martes, 9 de mayo de 2017

Maspalomas, el gran parque temático no tiene quien invierta

Vista de las dunas de Maspalomas.
Buscando en Internet se puede leer que la inversión de la empresa de la familia Kiessling en el Siam Park de Maspalomas podría ascender a unos 62 millones de euros (no sé si incluye el hotel previsto). Bienvenido sea ése dinero y que aumente la oferta de ocio para el gran destino turístico de Canarias y su icono, Maspalomas, con sus dunas, charca y palmeral, aunque todo esto esté un poco manga por hombro: las dunas desaparecen progresivamente; el palmeral abandonado como lo está el jardín/palmeral/laguna Tony Gallardo; los conflictos entre empresas han frenado la renovación de los establecimientos obsoletos (hoteles y centro comercial); los quioscos playeros llevan años en un almacén esperando el permiso de Costas… Pero bueno, el Cabildo ha presupuestado este año (¡por fin!) un tímido millón y pico de euros para el espacio natural y anuncia que incrementará la partida en futuros ejercicios. Mientras tanto, las instituciones miran para otro lado, por ejemplo, hacia la nueva playa artificial de Santa Cruz de La Palma (realizada con 25 millones de euros, según lo publicado, invertidos por el Gobierno del Estado).

Para explicar este asunto tengo que volver a contar la anécdota de la reunión en Madrid entre los Kiessling y el alcalde de San Bartolomé de Tirajana, Marco Aurelio Pérez durante la celebración de Fitur en 2012. Como comisario del 50 aniversario de Maspalomas Costa Canaria, andaba con Pepe Dámaso -autor de la imagen de la conmemoración- curioseando por los stands y la familia germana propietaria del Hotel Botánico, muy amigos de Pepe, le indicaron que querían hablar de un proyecto con el primer edil tirajanero, y allí mismo se produjo el contacto. En aquel momento los dueños del Loro Parque dudaban porque decían que sería muy difícil competir con el mejor parque temático de la isla: la playa de Maspalomas, pero ahí están y dicen que será el mayor parque acuático de Europa (no sé si será cierto o es el típico tópico tan manido para vender). Han pasado cinco años y parece que todos los trámites están a punto de concluir y comenzar las obras.

Pues así están las cosas. Un parque acuático privado con una inversión multimillonaria, mientras el gran parque temático –natural- de la isla sólo recibirá un -honroso- millón y pico de euros. Y planteo este asunto porque el disputado voto del diputado de Nueva Canarias (que se presentó junto al PSOE y además es concejal de Turismo en Las Palmas de Gran Canaria) , va a entrar en la mesa de negociación de los Presupuestos Generales del Estado con diferentes propuestas para mejorar la financiación de las Islas (a ver si de una vez se consolida un sistema y no tener que esperar que algún diputado tenga en su mano la balanza). Y entre otras cosas, ha anunciado que pedirá financiación para la MetroGuagua capitalina, pero no he oído nada de pedir a Costas que incluya financiación para recuperar el ecosistema dunar de Maspalomas. Cosa urgente y de la que depende un tercio del PIB insular y un poco más del empleo en la isla. Bueno, siendo justos, no vamos a culpar de este lamentable olvido en los Presupuestos del Estado al congresista Pedro Quevedo, ya que lo justo es compartir esa desidia con los otros siete diputados por esta provincia (3 del PP, 1 del PSOE, 2 de Podemos y 1 de Ciudadanos), creo que son todos de esta isla, por lo que probablemente sepan de lo que hablo. Y no cito a la Comunidad Autónoma porque si mal no recuerdo este tema compete a Costas que es un organismo del Gobierno Central (aunque el Gobierno de Canarias debe colaborar con el palmeral y también resolver el entuerto que ha provocado al aprobar un deslinde de la zona protegida que ha sido ‘tumbado’ por los tribunales porque en los planos marcaban una cosa distinta a lo que ponía el texto de la ley).

Eso, que hay mucho que hacer y no tanto para invertir en Maspalomas -y menos si se reparte entre todos-. Y así, con poco que hagan, tendremos un parque temático original, auténtico, natural, que competirá con cualquier destino turístico. El único oasis-playa de Europa.

150.000 gracias y seguimos...

Contador de visitas de 'mi' blog que también es de ustedes.
Hoy puedo manifestar mi asombro y agradecimiento a todos (y todas, sin permiso de la RAE) los que encontraron alguna respuesta o un asunto de interés en estas páginas, hallaron la información o la opinión sobre un sector tan particular (y poco valorado por las instituciones) como es el turismo, el turismo de Gran Canaria (particularmente) y sobre todo la vertiente histórica del sector o las ideas y propuestas que he planteado públicamente. Y es que 150.000 lecturas en un blog tan peculiar son muchas lecturas. Una cifra que produce escalofríos y emoción.

No voy a aburrirles con datos y cifras, pero permítanme que haga hincapié en una cuestión. Esto lo he hecho por gusto. Sin ataduras, sin censuras, por convicción y por deseo de compartir y debatir con todos ustedes sobre una temática que aborda la principal actividad económica de estas ínsulas. No tengo apoyo publicitario ni económico. No tengo nadie que haga el trabajo por mi, pero cada artículo y cada comentario o enlace que hacen de mis artículos me emociona y me anima a continuar. Procuraré no dejar tantos días entre artículo y artículo, si ustedes me lo permiten y no les causa molestia.

Por todo ello, gracias. Espero poder seguir aumentando la lista de artículos (252 llevo ya) y que ustedes los disfruten.

lunes, 8 de mayo de 2017

Troglodisla

Triángulos labrados en el interior de la cueva
La inclusión de la candidatura de Risco Caído y los espacios sagrados de montaña de Gran Canaria para convertirse en Patrimonio de la Humanidad por la Unesco es una buena noticia, excelente para una isla que es referente de atracción turística más allá del sol y playa. Me alegro por Artenara y los municipios cumbreros, pero reitero mi opinión de que es una oportunidad que debe completarse y poner en el punto de mira el patrimonio de cuevas de toda la isla.

Hace cinco años publiqué un artículo al respecto, ya que había intentado que el proyecto incluyera el patrimonio troglodítico que se extiende por toda la isla y que denominé 'Troglodisla', ya que ha quedado fuera de esta candidatura un patrimonio único y variado como es la Cueva Pintada, Cuatro Puertas, las iglesias cueva de Artenara, El Pajar o Guayadeque, junto a otras muchísimas cuevas de distintos usos que hacen de Gran Canaria el lugar del mundo (sí, de todo el planeta) con mayor cantidad, calidad y variedad de usos de construcciones en cueva que se han desarrollado durante siglos y que permiten contar en la actualidad con una oferta de casas cuevas turísticas que pocos lugares del planeta pueden ofertar.

Para que puedan ver con detalle mi propuesta les dejo aquí el enlace:
http://islasbienaventuradas.blogspot.com.es/search?q=Guayadeque

Y aquí tienen el de la candidatura de Risco Caídoy los espacios sagrados de montaña de Gran Canaria:
http://riscocaido.grancanaria.com/

martes, 18 de abril de 2017

El origen canario del 'Gran tour' norteamericano

Familiares de Luis Suárez Galván a comienzos del siglo XX.

Este año se cumple un siglo del fallecimiento de uno de los grancanarios más destacados en la historia mundial, Luis Suárez Galván (o Galbán). Un caso de éxito de emigrante que se conviertió en un empresario de éxito internacional, fundador del Banco de Cuba, Gran Maestre de la Logia de Cuba, presidente de honor de la Cámara de Comercio de Cuba y un filántropo como pocos ha tenido la isla, en especial su municipio de Santa María de Guía. Vaya aquí este homenaje que he publicado en la revista 'Welcome Gran Canaria' que se distribuye gratuitamente en hoteles y puntos de información turística. Espero que en alguna ocasión el empresariado canario y el Cabildo de la isla otorguen el mayor reconocimiento a este gran-canario que, además, dejó una descendencia que han destacado como pioneros en la historia del turismo mundial y mecenas culturales, quienes conservaban obras del artista galdense Antonio Padrón que acaban de 'redescubrirse' porque en su tránsito a las Américas saltaron al olvido o desconocimiento en la isla.

La historia del turismo tiene orígenes mitológicos, religiosos o curativos, con visita a lugares sagrados o balnearios. Sin embargo, los estudios sitúan el origen del turismo moderno en la etapa del 'Gran Tour' europeo entre mediados del siglo XVII y la década de 1820 para aristócratas con inquietudes artísticas, fundamentalmente el movimiento del romanticismo, que los llevaba a visitar los iconos de la cultura clásica (palacios, catedrales, obras escultóricas o pictóricas) con Italia como destino final tras recorrer paisajes de Francia, Alemania u otros países. Estados Unidos no podía ofrecer esos monumentos, pero el desarrollo de la ciudad de los rascacielos y una naturaleza espectacular con las cataratas de Niágara como reclamo, propiciaron un tour que fue documentado a comienzos del siglo XX por una familia de canarios en un interesante álbum de fotos y otro de postales que pudo ser salvado de la destrucción cuando iba a ser tirado a la basura.

Estos álbumes pertenecieron a los descendientes de Luis Suárez Galván (Santa María de Guía, 1851, La Habana, 1917). La colección cuenta la odisea de éxito de un emigrante a través de postales de los centros urbanos de moda a comienzos del siglo XX (Cuba, Nueva York, Londres, Amberes, París y ¿por qué no? Gran Canaria).
Luis Suárez Galván partió a Cuba con quince años para trabajar en el comercio de su tío, José Antonio Galván Pagán, del que se hace cargo en 1872 al regresar su tío a las Islas Canarias. Dos años después convence a su hermano Eugenio para que culmine los estudios de Ingeniería y se traslade con él a Cuba.

Paseo en coche por el puente de Manhattan.

En 1879 viaja por primera vez a Estados Unidos para establecer sus negocios. Nunca olvidó sus raíces y con sus beneficios reformó el mármol blanco y negro que luce el suelo la Iglesia Parroquial de Santa María de Guía. También ejecutó la red de suministro de agua de abasto para Guía.

La producción y exportación de azúcar le obliga a organizar los transportes con vapores como consignatario de las líneas de Nueva Orleans, Galveston y Larriga y Cia de Liverpool. Además, representa la aseguradora más importante del momento, la alemana Aachen & Munich Fire Insurance. En 1904 es nombrado presidente de la Cámara de Comercio de Cuba, y Presidente de Honor en 1908. Igualmente, es directivo del banco North American Trust Co, a partir del cual organiza y preside el Banco Nacional de Cuba en 1901 hasta que instó a que fuera un cubano el presidente del mismo. Al fallecer en La Habana, el gobierno cubano decretó que ondearan las banderas a media asta.

El objeto de su empresa abarcaba importación y exportación de azúcar, droguería, productos químicos, lubricantes y gomas, ferretería, víveres, mieles, ceras y vegetales; seguros contra incendios; automóviles y transportes marítimos.
Pero el descubrimiento turístico es el álbum que comienza con la partida desde el puerto de ‘Havana’ y finaliza con el regreso desde los muelles de Nueva York. Un viaje que realizan los hermanos Federico y Eugenio Galván Ramírez, unos turistas modernos que visitan los recursos más atractivos de la costa Este de EEUU. Una travesía que documentan con una colección fotográfica artística en la que observamos los rasgos de movimientos como el futurismo o el modernismo.

Además, estamos ante la prueba documental de uno de los primeros Gran Tour realizados en los Estados Unidos de América del Norte. De hecho, hay que remontarse a 1863 para encontrar los primeros libros de viajes en EEUU, escritos por Mark Twain, si bien los recursos turísticos surgen a finales del citado siglo, como los Parques Nacionales de Yellowstone, 1890; Josemite, 1890; y Monte Rainier, 1899.

Paseo relajante en Lake George.

La ruta de los hermanos parte de La Habana a Nueva York, donde visitan sus oficinas para desplazarse al hotel The Antlers, en Lake George, y a continuación visitar las cataratas del Niágara.

Además, las imágenes nos sitúan en momentos históricos: el hundimiento del Maine y la pérdida de la última colonia española en América tras la guerra con EEUU, el auge del capitalismo, el fenómeno migratorio y el hundimiento del Valbanera, el de mayor número de víctimas de la historia naval española.

Entre las postales de Cuba destacan la de tropas mambises (guerrilleros independentistas) y los restos del acorazado norteamericano 'Maine', hundido en enero de 1898 por una explosión fortuita que utilizaron los magnates de la prensa Hearst y Pulitzer para promover la Guerra hispano-estadounidense. No era el inicio del movimiento insurgente, ya que previamente se produjo la guerra de los diez años (1868-1878) y la 'guerra chiquita' (1879-1880).
Los descendientes de Luis Suárez Galván están repartidos por EEUU y España, si bien los hermanos Galván Ramírez regresaron a Gran Canaria donde fueron impulsores de su desarrollo económico y turístico, participando en la fundación de la Sociedad Fomento y Turismo en 1915.

viernes, 31 de marzo de 2017

Orígenes 'bichados' del turismo de masas en España (I)

Maspalomas y el Centro Helioterápico.
Cada vez somos menos los que recordamos que hubo un tiempo en el que la intervención sobre el sector turístico era asfixiante, dirigida hacia objetivos políticos y económicos que poco tenían que ver con el desarrollo del sector, y lo condenaba a la incertidumbre y a una trayectoria errática llena de obstáculos (especulación, masificación, precios bajos...). Hoy día ha cambiado, pero probablemente perduren muchos de los problemas de raíz que fueron abonados en aquellos años en los que se gestó el actual modelo de turismo de sol y playa.

Para entender esta situación hemos de remontarnos a los orígenes, cuando el auge de las comunicaciones y la 'aceptación' de España en el contexto internacional en uno de los bandos de la 'guerra fría' es aprovechado por el Gobierno Español para abrirse a los países europeos y atraer sus divisas para poder hacer frente al déficit comercial. La política de crecimiento industrial propiciada por los Planes de Desarrollo (1959-1973) pretendía un aperturismo de una economía estancada y autárquica que hacía peligrar el propio régimen dictatorial. Algunas zonas como las Islas Canarias o Baleares mostraban la potencialidad del turismo para atraer divisas, por lo que Franco encarga a Manuel Fraga la proyección, estructuración e impulso del sector a través del Ministerio de Información y Turismo, un sector hasta entonces dedicado a encuentros religiosos, campistas y turismo social en Residencias de Educación y Descanso. El Nacional-Catolicismo era sustituido por la tecnocracia opusdeísta que provocó una profunda transformación económica que superó el inmovilismo político.

En los sesenta se sentaron las bases del modelo turístico español y canario, una etapa con apenas referencias para establecer la capacidad de expansión del turismo de masas, impulsado por la obsesión del régimen político por consolidar el desbloqueo diplomático y su incorporación a los organismos internacionales. La nueva política económica del Plan de Estabilización y los siguientes Planes de Desarrollo apostó por un desarrollo fuerte y sostenido pero carente de financiación, lo cual consolidó un modelo asentado en la improvisación y la instrumentalización del sector turístico con fines ajenos a éste. Se buscaba el máximo crecimiento al precio que fuera, a lo que contribuyó un mercado que logró por sí solo el objetivo pero al que exigían superar las marcas con un crecimiento turístico carente de criterios selectivos y un análisis económico cortoplacista en el que los costes sociales o las distorsiones en la asignación de recursos fueron infravalorados o, directamente, ignorados. La administración puso al turismo al servicio incondicional del desarrollo y comprometió así su futuro.

Los instrumentos usados en el momento fueron:

  • Política de precios autorizados.
  • Líneas de créditos especiales que no contemplaban la internacionalización.
  • Creación de una oferta de propiedad pública o mixta.
  • Actuación sobre las infraestructuras y campañas de promoción. 

Lo más grave fue la política de precios, con autorizaciones que año tras año eran inferiores a las tasas de inflación que soportaban las empresas turísticas, lo que supuso una infravaloración de las ventajas que presentaba la oferta española respecto a sus competidores en Europa.

El sociólogo Amando de Miguel y el propio Sindicato Nacional de Hostelería y Actividades Turísticas advertían del desfase, al indicar respectivamente que “los servicios públicos que consumen los turistas no compensan las divisas que traen”, o más claro: “se ha venido negando, año tras año, los aumentos de precios debidamente proporcionados a la subida de los costes”, de ahí que en poco más de una década (entre 1955 y 1973) la pérdida de calidad económica se podía cifrar en un 68% por unos precios muy bajos que impedían la profesionalización del sector, su proyección de futuro y unas bajas tasas salariales que hubo que afrontar en las décadas posteriores.

Así, el turismo se convirtió en fuente de financiación y creadora de renta sin recibir un tratamiento igualitario respecto a otros sectores muy protegidos. O sea, se buscaba inflar la burbuja sin límite, rebasar permanentemente los topes de afluencia a costa de convertir al sector en antieconómico, empresarial y socialmente, a la vez que se descapitalizaba.

Construcción del Hotel Fariones (Lanzarote)
De ahí que la primera industria exportadora del país no accedía a los instrumentos de la política de exportación, con una política de Crédito Turístico pensada para financiar la construcción de alojamientos y dejar fuera las inversiones en el exterior. Y aún así, el crédito no era barato y su volumen, por ésto y por falta de voluntad política, fue notoriamente bajo. De hecho, el crédito turístico en los sesenta era casi anecdótico y en 1973 apenas representaba el 6% del crédito oficial. Esto condenó al control extranjero de un importante número de empresas hoteleras cuyas inversiones fueron un anticipo de contratación, con unos precios que acababan por estrangular a las empresas y obligaban a la venta o cesión de los establecimientos, o en el mejor de los casos a sobrevivir sometidos a la dependencia, a la vez que se fomentaba la especulación sobre nuevos suelos ante la pérdida de calidad de los destinos descapitalizados.

Un episodio de esta guerra perdida fue el intento del ministro Sánchez Bella de transformar las Oficinas Españolas de Turismo en el extranjero en una alternativa al monopolio de los turoperadores, frente a lo cual se recibió un duro ataque por la Federación Universal de Asociaciones de Agencias de Viajes (FUAAV) en su cumbre de Lisboa (1972) que hizo dar marcha atrás al intento.

Algo similar ocurre con las infraestructuras y las prioridades, al relegar los valores estéticos, ecológicos y otros a criterios técnicos, los cuales además chocaban con una realidad que limitaba o impedía tomar las riendas del sector: la incapacidad de las administraciones (que partían de una realidad centralista), en particular la Local, para atender las necesidades derivadas del rápido crecimiento del turismo.

El turismo en el III Plan de Desarrollo se encuentra, además, con la crisis internacional del petróleo y la acuciante necesidad de captar divisas para hacer frente al sobrecoste de la energía tras la guerra del Yom Kipur, al cuatriplicarse el precio del barril de crudo. Sin embargo, esta situación no provocó un crecimiento moderado, sino lo contrario con crecimientos superiores al 30% llegando incluso al 38,8% dos años después del conflicto árabe israelí. Ante este contexto, el Plan establecía unos objetivos e inversiones que incorporaban más de 750.000 camas turísticas, pero para ello hacía falta mejorar infraestructuras (redes de agua, saneamiento, electricidad, carreteras, embalses, centros sanitarios y un largo etcétera): la pescadilla que se muerde la cola. El Plan se extendía como una gran mancha sobre el litoral español y, particularmente, en los archipiélagos.

Proyecto urbanizador de la isla de Lobos
A estas políticas se suman las inversiones alemanas alentadas por la Ley Strauss (ventajas fiscales para invertir en países subdesarrollados) para crear, por ejemplo, fondos inversores como IFA (hoteles en Gran Canaria) o Geafond (Corralejo e Isla de Lobos), en una época en la que se compraba suelo sin urbanizar y sin planificar. Recordemos que en Fuerteventura a principios de los setenta tan sólo había un técnico de urbanismo para toda la isla... mientras desde el Ministerio se aprobaban Planes Especiales de Turismo ponía en el mercado suelo para cientos de miles de camas por todo el litoral. En el caso de Lanzarote, por ejemplo, el alcalde de Teguise llamó a uno de los pocos abogados para que subiera desde Arrecife para una consulta. D. Emilio Sáenz llego a la Villa y se encontró en un sombrío salón de plenos la gran mesa ocupada por tomos y tomos de papeles bien ordenados en cajas y, al fondo, al alcalde abrumado que le dice: “Este es el proyecto de Costa Teguise que han mandado los de Explosivos Río Tinto. ¿Qué hago?”, a lo que le respondió: “¡Aprobarlo!”. Respecto a Gran Canaria, al éxito de la capital insular se sumaría el fenómeno de Maspalomas Costa Canaria y el papel de la Casa Condal que hicieron de esta iniciativa un éxito que arrasaría con sus propios promotores.

El resultado del desarrollo turístico en la década de los sesenta y comienzos de los setenta fue decisivo para la economía española, convirtiéndose en la partida decisiva para compensar el déficit de la balanza comercial, si bien a mayor crecimiento también crecía el déficit comercial, pasando en dicha época de 279 millones de dólares a 2253 millones, debido a la debilidad de las exportaciones frente a las grandes necesidades de importación que provocó el proceso de desarrollo económico, particularmente la industrialización que auspiciaba el régimen. Aún así, en aquella época, los ingresos por turismo fueron tan importantes que superaron a la principal fuente de divisas: las remesas de los emigrantes y las inversiones extranjeras juntas.

No obstante, el turismo partió la historia de España y se puede afirmar que hay una historia antes y otra después del turismo. La revolución del turismo

Fue el fin de una economía agrícola para crear una de servicios, a precio de saldo, al tomar el rumbo más fácil que el Plan de Desarrollo no concibió como un esfuerzo por remodelar el crecimiento de la economía y aprovechar mejor la gran oportunidad que se brindaba al país. Por el contrario, se alimentó la 'bomba' (hoy decimos 'burbuja') del turismo con un modelo económico marcadamente exógeno y dependiente.

Zonas turísticas aprobadas en Fuerteventura (1973)
Tal fue el despropósito de la política económica que no contentos con los precios máximos autorizados, el Gobierno español también utilizaba la política monetaria para intentar hacer caja, perjudicando al sector. De ahí que las devaluaciones de la peseta (1960, el dólar se encareció al devaluar la peseta de 42 a 60 por dólar; en 1967, fue de 60 a 70 pesetas por dólar). Esta obsesión por los precios bajos produjo dos efectos destacados: caía el nivel económico de los visitantes y, sobre todo, ponía en peligro la salud de las empresas del sector.

El precio era el principal reclamo y se olvidaba -el Gobierno- de poner en valor las posibilidades de evasión, lo inédito, lo pintoresco, el clima agradable, la apuesta por la salud, la cultura, la moda, etc... El resultado fue que empeoró la posición relativa de España entre los destinos turísticos y obligó a las empresas a actuar en condiciones de explotación prácticamente insostenibles para mantener nuestra posición por los precios bajos y, por tanto, con un sector con salarios precarios. Aunque no hemos de olvidar que veníamos de una economía agrícola que no daba para vivir a los campesinos.

En Canarias, a pesar de todo, tuvimos la suerte de contar con 'profetas' e ideólogos del turismo como Néstor Martín-Fernández de la Torre y Cesar Manrique. Pero no fue suficiente...