lunes, 10 de julio de 2017

El primer turista global: Jerónimo Mejías, la pasión del viajero

Megías (con el sombrero) tras el accidentado vuelo en Cuers.
Acabo de publicar en la revista turística Welcome to Gran Canaria un nuevo artículo (ver el texto completo y la colección de imágenes) en la serie 'La historia canaria del mundo' en el que comento algunos datos de la figura de Jerónimo Megías, la primera persona que dio la vuelta al mundo en un crucero turístico (el 'Franconia' en su segunda travesía) y en una aeronave (el Graf Zeppelin en su primera y única vuelta al mundo). La vocación de viajero y su participación como uno de los veinte pasajeros que realizaron la primera travesía aérea con pasaje alrededor del planeta, lo sitúan como un pionero global del turismo. Un personaje único que ha pasado desapercibido para la historia del turismo mundial.

Sorprende la biografía de un grancanario que vivió intensamente las primeras décadas del siglo XX, dedicado a su actividad como médico en uno de los laboratorios de referencia en Europa para el tratamiento de la peste y la rabia. En el instituto creado por su tío, Vicente Llorente Matos, se elaboraban las vacunas para la prevención de la difteria, lo que le valió junto a su hermano Jacinto ser nombrados médicos de la Casa Real por el rey Alfonso XIII.
Con Leila Hyams y Nick Grinde en la escala en Los Angeles.
Pero su verdadera vocación era viajar. Una actividad que desarrolló en todas sus facetas y con todos los medios al alcance de la época. De hecho, llegó a tener una avioneta y un coche construido por encargo con motores Maybach (hoy denominados Mercedes) porque quería recordar el rugido de los motores que impulsaban los dirigibles Zeppelin. Una actividad no exenta de riesgos, ya que casi le cuesta la vida en una de sus salidas como alpinista o en su primer vuelo en Zeppelin, como refleja la imagen de los pasajeros en Cuers tras desembarcar. Un viaje abortado en el que conoció los preparativos de la primera vuelta al mundo y la idea le atrapó hasta el punto de postularse frente a numerosos pretendientes para volar en la gran gesta de la aviación, previo pago de más de 7000 dólares por el pasaje.

Jerónimo Megías Fernández (Las Palmas de Gran Canaria, 1880 – Madrid, 1932) es uno de tantos ilustres desconocidos, al ser el pionero del turismo global, ya que sus numerosos viajes por distintos continentes. De ahí que fuera uno de los pasajeros del crucero Franconia, en la segunda travesía que realizó este buque alrededor del mundo.
Mapa de la ruta seguida por el Graf Zeppelin
En sus crónicas del viaje en Zeppelin, publicadas en la revista Blanco y Negro y en el libro que tituló "La primera vuelta al mundo en el Graf Zeppelin" (1929, descargar en pdf en Memoria Digital de Canarias), no deja de reconocer el miedo que producía un viaje a bordo de un aparato tan gigantesco como ingobernable en determinadas situaciones: Montañas más elevadas de lo que una cartografía deficiente indicaba, tifones… y otras muchas peripecias.

Veinte personas acompañaron a los 45 miembros de la tripulación del Graf Zeppelin en esta primera travesía aérea con pasajeros, que no la primera vuelta al mundo en avión, gesta realizada en 1924 por una tripulación norteamericana.
Mejías en la mesa del comandante y la única pasajera

Nuestros aventureros partieron de Friedrichshafen, el 15 de agosto de 1929, a bordo del Graf Zeppelin LZ 127, para escribir en la historia la primera vuelta al mundo en la espectacular aeronave que fue bautizada como el tercer astro del cielo: el sol, la luna y el Zeppelin, por su estructura de 236 metros de longitud y 33,7 de diámetro que provocaba la admiración multitudinaria y una algarabía de avionetas, pitas de barcos, repiques de campanas y bocinas por cada ciudad que sobrevolaba. Era la obra majestuosa de la sociedad industrial. Aunque su tamaño y la potencia de sus cinco motores Maybach apenas podían transportar 60 toneladas de carga y tan solo 20 pasajeros, con 20 kilos de equipaje por persona.

El pasaje era variopinto, con mayoría de periodistas (diez), incluida la única mujer, la inglesa Lady Grace Hay Drummond-Hay, además militares, ricachones y un ‘comisario político’ enviado por Stalin para supervisar su paso por Rusia e intentar por todos los medios que la aeronave paseara sobre el Kremlin, cosa que no fue posible. Entre todos ellos, sobresalía el médico grancanario Jerónimo Megías Fernández, el verdadero aventurero viajero.

Nacido en Las Palmas en 1880, pertenecía a una destacada familia de Arucas con diferentes ramas vinculadas a la industria y la medicina, fundamentalmente. Estudió en un centro con grandes figuras académicas, el Colegio de San Agustín, donde entabló amistad con otros jóvenes que destacarían como intelectuales y artistas como el barítono Néstor de la Torre o su sobrino Néstor Martín-Fernández de la Torre artista modernista y simbolista, si bien el interés de Jerónimo Mejías por el arte originó su amistad con el escultor Victorio Macho o el pintor Federico Beltrán Masses. Si bien su gran amigo, a quien visita casi como despedida antes de su viaje, es Luis Doreste Silva, secretario del embajador español en París, Fernando León y Castillo, ex ministro Alfonso XII y de la reina Cristina.
Los héroes recibidos en Nueva York.

El 15 de agosto el dirigible partió desde Alemania hacia Lituania y luego Rusia. En Tokio fueron agasajados como héroes,, al igual que en Los Angeles. En Nueva York fueron objeto de un recibimiento apoteósico y desde allí partieron hacia Friedichshafen para finalizar la vuelta al mundo. Habían cubierto 33531 kilómetros en veinte días.



Por diversas circunstancias, hemos puesto en marcha la reedición del libro del viajero, con un texto introductorio realizado por el catedrático Guillermo Morales Matos y un servidor, en el que se incorporan las imágenes de las postales remitidas por nuestro paisano y que han supuesto un descubrimiento por no estar documentadas. Se trataría de las únicas postales enviadas a España, junto a los telegramas remitidos al monarca. Y se trata, también, de reconocer a uno de los grandes en la historia del turismo. Un grancanario que recorrió miles de kilómetros al rededor del mundo en aquellas primeras décadas del siglo XX.

domingo, 9 de julio de 2017

El paraíso es un paisaje y está justo al lado

El 'árbol de la vida' del edén era un drago para el Bosco.
Cada día nos preocupa más el paisaje, aquel que sentimos, el que desapareció y el que dejaremos a nuestros descendientes. Este es el tema que abordo en mi nuevo artículo de opinión en el periódico turístico Welcome to Gran Canaria del mes de julio (que puedes descargar en este enlace). Y es que el paisaje es lo que nos rodea y a la vez cómo lo miramos o percibimos. No es inmutable, pero nosotros podemos intervenir para transformarlo rápidamente o intentar conservarlo. Todo depende de que lo queramos o lo ignoremos/repudiemos. En definitiva, es el entorno que rodea nuestra piel y que no nos duele, pero nos puede dañar.

Una de las primeras menciones al paisaje la encontramos en los capítulos iniciales de la Biblia, en el Génesis (900 AC), cuando describe el jardín del Edén, donde creció todo árbol para el alimento, junto al árbol de la vida y el del conocimiento de lo bueno y lo malo (“Jehová Dios hizo crecer del suelo todo árbol deseable a la vista de uno y bueno para alimento, y también el árbol de la vida en medio del jardín, y el árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo. Y Jehová Dios procedió a tomar al hombre y a establecerlo en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara”). Curiosamente, otros textos y escritores, con otras creencias religiosas, hablaron de las Islas de los Bienaventurados (Homero, 700 AC) situando la Macaronesia más allá de las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar). Si bien, junto al autor de La Iliada siempre me ha llamado la atención la historia de la travesía de Piteas (350 AC), aquel navegante griego que se aventuró hasta tierras escandinavas y tuvo miedo de contar lo que vio por si no le creían o lo tomaban por loco: Islas de hielo flotantes, a quién se le ocurriría tal disparate.

Y pasaron los siglos con la convicción de que el jardín terrenal existía y estaba en la macaronesia, también conocidas como las islas de los hombres felices, los campos Elíseos o el jardín de las Hespérides… Y así lo retrató Hieronimus Bosch, ‘el Bosco’, en su tríptico del Jardín de las delicias, donde Adán y Eva vivían felices junto a un drago. Y no es el único artista flamenco que tiene referencias de Canarias, ya que el comercio de caña de azúcar desde las islas con los puertos de los Países Bajos dio lugar a un intercambio de arte a cambio de dulzura. Un arte que pretendía retratar a isleños en paisajes imaginados por los pintores, con escenarios de oídas para ambientar a los cultivadores de caña de azúcar propietarios de molinos y mecenas de artistas.

'Visiones de Gran Canaria' de Néstor Martín-Fernández
Posiblemente esta etapa del arte flamenco en Canarias sea el momento más interesante respecto a la vinculación de la pintura con el paisaje de Canarias, pero hay otra etapa especialmente llamativa, la que se produce con la irrupción de la Escuela Luján Pérez y su movimiento indigenista, con pintores como Felo Monzón, Jorge Oramas, Santiago Santana, Antonio Padrón o Jesús Arencibia, escultores como Plácido Fleitas, Abraham Cárdenes… Todos ellos interesados por el paisaje y el paisanaje, creadores de esos paisajes culturales que combinan la acción de la naturaleza con la actuación del ser humano. Unos paisajes que tendrían en las obras de Néstor Martín-Fernández de la Torre otra mirada hacia el atractivo turístico, con su serie ‘Visiones de Gran Canaria’, sus riscos, sus edificios para el turismo (Pueblo Canario, Parador de Tejeda, Casa del Turismo…).

Pero no son los únicos. Gran Canaria es un continente en miniatura, un collage de paisajes y ecosistemas único en el mundo tal como reflejan los múltiples trabajos creativos de los y las creadores canarios (como la artista Jane Millares), ya sea en cuadros, fotografía, cine, escultura, o en libros que han dejado escritos autores como Galdós, Unamuno, Carmen Laforet, o Agatha Christie, Julio Verne, Kronin, Olivia Stone y otros.
Jane Millares. Collage Gran Canaria.
El paisaje de Gran Canaria ha superado los mitos, las leyendas del paraíso, pero ha dado lugar a una marca inconfundible, la de un collage de imágenes que el visitante conservará siempre de forma nítida en su memoria y en sus sentidos. Incluso, puede que sea ésta la causa de que la gran mayoría no dudan en regresar a la isla de su particular paraíso en la tierra.

jueves, 6 de julio de 2017

El Confital y la crueldad contra César Manrique


Maqueta del proyecto de César Manrique.

De todos es sabido que hubo muchos intentos para que César Manrique dejara su huella en la isla de Gran Canaria y, sin embargo, no hubo posibilidad de que se materializara tal relación del artista con una isla con la que mantuvo una estrecha relación. Su colaboración se limita a algunas obras singulares: un mural en el Hotel Folías, otro en el Riu Palace Meloneras, una escultura de viento (tras su fallecimiento en 1992, hace 25 años) en la plaza de La Puntilla junto al Paseo de Las Canteras, y poco más...
Manrique en el restaurante Altavista.

Sin embargo, Manrique era reconocido y respetado (incluso temido), con una presencia estable en la isla grancanaria, e invitado a participar como uno de los ponentes en la I Asamblea Provincial de Municipios Turísticos, o cuando se planteó su colaboración en la realización del Hotel Oasis por Manuel de la Peña a lo que se negó por el papel que se le quiso otorgar y que, según el colaborador inseparable del arquitecto, Ulises Medina, el artista conejero rechazó con la frase “yo no hago trabajos de jardinería”. Asimismo, fueron llamativos los contactos para que asesorara al municipio de San Bartolomé de Tirajana para reconducir el desaguisado que se produjo en los setenta y ochenta en la 'joya de la corona' del turismo en las Islas Canarias, atribuyéndosele la respuesta al alcalde, Francisco Araña del Toro, que él pondría una bomba en lo urbanizado y empezaría de nuevo.


Campo de golf en El Confital en el proyecto de Manrique.
Otro de los intentos, que ha sido recordado recientemente por el digital miplayadelascanteras, fue el proyecto de parque marítimo en El Confital, una iniciativa que quedó en maqueta y que no pudo realizarse por inejecutable en su momento. Pero, lo que me mueve a escribir estas líneas no es el proyecto en si, discutible, discutido y no ejecutado, por no tener el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria fondos para realizarlo y encontrarse con el posible litigio con los propietarios de los terrenos (con compensaciones de suelo y demanda de devolución e indemnización planteada por sus antiguos dueños, la empresa Confital SA). Mi artículo se refiere a la crueldad con que algunos individuos opinan sobre el proyecto y no recuerdan la realidad en la que se produjo aquella propuesta.


Poblado de chabolas en El Confital.

Hemos de recordar que El Confital fue en 1991 el mayor barrio de chabolas del Archipiélago, donde las casetas de temporada que acogían a personajes como el ex jugador de fútbol del Betis y el Real Madrid, Rafael Gordillo, a pesar de la insalubridad del lugar y que año tras año se consolidaba como un espacio marginal donde habitaba todo tipo de personas y se traficaba con todo tipo de productos. En 1990, El Confital fue noticia nacional cuando los niños José y Celia Tacoronte, de dos y tres años de edad, respectivamente, murieron carbonizados al arder la chabola en la que vivían por un incendio que comenzó cuando los pequeños permanecían encerrados en el interior de la infravivienda ya que su madre, Candelaria, había acudido a ayudar a un amigo que tenía dificultades con su automóvil...

Ante ese escenario, la posibilidad de rehabilitar la gran bahía tenía que contar (en aquellos momentos) con un proyecto que supusiera un relanzamiento de la ciudad -a instancias del entonces alcalde Emilio Mayoral Fernández- y que, además, pudiera mantenerse económicamente, por lo que se apostó por el ejemplo de éxito de Lago Martiánez en el Puerto de la Cruz en Tenerife, donde César Manrique convirtió un espacio litoral de casi nulo valor en uno de los atractivos y reclamos turísticos de la isla hasta la fecha.

Síntesis de la idea de Manrique.
En aquella época era difícil concebir un espacio que no pudiera mantenerse económicamente, con un ayuntamiento sin recursos económicos. De ahí que se planteara un proyecto avalado por la experiencia y la firma del artista.

Ahora casi nadie recuerda aquella situación y todo son elogios a una recuperación y tratamiento integrado en el paisaje de aquel litoral. Los surferos, bañistas y deportistas están encantados, incluso los nudistas. Todo un éxito. Pero eso no quiere decir que no reúna otras potencialidades como uno de los pulmones o el mayor parque marítimo de la isla. Al igual que el conjunto de La Isleta, hoy en manos del ejército y con incertidumbres sobre su titularidad en caso de que el Ministerio de Defensa abandone aquellos terrenos. Pero eso será otra historia...

viernes, 16 de junio de 2017

Contra la cinemafobia y la turismofobia en las Islas Canarias

'Plató' al aire libre de grabación de Star Wars en Jandía.
La promoción canaria en el cine tiene detractores. Y los territorios que compiten con nuestras potencialidades se frotan las manos. Digo esto porque en los últimos días hemos podido saber que algunas empresas han visto cómo Hacienda se ha interesado por el cumplimiento de los criterios previstos para poder acceder a las interesantes ventajas fiscales que ofrece el rodaje en las islas. Lo cual es lógico, si bien habría que hilar fino para que no se produzca un 'acoso' a estas actividades o, en su caso, que los funcionarios no tengan dudas a la hora de comprobar la aplicación de los criterios. Y digo esto porque también en estos días el Supremo ha sentenciado que las subvenciones al transporte de tomates desde Canarias al continente eran correctas y que el funcionario que las paralizó no tenía razones para ello. Otra cosa es el daño que ha supuesto para el sector agrícola el no abonar en su tiempo esas subvenciones al transporte y el largo litigio que ha tenido lugar para poder recuperar lo que les correspondía a las empresas exportadoras. Y después los políticos hablan y hablan de crear empleo cuando actuaciones de este tipo han destruido el poco que quedaba en el sector primario.

También hemos conocido por los medios la denuncia sindical respecto al pago de horas extraordinarias a los extras y colaboradores en el rodaje de la secuela de 'Star Wars' en Fuerteventura. Resulta que la productora, Disney, contrató dos empresas, una británica y otra de Tenerife para que gestionaran dichas contrataciones. Pues resulta que la empresa tinerfeña abusaba de los horarios de los trabajadores sin remunerar esas horas extras, y trataban a los empleados temporales de forma casi esclavista, sin darles alimento ni agua para aguantar en el paisaje desértico de Jandía, según las denuncias sindicales presentadas ante la Inspección de Trabajo. Está claro que no es la actividad cinematográfica la culpable, al tratarse correctamente a los empleados contratados por la entidad británica y no así por parte de la empresa tinerfeña 'Sur Film Productions' que no ha contestado a los requerimientos de los periodistas para aclarar su papel en el sentido de si han actuado como explotadores o erraron en el presupuesto a la hora de cerrar el contrato con Disney.

Casetas de producción de la película Star Wars.
Por otro lado, está el hecho de que el rodaje se produjo en un Parque Natural, el de Jandía, que abarca (casi) toda la península majorera. Lo cual ha dado lugar a que se critique la presencia y trabajos de la producción cinematográfica en un espacio protegido. Hay que tener en cuenta que el Parque Natural tiene una extensión de 14.318,5 hectáreas (143.185.000 metros cuadrados), donde campan a sus anchas burros salvajes y cabras, pero que no todo este territorio tiene un mismo tratamiento, de hecho en el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural (PRUG) hay una zona de sensibilidad ecológica cuya protección es mucho más restrictiva que el resto del Parque. También cuenta con un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), por lo que habrá que remitirse a esos documentos para la correcta utilización del territorio. Asimismo, el Parque está dentro del catálogo europeo de Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA), si bien hemos de recordar que los propios colectivos ecologistas consideraron que esta protección no debía ser tomada en cuenta cuando se planteó construir un parque eólico justo en el istmo de La Pared, lo que podría perjudicar el tránsito de aves (en particular la hubara y el guirre) entre los dos grandes territorios de Fuerteventura.

Me preocupan estos temas porque se está dando una imagen negativa de la gran oportunidad que supone para las Islas Canarias la actividad de las grandes producciones cinematográficas, ya sea por la posible arbitrariedad o exceso de celo de Hacienda, por la escasa profesionalidad de empresas de las islas, o por el planteamiento restrictivo de las normativas ambientales en unas islas en las que más de la mitad de su territorio tiene algún tipo de protección. Quizás deberíamos sentarnos a meditar y solucionar estas cuestiones (y no olvidemos las trabas burocráticas que en estas islas paralizan cualquier iniciativa) para que podamos diversificar y especializar nuestra economía con actividades de alto valor añadido, no sólo para el turismo, sino también para la industria audiovisual y las industrias culturales.

No voy a contar aquí lo que supone para las Islas Canarias el rodaje de grandes producciones cinematográficas. No sólo permite dar a conocer la marca isleña y sus variados paisajes, sino que atrae a ese turismo de rutas por escenarios cinematográficos que no está interesado por el sol y playa (que también les puede interesar) ni por el botellón. Así que a ponerse a trabajar y a evitar que se extienda la cinemafobia entre los isleños y esos brotes de turismofobia que ya conocemos.

Más información:

sábado, 3 de junio de 2017

25 años de Ben Magec y la agonía del ecologismo en las Islas

César Manrique en Los Pocillos (1988. Dcha. yo trabajando)

Se cumplen 25 años de la creación de la Federación Ecologista Canaria Ben Magec. Participé en las reuniones para crear la Federación como miembro de la directiva de ASCAN que, junto a la tinerfeña ATAN eran las asociaciones pioneras del ecologismo en España. Fue un proceso interminable de reuniones en las islas. En Haría, en Mazo, Tenerife o Fuerteventura... el acuerdo llegó en La Palma y no fue fácil. ASCAN tenía entonces más de mil socios, con una directiva de expertos de distintos ámbitos y un grupo de voluntarios que habían obtenido la acreditación de guardas honorarios de caza y naturaleza con formación para poder intervenir en incendios. Nuestro presidente era José Julio Cabrera Mujica, empleado de banca (casi a punto de jubilarse realizó la carrera universitaria de Geografía), discípulo de Gunther Kunkell, Jaime O'Shanahan y otros veteranos defensores de la naturaleza como Servando Peláez o Luis García-Correa, entre muchísimos otros. Le siguió en el cargo el biólogo experto mundial en tortugas marinas o foca monje, Luis Felipe López Jurado.

Nuestra posición era defender un modelo de organización que pusiera el énfasis en la afiliación –captar socios garantizaba la independencia de la asociación y la implicación de la población- y realizábamos un amplio trabajo con los socios para poder garantizar a la organización la constancia en el análisis, intervención en los procesos administrativos (infraestructuras, planeamiento urbanístico, leyes, denuncias...) y acciones, con un gran esfuerzo para llegar a la sociedad y a los socios con actividades muy variadas y la presencia en los medios de comunicación existentes.

Había otras asociaciones similares como El Guincho en Lanzarote o ATAN y una treintena de grupos locales (hay que reconocer a muchos, pero me basta citar a La Vinca o Turcón por su rigor y constancia), pero había otros surgidos de movilizaciones muy concretas y con mucho mérito cuya existencia era –en ocasiones- unipersonal. Nuestra postura ante la federación de todos estos grupos era que no se podía fundamentar en colectivos y lemas porque socavaría la credibilidad y representación de nuestra (y las otras) asociación. Sin embargo, las demás asociaciones abogaron por la unidad detrás de unas siglas para hacer fuerza común en el Archipiélago. Yo imaginé entonces que detrás de este empeño que defendieron los representantes de El Guincho (con quienes debatíamos a diario nuestro rechazo) podría estar la visión de César Manrique de un movimiento ecologista unido y fuerte en el Archipiélago, como me comentó en una ocasión en El Almacén. No lo sé, otros tendrán que decir si fue así… Pero en la misma reunión que se acordó crear la federación, en Mazo, (1992, año del quinto centenario del Descubrimiento) comenzaron las controversias al plantearse por algún colectivo emitir un comunicado como Federación en contra de la celebración del acontecimiento histórico y calificarlo como un genocidio, con lo que no estábamos conformes porque entre la directiva y los socios de ASCAN no aceptábamos tal afirmación ni tal causa, o por lo menos, no entendíamos a qué venía esa cuestión en un mundo en el que la historia está plagada de fenómenos de conquistas, colonizaciones, expolios y genocidios… Por lo que no queríamos entrar en un mensaje que podría ser discutible razonadamente y que se alejaba de los objetivos estatutarios de nuestra Asociación.

Pero, como dije antes, crear la federación era lo que consideraban necesario en aquel momento, anteponiendo la unidad con el supuesto objetivo de ampliar el apoyo social al ecologismo en las islas. Nosotros considerábamos errónea la estrategia y defendíamos –sin éxito- que era necesario organizaciones estables en cada isla, ámbitos de coordinación insular y autonómica para mantener la labor de defensa del medio con constancia y anticipación, no con el modelo impulsivo y pendular -muy manipulable- de campañas o movilizaciones sobre un barranco o contra una construcción.

Era una época conflictiva, con una autonomía en pañales y con las primeras leyes de protección de espacios naturales. Pero se hacía un trabajo notable con una implantación notoria de la asociación y casi diaria presencia en los medios. Puede que fuera necesario crear la Federación, pero se corrió el riesgo de que las asociaciones y colectivos se diluyeran en dicho ente y perdieran sus potencialidades. Y creo que así ha sido.

Asimismo, Ben Magec nació en uno de los peores momentos de la historia del ecologismo en Canarias: César Manrique falleció ése año (hace ahora 25 años) en un inesperado accidente de tráfico al saltarse una señal de stop en el cruce que unía la carretera de la Fundación con la que va de Teguise a Arrecife. El choque lo sentimos todos, porque a todos nos llegó el golpe con toda su dureza. El ecologismo canario quedó huérfano (y creo que hasta nuestros días). El compromiso de Manrique ante los medios, frente a los tractores, o creando foros internacionales y su propia Fundación para que su mensaje llegara a todo el mundo, auguraba un liderazgo y una proyección sin límites, pero todo se esfumó o, por lo menos, se intenta mantener sin aquella capacidad vital que imprimía César a todo lo que hacía.

Aunque parezca lo contrario, me alegra que Ben Magec celebre la fiesta de su aniversario. Pero creo que fue una iniciativa errónea en su configuración que dio lugar a la desarticulación de diversas organizaciones que prácticamente han desaparecido, sin que Ben Magec supusiera un mayor esfuerzo o tenga una mayor visibilidad en la sociedad canaria (salvo en ocasiones puntuales, como es normal, más por el hartazgo ciudadano que por la dinámica de la Federación, como el caso de las prospecciones petrolíferas). Además, no ha aparecido un liderazgo como el de Néstor Martín-Fernández de la Torre o el de César que anime o estimule la colaboración de amplios sectores e imponga respeto o cierta aprensión entre los especuladores y representantes públicos. Tampoco creo que haya ninguna asociación o colectivo que tenga en la actualidad tantos socios y colaboradores como en aquellos momentos alcanzaron varias organizaciones.

25 años es tiempo suficiente para reflexionar y reconducir el ecologismo en las islas que no es causa de unos grupos, personajes o campañas puntuales, el problema es global y la actuación ha de ser local y persona a persona. Por ello, una federación que sólo federa los restos de un movimiento ecologista debe replantear su estrategia y reconocer sus errores. Y no digo con esto que tuviéramos razón en nuestras críticas cuando, porque asumimos entrar en la Federación hace 25 años, sino que el ecologismo es más necesario que nunca porque las amenazas que se cernían sobre el planeta ya son transformaciones traumáticas que ponen en riesgo a las especies. Y el ser humano es una especie más, la más inteligente, la que es capaz de autodestruirse.