jueves, 6 de mayo de 2021

Venecia y Marbella estuvieron en el Atlántico

Neville en Porto Rafael
Acabo de enviar mi artículo para su publicación en el próximo número de la revista turística It is Gran Canaria. Un artículo que me ha permitido rendir un pequeño homenaje a uno de los personajes singulares que tuvo un relevante papel en nuestra historia del turismo. Precisamente, en este año en que se cumple el 25 aniversario de su fallecimiento: Rafael Neville Rubio Argüelles, V Conde de Berlanga del Duero.

Para unos es la Venecia del Atlántico, pero el sueño de su creador, Rafael Neville era crear un lugar donde la jet set marbellí de los 80 y 90 pudiera inventar en una larga y plácida prolongación del verano, pero en el océano Atlántico. En la desembocadura del barranco grancanario de Mogán. Un pequeño pueblo de pescadores y agricultores cuyas casas escalaban el risco para dejar todo el suelo fértil para cultivar. Eran tiempos difíciles para las familias de la playa y del barrio de Lomo Quiebre, y de todos los caseríos de la zona. Las oportunidades económicas y salidas laborales se reducían al sector agropecuario. La carretera asfaltada, con sus túneles y tramos sobre acantilados, acababan de sustituir la vieja pista de tierra que conectaba desde Patalavaca hasta La Aldea.

Rafael Neville, Conde de Berlanga del Duero, encontró en Mogán el lugar perfecto para su sueño. Un reducto para la tribu marbellí, promoviendo su idea de pueblo marinero de lujo con canales y atraques para yates, apartamentos de estilo mediterráneo, un hotel y una zona para embarcaciones de pescadores que durante décadas estuvo inconclusa, pendiente de los presupuestos públicos para que la calidad del puerto se trasladara también a la zona e instalaciones de los marineros.

Pero el éxito de Puerto Mogán fue inmediato. Gran Canaria crecía y el turismo ocupaba toda la oferta alojativa. Los pantalanes se llenaron de yates vistosos y otras lujosas embarcaciones atraían a numerosos curiosos. Aunque no se hizo realidad el sueño de Neville. A pesar de que lo intentó con sus amigos: Alfonso de Hohenlohe, rey de fiestas en Marbella como un Rey de fiestas, la célebre Gunilla von Bismarck y, entre otros/as personajes del famoseo, como el fenómeno radiofónico y televisivo, Jesús Quintero, mordaz y divertido entrevistador más conocido como 'el loco de la colina’, en aquellos años de estreno de la libertad tras la dictadura en España.

Don Rafael, miembro de la nobleza y de apariencia bohemia, intentó convencer con una idea fantástica a la ‘tribu’ de Don Hohenlohe para que incluyera Gran Canaria entre los lugares selectos para esa corte singular, pero para el artífice de Marbella, que construyó el Marbella Club Hotel en 1954, Mogán le parecía poco interesante. Un pueblo muy pequeño con la limitación de la lejanía de la ciudad con sus servicios (sanidad, negocios…). A lo que contribuía un galopante deterioro de la isla con infraestructuras muy deficitarias que no eran comparables con el esplendor de la Marbella. Mogán era un oasis de tranquilidad y un coqueto puerto en el que un reducido grupo de ricos podía disfrutar del aislamiento dentro de una isla. Pero era otra cosa, muy diferente a Marbella, de donde fue ‘exiliado’ por el gobernador civil (máximos representantes de la dictadura) por los constantes enfrentamientos que tuvieron y que Neville pudo mantener gracias a su posición en la nobleza española. De Málaga partió a Cerdeña, donde comienza a desarrollar proyectos como urbanista, creando ‘Porto Rafael’ para desplazarse a Gran Canaria y crear el puerto que sería conocido como ‘La Venecia de Canarias’. Neville murió a los 70 años, lejos de su Torremolinos, en 1996, residiendo en su Porto Rafael, tras vender su apartamento en Mogán por los apuros económicos que sufrió al final de su vida.

En el 25 aniversario de su fallecimiento, justo es recordar a quien hizo realidad, en parte, el sueño de convertir la playa de Mogán en el origen de lo que hoy es un destino turístico consolidado, compartiendo e integrando a la población del lugar, con la referencia de esas viviendas rodeadas de la luminosidad del mar moganero, lugar con encanto y atracción como uno de los lugares más visitados de Canarias.

sábado, 1 de mayo de 2021

Ecotasa de autor en Lanzarote

Periodistas y participantes en el coloquio.

El año que falleció César Manrique, la población de Lanzarote ascendía a 68.000 personas. Hoy son 155.000. Un crecimiento contra el que clamaba el artista hace 30 años, pero a la vista está que no le hicieron caso. Los turistas son más: 3,5 millones. 12 veces más que los que visitaban la isla en 1992. ¡No! No se paró, sino que se aceleró el crecimiento hasta nuestros días. Hasta que se cumplió la advertencia de César. Y se paró todo, todos, hace 14 meses. El artista, visionario, lo avisó en repetidas ocasiones, pero no le hicimos caso. Ni tan siquiera preparamos un plan para la crisis que tan claro veía venir César. Sólo planes para crecer, arañando por aquí y por allá sobre un territorio que tiene protegido un 41% de su superficie, en el papel. Muchas leyes y normas con reiteradas menciones al ‘desarrollo sostenible’ de una isla que, cuando César dijo "¡Parar!", soportaba 88 personas por kilómetro cuadrado y en 2019 se juntaron 280. A eso, se suman vehículos, alojamientos, instalaciones de ocio, deportivas, consumo de agua, luz, producción de residuos… Y si alguien puede decir que se ha alcanzado la sostenibilidad, que piense lo que diría Manrique. Todo esto ha sucedido en la isla donde se elaboró y aprobó la 'Carta de las Naciones Unidas de Turismo Sostenible' en 1995. Y no hemos intentado corregirlo.

Así estamos hoy, con el turismo en vilo permanente, a la espera de poder abrir sin dejar de pagar. Porque un hotel cerrado es un coladero de dinero en gastos mantenimiento e impuestos, y si has realizado obras o compras, añade gastos financieros. Pagar, a pesar de que sea necesario y obligado el cierre. Y la situación es dantesca, hay un hotel con 10 clientes para los que tienen que trabajar 70 personas. Hay para escribir muchas historias. Ese era el panorama de la celebración del I Foro de Reconstrucción de Lanzarote impulsado por Biosfera  Media. Bueno, el escenario era el del Auditorio de Los Jameos del Agua, y allí recordamos que César decía que Lanzarote fue la Cenicienta de Canarias, para ser ahora ejemplo (a pesar de todo), en el que muchos soñamos con compararnos, retomando el vuelo sobre esas cenizas.


Sí. La Cenicienta. Una hermosa metáfora de cómo el fuego de sus montañas pintó un lienzo de figuras abstractas calcinadas. Una Timanfaya que bajo su piel de lapilli conservaba una tierra fértil de malvasías, batatas, cereales y legumbres. Pero, sobre todo, esas galerías, túneles y jameos que César y un grupo de lanzaroteños transformaron en el sueño utópico de millones de turistas, mejorando la calidad de vida de los/as conejeros en una burbuja que crecía, como antes lo hacían las obras de Manrique. Las cenizas de una belleza natural única, tratada con las mejores manos, las de la propia población lanzaroteña.

En el foro comenté que se podría conjeturar sobre la recuperación, la coincidencia general de expertos se anunciaba en el Foro Internacional de Maspalomas en diciembre, o hace una semana en Futurismo, en Adeje. Que prevén para este año el 70% de turismo nacional y el 30% de visitantes extranjeros. Los condicionantes son esta montaña rusa de picos y caídas de contagios, la velocidad de vacunación y la pronta activación económica con los fondos europeos, donde la sostenibilidad es imperativo. También, hay coincidencia en el sector que los destinos de sol y playa serán los primeros en recuperar, o que los de congresos y negocios lo tienen muy crudo con el cambio cultural de las videoconferencias, eventos online y webinars… Para terminar con el turismo de naturaleza. Lanzarote tiene sol y playa, pero también naturaleza, arte y César Manrique, con un potentísimo conjunto de ofertas de los Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT) que demuestran que se puede rentabilizar la estancia del turista frente al todo incluido y la hibernación climática de los turistas. Pero el futuro es más incierto en Lanzarote. No sólo la pandemia, sino ahora el brexit (el turismo británico es el 48% en Lanzarote, mientras en Gran Canaria es un tercio del total), y las campañas extraordinariamente agresivas que están poniendo en marcha destinos como Egipto, Turquía… a precios con los que no podremos competir, pero que ya conocimos sus efectos en 2009, hasta que las primaveras árabes provocaron la huida de turistas a destinos seguros.

La buena noticia es que Lanzarote tiene más posibilidades de re-crearse y, los fondos europeos pueden servir para "convencer a la mayoría". Tiene la isla 70.000 camas turísticas legales. Maspalomas Costa Canaria tiene 100.000. Pero, la oferta de la isla conejera incluye un Parque Nacional, es Reserva de la Biosfera y Geoparque, pero sobre todo tiene la marca César Manrique. Maspalomas tiene las dunas, el palmeral, la charca y el faro. Varios parques temáticos. Y el icono de Gran Canaria agoniza, la naturaleza se lleva al mar más arena de la que deposita. Evitarlo es la prioridad. 

¿Y cuál es el secreto de Lanzarote? Pues, a pesar de que la Fundación César Manrique está en ERTE desde marzo, paralizada forzosamente, busqué en los libros sobre el artista qué decía, recordando su ímpetu y entrega al pregonar: Buscar la autenticidad, no homogeneizar o ir a lo estandarizado (ya están cambiando el blanco y verde por acristalamientos en Puerto del Carmen), diferenciarse y no copiar (pero el jardín interior del Hotel Salinas se lo han cargado, la joya del edificio de Fernando Higueras con la colaboración de César); Usar el turismo para educar, enseñarle a ver y sentir la naturaleza, aprender de ella, amarla. O, en definitiva, apoyar una industria inteligente turística, al ser la única alternativa a la escasa posibilidad de supervivencia con sólo la agricultura o la pesca (ya testimonial); Y potenciar ese sentido y sabiduría del pueblo conejero que ha modelado el paisaje, la arquitectura y las tradiciones culturales.

César, como su antecesor Néstor Martín-Fernández de la Torre, invitó a programar el futuro desde el presente, convertir la vida en un experimento creacional, una obra de arte, y animaba a revertir la destrucción en marcha (Néstor lo planteó 50 años antes y nosotros hemos de reiterarlo 30 años después de la muerte de César).

Hay mucho por hacer, pero para empezar, las instituciones de Lanzarote no deberían cerrarse en los catálogos de instrucciones de los Planes de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD), que regulan las millonarias inversiones que vienen para la ‘reconstrucción’. Y digo que no nos cerremos en sus instrucciones, porque están inspiradas en el modelo de Lanzarote, cuando esta isla ya aprobó ese examen, con nota. Ahora hay que ser más audaces, y el pueblo de Lanzarote ya sabe cómo, lo aprendieron desde la cuna, lo han vivido día a día. Sólo tienen que cuidar y vivir la utopía, recrearla. Lanzarote es la isla de la meditación, saludable, el jardín de lava y viento, de sal y océano, con sus cocinas del diablo, limpia, inteligente, con calidad de vida… Todo eso es la herencia de César, de Pepín Ramírez, Jesús Soto y otros, los 5 magníficos de la isla. La isla tiene una calidad de vida, seguridad, conectividad, infraestructuras, pero ¿podrá decidir y lograr un visitante en menor cantidad y mayor estancia? ¿Y -pensemos la utopía- que además contribuya a mejorar la isla? Si se mira más allá del bloque y el escaparate se puede ver el mar, pero Cenicienta es la verdadera protagonista. 

Y como intervención necesaria en el Foro, la propuesta del alcalde de San Bartolomé de Lanzarote, al plantear la necesidad de la ecotasa con destino finalista. ¿No deberían los visitantes llegar y pagar un euro por cada noche de estancia? (31,5 millones se habría recaudado en 2019, por ejemplo). Porque ¿qué puede aportar a la isla un turismo que racanea un euro diario por vivir la utopía? De hecho, algo se ha hecho muy mal para que el gasto turístico en destino en Lanzarote esté por debajo de la media en Canarias. A veces, más es menos. Imagina que llegas a un destino y pagas porque así tendrás un entorno de mejor calidad, contribuyes a reducir tu 'huella de carbono' y te obsequian con poder fotografiar y publicar los selfies y demás imágenes de la isla, una isla de autor. El 'land art' en el que las personas forman parte de la obra creativa.

PD. Mi agradecimiento a Biosfera Media.

  • En la foto, de izquierda a derecha, los periodistas Jaime Puig y Domingo Rivero, Francisco Martínez (Asolan), José Martínez Mpanga (Lanzarote Premium), Alcibíades Trancho (economista), yo y Salvador Hernández (Biosfera Media)

jueves, 29 de abril de 2021

Lanzarote, reconstruir la utopía

Firma de la constitución de la Fundación.
El próximo viernes participaré en el 'I Foro de Reconstrucción de Lanzarote', que organiza el grupo de comunicación Biosfera Media. Sólo por el hecho de poder estar, una vez más, en el Auditorio de Los Jameos del Agua, merece la pena colaborar en el acto. En él participarán los/as alcaldes/as de la isla y la presidenta del Cabildo Insular. De aperitivo se presentará un video sobre la situación turística de la isla. Ya me imagino las imágenes y datos del devastador impacto de la pandemia en La Tiñosa, Costa Teguise o Playa Blanca... o La Graciosa, más de moda que nunca. Son los síntomas en la actividad turística del virus que ha afectado como un tsunami a toda la isla, incluyendo la Fundación César Manrique, que permanece en ERTE desde hace más de un año. Una situación inconcebible, cuando el mensaje y enseñanzas del artista es más necesario que nunca. Los responsables de las instituciones conejeras son conscientes de que el legado del artista es impagable y, por lo tanto, deberían ayudar a que se reactive la Fundación para que recuerde y actualice el mensaje del artista que hizo de Lanzarote un modelo, basado en el arte, el respeto al paisaje y a la sabiduría que se consolida en sus tradiciones. Una utopía hecha realidad.

El coloquio contará también con Alcibíades Trancho (economista), Francisco Martínez (presidente de la Confederación de Empresarios de Lanzarote y vicepresidente de la patronal turística Asolan), y José Martínez Mpanga (grupo empresarial Martínez Hermanos e impulsor de Lanzarote Premium).

El Foro viene precedido de una cumbre turística de las corporaciones locales de la isla, que tuvo lugar el pasado lunes, para analizar las posibilidades y procedimientos de la convocatoria de los Planes de Sostenibilidad Turística en Destinos (PSTD). Una cuantiosa inyección económica procedente de la Unión Europea a ejecutar en muy poco tiempo (tres años incluido éste). Pero..., ¿cómo resolver o qué aportar en este foro para la reconstrucción del turismo, si el Plan ya define las líneas de actuación? Está claro y reglado el escenario político y su presupuesto, pero no tanto para Lanzarote. En realidad, el Plan elaborado para toda España parece inspirarse en el modelo de Lanzarote que impulsó su éxito mundial desde hace más de 50 años. O, como dijo César: “No tenemos que copiar a nadie, que vengan a copiarnos a nosotros”.

No olvidemos esa herencia del artista, que no pudo ver cómo tras su muerte la isla acogió, en 1995, la Cumbre Mundial del Turismo Sostenible, de la que salió la Carta de Turismo Sostenible. Por si fuera poco, en 2017, se celebró también en la isla la Conferencia Internacional 'La Sostenibilidad como factor clave de competitividad para el Desarrollo de la Industria Turística'. Y es que César Manrique ya había anticipado que el modelo de Lanzarote sería un ejemplo a imitar. Y así quedó plasmado en esas cumbres. Pero Lanzarote ha de ir más allá, pensar en el futuro y no dilapidar o ver languidecer la herencia de la generación manriquiana, conformada por 'los cinco magníficos' de Lanzarote (junto a José Ramírez, Luis Morales Padrón, Antonio Álvarez y Jesús Soto), a los que hay que añadir su generación de amigos/as, sin olvidar a Leandro Perdomo, o los cientos de colaboradores que transformaron la isla y a sus habitantes, para asombro del mundo.

Por ello, no me convence el término Reconstrucción, dado que no ha habido un bombardeo, terremoto o hecatombe. Ni tampoco el manido llamamiento a la sostenibilidad, que venimos repitiendo -por lo menos- desde 1995, cuando la realidad es que cada día somos más insostenibles, porque no se trata de mantener sin variar esta actividad turística, que no se caiga o se tambalee, a pesar de depender de un exquisito equilibrio en el destino y de muchas incógnitas más allá de nuestro horizonte. No. Prefiero imaginar a esos 'cinco magníficos' reunidos nuevamente y pensando en qué puede solucionar esta situación y cómo preparar el futuro para esa nueva relación entre visitantes y residentes, entre turismo y la isla, entre agotar la belleza y mantener viva la utopía. Como en aquellos años en que cada inauguración embellecía hasta el asombro la isla para disfrute de todo el mundo (sí, el planeta entero).

Quizás sería cuestión de repensar esos planes PSTD, antes de intentar ejecutarlos en la isla de forma chapucera y ciega, porque Lanzarote está un curso (o más) por delante de esos planteamientos... y es que el documento del PSTD marca las pautas marcadas por quienes saben pero no entienden la realidad conejera. Un documento que habla de turismo y su futuro, sin citar una sola vez la palabra 'Creatividad', ni la palabra 'Arte', ni tampoco 'Naturaleza', o una vez solamente 'Innovación'. O, lo que es lo mismo, un texto que no aporta nada al fenómeno turístico lanzaroteño, probablemente el destino mundial con más centros artísticos -casi toda la isla- creados para el turismo.

Sólo con ver cómo se ajustan las palabras claves de la convocatoria al modelo creado por Lanzarote, nos topamos con un pasapalabras superado,  como: Transformación del destino mediante un modelo que permita la sostenibilidad sin perder competitividad; Innovación y calidad; Reposicionamiento; Diversificar la oferta turística; Complementar el producto de sol y playa; Productos de alto valor añadido para el turista; Recursos turísticos cuyo aprovechamiento es escaso o nulo; buscar el equilibrio territorial y amortiguar la concentración de los turistas; O la redistribución de los beneficios socioeconómicos; además de la colaboración público-público y público-privada; etc... Algo que en Lanzarote se practica, con altibajos, desde que Raquel Welch se bañaba en el charco de los Clicos.

Pero el Foro debe dar algunas respuestas, aunque yo me siento como un intruso, porque más que decir qué tienen que hacer en la isla conejera, son los propios lanzaroteños quienes pueden aportar luz a esa utopía necesaria para la mayoría de destinos en todo el mundo. Por ello... ¿No sería conveniente apoyar a la Fundación y crear en ésta un laboratorio de estudio del modelo lanzaroteño para continuar -con las herramientas, tecnología y conocimientos actuales- la transformación iniciada hace unos 50 años por los propios lanzaroteños y lanzaroteñas? ¿No deberían las instituciones canarias, con Lanzarote al frente, exigir coherencia en el PSTD para no despilfarrar esos 70.000 millones de euros, a toda prisa de aquí al 2023? ¿Podrá sobrevivir la utopía a este intento de estandarización de la recuperación turística?

lunes, 19 de abril de 2021

Sin memoria no hay paraísos

Una cuartería de aparceros en Gran Canaria

Estimada escritora, Andrea Abreu.

Con su artículo ‘Si esto es el paraíso’ (El País. 17 de abril), ha removido usted la mitología macaronésica para poner en evidencia (o en la picota) nuestro paraíso de “la Europa tropical” turoperada. Y no anda usted desencaminada, porque los homéricos Campos Elíseos, entre alisios y sirocos, fueron y son un lugar privilegiado, pero los dioses no habitan la tierra, ni hemos vuelto a otear San Borondón en el horizonte. Así que, por mucho que lo recen en las guías, las islas no son un lugar donde suceden cosas extraordinarias, salvo que llegues a sentir distinto el tiempo y el espacio isleño bañado por luces de Mafasca.
 
Pero, desmitificar nuestro dogma turístico no nos tiene que denigrar la realidad. Hemos podido progresar gracias a los/as 'chones', y mucho. El analfabetismo ganaba por goleada (75,26%) en 1900. En 1950, antes del boom turístico no llegaba al 23% y así se ha mantenido hasta 2009, que cae al 13,9%. Ahora es del 1,6 (INE. 2019), lo que nos permite afirmar que las competencias educativas autonómicas han dado sus frutos, aunque seguimos entre las CCAA con mayor tasa de analfabetismo. Una cifra que, si la analizamos desde el punto de vista de género, nos muestra un perfil más femenino de esta estadística. Entenderá con estos datos las dificultades endémicas y casi insalvables de las mujeres en las islas para aspirar a trabajos de mayor nivel.

Pues sí, antes del ‘paraíso’ que buscaba en su niñez, según cuenta en su artículo, esta era una región con demasiadas personas que no sabían leer ni escribir. Con una de las tasas más altas de natalidad, multiplicándose por cinco el número de habitantes en un siglo, así como el último bastión de enfermedades tan anacrónicas como la lepra. Y, sobretodo, con un mercado laboral de trabajos inestables y mal remunerados en el sector agropecuario, sin apenas industria, por lo que la única salida a la miseria secular eran las embarcaciones clandestinas al sueño -otro paraíso- venezolano o caribeño, con la ayuda de la marea.

De ese pasado, no tan lejano, puede ver -todavía- las cuarterías de finas paredes sin encalar ni sellar, cubiertas por uralita o cartón piedra, cuartuchos donde se hacinaban familias de aparceros junto a sus cabras y gallinas. Poblados lumpen casi pegados, como souvenires gráficos, a las incipientes ciudades para la nueva clase hedonista europea, mientras las/os niñas/os, mujeres y hombres víctimas del subdesarrollo, no disfrutaban de otra cosa que de trabajar al sol de invierno canario, para mandar a los muelles de Canary Wharf (hoy convertido en centro de negocios) las ensaladas que daban color al ‘smog’ enfermizo de la City, recordándoles que el vergel de belleza sin par estaba a un par de días de barco. El mismo sol que baña actualmente esos surcos abandonados junto a los complejos turísticos que dan trabajo estable, con unas condiciones laborales establecidas por un convenio que paga más que el Convenio de Despachos, el que rige para las contratas que limpian los edificios del Gobierno, por ejemplo. Asimismo, durante la crisis económica de comienzos de la pasada década, el sector que vio crecer sus salarios fue el de la hostelería, por encima del resto de sectores, una actividad que no sólo mantenía el empleo sino que subieron los sueldos. Fue el sector que facilitó la recuperación económica del país.

Pues hete aquí que, en estas islas, se desmantelaba las industrias del tabaco (demasiado competitiva para la Tabacalera estatal), la pesca (desviada a Marruecos por intereses estatales) y el sector primario se mantiene asistido con subvenciones europeas (y eso que nuestro plátano es insuperable), por lo que en la actualidad apenas ocupación al 5% de la EPA. Pero en algo habrá que trabajar en unas islas más allá de la burocracia (las oposiciones se hacían en la Península, para que digan del centralismo), con pocas esperanzas de una industrialización en islas. Pero la ilusión nunca se perdió, metamorfoseada en el oráculo recurrente de que Canarias podría ser un paraíso para empresas TIC o punteras en energías renovables, aunque seguimos esperando que suceda el milagro de la metamorfosis. Por ello, mientras tanto: ¡Gracias que somos un destino líder mundial del turismo! (mientras seguimos exigiendo que se fomenten esas otras alternativas, aunque esa canción ya suena a gramola decimonónica).

No obstante, algo de razón tenían Hesíodo y Homero, cuando a falta de carbón, cobre, uranio, acero, petróleo..., hemos puesto a producir el paisaje, el clima, al coste de pérdida para generaciones futuras de un territorio que hemos de cuidar con más ganas que las que pusieron Néstor Martín-Fernández de la Torre, César Manrique y otros/as muchos/as. Por lo menos, a falta de materias primas, minerales o empresas del Nasdaq, nos queda la alegría de que la población no padece enfermedades endémicas propias de esas industrias extractivas o manufactureras que tienen salarios más elevados, pero también producen mayores impactos en el territorio y en la salud de sus poblaciones.

Esta realidad de islas balneario, asilo de Europa, fiesta interminable, el templo del ‘happy hours’ y el todo incluido, nos muestra el altísimo peso del sector servicios en la ponderación del salario medio en Canarias, al tener un importante número de trabajadores que no precisan de formación académica. Y ése es el motivo. Por eso tenemos la media salarial y de pensiones de las más bajas de España y de Europa, junto a la cesta de la compra de las más caras (los puertos..., qué poco se habla de su papel). Y, a pesar de todo, siempre con una de las cifras de paro más elevadas del país. Pero, para qué quejarse si vivimos en este paraíso publicitado.

No es tan malo trabajar en el turismo, ni en la minería, ni de basurero urbano. Es cierto que no son necesarias cualificaciones especiales en los trabajos que más mano de obra se precisan para el turismo. Y es que después de décadas (casi un siglo y medio), desde los diferentes servicios de limpieza, animación, mantenimiento, promoción, big data y revenue management, restauración, o los cuidadores de animales en un parque temático… todos/as son profesionales, en su mayoría excelentes, capaces de convertir momentos en experiencias paradisíacas. En un sector donde el trato personal es clave del éxito de un establecimiento, de un destino. La amabilidad es una seña de identidad de los profesionales del turismo. Por eso, reflexione sobre el recuerdo que todavía vive en su memoria de cuando el dueño del complejo turístico le invitó siendo niña a saltar a la piscina mientras su madre atendía las habitaciones. No fue un gesto aislado, sino su forma de hacerle disfrutar de una experiencia inolvidable y que deseara volver en un futuro a ese hotel. Regresar al paraíso de aquella infancia. ¿Qué otra actividad económica puede obrar ése ‘milagro’?

sábado, 17 de abril de 2021

Nuevo reto con el Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria

Logo del CIT


Tras las elecciones del Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria, el pasado 24 de marzo fue proclamada la nueva directiva del Centro de Iniciativas y Turismo (CIT) de Gran Canaria, tanto su Junta Directiva como sus Vocales. Como resultado, ha sido elegido Presidente, Fernando del Castillo y Benítez de Lugo; Vicepresidente, Nicolás Villalobos Mestres; Vicepresidente 2º, Manuel Florido Mayor; Secretario, José Castro Tendilla; Vicesecretaria, Maria del Pilar Tabar Marrero; Tesorero, Juan Luis Sánchez Ojeda; Vicetesorero, Octavio Martel Hernández; Contadora, Judith Guanish; Vicecontador, David Morales Déniz. Los Vocales que completan la directiva somos: Teresa Aguiar Quintana; Hernando Toledo Suárez; José Antonio Hernández-Reja; Santiago de Armas Fariña; y Francisco Pedregal González.

El CIT de Gran Canaria es una entidad de la sociedad civil de Gran Canaria defensora de la necesidad de fomentar y organizar el turismo en la Isla. Heredera de la Sociedad Fomento y Turismo, y del Sindicato de Iniciativas y Turismo, el CIT se crea oficialmente en 1934, coincidiendo con el auge de la movilización pro turismo, liderada por Domingo Doreste 'Fray Lesco' y los hermanos Néstor y Miguel Martín-Fernández de la Torre. Quienes también formaron parte de aquella primera Junta Directiva del CIT.

La labor del CIT durante décadas fue la de promocionar y cuidar la imagen turística de la isla.  Publicaciones como la revista Isla, las guías turísticas (exquisita publicación firmada por Elizabeth Hodkinson, ilustrada por Antonio Padrón, con fotografías de Fachico Rojas), la colaboración con el Skal Club en la celebración de la asamblea mundial de esta organización (1963), o el primer congreso mundial de la organización de agencias de viaje (FUAAV) tras su constitución en Roma el año anterior (1966) con la fusión de dos grandes organismos mundiales: FIAV y UOTAA. Este congreso de la FUAAV dio lugar a que se celebrara en Las Palmas de Gran Canaria una Expotour, lo que ahora conocemos como Fitur... son hitos de una apuesta por potenciar y desarrollar la actividad turística en la isla, con vistas a convertir este territorio en destino líder mundial. Podría señalar más acontecimientos, pero lo importante ahora no es el pasado.

No es la primera vez que participo como vocal en el CIT de Gran Canaria. Ya lo fui en los años  90, junto a mi padre, teniendo como compañeros a Pablo Barbero, entre otros, bajo la presidencia de Manuel Guersi. La creación en 1975 del Patronato Provincial de Turismo supuso la consolidación de un órgano de promoción y gestión turística, si bien lo que se gana en profesionalidad y final de las incertidumbres del voluntarismo que caracteriza a las entidades no gubernamentales, tiene como contrapartida que es una entidad dependiente de la administración y, como tal, con un margen muy limitado a la participación de la sociedad civil.

Estamos en un momento crítico. Ya ha transcurrido más de un año desde que se decretó la cuarentena por la pandemia de Covid-19 y Canarias vivió (y mantiene, casi) el cero turístico. ¿Y qué podemos hacer para recuperar la actividad económica? Pues algo tan sencillo como fomentar y organizar el turismo, entre otras actividades. Y me podrían decir que para eso ya están los organismos públicos y las empresas (sin olvidar los sindicatos), pero al ser una actividad transversal que afecta a todo y a todos/as ¿nos vamos a quedar de brazos cruzados? ¿Quién determinará qué organización y que modelo de turismo va a convivir con nosotros/as tras la pandemia? Ahí está la razón de que varias personas se sumen al CIT (organización con un centenar de socios, abierta a la participación de la ciudadanía) donde se debate y se promueven iniciativas para mejorar el sector y, por tanto, la calidad de vida de toda la población de la isla. ¿Y tú no tienes ideas o propuestas? ¿Por qué te callas?