sino también para la industria audiovisual y las industrias culturales.

No voy a contar aquí lo que supone para las Islas Canarias el rodaje de grandes producciones cinematográficas. No sólo permite dar a conocer la marca isleña y sus variados paisajes, sino que atrae a ese turismo de rutas por escenarios cinematográficos que no está interesado por el sol y playa (que también les puede interesar) ni por el botellón. Así que a ponerse a trabajar y a evitar que se extienda la cinemafobia entre los isleños y esos brotes de turismofobia que ya conocemos.

Más información:

sábado, 3 de junio de 2017

25 años de Ben Magec y la agonía del ecologismo en las Islas

César Manrique en Los Pocillos (1988. Dcha. yo trabajando)

Se cumplen 25 años de la creación de la Federación Ecologista Canaria Ben Magec. Participé en las reuniones para crear la Federación como miembro de la directiva de ASCAN que, junto a la tinerfeña ATAN eran las asociaciones pioneras del ecologismo en España. Fue un proceso interminable de reuniones en las islas. En Haría, en Mazo, Tenerife o Fuerteventura... el acuerdo llegó en La Palma y no fue fácil. ASCAN tenía entonces más de mil socios, con una directiva de expertos de distintos ámbitos y un grupo de voluntarios que habían obtenido la acreditación de guardas honorarios de caza y naturaleza con formación para poder intervenir en incendios. Nuestro presidente era José Julio Cabrera Mujica, empleado de banca (casi a punto de jubilarse realizó la carrera universitaria de Geografía), discípulo de Gunther Kunkell, Jaime O'Shanahan y otros veteranos defensores de la naturaleza como Servando Peláez o Luis García-Correa, entre muchísimos otros. Le siguió en el cargo el biólogo experto mundial en tortugas marinas o foca monje, Luis Felipe López Jurado.

Nuestra posición era defender un modelo de organización que pusiera el énfasis en la afiliación –captar socios garantizaba la independencia de la asociación y la implicación de la población- y realizábamos un amplio trabajo con los socios para poder garantizar a la organización la constancia en el análisis, intervención en los procesos administrativos (infraestructuras, planeamiento urbanístico, leyes, denuncias...) y acciones, con un gran esfuerzo para llegar a la sociedad y a los socios con actividades muy variadas y la presencia en los medios de comunicación existentes.

Había otras asociaciones similares como El Guincho en Lanzarote o ATAN y una treintena de grupos locales (hay que reconocer a muchos, pero me basta citar a La Vinca o Turcón por su rigor y constancia), pero había otros surgidos de movilizaciones muy concretas y con mucho mérito cuya existencia era –en ocasiones- unipersonal. Nuestra postura ante la federación de todos estos grupos era que no se podía fundamentar en colectivos y lemas porque socavaría la credibilidad y representación de nuestra (y las otras) asociación. Sin embargo, las demás asociaciones abogaron por la unidad detrás de unas siglas para hacer fuerza común en el Archipiélago. Yo imaginé entonces que detrás de este empeño que defendieron los representantes de El Guincho (con quienes debatíamos a diario nuestro rechazo) podría estar la visión de César Manrique de un movimiento ecologista unido y fuerte en el Archipiélago, como me comentó en una ocasión en El Almacén. No lo sé, otros tendrán que decir si fue así… Pero en la misma reunión que se acordó crear la federación, en Mazo, (1992, año del quinto centenario del Descubrimiento) comenzaron las controversias al plantearse por algún colectivo emitir un comunicado como Federación en contra de la celebración del acontecimiento histórico y calificarlo como un genocidio, con lo que no estábamos conformes porque entre la directiva y los socios de ASCAN no aceptábamos tal afirmación ni tal causa, o por lo menos, no entendíamos a qué venía esa cuestión en un mundo en el que la historia está plagada de fenómenos de conquistas, colonizaciones, expolios y genocidios… Por lo que no queríamos entrar en un mensaje que podría ser discutible razonadamente y que se alejaba de los objetivos estatutarios de nuestra Asociación.

Pero, como dije antes, crear la federación era lo que consideraban necesario en aquel momento, anteponiendo la unidad con el supuesto objetivo de ampliar el apoyo social al ecologismo en las islas. Nosotros considerábamos errónea la estrategia y defendíamos –sin éxito- que era necesario organizaciones estables en cada isla, ámbitos de coordinación insular y autonómica para mantener la labor de defensa del medio con constancia y anticipación, no con el modelo impulsivo y pendular -muy manipulable- de campañas o movilizaciones sobre un barranco o contra una construcción.

Era una época conflictiva, con una autonomía en pañales y con las primeras leyes de protección de espacios naturales. Pero se hacía un trabajo notable con una implantación notoria de la asociación y casi diaria presencia en los medios. Puede que fuera necesario crear la Federación, pero se corrió el riesgo de que las asociaciones y colectivos se diluyeran en dicho ente y perdieran sus potencialidades. Y creo que así ha sido.

Asimismo, Ben Magec nació en uno de los peores momentos de la historia del ecologismo en Canarias: César Manrique falleció ése año (hace ahora 25 años) en un inesperado accidente de tráfico al saltarse una señal de stop en el cruce que unía la carretera de la Fundación con la que va de Teguise a Arrecife. El choque lo sentimos todos, porque a todos nos llegó el golpe con toda su dureza. El ecologismo canario quedó huérfano (y creo que hasta nuestros días). El compromiso de Manrique ante los medios, frente a los tractores, o creando foros internacionales y su propia Fundación para que su mensaje llegara a todo el mundo, auguraba un liderazgo y una proyección sin límites, pero todo se esfumó o, por lo menos, se intenta mantener sin aquella capacidad vital que imprimía César a todo lo que hacía.

Aunque parezca lo contrario, me alegra que Ben Magec celebre la fiesta de su aniversario. Pero creo que fue una iniciativa errónea en su configuración que dio lugar a la desarticulación de diversas organizaciones que prácticamente han desaparecido, sin que Ben Magec supusiera un mayor esfuerzo o tenga una mayor visibilidad en la sociedad canaria (salvo en ocasiones puntuales, como es normal, más por el hartazgo ciudadano que por la dinámica de la Federación, como el caso de las prospecciones petrolíferas). Además, no ha aparecido un liderazgo como el de Néstor Martín-Fernández de la Torre o el de César que anime o estimule la colaboración de amplios sectores e imponga respeto o cierta aprensión entre los especuladores y representantes públicos. Tampoco creo que haya ninguna asociación o colectivo que tenga en la actualidad tantos socios y colaboradores como en aquellos momentos alcanzaron varias organizaciones.

25 años es tiempo suficiente para reflexionar y reconducir el ecologismo en las islas que no es causa de unos grupos, personajes o campañas puntuales, el problema es global y la actuación ha de ser local y persona a persona. Por ello, una federación que sólo federa los restos de un movimiento ecologista debe replantear su estrategia y reconocer sus errores. Y no digo con esto que tuviéramos razón en nuestras críticas cuando, porque asumimos entrar en la Federación hace 25 años, sino que el ecologismo es más necesario que nunca porque las amenazas que se cernían sobre el planeta ya son transformaciones traumáticas que ponen en riesgo a las especies. Y el ser humano es una especie más, la más inteligente, la que es capaz de autodestruirse.

jueves, 18 de mayo de 2017

Sun, sea, sand & sex: la fórmula de éxito del turismo de masas

Cartel de zona nudista en Maspalomas.

Puritanismos aparte, para ser sinceros, una gran parte –mayoritaria- del turismo de masas gira en torno a 'las cuatro eses' -las iniciales de sol, mar, arena y sexo en inglés-. Así lo reconocen los expertos aunque no figure o destaque explícitamente en encuestas y estudios o planes estratégicos de los organismos públicos, si bien los empresarios toman nota de esta realidad y adaptan sus establecimientos a la demanda de los clientes. De ahí la existencia de hoteles u otros para ‘adultos’ (una restricción ilegal) cuyo objeto no es evitar que los niños y niñas alteren la tranquilidad de las horas de solárium, que también, sino servir de reclamo para un tipo de público que la familia tradicional mira con cierto repelús, asombro o envidia. Otros lo anuncian más claramente: 'gay friendly', o abiertamente 'gay exclusive' o, para rizar el rizo, los 'hetero friendly'. Iniciativas todas estas con mucho éxito, por cierto, como el CC Yumbo, uno de los centros comerciales más rentables del sur porque ha superado su imagen de mamotreto de tiendas y bares obsoleto para ser reconocido como casi un parque temático LGTB de fama internacional en el ámbito gay.

Los elementos de las cuatro eses son: el sol que está ahí y es gratis, el mar también –aunque puede estar fría el agua-, la arena está en los huecos libres de hamacas y toallas, y el sexo… Hablemos de sexo y turismo. ¡Cuántas variables! Desde el ‘misionero’ en camita hasta el apareamiento en público de parejas hetero o gays, incluida grabación y difusión en redes sociales o en televisión para el morbo y el escándalo. No olvidemos aquellos programas sensacionalistas que pagaban un periodista y cámara para hacer públicos los coitos de parejas de turistas en las playas mediterráneas por la noche con voyeurs y carteristas pululando alrededor de su exhibicionismo voluntario o etílico. O sea, que no es una novedad.

Precisamente, este artículo tiene que ver por el ‘revuelo’ provocado por la difusión de imágenes de una pareja de homosexuales en pleno coito anal, coincidiendo con la celebración del Maspalomas Gay Pride. ¡Un escándalo! O una lástima. Lo cierto es que la fiesta para algunos tuvo que ser apoteósica pero no deja de ser una anécdota si tenemos en cuenta que el lleno en la zona turística era absoluto y entre turistas y residentes podríamos hablar de decenas –muchas- de miles de personas. Una masa bastante educada para lo que podría producirse a ojos de los más moralistas y reprimidos (o represores). Probablemente se den a diario imágenes más chocantes de 'cruising' o práctica del sexo en público en la mayoría de las playas de aquí y de todo el litoral español donde los exhibicionistas dan la nota. Pero algún destino competidor creerá que esta anécdota sirve para su objetivo de desprestigiar el gay pride y a Maspalomas.

Marco Aurelio Pérez habla del destino LGTB en 2013.

Volviendo al gay pride, valga la anécdota que les cuento sobre el interés económico de este turismo por lo que escuché cuando colaboré con la periodista Fátima Yráyzoz para que Maspalomas montara su stand propio en el ‘corner’ de Fitur 2013 dedicado al turismo LGTB. Una iniciativa impactante y que se ha mantenido, gracias a que la apoyó el concejal de Turismo, Ramón Suárez, y el alcalde sureño, Marco Aurelio Pérez. El salto de Maspalomas en solitario a los pabellones temáticos fue una sorpresa para muchos, en especial para el Cabildo y para el Gobierno de Canarias, enfrascados entonces en la pelea por el espacio de Canarias en la feria, cuando José Miguel Bravo montó un stand para Gran Canaria junto al espacio del Archipiélago. Lo cierto es que el mundo LGTB (y los demás productos especializados) no se acerca a la zona de Canarias, porque en Fitur se va a lo que se quiere conocer y los paseos procuran ser mínimos, salvo que se trate de algún curioso que quiera gastar zapatos. Aquel día, hablé con varios empresarios de otros sectores con intereses y algún negocio turístico. Todos realizaron al unísono el mismo gesto de friccionar los dedos como contando billetes cuando dijeron la palabra mágica: el turismo gay…



Sea como sea, sean LGTB o heteros, los y las turistas se activan con el sol y el buen clima. La piel al aire se tonifica, la comida, la bebida, el descanso y las ganas de compartir alegrías son parte de los condimentos que animan a liberar la líbido –en ocasiones más de la cuenta-. Y eso algunos países lo consideran una oportunidad o fortaleza, sobre todo para rejuvenecer la cada vez más anciana pirámide poblacional, como la campaña danesa que documenta la importancia de irse de vacaciones para subir las endorfinas y la natalidad.

Crucero de placer compartido...
Y poco a poco surgen nuevos ‘paquetes’ (sin segundas intenciones) para el turismo sexual con cruceros o complejos exclusivos para orgías, para ligues entre ‘singles’ o intercambios de parejas, para gays o lesbianas… O sea, que si hace cincuenta años algunos se escandalizaban con un bikini o intentaban que los hombres estuvieran a un lado de la playa y las mujeres al otro, ahora en el siglo XXI habrá que hablar, analizar y revisar los protocolos para que podamos convivir y ser felices bajo el sol que más calienta…

domingo, 14 de mayo de 2017

La encrucijada turística de África

Hammamet. Túnez.

En Las Palmas de Gran Canaria está la sede de Casa África, una institución que debería multiplicarse en cada una de las 'potencias' europeas que todavía mantienen los tópicos de que los africanos y en su conjunto el continente está conformado por 'pueblos inferiores'. Aprovecho que esta institución acaba de presentar hace unas semanas el libro de Roberto Ceamanos 'El reparto de África. De la Conferencia de Berlín a los conflictos actuales' para realizar una disquisición sobre el turismo en dicho continente. Una realidad de múltiples contrastes y contradicciones, como la presencia de productos que contrastan con las tendencias europeas de defensa de la naturaleza, mientras los magnates y monarcas acuden a costosos safaris para matar leones, elefantes y otras especies, algo propio de la época de la citada Conferencia (15 de noviembre de 1884, al 26 de febrero de 1885) en la que se habló por primera vez del 'espacio vital' de los países europeos por Friedrich Ratzel que tanto impacto (trágico) tuvo entre los nazis.
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Y es que África no nos es tan extraño ni lejano. Mi padre siempre decía -desde su visión de la primera mitad del siglo XX- que los canarios somos “europeos que nacemos en África y emigramos a América”, o una versión similar que señalaba que el canario tiene “el cerebro en Europa, los pies en África y el corazón en América”. O la visión académica del profesor Víctor Morales Lezcano: "Para Canarias, Europa es una evidencia; América una nostalgia; y África, un imperativo". A todo ello, le da una vuelta de realidad el que fuera eurodiputado socialista, Manuel Medina, quien responde que “A América hace tiempo que dejamos de emigrar los canarios porque allí nos tratan bastante mal. África es un continente imposible, totalmente hostil para el canario por su condición de europeo. Solo nos queda Europa que es de donde vivimos y donde todavía podemos sentirnos en casa. Me temo que el resto es literatura y retórica de la que suelen usar y abusar los políticos”.

Lo cierto es que durante siglos hemos vivido al lado y a espaldas o escondidas de los vecinos africanos. Numerosas incursiones de lado a lado para capturar esclavos o exigir rescates. Cabalgadas desde la torre de Santa Cruz de la Mar Pequeña (Ifni en el s. XV) en las costas moras o ataques berberiscos a las islas... Y luego los periodos de expansión colonial europea que coincidían con los de la decadencia o estertores del colonialismo español del que Canarias es heredera (el primer bastión colonial y -si no me equivoco- de los más veteranos en el mundo).


Pero ese distanciamiento no fue siempre así. Durante casi todo el siglo XX, las relaciones comerciales de Canarias con África fueron intensas, las latas de galletas Tamarán eran parte del equipaje de las caravanas que cruzaban el desierto y el desarrollo económico del Sahara, sus fosfatos, su comercio, la explotación del banco pesquero canario-sahariano... supusieron un importante crecimiento económico que también se vio acompañado por el desarrollo turístico en la zona, con guías y ofertas que incluían las Islas Canarias y los enclaves coloniales españoles en la costa noroccidental africana. De ahí el surgimiento en 1966 de la Feria del Atlántico, como escaparate para abrir la producción española a los países africanos recientemente descolonizados, según las previsiones (no tan exitosas como se esperaba) del Instituto Nacional de Industria.

Pero, los procesos descolonizadores también han dado un resultado descorazonador. Muchos países viven inmersos en crisis, conflictos de territorios e intereses (más de las multinacionales que fomentan esos conflictos para controlar las materias primas) que tuvieron sus orígenes en aquel reparto territorial que dibujaron con trazos rectilíneos en Berlín con el objeto de repartirse el continente y no de ordenarlo. De ahí viene la hostilidad que, con las crisis migratorias, no hace más que reafirmarse dado el trato que sufren los descendientes de los nativos de aquellos territorios esquilmados por las potencias coloniales, sin olvidar episodios sangrantes como el del Congo Belga y la labor 'civilizadora' del sanguinario rey Leopoldo II.

De todos modos, el turismo en África es de los de mayor crecimiento porcentual en el mundo, según los datos de la Organización Mundial del Turismo y sus previsiones para los próximos lustros. Con aumentos en torno al 7% hasta el 2030, pero que podrían ser superiores de no ser por los problemas graves que ahuyentan a numerosos potenciales visitantes: guerras y conflictos militares sin resolver, dramas de refugiados, hambrunas, subdesarrollo y falta de infraestructuras, corrupción (aunque no es que estemos para dar ejemplo en este tema), enfermedades endémicas: sida, ébola, malaria..., mala conectividad e infraestructuras y la herencia colonial devastadora.

Indígenas encadenados en el Congo Belga.
A todo ello, se suma desde hace unos años el terrorismo de organizaciones fundamentalistas que han provocado un descenso en la llegada de turistas en el último lustro en torno a un 3,3% arrastrado por la caída del turismo en  la zona de África del Norte (que sólo son cuatro países) con un -11,7%, con el problema de que estas cifras siguen cayendo, al igual que los ingresos por turismo, llevando a la que fuera boyante zona mediterránea africana a situarse como la región con la menor cuota de mercado turístico del planeta. Por su parte, en el África Subsahariana (48 países) es casi inapreciable el aumento del turismo.

El resultado es que de los destinos más importantes en África son: Marruecos, Suráfrica y Túnez, seguidos por Argelia, Botswana y Zimbawe. Hay siete países que no tienen ni datos de turismo (Gabón, Guinea Ecuatorial, Liberia, Mauritania, República Centroafricana, Santo Tomé y Príncipe, Burundi, Eritrea y Somalia), así como hay un grupo de países que supera el millón anual de turistas (Uganda, RU de Tanzania, Namibia, Mozambique, Mauricio, Kenia y Ghana), mientras otros países viven una tímida actividad turística o una franca decadencia, como es el caso de Burkina Faso, Angola, Gambia, Guinea Bissau, Leshoto, Reunión, Sierra Leona o Togo. Egipto está situado por la OMT entre los países de Oriente Medio.

Esta organización internacional considera que África vuelve gradualmente a la senda del crecimiento. Para la OMT la disminución en un 3% de la llegada de turistas internacionales al contiente en un 3% “debido a los problemas de salud pública y de seguridad que ha sufrido la región”. Unas cifras que no recogen la imagen que el continente africano tiene para los turistas en el mundo.

Pero bueno, ahí estamos los canarios para impulsar el turismo en países africanos, gracias a la iniciativa de empresas como Binter Canarias, capaz de crear una completa conectividad macaronésica y noroccidental africana con vuelos a Madeira, Cabo Verde (Praia y Sal), Portugal (Lisboa), Gambia (Banjul), Senegal (Dakar), Marruecos (Agadir, Marrakech, Casablanca), Azores y El Aaiun (Sáhara Occidental)

martes, 9 de mayo de 2017

Maspalomas, el gran parque temático no tiene quien invierta

Vista de las dunas de Maspalomas.
Buscando en Internet se puede leer que la inversión de la empresa de la familia Kiessling en el Siam Park de Maspalomas podría ascender a unos 62 millones de euros (no sé si incluye el hotel previsto). Bienvenido sea ése dinero y que aumente la oferta de ocio para el gran destino turístico de Canarias y su icono, Maspalomas, con sus dunas, charca y palmeral, aunque todo esto esté un poco manga por hombro: las dunas desaparecen progresivamente; el palmeral abandonado como lo está el jardín/palmeral/laguna Tony Gallardo; los conflictos entre empresas han frenado la renovación de los establecimientos obsoletos (hoteles y centro comercial); los quioscos playeros llevan años en un almacén esperando el permiso de Costas… Pero bueno, el Cabildo ha presupuestado este año (¡por fin!) un tímido millón y pico de euros para el espacio natural y anuncia que incrementará la partida en futuros ejercicios. Mientras tanto, las instituciones miran para otro lado, por ejemplo, hacia la nueva playa artificial de Santa Cruz de La Palma (realizada con 25 millones de euros, según lo publicado, invertidos por el Gobierno del Estado).

Para explicar este asunto tengo que volver a contar la anécdota de la reunión en Madrid entre los Kiessling y el alcalde de San Bartolomé de Tirajana, Marco Aurelio Pérez durante la celebración de Fitur en 2012. Como comisario del 50 aniversario de Maspalomas Costa Canaria, andaba con Pepe Dámaso -autor de la imagen de la conmemoración- curioseando por los stands y la familia germana propietaria del Hotel Botánico, muy amigos de Pepe, le indicaron que querían hablar de un proyecto con el primer edil tirajanero, y allí mismo se produjo el contacto. En aquel momento los dueños del Loro Parque dudaban porque decían que sería muy difícil competir con el mejor parque temático de la isla: la playa de Maspalomas, pero ahí están y dicen que será el mayor parque acuático de Europa (no sé si será cierto o es el típico tópico tan manido para vender). Han pasado cinco años y parece que todos los trámites están a punto de concluir y comenzar las obras.

Pues así están las cosas. Un parque acuático privado con una inversión multimillonaria, mientras el gran parque temático –natural- de la isla sólo recibirá un -honroso- millón y pico de euros. Y planteo este asunto porque el disputado voto del diputado de Nueva Canarias (que se presentó junto al PSOE y además es concejal de Turismo en Las Palmas de Gran Canaria) , va a entrar en la mesa de negociación de los Presupuestos Generales del Estado con diferentes propuestas para mejorar la financiación de las Islas (a ver si de una vez se consolida un sistema y no tener que esperar que algún diputado tenga en su mano la balanza). Y entre otras cosas, ha anunciado que pedirá financiación para la MetroGuagua capitalina, pero no he oído nada de pedir a Costas que incluya financiación para recuperar el ecosistema dunar de Maspalomas. Cosa urgente y de la que depende un tercio del PIB insular y un poco más del empleo en la isla. Bueno, siendo justos, no vamos a culpar de este lamentable olvido en los Presupuestos del Estado al congresista Pedro Quevedo, ya que lo justo es compartir esa desidia con los otros siete diputados por esta provincia (3 del PP, 1 del PSOE, 2 de Podemos y 1 de Ciudadanos), creo que son todos de esta isla, por lo que probablemente sepan de lo que hablo. Y no cito a la Comunidad Autónoma porque si mal no recuerdo este tema compete a Costas que es un organismo del Gobierno Central (aunque el Gobierno de Canarias debe colaborar con el palmeral y también resolver el entuerto que ha provocado al aprobar un deslinde de la zona protegida que ha sido ‘tumbado’ por los tribunales porque en los planos marcaban una cosa distinta a lo que ponía el texto de la ley).

Eso, que hay mucho que hacer y no tanto para invertir en Maspalomas -y menos si se reparte entre todos-. Y así, con poco que hagan, tendremos un parque temático original, auténtico, natural, que competirá con cualquier destino turístico. El único oasis-playa de Europa.