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martes, 26 de abril de 2011

Un pacto ¿para qué turismo?

Maspalomas idílica junto a un destino 'maduro'
Canarias7 hace mención en su edición de hoy a una reunión para tratar la situación del turismo, a instancias del siempre voluntarioso y dinamizador Rafael Molina Petit (actualmente responsable del Consorcio de rehabilitación del Sur de Gran Canaria).
El titular es explícito: "El turismo reclama un pacto y menos trabas políticas". Y por la enjundia de los invitados a la reunión, la cita tenía cierta notoriedad: Paulino Rivero, Jose Miguel Bravo de Laguna, Marco Aurelio Pérez, Miguel Cabrera, Sergio Alonso, Juan Miguel Sanjuán y Angel Luis Tadeo Felipe. Políticos y empresarios de primera fila que tuvieron que bajar a la tierra a pesar de vivir en la nube de una coyuntura extraordinariamente positiva en cuanto a ocupación y llegada de turistas a las Islas.
La información, demasiado lacónica para la importancia del acto, explica: "El Gabinete Literario, en la capital grancanaria, acogió en la tarde de este lunes un acto en el que, tras una presentación hecha por el Consorcio Turístico del Sur, decenas de empresarios y directivos turísticos reclamaron de manera casi unánime un gran pacto que debe pasar por eliminar las trabas de los partidos políticos a las propuestas de inversión en la zona.
El gerente del Consorcio, Rafael Molina Petit, mencionó en su intervención la necesidad de ese pacto, así como el error de la demonización del turismo por parte de la sociedad canaria. Su mensaje fue recogido por muchos de los presentes, que lamentaron que la legislatura que ahora acaba apenas haya dado soluciones políticas a las necesidades de reconversión de zonas como Playa del Inglés
".
Es una lástima que no encontremos más información sobre lo tratado en la reunión, en la que, también es una lástima, se centraron en las dificultades de los empresarios y los políticos para buscar una salida a los problemas que acucian a las Islas Canarias como destino turístico que ya es considerado 'maduro' (eufemismo de obsoleto, o de congestionado, o con falta de reinvención...), donde las rentabilidades (hasta hace unos meses) auguraban un presente/futuro negro (perdonen este recurso racista) por la caída del número de visitantes y la falta de otros atractivos a nuestra oferta que se ha limitado (la han limitado) al sol y playa, que le funcionó bien al proceso de especulación y ladrillo que ha ocupado nuestros mejores territorios, desbordando ampliamente el equilibrio entre oferta y demanda para ese producto.
Así, nos encontramos en la actualidad disfrutando de una situación 'de prestado' con un importante número de visitantes que huyen de la incertidumbre que afecta a diversos países del norte de África, como sucediera hace unos años con la crisis de los Balcanes, que desvió también a las Islas a numerosos turistas alemanes.
Por lo poco que se sabe de la reunión, la preocupación planteada gira en torno a las trabas burocráticas para invertir y reconvertir los destinos 'maduros', como Playa del Inglés, donde tanto el Consorcio como el Plan de Modernización de Infraestructuras Turísticas buscan cómo 'lavar la cara' de esos desaguisados urbanísticos surgidos al albur del desarrollismo iniciado a comienzos de los sesenta coincidiendo con la política impulsada por el franquismo y cuyo rostro más conocido fue el de Manuel Fraga al frente del Ministerio de Información y Turismo. Un ministro que lanzó aquello de Spain is diferent, que mostraba una realidad que pretendía mostrar una España que quería superar la frontera pirenaica para obtener las divisas de la Europa que empezaba a interesarse por este país barato, aunque ya Canarias se había anticipado como destino turístico.
Volviendo a la reunión del Gabinete Literario, es cierto -penoso e injustificable- que municipios como Mogán o San Bartolomé de Tirajana lleven más de diez años sin actualizar el Plan General que permita ordenar su urbanismo, lo que provoca una enorme incertidumbre o inseguridad legal a quienes deseen invertir en dichos municipios. Asimismo, también es un anacronismo que el urbanismo se dirija desde despachos de políticos, arquitectos o empresarios y quede la participación limitada a la información pública para un 'corrígeme aquí esta línea', sin que se pueda enmendar o promover un Plan que re-cree un destino turístico. Algo similar a lo que hizo la familia del Conde cuando apostó por el concurso internacional de ideas que ganó el gabinete Setap hace justo medio siglo; o como hiciera Néstor Martín Fernández de la Torre, movilizando a la apagada sociedad de Gran Canaria para poner en marcha su visión turística de tipismo y originalidad; o como hiciera Pepín Ramírez (entonces presidente del Cabildo de Lanzarote) dejando en manos de César Manrique la posibilidad de convertir en arte el paisaje de la Isla y así deslumbrar al mundo...
Es necesario el pacto, pero no un acuerdo para quitar trabas a la especulación y a la construcción de más camas, porque eso terminará con nuestra industria. El pacto ha de ser más ambicioso, participativo, colectivo, para plantearnos hacia dónde ir y qué podemos ofrecer que nos diferencie, que defina otros perfiles de usuarios (¿por qué no atraemos el turismo de familia?), que nos posicione con nuestros valores, que nos satisfaga y, sobre todo, pueda ser sostenible y genere riqueza que se reinvierta en mejorar este destino turístico único y que (tal como insisto en cada artículo que publico) no hemos descubierto ayer, sino que fue reconocido en la antigüedad cuando situaron en nuestro territorio las Islas Afortunadas.

sábado, 26 de marzo de 2011

El paisaje cultural arquitectónico canario como atractivo turístico

De 'Lanzarote, arquitectura inédita'
Publico hoy la parte segunda de la ponencia presentada por Juan del Río Ayala y Juan Márquez Peñate ante la I Asamblea de Municipios Turísticos de la provincia de Las Palmas (1967). Al igual que lo sucedido con el patrimonio arqueológico, la gestión del patrimonio arquitectónico es una asignatura pendiente en la que se han dado casos espectaculares de destrucción impune por parte de quienes tenían que velar por la conservación de este patrimonio que, también, es susceptible de convertirse en el principal recurso turístico de un territorio, tal como ha sucedido con la ciudad de La Laguna tras la obtención de la categoría de Patrimonio de la Humanidad concedida por la Unesco.
Es de resaltar que no se ha realizado la propuesta de desarrollar un estudio que definiera el 'estilo canario', si bien, gracias a la obra de César Manrique 'Lanzarote, arquitectura inédita', descubrimos el valor extraordinario que cada isla -con su singularidad- podía aportar a ese compendio de arquitecturas que conforman la arquitectura canaria. existiendo otros trabajos anteriores que recoge un interesante artículo de la revista Rincones del Atlántico (2004), aunque al tratarse de un artículo y no de un trabajo con objetivo de exahustividad, no aparece referencia a algunos libros como:


Transcribo literalmente la ponencia 'Los monumentos arquitectónicos'.
"Entendemos por tales todas aquellas construcciones, o edificaciones, en las que, a través de los tiempos, el hombre se ha recreado de manera artística dejando en ellas parte de su alma y la impronta del gusto de una época, completada por la pátina del paso de los siglos y el sentido histórico que tuvieron. Según esto no sólo caen en este concepto los templos, los edificios oficiales, los palacios, sino aquellas simples casas que bien sea en sus frontispicios, en sus patios o en sus interiores, denoten algunas de las condiciones expuestas.
Las Islas Canarias y principalmente esta de Gran Canaria, han sufrido, al igual que sus poblaciones, una serie estimable de aportaciones arquitectónicas que, a su vez, han sido profundamente modificadas in situ, o combinadas entre sí para dar como resultado de un estilo, o estilos peculiares, que conocemos o intuimos, pero que ni hemos definido ni analizado.
Desde el estilo Isabel, aportado por los conquistadores en el siglo XV, que aquí se despoja espectacularmente de la exuberancia de sus finos y alicatados adornos para reducirse a sus líneas básicas de manera pobre y ascética, pasando por el subsiguiente plateresco y el barroco, introducido por los jesuitas, que también reciben importantes modificaciones, hasta el neoclásico que priva a finales del XVIII y principios de XIX, sin olvidar las estimables aportaciones moriscas, han dado lugar a una variada gama de ‘especímens’ que, en general, incluimos en lo que llamamos ‘Estilo colonial Canario’. Por ello, es necesario estudiar estas formas arquitecturales y los diferentes estilos que en ellas han intervenido con las modificaciones sufridas en nuestro país, porque malamente se puede defender lo que no se conoce de forma terminante y específica.
Tras el estudio, la catalogación, en la que es necesario incluir iglesias, conventos, palacios, casas y todas las demás manifestaciones artístico-históricas existentes en las expresadas edificaciones, reuniendo en pequeños museos locales cuanto se encuentre disperso y en vías de desaparición. El patrimonio artístico no es exclusividad de una clase ni de una casta, ni las personas, ya sean naturales o jurídicas, que los posean merecen otro concepto que el de meros depositarios de los mismos, con todos los deberes y responsabilidades inherentes ate la sociedad de la cual salieron en un tiempo y en el seno de la cual tienen que permanecer.
Ciertos pueblos de la provincia de Las Palmas, de los cuales están casi todos incluidos en los calificados municipios turísticos –y si no lo están convendría señalarlos a los efectos de esta ponencia- conservan una característica y una pátina histórica y ambiental de otras épocas, ya sea en la totalidad de su casco urbano o en barrios del mismo. Estos casos vienen tipificados, por ejemplo, por la villa de Agüimes en Gran Canaria, el barrio de Vegueta en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y el de San Francisco en la de Telde, etc.
Con respecto a ellos es necesario imbuir, no sólo a los ayuntamientos que los rigen, sino a sus propios vecinos, de la absoluta necesidad del mayor respeto a estos aspectos sin que puedan prevalecer razones de urbanismo, de ‘snobismo’ y aún de confortable higiene, porque para lo primero, solares y terrenos tienen todos los pueblos para establecer zonas urbanas enteramente modernas donde caben todas las apetencias progresistas y en cuanto a lo segundo, compatibles con todos los adelantos de confort e higiene en los interiores, respetando el carácter de los exteriores o disimulándolos hábilmente bajo los mismos. Sabido es que en muchas ciudades europeas de viejo abolengo (Venecia, Brujas, Florencia, bastantes barrios de París, entre otras), no sólo los edificios, sino hasta los pavimentos de las calles y cualquier piedra, constituyen verdaderos ‘tabús’ y que en nuestra patria es todo un ejemplo de sensibilidad las sabias ordenanzas municipales del Ayuntamiento de Barcelona sobre la conservación del maravilloso barrio gótico.
Por ello, la ponencia plantea como conclusiones las siguientes propuestas:


  • Propugnamos la creación de una comisión asesorada por la persona que idóneamente represente en la provincia a la Dirección General de Bellas Artes y con la inclusión de miembros del Colegio de Arquitectos, de la Universidad Internacional de Canarias y del Patronato de la Casa de Colón, en el campo de la defensa y conservación del patrimonio histórico artístico.
  • Solicitar del Colegio de Arquitectos una declaración sobre el llamado vagamente estilo colonial canario, una exacta definición del mismo con señalamiento de los motivos estilísticos que lo integran y la fijación de los arquetipos ejemplares.
  • Que por la comisión que se propugna se proceda a la catalogación de monumentos y obras de arte de cualquier índole existentes en la provincia y principalmente en los municipios declarados turísticos, ya sea en templos, edificios oficiales y casas particulares.
  • Que la misma comisión haga un estudio de la llamada pátina histórico-artística de los pueblos, los eleve al conocimiento de la Dirección General de Bellas Artes y de la de Educación Popular de Ministerio de Información y Turismo e inste a los ayuntamientos respectivos a redactar y aprobar unas ordenanzas municipales encaminadas a su estricta conservación.

lunes, 21 de marzo de 2011

La isla de Lobos y los delirios urbanísticos

Plano del proyecto de urbanización
En Septiembre de 2009, la reina de España inauguró el Centro de Interpretación del Parque Natural de la Isla de Lobos. Un territorio de cuatro kilómetros y medio de superficie que es visitado a diario por decenas de turistas con una serie de restricciones de uso que tienen por objeto preservar los valores naturales de este entorno privilegiado.
A diferencia de otros Parques Naturales de las Islas, en este islote se ha podido instaurar  un modelo diferente de gestión del territorio, similar en su aprovechamiento a los cuatro Parques Nacionales existentes en las Islas Canarias y que tienen unas normas de protección y de disfrute que hacen que sean de los enclaves naturales más visitados de Europa.
Atrás quedan los delirios desarrollistas de los años setenta, cuando se difundió un folleto en el que aparecía una isla de Lobos desquiciada, con hoteles, casino, helipuerto, club de golf, hipódromo y varios puertos deportivos (llamados ‘marinas’), con numerosas residencias para un turismo que –gracias a la crisis internacional- pudo evitarse. En el folleto editado para promocionar esta ‘maravilla’ de la conversión inmobiliaria y turística, se afirmaba que el proyecto estaba presidido por las siguientes ideas:
  • Respetar en su totalidad la morfología de la Isla.
  • Impedir la abusiva explotación del terreno. La parcelación constituye menos de la sexta parte de la superficie total.
  • Creación de elementos comunes. Quien adquiere una parcela no compra solamente metros, sino ‘un lugar determinado’ y partes ideales y de disfrute de esos elementos comunes, siendo un copropietario de la totalidad de la isla.
  • Impedir la concentración, creando distintos núcleos independientes y comunicados entre sí.
También queda atrás la posesión de la isla de lobos por parte de un fondo de inversión alemán (Geafond), interesado en obtener la máxima rentabilidad económica de ese pequeño territorio, pero que también con el paso del tiempo traspasó el territorio al grupo hotelero RIU con el que se negoció para lograr la conversión de Lobos en lo que hoy es, un ejemplo de conservación y disfrute sostenible que, además, es un reclamo complementario para los hoteles de la zona de Corralejo.
Mucho más atrás queda el tiempo en el que la Isla era el cobijo de una colonia de focas que fueron esquilmadas durante siglos hasta su total desaparición del islote al que dieron su nombre. La foca monje, hoy una de las especies con mayor peligro de desaparecer del planeta, ya sólo visita sus costas de forma esporádica, cuando tuvo en este territorio uno de sus lugares de residencia, con una colonia de cientos de ejemplares que fueron usados por piratas y corsarios para convertir sus grasas y su piel en calzado o abrigos. Esta especie -que habitó en toda la Macaronesia y el Mediterráneo, ahora está reducida a peligrosas cavernas en la costa de Mauritania.
Algo similar se planificó para La Graciosa, donde había y hay un núcleo de población marinera en Caleta del Sebo –con un crecimiento notable en los últimos años- y donde se ha consolidado un núcleo residencial en Pedro Barba. De ahí que, por ejemplo, la isla cuente hoy día con -nada menos- un parque automovilístico de sesenta vehículos: tres coches por cada kilómetro cuadrado de superficie.

La información del proyecto de urbanización para la Isla de Lobos fue publicada en 1967 por la imprenta Grafican SA. Depósito Legal 660-1967

domingo, 27 de febrero de 2011

La in/capacidad de las haciendas locales en los orígenes del turismo de masas en Canarias

Portada Memoria

La provincia de Las Palmas celebró entre 1967 y 1968, a instancias del Gobierno español, su I Asamblea Provincial de Municipios Turísticos, previa a la asamblea nacional. El documento que recoge las doce ponencias presentadas y debatidas es una completa radiografía de la situación en la provincia oriental, con una variedad de temas y un alto nivel de intervinientes que hacen de esta Memoria una extraordinaria aportación documental para la investigación sobre el turismo en Canarias. En varios aspectos, la información puede servirnos para conocer la realidad del conjunto de Canarias y no sólo de la provincia de Las Palmas.
Figuras de la talla de Fernando Giménez, Manuel de la Peña, Juan del Río Ayala, César Manrique… formaron parte del equipo de ponentes que abordaron un amplio temario sobre doce aspectos que incidían en el desarrollo del turismo de masas tras la realización en 1960-61 del concurso internacional de ideas e inmediata puesta en marcha de las construcciones en Maspalomas Costa Canaria, un hito en el que podemos situar el cambio de modelo del sector turístico en Gran Canaria. Un modelo que se ha mantenido durante 50 años a pesar de su agotamiento desde hace mucho más de una década.
En esta ‘entrega’ vamos a centrarnos en la ponencia “Análisis y revisión de los medios económicos de las Haciendas Locales de los municipios turísticos”, presentada por Jesús Sánchez Trallero, jefe del Servicio de Inspección y Asesoramiento de Haciendas Locales. Estamos ante un análisis serio y ‘oficialista’ de una realidad apabullante que se impone en una sociedad sin recursos, con una burguesía local encerrada en la producción agrícola de exportación. Tampoco contaba Canarias con una administración descentralizada, o unos ayuntamientos capaces de resolver los problemas que se avecinan con la aparición de ciudades turísticas surgidas de la nada, en municipios con una población muy escasa y sin recursos para abordar proyectos de urbanización para grandes destinos turísticos. Los cabildos eran los verdaderos gobiernos insulares, los motores de políticas de desarrollo, con el turismo como una de sus apuestas, pero con unos recursos limitadísimos.
Sánchez Trallero advierte de entrada de las necesidades que produce la radicación del turismo en un municipio: unos servicios mínimos, “cuya implantación y sostenibilidad repercute en una gran medida sobre sus respectivas haciendas”
Aunque reconoce que el fenómeno turístico beneficia “no sólo al municipio donde se radica, sino también y en mayor grado si cabe a la Nación…” Añade que “si esto es así, parece obligado y justo que el Estado y las diputaciones o cabildos ayuden a los ayuntamientos a soportar las cargas y gastos necesarios para mantenerle y aumentarle”.
Pero la realidad era que la normativa no contemplaba este nuevo escenario. “El análisis de los recursos que dotan las Haciendas Locales nos demuestra que si bien existen una serie de exacciones en las que el fenómeno turístico debe producir una fuerte alza de su rendimiento” (Contribución Urbana, Licencia Fiscal, Licencias de construcciones, apertura, consumos de lujo y arbitrios sobre riqueza urbana y valor de los terrenos, entre otras…), pero “ello sucede con posterioridad a la implantación de una serie de costosas obras de urbanización e infraestructuras que el Ayuntamiento no puede eludir si quiere aprovechar, en beneficio de sus administrados, la riqueza que el turismo trae consigo”.
Había, además, otra realidad difícil de superar: “es una verdad manifiesta que la situación actual de las Haciendas Locales no permite a la inmensa mayoría de los Ayuntamientos atender los gastos destinados a cumplir las obligaciones de carácter permanente o temporal que no tengan la naturaleza de primer establecimiento con sus propios recursos ordinarios, por lo que de no mediar una ayuda especial por parte del Estado o de la Provincia será dificilísimo que los municipios puedan sufragar el coste de los servicios mínimos que el turismo reclama imperiosamente”.
De hecho, el ponente señala que el Estado tenía previsto “pensando principalmente en la iniciativa privada” la declaración de Centros y Zonas de Interés Turístico, a través de la concesión de “cuantiosos beneficios. Ocurre, sin embargo, que la compleja y laboriosa tramitación de estos expedientes hace, en la práctica, inasequible su logro para los municipios medianos y pequeños”. Además, no existía en la época la consideración de ‘Municipio Turístico Protegido’ que pudiera facilitar beneficios económicos a éstos.
Ante esta situación, la ejecución de las obras de urbanización e infraestructura requerirían “una inversión cuantiosa que, evidentemente, sólo podrán efectuar acudiendo a la contratación de un préstamo”. Pero, en esos años sólo se contemplaban dos líneas de financiación pública: los préstamos del Banco de Crédito Local para obras de tipo turístico (urbanización o infraestructura) a un interés del 5,25% anual. O las que concedía el Banco Hipotecario para iguales fines en Zonas de Interés Turístico, hasta el 40% del valor de ellas con un interés del 6,5% a amortizar en un plazo máximo de cinco años. Aún así, la realidad es que las cantidades que manejaba el Banco de Crédito Local “son totalmente insuficientes, así como el largo y complicado procedimiento a que da lugar la contratación de un crédito con esta entidad” produce, en la práctica, su nula utilidad en corporaciones locales pequeñas.
Y, lo más importante “el suelo es el elemento de principal especulación en los lugares donde se asienta el turismo, produciéndose en las fincas rústicas del término plusvalías de gran importancia sin que los propietarios, por su parte, hicieran cosa alguna para conseguirlas, motivo que induce a instar el establecimiento de una imposición sobre las ganancias especulativas de carácter inmobiliario, hasta hoy sin repercusión en los erarios municipales de los ayuntamientos donde el arbitrio sobre el incremento del valor de los terrenos no es aplicable, en unos casos por falta de base fiscal y, en otros, por la complejidad de exacción”.

lunes, 24 de enero de 2011

Iglesia y turismo en Canarias, del enfrentamiento a la cohabitación

Templo Ecunémico, Playa del Inglés

Siendo muy niño,  a mediados de los años sesenta del siglo pasado, contemplé una escena que no he podido olvidar. Estaba con mis padres en la playa de Agaete. El día era un cálido y hermoso día playero de agosto. Junto a nosotros se encontraba una pareja de turistas que estaban en la playa antes de llegar nosotros. Él, de forma natural, besó a la chica en los ojos. Nosotros no nos sentimos incómodos ni mucho menos. Pero algunas personas que se encontraban en el entorno no reaccionaron igual y se dirigieron hacia un policía local para que expulsara a los turistas de la playa. El policía preguntó a mis padres y le respondieron que sólo le había besado en los ojos, tras lo que intentó hablar con el turista sin entenderse entre ellos. Lo único que pudimos comprobar era que la mujer era invidente. El agente local pidió a los ‘denunciantes’ que fueran más comprensivos y tolerantes.
¿A qué respondía esa reacción de algunos isleños de aquella época? Evidentemente, el predominio de la iglesia católica durante siglos marca la educación y cultura moral extendida en España, lo que da lugar a un comportamiento en el que la mujer y lo carnal está bajo sospecha de pecado e impureza.  Una creencia que forma parte de la discriminación y dominación de género que durante siglos ha consolidado la sociedad machista con sus diferentes complicidades.
Pero la presencia de la iglesia ha trascendido a toda la esfera pública en el control moral, económico, político, científico, cultural y educativo, con instituciones como el santo oficio. Y Gran Canaria también en eso es un ‘continente en miniatura’; y no sólo en la variedad de sus paisajes, climas y ecosistemas. Su naturaleza y la posición de la Isla en el tránsito de personas, arquitectura, gastronomía, cultura e ideas, ha dado lugar a que una población pequeña y aislada sea el escenario para el enfrentamiento y la persecución de ideas científicas, históricas o literarias contrarias a la ortodoxia religiosa.
Ese enfrentamiento tiene su máximo exponente en el obispo José María Urquianona y Bidot, quien condenó públicamente la obra del médico y antropólogo Gregorio Chil  y Naranjo (Telde, 1831-Las Palmas de Gran Canaria, 1901), cuya formación médica en la Universidad de La Sorbona (París) le llevó publicar Estudios Históricos, Climatológicos y Patológicos de las Islas Canarias, donde asume los posicionamientos evolucionistas, motivo más que suficiente para la persecución religiosa. Sin embargo, a pesar de la iglesia, Chil y Naranjo es el artífice del desarrollo de la arqueología en Canaria al fundar en 1879 el Museo Canario. Otro de los protagonistas de la creación del Museo es el músico e historiador Agustín Millares Torres (Las Palmas de Gran Canaria 1826-1896). En este caso, el obispo arremetió contra las Biografías de canarios célebres porque trataba irrespetuosamente (según Urquianona) a las figuras religiosas de las Islas. A pesar de ello, Millares Torres publicó una segunda serie de biografías y la historia de la inquisición.
El siglo XX traería nuevos protagonistas, entre los que figura el controvertido obispo Antonio Pildáin Zapiáin (1890-1973, obispo de la Diócesis Canariense entre 1936 y 1966), quien tuvo su cruzada particular contra Benito Pérez Galdós, condenando a la excomunión a quienes promovieron y celebraron la inauguración de la Casa Museo del universal escritor canario en su isla natal.
Pildáin se enfrentaría a Franco porque el dictador iba a participar en un baile con motivo de la festividad de Santa Ana, patrona de la ciudad, actividad de la que era enemigo acérrimo el obispo y que no permitía el Concordato entre la Iglesia y el Estado, por tratarse de una manifestación festiva pagana. Y por ello, la visita a la catedral bajo palio del dictador quedaba anulada por incumplir el concordato, como hizo saber mediante un documento-homilía. Franco prefirió no asistir a la función religiosa. No sería su único encontronazo contra las decisiones del dictador. Pildáin actuó con determinación en defensa de sus convicciones, incluida la ayuda a los presos republicanos y para evitar la pena de muerte contra Juan García El Corredera.
También son los años de Manuel Fraga Iribarne como Ministro de Información y Turismo (1962-69), quien lanzó el lema ‘Todo por el turismo’ como necesaria fuente de ingresos y divisas para un país subdesarrollado y arruinado. Fraga llegaría al cargo en el momento idóneo para impulsar el turismo en Canarias en la época dorada de ‘Catalina Park’ y la playa de Las Canteras. Pero, desde su Radio Catedral, el Obispo Pildain, se manifestó contra la moda del baño de las suecas que atraía a numerosa gente apoyada en las barandillas de la playa de Las Canteras, contemplando los cuerpos de las turistas. Los ‘guindillas (agentes municipales) tuvieron que dedicarse a apartar a los mirones. Y el ayuntamiento terminó por quitar las barandillas y poner macetones con piteras.
El Obispo usó la radio para cargar contra las turistas: “¿Pero qué están contemplando nuestros buenos feligreses en la playa? Están contemplando el ir y venir de las olas sobre nuestras blancas arenas. ¿Y qué culpa tienen ellos de que sobre esas arenas haya tantas impudicias?”
Aún así, la política oficial tenía otro criterio. Un folleto editado por el Ministerio de Información y Turismo, bajo el título ‘España para usted’ (1964). Editado en siete idiomas (reproducido íntegramente en la revista ‘Isla’ del Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria, números 28, 29 y del 33 al 41), con descripciones como: “A los españoles, ya ve usted, nos suelen caer bien los extranjeros. Hasta a veces demasiado bien. Queremos decir que el español da con frecuencia mejor trato y concede mayor crédito -sin razones serias- al extranjero que al connacional”.
En cuanto a la religiosidad, señala que “la mayoría de los españoles profesan la religión católica. En su seno han sido bautizados, y ella les conforta a la hora de abandonar este mundo. Son muchísimos los que practican esta religión piadosamente durante toda su vida. Todos estos españoles y aquella minoría que no se considera católica, respetan la religión y tienen un profundo sentido espiritual, muy bien expresado en la historia y el arte de España. Existe un Concordato entre la Santa Sede y el Estado Español, que es un Estado católico”.
En el núm. 28 de Isla se publica una selección de párrafos del “opúsculo de propaganda editado por la Subsecretaría de Turismo”, en el que se recogen las opiniones en torno al vestido, bikini, puntualidad, siesta, signos externos, propina, tacos, piropo, amor, saludos, tabaco, tertulia, chateo y la despedida. Entre otras cosas cabe destacar las siguientes frases: “casi todos los españoles visten un poco mejor de lo que sus economías aconsejan. Sólo los millonarios o los indigentes se permiten, en este país, cierto desaliño indumentario”... “No crea usted en esas leyendas de que aquí montamos un auto de fe para quemar a los que van en ‘shorts’ por la ciudad o a las que usan turbador ‘bikini’ en la playa”... “Los españoles somos hipercríticos, amamos a nuestro país ‘porque no nos gusta’, y practicamos, de siempre, el catártico deporte nacional de hablar mal del Gobierno, sea el que sea”.
Luis María Ansón fue uno de los escritores que escogieron los responsables de Isla (núm. 29) para reproducir un comentario que publicó en ABC (13/1/1965), titulado ‘Oscuras afroditas’, en el que indica que el turismo ha solucionado el problema comercial del país, “Pero sería un error gravísimo reducir el problema del turismo a su sola dimensión económica. A mi me parece que el alud turístico que disfrutamos desde hace unos años es, sobre todo, tema para el estudio del sociólogo y del sacerdote. Porque el turismo creciente hará inevitable el contagio de costumbres. La juventud española, la masculina y en menor grado la femenina, comienzan ya a impregnarse de los hábitos extranjeros, algunos magníficos y otros incompatibles con nuestra moral tradicional”. De ahí que añada que “La época de vacaciones, máxime si se pasan en el extranjero, acucia el libertinaje, el desprecio por el escándalo y el deseo de satisfacer el placer, al precio que sea”, para advertir que “ya empieza a venirse a España todo ese haz de indeseables del ‘demimonde’, que constituyen la gran vergüenza de Europa... No son pues las costumbres europeas, sino las malas costumbres europeas, las que nos amenazan con el contagio”. Y todo lo dicho “nada tiene que ver con la beatería, la mojigatería y el pudor histérico, tan al uso en ciertas sacristías y fuera de ellas. Una cosa son las modas y otra la decencia. Una cosa es vivir al ritmo de los tiempos y otra la moral. Que venga, pues, el turismo en buena hora. De lo que se trata no es de escandalizarse al estilo de viejas beaterías agarbanzadas, sino de salvar las normas permanentes de nuestra tradición católica”.
Otra opinión publicada en Palma de Mallorca, bajo el título ‘Perspectivas religiosas del turismo’ por Gabriel Llompart (reproducida en Isla núm. 26), califica a los turistas como ‘las difíciles ovejas del Papa Juan XXIII’ y recoge las conclusiones del Congreso de Pastoral Turística de Trento (1962), en el que pone el énfasis para la atención de los viajeros, aprendiendo idiomas, celebrando misas por las tardes, salones “más bien neutros que confesionales”, “estar atentos a la moralidad de las playas. Llamar a la responsabilidad de los fieles. Advertir de los valores positivos de salud, educación y cultura de un turismo bien practicado”, y atender religiosamente “al personal del ramo de hostelería católico”.
Con motivo de la publicación de un número especial de la revista ‘Touring Club’ dedicado a Gran Canaria, incluye una entrevista con el entonces Obispo de Canarias (entre 1967-78), José Antonio Infantes Florido, quien hace una reflexión acerca de la comunicación entre las distintas comunidades y religiones que permiten comprobar “la esperanza común de los hombres en Dios, ayudan a descubrir las incógnitas que rodean el misterio humano”. En la apuesta de la Iglesia local se resalta el intercambio entre Canarias y la Península, ya que “existen otros vínculos históricos y culturales que determinan la fe de todos los canarios”, llegando a afirmar que la idiosincrasia del pueblo canario se manifiesta en lo religioso, y éstas muestras podrían ofrecerse al conocimiento del turista peninsular.
Hay en estas palabras un cambio de postura, un reconocimiento del proceso de apertura de España a una realidad europea y económica en la que el turismo se consolida como un elemento con el que han de convivir, lo que da lugar a que impulsara en Playa del Inglés un templo ecuménico, como reconocimiento de que muchos turistas también precisan de atención espiritual. Cabe destacar que este centro, obra del arquitecto Manuel de la Peña, abierto en 1972, es el primero de este tipo en España y Europa. De hecho, es el único, según nos comentan desde el propio templo, actualmente en restauración…
Pero la iglesia no sólo se ha abierto a los fieles, sino al negocio turístico, si bien no con tanta ambición como en otros lugares de Europa, donde te cobran por el acceso, unos plásticos para cubrir el cuerpo (si vas muy ligero de ropa), e incluso hay tiendas de souvenires en el interior de los templos. Aquí ya gestionan museos diocesanos, ascensores para ver la ciudad desde la torre… Todo sea para mantener un patrimonio y unos servicios a los más necesitados que la iglesia atiende secularmente.
Fátima o Lourdes son destinos turísticos religiosos que impactan a quienes acuden, bien por su fe o porque entran dentro de las rutas turísticas de esos países. Santiago de Compostela, ejemplo de senderismo religioso, El VaticanoTeror, Gáldar, Tunte… en la escala insular también son destinos de un turismo interior que hace décadas realizaban los grancanarios para cumplir son su devoción, si bien hoy día la facilidad de transportes los ha encadenado en una ruta de romerías y fiestas a las que acuden miles de jóvenes para disfrutar de la parranda, la verbena y de lo que surja, llegando incluso a las fiestas de los barrios más recónditos con su avalancha de trajes mezcla de tipismo y tenderete. Lo que no ocurre con la Semana Santa, el Corpus o los ranchos de ánimas, ya que los jóvenes se decantan más por la romería parrandera o el carnavalero y comercial Halloween.
Y es que, aunque se mantiene en vigor el acuerdo con la Santa Sede, España tiene una Constitución que ampara la libertad religiosa y la aconfesionalidad, pero es habitual que en los actos religiosos de la iglesia católica se den cita las autoridades civiles y militares, consolidándose como momentos de exhibición de la autoridad en un ritual que no tiene nada que ver con las obligaciones de quienes nos representan o defienden gracias a los impuestos que paga la ciudadanía, sea católica, budista o atea. Casi lo mismo que sucede cuando hay un derby futbolístico.
Hoy día, la iglesia se ha colocado en un segundo plano, en una sociedad en la que el poder económico que representa el fenómeno del turismo de masas hace muy difícil que los preceptos morales puedan ir contra corriente, a pesar de que ya se pueda practicar el nudismo en zonas delimitadas para naturistas, la sexualidad es uno de los elementos que conforman el sueño de las vacaciones y el turismo gay se presenta como un ‘producto’ para un segmento o perfil de clientes ‘de alto nivel de gasto’… Sin importarles el pecado… 

martes, 4 de enero de 2011

Canarias, primer destino de naturaleza de la historia

Versión del mapa de Ptolomeo
Los gallegos se jactan de afirmar que el primer sendero turístico de la historia es la ruta de Santiago. No les voy a quitar el mérito, pero los canarios deberíamos aprender de este marketing que tiene como fundamento ensalzar un hecho histórico como hito iniciático: ser el primero es como ganar una medalla olímpica, y Canarias debería estar orgullosa de su gran triunfo histórico de ser el primer destino de naturaleza en el mundo.
Los autores clásicos recogen mitos y leyendas sobre la Atlántida y los misteriosos (y tenebrosos) espacios que se abrían para la mentalidad humana en los primeros momentos del desarrollo del conocimiento como sociedad capaz de reconocer el espacio y el tiempo.
Pero no vamos a incidir en continentes desaparecidos o islas que aparecen y desaparecen del imaginario sanborondoniano. Recopilemos toda la literatura clásica que habla de las Islas Afortunadas, las Hespérides, los Campos Elíseos equivalentes al paraíso... El territorio donde el clima es generoso gracias a una temperatura estable y a una naturaleza bondadosa que obsequia al humano con una generosa alimentación sin apenas esfuerzos ni sometida a las variaciones estacionales.
Hemos de poner en valor ese patrimonio intangible que los grandes literatos y hombres de ciencia de la Grecia clásica nos obsequiaron a perpetuidad. Un regalo que no aprovechamos y que queda reflejado en el primer intento de cartografiar el mundo conocido en el mapa de Claudio Ptolomeo, que no se conservó pero que fue recreado gracias a sus numerosas citas y datos publicadas en la obra Geographia y que recogen sin lugar a dudas la existencia de nuestro archipiélago como 'Insula Fortunae'.
Ciertamente, esa fortuna no hemos sabido aprovecharla, pero nunca es tarde.