miércoles, 14 de noviembre de 2018

Turismo psicotropical

Cannabus o weedbus. Negocios florecientes.


Amsterdam y Jamaica (aunque ilegal en la isla) ya no son los (casi) únicos destinos idílicos de la psicodelia y el buenrollismo. Uruguay, Canadá y varios estados norteamericanos ya permiten el consumo recreativo del cannabis y eso no sólo repercute en la población local, sino que atrae un creciente número de turistas relajientos (para relajarse o para el relajo, que tanto monta) o con fines terapéuticos, ya que el cannabis y sus derivados sirve para muchas cosas, incluso para piezas de vehículos Audi o BMW, o para producir uno de los alimentos más completos encontrado en una sola planta por su contenido en ácidos grasos esenciales Omega3 y Omega6, muy útiles en la prevención de artritis y reumatismos, entre otras afecciones.

Pero no se haga ilusiones, en Canarias no podemos aprovechar esta oportunidad. La legislación española sobre estupefacientes (1967) incluye el cannabis entre sus prohibiciones. Desde entonces, no se puede cultivar la marihuana o transformarla, salvo 6 empresas que cultivan actualmente 20.000 hectáreas en nuestro territorio con fines industriales para el sector médico. No así el cáñamo industrial que está permitido producirlo en España desde hace unos 15 años (RD 1729/1999), y que se diferencia de la marihuana por su menor contenido de tetrahidrocannabinol (THC) que es lo que 'coloca'. Por ello, el cáñamo debe tener menos del 0,2% de contenido de THC, aunque dudo que alguien se atreva a plantarlo con fines industriales porque se arriesga a ser tratado como narcotraficante. Y eso que es el cultivo más polivalente y que sirve para todo: materiales de construcción, alimentos, ropas, cosméticos, forraje para ganado, combustible, aislantes, pinturas, barnices, plásticos biodegradables, muebles… Pero según algunos autores, la planta fue condenada para favorecer los intereses de las industrias del algodón y las fibras sintéticas que lograron quitarse de encima un competidor y vender su producto de menor calidad y más insalubre.

Si esto lo analizamos teniendo en cuenta que el sector agrícola e industrial de las islas apenas produce (con ayudas europeas) el 1,5% del PIB y el 2,1% del empleo -en el caso del sector primario- y el 3,7% del PIB y el 1,4 del empleo -en el sector industrial- nos podríamos plantear quitarnos la venda de la hipocresía moralista (recuerden la 'Ley seca') para analizar la situación. Y es que si no fuera por el sector turístico tendríamos que reinventarnos o reventar y el futuro es muy incierto.

Por ello, no podemos esperar a entrar en quiebra económica y social para buscar alternativas productivas para nuestro territorio, porque no se puede jugar el futuro apostando el empleo y el PIB exclusivamente al turismo. Y un posible recurso sería precisamente la recuperación de suelo agrícola para cultivos de cannabis y la creación de actividades en torno a este producto.

En Canarias hay buena tierra y variados climas, elogiados desde hace miles de años, para que este pequeño territorio produzca cannabis con la calidad reconocida de nuestra tradición agrícola y con posibilidad de una gran producción de diferentes variedades, así como sus procesados. Y me refiero al cannabis y al cáñamo. No sucede igual, ni mucho menos, en otros países. Por ejemplo, Canadá acaba de anunciar que no dispone de suficiente producción para abastecer la demanda tras la legalización del consumo recreativo.

Pero, Canarias no puede aprovechar esta ocasión por una legislación de hace medio siglo que impide dar un impulso a la agricultura, la manufactura, la industria farmacéutica y otras muchas oportunidades abiertas a la imaginación y el emprendimiento, incluidos los souvenires típicos de cualquier destino turístico que podrían tener su punto de 'risa'.

Un negocio que cotiza en Bolsa.
Terrenos improductivos hoy podrían recuperarse para un producto tanto o menos dañino que otras sustancias legales (tabaco, alcohol...), de cuya planta se aprovecha todo y es además un floreciente negocio en países como Marruecos (principal productor mundial) que mueve 15000 millones anuales y su cultivo da empleo a 90.000 familias. Y no dudo de la capacidad de nuestra tierra para producir abundantes cosechas. Nunca olvidaré aquella imagen de portada de la prensa local en la que se vehía la finca de Osorio cuando -en los 70- se descubrieron centenares de plantas que fueron sembradas para obtener cañamo para los pájaros. Aquella excusa provocó grandes carcajadas. La plantación fue descubierta por la Guardia Civil cuando la selva de 'maría' había alcanzado la altura de personas adultas. Un paraíso terrenal para los ya numerosos consumidores que compraban yamba, congo, kiff... que tradicionalmente entraban por nuestros puertos.

Y bueno, ahora resurge el debate sobre si podría ser un buen negocio cultivar marihuana (y supongo que legalizar su uso recreativo). Pero enseguida se ha apagado el eco de esa idea, aunque queda su evidencia: crearía empleo, riqueza, oportunidades de negocio, reduciría las redes criminales que introducen la droga y la distribuyen a menores junto a otras sustancias más adictivas y más rentables. Y además, frenaría la corrupción y el dinero 'negro'.

Y, no olvidemos el turismo. Si se normalizara y se planteara con sentido común, podría dar lugar a numerosos negocios turísticos, como ya sucede en varios países del mundo: ruta del cannabis (hoy día se realiza en Marruecos), festivales, espectáculos en Las Vegas, los 'bud & breakfast' (alojamientos cannabis friendly), los cannabus o weedbus (guaguas para rutas con consumidores de marihuana), ranchos de cannabis (Colorado Cannabis ranch) y Cannacamps, agencias de viajes especializadas, la recuperación de una fábrica de cáñamo de los años cincuenta al sur de Alicante por la Asociación de Cáñamo de Callosa del Segura, ofertas especiales para consumidores el día de San Valentín en hoteles de Denver... Preludio de un boom del turismo cannábico que ya presagia Arthur Frommer, escritor de viajes de turismo desde los años 50 en las guías Frommer y su revista Budget Travel

P.D. Algunos destinos del turismo de cannabis
  • Kingston, Jamaica
  • Portland, Oregon
  • Seattle, Washington
  • Nimbin, Australia
  • Christiana, Dinamarca
  • Oakland, California
  • Vancouver, Canadá
  • Praga, República Checa
  • Barcelona, España
  • Amsterdam, Holanda
  • Montevideo, Uruguay
Y la lista crece...

domingo, 11 de noviembre de 2018

Artistas emergentes y turismo en Canarias

Hércules roba las manzanas del Jardín de las Hespérides

Gracias al ex director de la Fundación Orotava de Historia de la Ciencia, Sergio Toledo Prats, conocí la figura de Piteas (350-285 a.C.). Sergio estudió Filosofía en La Laguna con mi hermano Sixto y con ambos disfrutaba cuando me daban a conocer a los sabios a través de su admiración. Y la historia de Piteas no me defraudó. Me permitió comprobar que la mitología y la leyenda pueden vencer a la realidad, de ahí que la literatura de Homero (s. VIII a.C.) fuera considerada historia y el viaje -real- de Piteas le valiera para ser acusado de loco o mentiroso, por contar que vio islas de hielo flotantes, que el sol también sale en la media noche y que un fuego verde cae del cielo, entre otras maravillas para el  ciudadano de aquellas polis griegas.

El antagonismo entre ambos escritores y mundos me inspira para concretar mi participación en el primer 'Encuentro de artistas emergentes y turismo' que tendrá lugar en Santa Cruz de Tenerife los días 28 y 29 de noviembre, organizado por el Cabildo tinerfeño a través de su área de Juventud, dentro del programa de Mercarte 2018 (Mercado para jóvenes artistas). Aunque el verdadero aliciente es compartir con las personas que asistan mis opiniones sobre la relación turismo/arte, dos de los aspectos que más han llenado mi vida y que, creo, no han sido suficientemente cuidados (ni por separado ni juntos) por los responsables de un destino que debe casi todo a esta simbiosis. Por ello, me entusiasma participar en esta iniciativa y me apena que no se prodigue, sobre todo en Gran Canaria y Lanzarote (inexcusable).

Pienso que en estas islas deberíamos sentirnos orgullosos en este sentido, con personajes, acontecimientos, recursos y una movilización social que parte de los valores culturales y ambientales originales, únicos, capaces de atraer turistas, unido a un excelente clima y la hospitalidad del isleño. Sólo faltaba que desde las instituciones se dieran cuenta de ello y dejaran de intervenir casi exclusivamente en la promoción el destino en vez de mimarlo y convertirlo en una obra de arte. Ésa es la clave de la diferencia entre traer más turistas o hacer que gasten más en el destino.

Vivir del turismo es convivir con una actividad curiosa, inquietante, misteriosa... a pesar de que se trata de un negocio que lleva implantado en nuestro territorio más de siglo y medio, fruto también de una tradición o historia de islas que han sido siempre escala de descubridores, navegantes, viajeros, científicos, 'invalids', y ya consagrados como uno de los grandes del turismo popular o de masas (para lo bueno y lo malo). Por eso me interesa esta dualidad de dos de los primeros escritores de viajes de la historia de la humanidad porque en sus obras y en su tiempo colocaron Canarias como marca mitológica de salud y naturaleza, así como nos ayudan a entender lo que es el turismo y su gran motivación: la búsqueda de experiencias y cuanto más extraordinarias, más atractivas.

Por ello le doy vueltas a estos dos autores clásicos. Mientras Homero, a quien se atribuye La Odisea y La Iliada, creó el mito de las islas afortunadas como residencia de los dioses, y nos cuenta que existían cíclopes, sirenas y otros monstruos; Piteas documenta la existencia de islas flotantes de hielo, de un fuego verde y azul que caía del cielo, o de lugares donde el sol brillaba a duras penas en la medianoche. Además, con sus observaciones permitió establecer mecanismos que mejoraron la navegación por las estrellas. ¿Por qué creían los ciudadanos griegos en el canto de la sirena y no en los icebergs?.

Néstor y César. Arte, naturaleza y turismo en Canarias
El sueño -la expectativa- y la realidad es la contradicción permanente del viaje y el turismo. El deseo de disfrutar experiencias es algo que cada día se aleja más de la realidad canaria. Son tantos y repiten tantas veces sus estancias en las islas los turistas que cada vez queda menos margen para sorprender. Y de ello se dieron cuenta Néstor Martín-Fernández de la Torre y su seguidor, César Manrique. De hecho, ellos crean los recursos turísticos que ponen de moda las islas, en distintas épocas y con diferentes motivaciones, pero en un mismo hilo argumental: hacer de la vida una obra de arte. ¿Y qué mejor obra de arte que la que nos ofrece la naturaleza de las islas?

En numerosas ocasiones he escrito sobre la visión de ambos artistas. De una labor de concienciación y profética que no supone un estancamiento. No se trata de volver al pasado, sino de recrearlo pensando en el turista y en el futuro. ¿Tan difícil es entender que nos estamos cargando el modelo turístico que impulsó la sociedad canaria con la ocupación de un territorio escaso para convertirnos en almacenes de clientes cautivos y entubados al buffet libre en un todo incluido con la hamaca y el sol como sala de operaciones?

Yo creo que hay mucho por hacer y no sólo en aplicar tecnología a la gestión, que sí es importante, sino dedicar la creatividad al destino. No hay que gastarse fortunas en spots o campañas de marketing que nos vendan en concursos internacionales de publicidad (que ya vemos el efecto que tienen en cuanto mejoran otros destinos o no podamos competir en precios en esa carrera hacia el abismo). Hay que potenciar nuestros recursos, que son muchos y variados en un territorio multidestino, y nuestra posición como referente histórico turístico. Ir más allá de las tres 'S' (sand, sun & sex), con todas las 'S' que se pueda: sea, security, sense, sensitivity, starlight... y añadir todo el alfabeto: wellness, health, tolerance y, sobre todo, hacerlo muy creativity, en el que se desee disfrutar con todos los sentidos de todos los rincones de cada isla. Y eso lo pueden hacer los creativos, los artistas, los responsables públicos y los inversores que piensen como lo hiciera Néstor hace 80 años: “No concibamos las cosas en pequeño, sino en grande, con la vista en el porvenir".

domingo, 4 de noviembre de 2018

Turismo, asignatura pendiente en la educación canaria

Portada de la 'Cartilla turística escolar'

Disculpen que recurra al tópico en el título de este artículo, pero no queda otra. Para una población que vive del turismo es, cuanto menos, inquietante ver el poco interés que suscita su conocimiento y divulgación entre la población más joven. Máxime cuando el Gobierno de Canarias insiste en realizar iniciativas multitudinarias entre los estudiantes para promover una liga de e-sports por considerar que puede ser una apuesta de futuro, aunque no me queda muy claro cuál es el futuro para quienes se limitan a jugar ante la pantalla si el negocio está en el diseño, programación y control de las plataformas.


Más me extraña cuando comprobamos que sólo el turismo y hostelería (directamente) suponían el 34% del PIB y el 40% del empleo en Canarias en 2015, unos porcentajes que han crecido en los últimos años gracias al boom turístico vivido hasta 2017, año en el que alcanzamos los 16 millones de turistas, mientras los demás sectores se han mantenido en su nivel casi testimonial. Otro ejemplo es que más del 30% de los impuestos que se recaudaron en Canarias en 2015 llegó del sector turístico. Y, a todo esto, tenemos un desempleo juvenil (20-24 años) del 37,4%, mientras en Alemania es del 6,2% o en Reino Unido el 12%. Esto sin contar que en el sector turístico la mano de obra que crea se queda en manos de foráneos en un importante porcentaje. Pero a nadie parece preocuparle. Lo mismo ha pasado con los inversores y comercializadores, que encima tributan en otros territorios. O que, en el peor de los casos, se extienda por la población la sensación de que el turismo no es lo que era o nos habían dicho y se propague la turismofobia.

Con estos datos es indiscutible la necesidad de una formación adecuada en todos los niveles educativos, especialmente en la enseñanza primaria y media, que contribuya a mejorar nuestras competencias y competitividad, pero no es así.

Ha habido iniciativas y experiencias para divulgar el conocimiento del turismo en los centros educativos desde hace casi un siglo, pero escasas y sin continuidad. Sin embargo, si al alumnado canario le avisaran desde pequeño que de las diez posibilidades de encontrar un trabajo en las islas cuatro de ellas están directamente vinculadas al sector turístico, probablemente se interese por todo lo relacionado con ésta actividad para que no se beneficien otros/as de estas oportunidades.

Partiendo de esa premisa... ¿Qué puede interesar al alumnado? O mejor dicho: ¿Qué debe hacer la Consejería de Educación para que los/as futuros/as profesionales puedan acceder a la principal actividad económica e, incluso, puedan crear nuevos modelos de negocio para que el turismo incremente el gasto en nuestro destino? Está claro que hay muchas cosas por hacer. Empezando por un programa docente en los distintos niveles educativos, y un programa social de divulgación porque el desconocimiento es casi absoluto a pesar de que el turismo está en nuestro ADN, en nuestra cultura.

Además de reiterar las ya consabidas virtudes del Archipiélago como destino turístico (y las que no aprovechamos), estamos ante un territorio complejo que es multidestino y multiproducto a la vez, pero eso no es una desventaja sino todo lo contrario al abrirse un enorme abanico de oportunidades. Sobre todo en una actividad que es transversal y puede activar diferentes líneas de negocio sin el coste medioambiental que provocaría un desarrollo industrial que, es cierto, ofrece sueldos más altos, pero su impacto sobre un territorio tan frágil sería devastador, además de imposible tal como es nuestra realidad.

No es que no haya intentos de formar, motivar, divulgar y sensibilizar sobre el turismo, pero son tan escasos y de tan corta duración que apenas pueden haber producido algún efecto... En los años 30 del siglo pasado se publicó el folleto 'Cómo se viaja en España' por el Patronato de Turismo. Más bien una guía de establecimientos y de comunicaciones, con algunas recomendaciones y orientaciones sobre el incipiente turismo antes de las guerras. En 1964, el Patronato para el Fomento del Principio de Igualdad de Oportunidades financió la publicación del folleto 'Turismo y comprensión internacional', que viene a explicar las diferencias entre España y los países europeos, tanto administrativas como culturales. De toda esta producción, quizás el libreto que intenta llegar más allá en la comprensión del turismo es 'España para usted. España es diferente' (1964), con numerosas ilustraciones del genial Máximo, en la que entre rutas, consejos y trámites, ofrece una serie de justificaciones sobre cómo son los españoles en una sociedad que hizo “una guerra para una paz” y otras extensas explicaciones a modo de propaganda del régimen, entre las que se atienden ampliamente los problemas morales y de comportamiento respecto a los aspectos religiosos, el honor, el orgullo, la cursilería, el humor, el bikini, la puntualidad, los piropos, el amor... En 1968 se publica la 'Cartilla turística escolar', con la que se pretendía sensibilizar y orientar a la población escolar sobre el fenómeno que se extendía por el país que seguía bajo un sistema dictatorial que tenía que abrirse a la posibilidad de atraer visitantes y divisas de países con sistemas democráticos, otras religiones, otra moralidad muy alejada de la represión sexual impuesta en España...

En Gran Canaria nos encontramos con una amplia labor divulgativa en libros y revistas, con guías muy completas, pero en ningún caso trabajos de carácter pedagógico o para incorporar a los contenidos docentes sobre la actividad turística hasta la publicaicón de 'El turismo en Canarias. San Bartolomé de Tirajana' (Ezequiel Guerra, Magaly Miranda y Rubén Naranjo. 1998). La más interesante aportación didáctica que quedó en una publicación que no ha tenido continuidad ni recorrido en los contenidos docentes de Canarias, especialmente en Gran Canaria. Puede que haya alguna aportación más, pero que probablemente también esté en un cajón.

Y dicho esto ¿Se puede desarrollar un proyecto didáctico con los más de 200.000 euros que quiere destinar el Gobierno de Canarias para los e-sports? No sólo se puede, sino que se debe. Y ya están tardando, no digo que más de un siglo, pero desde que esta Comunidad tiene competencias educativas y legislativas, la falta de una voluntad política por apoyar al sector que nos permite una economía solvente es incomprensible.


España para usted. España es diferente.



Turismo y comprensión internacional
Cómo se viaja en España