Mostrando entradas con la etiqueta Turismo y gastronomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Turismo y gastronomía. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de abril de 2011

Turismo gastronómico y promoción en Canarias

El viernes 15 de abril, he tenido una enorme satisfacción al participar en una mesa redonda sobre   Gastronomía, marketing y promoción turística, dentro del Foro Universidad Sociedad ‘Cocinarte’, como miembro del Cluster de Turismo de Canarias (si bien advertí que mis opiniones no eran, claro está, las opiniones de los miembros del Cluster).
Moderó el coloquio  Desiderio Gutiérrez Taño, Socio-Fundador Edei Consultores y Profesor Asociado de la Universidad de La Laguna. Participaron, además, Erlantz Gorostiza, Director gastronómico del Restaurante M.B. Abama Hotel Resort,  Javier Muñoz, Director regional Iberostar, Ricardo Díaz Armas, Director de la Escuela Universitaria de Ciencias Empresariales y Turismo de la Universidad de La Laguna y Braulio Simancas, propietario del restaurante: "Silbo Gomero" y chef del restaurante ‘Las Aguas’ del Hotel Bahía del Duque.
El coloquio giraba en torno a ‘Gastronomía, marketing y promoción turística’. Cada ponente disponía de cinco minutos para su intervención y así poder dar el mayor tiempo posible al debate. Por ello, preferí leer un texto que sirviera de posicionamiento desde mi experiencia. Mi discurso fue:
La de gastrónomo es sin duda la primera de las profesiones de la humanidad, aunque algún machista intente insultar a la mujer con otras estupideces.
Comer es una necesidad, un placer o una experiencia que puede llegar a ser mística o erótica  -según algunos-. E incluso un total desengaño o una práctica desagradable. El turismo también. De hecho, hay un maridaje profundo entre ambas actividades, al tener una enorme carga de subjetividad por su valor intangible.
No hay guía turística que se precie que no tenga referencias a la gastronomía. Por ello, se habla del turismo gastronómico como nuevo producto, e incluso en la Wikipedia se afirma que “El turismo Gastronómico es una nueva opción de aventura…” aunque yo no alcanzo a entender esta aseveración. Aunque es innegable que las guías turísticas incluyen en un lugar preferente las relacionadas con la gastronomía.
En el caso de Canarias, su clima ha permitido contar con una oferta de productos locales de gran calidad y singularidad para crear una cocina local interesante que incluye platos con pedigrí. Además, está la vinculación con uno de los países con mayor variedad, calidad y riqueza culinaria, lo que se suma a la transferencia de productos que cruzaron el Atlántico (plátano, caña de azúcar, vides, cabras, aloe…) y de vuelta, tras el descubrimiento de América, como por ejemplo: la papa. A esto se añade la relación con otros países europeos (principalmente Inglaterra) y la presencia –en primicia- de otras culturas, con hitos como la aparición del primer restaurante en España de cocina japonesa y los primerísimos chinos, iraníes, suramericanos...
Con esta trayectoria no es de extrañar en nuestro sector gastronómico la presencia de algunas –quizás pocas- estrellas Michelín, entre nuestros establecimientos o la inevitable y empobrecedora irrupción del boom de franquicias como Hooters, Hard rock, burguers, kebabs, Tommy Romas, etcétera.
Después de estas cuestiones a debatir, planteo otra cuestión también local: si estamos ante un producto turístico cohesionado y definitorio del destino Canarias. Yo creo que, entre otras cosas, le falta jugo... zumo de Google. Y es que si visitamos las webs institucionales, normalmente la gastronomía está perdida en el submenú, dentro de Cultura u otros epígrafes… Además carecen de interactividad y están cargadas de tópicos. Para rematar, usan descripciones peregrinas como, por ejemplo esta frase: “es el tiempo de una estupenda ‘vieja sancochada’. Acompañada por supuesto con papas arrugadas”. Así expresado, el turista creerá que el canario es un pueblo antropófago y poco respetuoso con nuestros ancianos.
No sólo ofrecen una propuesta textual ajena al turista, tratándolo como un tolete, sino que desaprovechan los recursos tecnológicos para dar visibilidad y gestión al sector complementario que más empleo y riqueza genera en las Islas. Así nos encontramos en las webs de los patronatos insulares con una pobre y arbitraria representación de los restaurantes de las Islas o con listados inútiles e inoperativos:
El Hierro 48
Fuerteventura: 33
La Gomera: 0
La Palma: 161
Gran Canaria: 1786
Tenerife: 30
Lanzarote 643

Y de esta pobre y desnortada presencia online de la cocina canaria tampoco se libra la web de Promotur, la empresa pública que gestiona la promoción turística de Canarias; ni nuestro propio Cluster –para que no digan que no somos autocríticos-, ya que de 42 grupos de debate creados por iniciativa de sus miembros, ninguno trata sobre gastronomía y turismo...
Pero de todo lo planteado aquí, también hay que destacar la parte de culpa que tienen los propios restauradores ya que son ellos los que han dejado en manos de administrativos sin experiencia en turismo (muchos de ellos), en comunicación o en gastronomía -y de políticos atrevidos-, el principal escaparate que hoy día tiene el mundo para la comunicación: las Tecnologías de la Información. Por eso, insisto en que han de fortarlecerse como colectivo, como sector, como comunidad, como gran recurso turístico de Canarias.

martes, 4 de enero de 2011

Menú turístico

Menú de turistas espaciales
Una carta o menú dice mucho del país o región que visitas. La oferta puede ir de un plato omnipresente a una variedad ilimitada y, en eso, España es incomparable por la variedad y calidad de los productos que puedes encontrar en cualquier establecimiento, sean verduras, mariscos, carnes, quesos, vinos, frutas, dulces...
Además, el turista es un ser especial que incluye entre sus concesiones la posibilidad de probar aquello que le pongan en el plato o en un cucurucho siempre que no la cuenta no desmadre las previsiones presupuestarias del viaje.
Otro aspecto a tener en cuenta es la guarnición, eso que va incluido en el precio y que puede suponer la diferencia entre una comida frugal o un exceso que requiere siesta, paseo a pie o Almax. En Canarias, por ejemplo, un solomillo suele ser una pieza de carne abundante, acompañada de verduras, papas fritas o espaciales (asadas envueltas en aluminio, que hay mucho típico creativo en el mundo de la restauración), salsa o chimichurri de la casa. Lo mismo suele pasar con el pescado, aunque en este caso no faltan las papitas arrugadas con mojos termomix (ya el mojo casero escasea) y la bandera portuguesa (tomate y lechuga, alguna aceituna y atún, por si fuera poco el pescado...). No digo que sea malo el menú canario, todo lo contrario porque en el extranjero se puede quedar uno con las ganas de llenar la tripa.
Otra opción son los menús turísticos que satisfacen el hambre, pero no el apetito; que superan un momento de necesidad sin dejar, precisamente, un recuerdo imborrable en el viaje. Aunque, también, se puede optar por los buffettes, esos santuarios de la gula donde la variedad es tan apabullante que uno se pregunta cómo es posible que incluyan los excesos buffetteros en el desayuno y la cena, aunque hay turistas que parecen llegados en patera cuando ves que realizan varias visitas al altar gastronómico para atiborrar varios platos con comidas que en su casa jamás se arriesgarían a engullir.
Es llamativo el esmero y esfuerzo de la hostelería canaria. En un hotel de nuestras Islas puedes encontrar una docena de variedades de panes (rústico, blanco, integral, con cereales, de centeno, bizcochado, palitos...), azúcares, embutidos de todo tipo y un larguísimo etcétera que da pena dejar en las bandejas. Sin embargo, en el extranjero, en establecimientos con las mismas estrellas, no te queda más remedio que comparar y concluir que o somos muy generosos o nuestra oferta culinaria se desvive por atender el gusto de todos los tipos de turistas y sus necesidades.
En definitiva, no nos hagamos ilusiones...  Si viajas movido por el turismo gustativo, nada mejor que España para disfrutar de una oferta gastronómica espectacular en variedad y calidad. Y, si optas por la media pensión, ni te pienses que vas a encontrar lo que te ofrecen en los hoteles canarios cuando vayas a desayunar. Aunque, por el lado positivo, te ahorrarás a la vuelta pagar a un nutricionista y un plan de dieta.
PD: La foto es de un menú para turistas espaciales, o lo que nos espera en un futuro...