martes, 1 de agosto de 2017

80 años de Paradores en las islas

1936. Albergue de la Cruz de Tejeda
El Archipiélago Canario ha contado con Paradores Nacionales en todas las islas (salvo La Graciosa), si bien en la actualidad Lanzarote y Fuerteventura carecen de este tipo de instalaciones, La Palma tiene uno en El Zumacal que sustituye al que había en la capital palmera, y el de Tejeda, el primero en construirse gracias a los fondos del Cabildo, padeció el cierre durante más de una década y fue reabierto en 2009 tras una reforma (que también financió en parte el Cabildo) que fue muy criticada por eliminar la 'huella' del artista Néstor Martín-Fernández de la Torre que tuvo en sus inicios.

La historia de estas instalaciones arranca con el de Tejeda, construido inicialmente como albergue de montaña, pero con un diseño original obra del artista grancanario que haría de la Cruz de Tejeda un referente en este tipo de establecimientos. La Guerra Civil y la Guerra Mundial produciría un parón en la actividad turística, si bien el Mando Económico de Canarias (creado por Decreto el 5 de agosto de 1941) tuvo en el Capitán General Francisco García Escámez e Iniesta una sensibilidad y visión de la actividad turística bastante acertada, hacia la que apuntó la dirección de la economía en una situación de aislamiento y carestía en se encontraban las Islas Canarias durante dicho periodo. El Mando Económico impulsó el turismo en la época mediante la promoción de hoteles o paradores, en los que se imponía una estética que se ha denominado como estilo 'neocanario' o 'historicismo regionalista' con la financiación de los impuestos especiales aplicados a los productos importados que llegaban a las islas. La recuperación del Hotel Santa Catalina y el Mencey son dos de sus actuaciones destacadas.

No obstante, estos hoteles no pudieron formar parte de la red de Paradores porque se ubicaban en la ciudad, por lo que no cumplía con los requisitos establecidos en aquella época. Sin embargo, tras la iniciativa del Cabildo grancanario en Tejeda, el Mando Económico llevó a cabo la adquisición del solar donde se edificaría el parador de Santa Cruz de La Palma y el de Puerto Cabras. Posteriormente, la Dirección General de Turismo realizaría los paradores de Arrecife en Lanzarote y el de las Cañadas del Teide en Tenerife. Los paradores de Santa Cruz de La Palma, Arrecife y Puerto Cabras (hoy Puerto del Rosario) fueron proyectados en el estilo de la arquitectura tradicional canaria, por el arquitecto José Enrique Marrero Regalado.

La historia de estos establecimientos es singular e irregular y hay que tener en cuenta que en su momento cubrían una oferta de alojamientos inexistente en las islas no capitalinas, mientras en las islas de Gran Canaria y Tenerife se realizaron en zonas de cumbre donde no existían hoteles, pensiones o viviendas para el turismo. Con el desarrollo turístico, los paradores perdieron competitividad hasta su cierre, como fue el caso de los de Puerto del Rosario y Arrecife.

Paradores en Canarias

  • Tejeda. 1938 se realiza una presentación del inmueble, pero no es hasta 1942 cuando llegan los primeros muebles y sale a subasta la explotación, según nos explica Serafina Suárez García. Abrió como hostería en 1948 y cerró en 1996 hasta su reapertura en 2009. Se debió al arquitecto Miguel Martín-Fernández de la Torre y su hermano el pintor Néstor. Se denominó en los planos originales como refugio, realizado con un lenguaje regionalista.
  • Teide. 1960. Realizado por Jesús Valverde Viñas por la Dirección General de Turismo, vinculado al viejo concepto de refugio de montaña, ubicado a los pies del Teide a 2200 metros de altitud con un paisaje espectacular. La parcela fue cedida por el Ayuntamiento al Estado y afectada al Ministerio de Turismo con destino a la construcción del parador con cargo al Ministerio.
  • La Palma. el primer establecimiento fue promovido en el periodo de la II Guerra Mundial por el Mando Económico de Canarias en la década de los cincuenta, encargado a José Enrique Marrero Regalado. La reforma se encargó a Miguel Martín-Fernández de la Torre con proyecto redactado en 1962 que establecía 14 habitaciones por planta con baño propio. Las obras concluyeron en 1966 y ya en 1971 se proponía por la comisión de Turismo del Cabildo construir un gran hotel insular o parador con 400 ó 500 plazas. Su ampliación era imposible y se propuso construir un nuevo establecimiento. El arquitecto Juan Palazuelo se desplazó a la isla para seleccionar el emplazamiento. Los terrenos elegidos estaban situados en El Zumacal (Breña Baja), que fueron cedidos gratuitamente por el Cabildo Insular. El proyecto fue asignado al arquitecto Jesús Valverde, que integraba como pieza principal una torre militar característica de la construcción canaria, réplica de la Torre del Conde de La Gomera. El parador de Santa Cruz de la Palma quedaría transformado en una 'posada nacional', establecimiento análogo a los antiguos albergues al ser su categoría de tres estrellas. Contaba con 36 habitaciones repartidas en dos plantas, que aunaba la arquitectura popular canaria con sus balconadas de madera superpuestas a un edificio moderno convencional construido entre medianeras en el centro histórico de la capital.
    Manrique pinta el mural del Parador de Arrecife.
  • Lanzarote. En 1946 se aprueba la construcción del Parador-Club Náutico de Turismo de Arrecife. La Dirección General de Turismo encargó el proyecto a Marrero Regalado y se adjudicó a la empresa Elejabeitia SA de Madrid. Su presupuesto ascendía a 712.357,63 pesetas. Fue inaugurado el 1 de junio de 1950. Contaba con 14 habitaciones para huéspedes, 3 para el servicio y una para el administrador, complementadas con 3 cuartos de baño. Parte de la decoración y mobiliario fue realizado por el señor Márquez. El propio Marrero Regalado también concibió la decoración. La ornamentación mural se encargó a César Manrique. En la fachada, Marrero añade a la estética neocanaria elementos del patrimonio insular como son las espirales que imitan a las de la iglesia de San Francisco de Teguise y las típicas grandes chimeneas de esta  población. Este será el primer edificio que con fines turísticos se levante en Lanzarote. Sus expectativas pronto  son cubiertas y en 1953 ya se decide ampliarlo. En 1956 se llevará a cabo tal ampliación. Se añadirán 24 habitaciones. En sólo veinte años el edificio vio truncadas sus expectactivas al considerársele inadecuado dentro de las directrices de la modernización. Se había decidido demolerlo porque el Ayuntamiento destinaría su solar para otros fines. Al mismo tiempo, se idea un nuevo edificio frente al castillo de San Gabriel, donde estaba la fábrica de hielo Betancort y Coll. El proyecto fue encargado al arquitecto de la Dirección General, Juan Palazuelo. Este último proyecto no llegó a culminar, como tampoco la demolición del Parador, que aún hoy existe convertido en edificio de usos múltiples (UNED, Oficina Insular de Turismo, Consejería de Turismo, Biblioteca Municipal, sede de numerosos colectivos y asociaciones, etc). En el Catálogo de Patrimonio del Plan General de Ordenación Urbana de Arrecife sólo se le permitía obras de restauración y conservación. Desde que se aprobó el PGOU, la conservación del edificio deja mucho que desear.
  • Fuerteventura. el 23 de septiembre de 1968 fue inaugurado por el entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, obra del arquitecto Juan Palazuelo de la Peña, cuyo proyecto integraba lo popular con lo moderno en un edificio modular que se extendía horizontalmente y que adoptaba lo vernáculo en la torreta que destacaba en altura y en detalles como las balconadas o terrazas que miraban al mar. El edificio tuvo un coste de 38 millones de pesetas y se encontraba a dos kilómetros de la capital insular, sobre la extensa y solitaria Playa Blanca. El Cabildo Insular, propietario del establecimiento, cerró el mismo en 2013. Este año fue reabierto como hotel escuela a cargo de una empresa privada.
  • El Hierro. Último parador que se construyó en las islas (1976) en Las Playas, promovido por el Ministerio de Información y Turismo, aunque inaugurado con la Secretaría de Estado de Turismo en el periodo democrático. Esta obra siguió la vieja influencia de realizar la arquitectura de los paradores canarios con el sentido del periodo autárquico, en el que lo popular cobraba influencia sobre lo moderno o racionalista. Estilo mimético, que ocupa un amplio espacio junto al mar (con problemas por inundaciones en varias ocasiones), en uno de los lugares más solitarios de la isla, entre el gran risco de Las Playas y el mar.
  • La Gomera: 1972 obra del arquitecto Juan Palazuelo de la Peña, promovido por el Ministerio de Información y Turismo, con el estilo regional canario muy marcado, gracias a un arquitecto que le gustaba empaparse de lo histórico o regional antes de comenzar a proyectar. Asimismo, tenía una obsesión por hacer uso de materiales viejos para que la apariencia vetusta fuera lo más real posible. Palazuelo era un arquitecto preocupado por la historia y el valor arquitectónico y artístico de los inmuebles. La planta de este parador era alargada y combinaba el tipo canario de casa patio con los pabellones alargados destinados a habitaciones, que conectaban con un modelo más moderno de arquitectura. Se trata de una construcción de no más de dos plantas y perfectamente integrada en su entorno, en la que el diseño del jardín como prolongación del entorno natural del lugar se convertía en el gran protagonista.


Fuentes (documentos en pdf)

María José Rodríguez pérez. 'La rehabilitación de construcciones militares para uso hotelero: La red de Paradores de Turismo (1928-2012)'
http://oa.upm.es/20132/1/MARIA_JOSE_RODRIGUEZ_PEREZ.pdf

Francisca María Perera Betancor. 'El Parador y el primer parque municipal de Arrecife'
www.memoriadelanzarote.com/contenidos/20090210152733parador.pdf

jueves, 13 de julio de 2017

La subida del IGIC, otra andanada al sector túristico

Recaudación de impuestos en Canarias.

El PP ha planteado que apoyará al Gobierno de Canarias si rebaja el IGIC al nivel 'de toda la vida' antes de que durante el Gobierno de Paulino Rivero (hace cinco años) se subiera el tipo del 5 al 7%. Los populares afirman que ya no se sostiene tal incremento al recaudarse por encima de lo que se recaudaba antes de la crisis y, además, el Estado ha incrementado la financiación de la Autonomía Canaria como nunca había hecho gracias a los dos votos indispensables de los nacionalistas canarios (CC y NC, cada uno por su lado) para poder aprobar los Presupuestos Generales del Estado.

Pero el Gobierno de Canarias, con Coalición Canaria en solitario, dice que nones, que gracias al IGIC consiguen que el sector turístico pague más y que el IGIC sirve para este fin. A mi, salvo que me corrijan los de ciencias (yo soy de letras, como se decía antes), no me salen las cuentas: si recibimos unos 14 millones de turistas y pongamos que vienen por unos 5 días y cada día pagaran un euro de IGIC, el resultado serían 75 millones de euros. Por el contrario, si en Canarias vivimos 2 millones de personas los 365 días del año y cada día nos toca pagar un euro de IGIC, el resultado sería de 640 millones de euros. Por lo que la subida, de verdad, se nota por los residentes y no por los turistas. Máxime si tenemos en cuenta que el turista viene con los gastos pagados en origen, lo que sitúa fuera de Canarias más del 80% del negocio turístico.

Por otro lado, con un IVA en la Península del 21% y con un IGIC al 5% en las islas, el comercio para los turistas sería un aliciente con un ahorro del 16% en impuestos, como lo fue cuando vivíamos en la época de los puertos francos. O sea, que a mayor venta, también habría mayor recaudación de impuestos indirectos, argumento manido por los políticos cuando no gobiernan.

Durante la crisis (aunque todos los partidos digan -cuando están en la oposición- que hay que hacer lo contrario) subieron el IVA en la Península (el PSOE del 16 al 18% y el PP del 18 al 21%), y en Canarias, en 2012 se incrementó el IGIC del 5 al 7% (un 40% más, aunque alguno diga que sólo son dos puntos...). Los frutos que se perseguían con esa subida eran incrementar en 118 millones de euros la recaudación "para garantizar los servicios públicos". Y así fue: en 2011 se recaudaban 829 millones y en 2012, 931 millones. El problema es que ya no son 118 millones, sino que en 2016 se recaudaron por IGIC 1535 millones de euros:casi el doble que en 2011 y muy superior al récord histórico que se produjo en 2007, el año en que arrancó la crisis y que el Gobierno de Canarias contó con 1125 millones de euros por IGIC.
Resultados Encuesta de Población Activa en Canarias.
Ahora, el panorama cambia radicalmente con los acuerdos sobre el extinto ITE y los pactos para aprobar los Presupuestos Generales del Estado que incrementan en varios cientos de millones de euros lo que recibirá el Archipiélago Canario, con lo que vamos a tener más dinero del Estado y seguimos batiendo récords en recaudación de IGIC. ¿Y para qué? Seguimos con niveles de paro elevadísimos (más del 25%), un una población inactiva que ya supera las 720.000 personas. Un escenario para alarmarse.
Distribución por provincias de la recaudación de impuestos.
Evidentemente, los Cabildos también se han posicionado a favor de no rebajar el IGIC a los niveles anteriores a 2012. Y es que una parte de esta recaudación va a favor de los Cabildos y Ayuntamientos, los cuales se quejan de que no pueden gastar el dinero de sus cuentas por el techo de gasto que impone el Gobierno Central. O sea, que todo esto es para inflar las cuentas ociosas de los organismos públicos en los bancos para mayor gloria de sus juntas de accionistas y repartos de dividendos. ¿Y la pregunta entonces es a quién beneficia tener el IGIC tan alto? Y ya puestos a preguntar ¿Cuánto se recauda por IGIC en cada provincia? y ¿dónde está el dato de personal de la comunidad autónoma por provincias, el coste y su evolución? Preguntas que ni Iker Jiménez en su programa de misterios esotéricos podrá responder porque seguimos con una falta de transparencia que afecta a lo que realmente importa por mucho que digan que se crean departamentos de transparencia que incrementan el gasto público...

Pero ahí siguen demonizando al turismo y culpándolo de todos los males, mientras los ciudadanos y ciudadanas de estas islas desafortunadas pagamos un IGIC desproporcionado que afecta -frena- directamente al consumo y al comercio.

lunes, 10 de julio de 2017

El primer turista global: Jerónimo Mejías, la pasión del viajero

Megías (con el sombrero) tras el accidentado vuelo en Cuers.
Acabo de publicar en la revista turística Welcome to Gran Canaria un nuevo artículo (ver el texto completo y la colección de imágenes) en la serie 'La historia canaria del mundo' en el que comento algunos datos de la figura de Jerónimo Megías, la primera persona que dio la vuelta al mundo en un crucero turístico (el 'Franconia' en su segunda travesía) y en una aeronave (el Graf Zeppelin en su primera y única vuelta al mundo). La vocación de viajero y su participación como uno de los veinte pasajeros que realizaron la primera travesía aérea con pasaje alrededor del planeta, lo sitúan como un pionero global del turismo. Un personaje único que ha pasado desapercibido para la historia del turismo mundial.

Sorprende la biografía de un grancanario que vivió intensamente las primeras décadas del siglo XX, dedicado a su actividad como médico en uno de los laboratorios de referencia en Europa para el tratamiento de la peste y la rabia. En el instituto creado por su tío, Vicente Llorente Matos, se elaboraban las vacunas para la prevención de la difteria, lo que le valió junto a su hermano Jacinto ser nombrados médicos de la Casa Real por el rey Alfonso XIII.
Con Leila Hyams y Nick Grinde en la escala en Los Angeles.
Pero su verdadera vocación era viajar. Una actividad que desarrolló en todas sus facetas y con todos los medios al alcance de la época. De hecho, llegó a tener una avioneta y un coche construido por encargo con motores Maybach (hoy denominados Mercedes) porque quería recordar el rugido de los motores que impulsaban los dirigibles Zeppelin. Una actividad no exenta de riesgos, ya que casi le cuesta la vida en una de sus salidas como alpinista o en su primer vuelo en Zeppelin, como refleja la imagen de los pasajeros en Cuers tras desembarcar. Un viaje abortado en el que conoció los preparativos de la primera vuelta al mundo y la idea le atrapó hasta el punto de postularse frente a numerosos pretendientes para volar en la gran gesta de la aviación, previo pago de más de 7000 dólares por el pasaje.

Jerónimo Megías Fernández (Las Palmas de Gran Canaria, 1880 – Madrid, 1932) es uno de tantos ilustres desconocidos, al ser el pionero del turismo global, ya que sus numerosos viajes por distintos continentes. De ahí que fuera uno de los pasajeros del crucero Franconia, en la segunda travesía que realizó este buque alrededor del mundo.
Mapa de la ruta seguida por el Graf Zeppelin
En sus crónicas del viaje en Zeppelin, publicadas en la revista Blanco y Negro y en el libro que tituló "La primera vuelta al mundo en el Graf Zeppelin" (1929, descargar en pdf en Memoria Digital de Canarias), no deja de reconocer el miedo que producía un viaje a bordo de un aparato tan gigantesco como ingobernable en determinadas situaciones: Montañas más elevadas de lo que una cartografía deficiente indicaba, tifones… y otras muchas peripecias.

Veinte personas acompañaron a los 45 miembros de la tripulación del Graf Zeppelin en esta primera travesía aérea con pasajeros, que no la primera vuelta al mundo en avión, gesta realizada en 1924 por una tripulación norteamericana.
Mejías en la mesa del comandante y la única pasajera

Nuestros aventureros partieron de Friedrichshafen, el 15 de agosto de 1929, a bordo del Graf Zeppelin LZ 127, para escribir en la historia la primera vuelta al mundo en la espectacular aeronave que fue bautizada como el tercer astro del cielo: el sol, la luna y el Zeppelin, por su estructura de 236 metros de longitud y 33,7 de diámetro que provocaba la admiración multitudinaria y una algarabía de avionetas, pitas de barcos, repiques de campanas y bocinas por cada ciudad que sobrevolaba. Era la obra majestuosa de la sociedad industrial. Aunque su tamaño y la potencia de sus cinco motores Maybach apenas podían transportar 60 toneladas de carga y tan solo 20 pasajeros, con 20 kilos de equipaje por persona.

El pasaje era variopinto, con mayoría de periodistas (diez), incluida la única mujer, la inglesa Lady Grace Hay Drummond-Hay, además militares, ricachones y un ‘comisario político’ enviado por Stalin para supervisar su paso por Rusia e intentar por todos los medios que la aeronave paseara sobre el Kremlin, cosa que no fue posible. Entre todos ellos, sobresalía el médico grancanario Jerónimo Megías Fernández, el verdadero aventurero viajero.

Nacido en Las Palmas en 1880, pertenecía a una destacada familia de Arucas con diferentes ramas vinculadas a la industria y la medicina, fundamentalmente. Estudió en un centro con grandes figuras académicas, el Colegio de San Agustín, donde entabló amistad con otros jóvenes que destacarían como intelectuales y artistas como el barítono Néstor de la Torre o su sobrino Néstor Martín-Fernández de la Torre artista modernista y simbolista, si bien el interés de Jerónimo Mejías por el arte originó su amistad con el escultor Victorio Macho o el pintor Federico Beltrán Masses. Si bien su gran amigo, a quien visita casi como despedida antes de su viaje, es Luis Doreste Silva, secretario del embajador español en París, Fernando León y Castillo, ex ministro Alfonso XII y de la reina Cristina.
Los héroes recibidos en Nueva York.

El 15 de agosto el dirigible partió desde Alemania hacia Lituania y luego Rusia. En Tokio fueron agasajados como héroes,, al igual que en Los Angeles. En Nueva York fueron objeto de un recibimiento apoteósico y desde allí partieron hacia Friedichshafen para finalizar la vuelta al mundo. Habían cubierto 33531 kilómetros en veinte días.



Por diversas circunstancias, hemos puesto en marcha la reedición del libro del viajero, con un texto introductorio realizado por el catedrático Guillermo Morales Matos y un servidor, en el que se incorporan las imágenes de las postales remitidas por nuestro paisano y que han supuesto un descubrimiento por no estar documentadas. Se trataría de las únicas postales enviadas a España, junto a los telegramas remitidos al monarca. Y se trata, también, de reconocer a uno de los grandes en la historia del turismo. Un grancanario que recorrió miles de kilómetros al rededor del mundo en aquellas primeras décadas del siglo XX.

domingo, 9 de julio de 2017

El paraíso es un paisaje y está justo al lado

El 'árbol de la vida' del edén era un drago para el Bosco.
Cada día nos preocupa más el paisaje, aquel que sentimos, el que desapareció y el que dejaremos a nuestros descendientes. Este es el tema que abordo en mi nuevo artículo de opinión en el periódico turístico Welcome to Gran Canaria del mes de julio (que puedes descargar en este enlace). Y es que el paisaje es lo que nos rodea y a la vez cómo lo miramos o percibimos. No es inmutable, pero nosotros podemos intervenir para transformarlo rápidamente o intentar conservarlo. Todo depende de que lo queramos o lo ignoremos/repudiemos. En definitiva, es el entorno que rodea nuestra piel y que no nos duele, pero nos puede dañar.

Una de las primeras menciones al paisaje la encontramos en los capítulos iniciales de la Biblia, en el Génesis (900 AC), cuando describe el jardín del Edén, donde creció todo árbol para el alimento, junto al árbol de la vida y el del conocimiento de lo bueno y lo malo (“Jehová Dios hizo crecer del suelo todo árbol deseable a la vista de uno y bueno para alimento, y también el árbol de la vida en medio del jardín, y el árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo. Y Jehová Dios procedió a tomar al hombre y a establecerlo en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara”). Curiosamente, otros textos y escritores, con otras creencias religiosas, hablaron de las Islas de los Bienaventurados (Homero, 700 AC) situando la Macaronesia más allá de las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar). Si bien, junto al autor de La Iliada siempre me ha llamado la atención la historia de la travesía de Piteas (350 AC), aquel navegante griego que se aventuró hasta tierras escandinavas y tuvo miedo de contar lo que vio por si no le creían o lo tomaban por loco: Islas de hielo flotantes, a quién se le ocurriría tal disparate.

Y pasaron los siglos con la convicción de que el jardín terrenal existía y estaba en la macaronesia, también conocidas como las islas de los hombres felices, los campos Elíseos o el jardín de las Hespérides… Y así lo retrató Hieronimus Bosch, ‘el Bosco’, en su tríptico del Jardín de las delicias, donde Adán y Eva vivían felices junto a un drago. Y no es el único artista flamenco que tiene referencias de Canarias, ya que el comercio de caña de azúcar desde las islas con los puertos de los Países Bajos dio lugar a un intercambio de arte a cambio de dulzura. Un arte que pretendía retratar a isleños en paisajes imaginados por los pintores, con escenarios de oídas para ambientar a los cultivadores de caña de azúcar propietarios de molinos y mecenas de artistas.

'Visiones de Gran Canaria' de Néstor Martín-Fernández
Posiblemente esta etapa del arte flamenco en Canarias sea el momento más interesante respecto a la vinculación de la pintura con el paisaje de Canarias, pero hay otra etapa especialmente llamativa, la que se produce con la irrupción de la Escuela Luján Pérez y su movimiento indigenista, con pintores como Felo Monzón, Jorge Oramas, Santiago Santana, Antonio Padrón o Jesús Arencibia, escultores como Plácido Fleitas, Abraham Cárdenes… Todos ellos interesados por el paisaje y el paisanaje, creadores de esos paisajes culturales que combinan la acción de la naturaleza con la actuación del ser humano. Unos paisajes que tendrían en las obras de Néstor Martín-Fernández de la Torre otra mirada hacia el atractivo turístico, con su serie ‘Visiones de Gran Canaria’, sus riscos, sus edificios para el turismo (Pueblo Canario, Parador de Tejeda, Casa del Turismo…).

Pero no son los únicos. Gran Canaria es un continente en miniatura, un collage de paisajes y ecosistemas único en el mundo tal como reflejan los múltiples trabajos creativos de los y las creadores canarios (como la artista Jane Millares), ya sea en cuadros, fotografía, cine, escultura, o en libros que han dejado escritos autores como Galdós, Unamuno, Carmen Laforet, o Agatha Christie, Julio Verne, Kronin, Olivia Stone y otros.
Jane Millares. Collage Gran Canaria.
El paisaje de Gran Canaria ha superado los mitos, las leyendas del paraíso, pero ha dado lugar a una marca inconfundible, la de un collage de imágenes que el visitante conservará siempre de forma nítida en su memoria y en sus sentidos. Incluso, puede que sea ésta la causa de que la gran mayoría no dudan en regresar a la isla de su particular paraíso en la tierra.

jueves, 6 de julio de 2017

El Confital y la crueldad contra César Manrique


Maqueta del proyecto de César Manrique.

De todos es sabido que hubo muchos intentos para que César Manrique dejara su huella en la isla de Gran Canaria y, sin embargo, no hubo posibilidad de que se materializara tal relación del artista con una isla con la que mantuvo una estrecha relación. Su colaboración se limita a algunas obras singulares: un mural en el Hotel Folías, otro en el Riu Palace Meloneras, una escultura de viento (tras su fallecimiento en 1992, hace 25 años) en la plaza de La Puntilla junto al Paseo de Las Canteras, y poco más...
Manrique en el restaurante Altavista.

Sin embargo, Manrique era reconocido y respetado (incluso temido), con una presencia estable en la isla grancanaria, e invitado a participar como uno de los ponentes en la I Asamblea Provincial de Municipios Turísticos, o cuando se planteó su colaboración en la realización del Hotel Oasis por Manuel de la Peña a lo que se negó por el papel que se le quiso otorgar y que, según el colaborador inseparable del arquitecto, Ulises Medina, el artista conejero rechazó con la frase “yo no hago trabajos de jardinería”. Asimismo, fueron llamativos los contactos para que asesorara al municipio de San Bartolomé de Tirajana para reconducir el desaguisado que se produjo en los setenta y ochenta en la 'joya de la corona' del turismo en las Islas Canarias, atribuyéndosele la respuesta al alcalde, Francisco Araña del Toro, que él pondría una bomba en lo urbanizado y empezaría de nuevo.


Campo de golf en El Confital en el proyecto de Manrique.
Otro de los intentos, que ha sido recordado recientemente por el digital miplayadelascanteras, fue el proyecto de parque marítimo en El Confital, una iniciativa que quedó en maqueta y que no pudo realizarse por inejecutable en su momento. Pero, lo que me mueve a escribir estas líneas no es el proyecto en si, discutible, discutido y no ejecutado, por no tener el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria fondos para realizarlo y encontrarse con el posible litigio con los propietarios de los terrenos (con compensaciones de suelo y demanda de devolución e indemnización planteada por sus antiguos dueños, la empresa Confital SA). Mi artículo se refiere a la crueldad con que algunos individuos opinan sobre el proyecto y no recuerdan la realidad en la que se produjo aquella propuesta.


Poblado de chabolas en El Confital.

Hemos de recordar que El Confital fue en 1991 el mayor barrio de chabolas del Archipiélago, donde las casetas de temporada que acogían a personajes como el ex jugador de fútbol del Betis y el Real Madrid, Rafael Gordillo, a pesar de la insalubridad del lugar y que año tras año se consolidaba como un espacio marginal donde habitaba todo tipo de personas y se traficaba con todo tipo de productos. En 1990, El Confital fue noticia nacional cuando los niños José y Celia Tacoronte, de dos y tres años de edad, respectivamente, murieron carbonizados al arder la chabola en la que vivían por un incendio que comenzó cuando los pequeños permanecían encerrados en el interior de la infravivienda ya que su madre, Candelaria, había acudido a ayudar a un amigo que tenía dificultades con su automóvil...

Ante ese escenario, la posibilidad de rehabilitar la gran bahía tenía que contar (en aquellos momentos) con un proyecto que supusiera un relanzamiento de la ciudad -a instancias del entonces alcalde Emilio Mayoral Fernández- y que, además, pudiera mantenerse económicamente, por lo que se apostó por el ejemplo de éxito de Lago Martiánez en el Puerto de la Cruz en Tenerife, donde César Manrique convirtió un espacio litoral de casi nulo valor en uno de los atractivos y reclamos turísticos de la isla hasta la fecha.

Síntesis de la idea de Manrique.
En aquella época era difícil concebir un espacio que no pudiera mantenerse económicamente, con un ayuntamiento sin recursos económicos. De ahí que se planteara un proyecto avalado por la experiencia y la firma del artista.

Ahora casi nadie recuerda aquella situación y todo son elogios a una recuperación y tratamiento integrado en el paisaje de aquel litoral. Los surferos, bañistas y deportistas están encantados, incluso los nudistas. Todo un éxito. Pero eso no quiere decir que no reúna otras potencialidades como uno de los pulmones o el mayor parque marítimo de la isla. Al igual que el conjunto de La Isleta, hoy en manos del ejército y con incertidumbres sobre su titularidad en caso de que el Ministerio de Defensa abandone aquellos terrenos. Pero eso será otra historia...