sábado, 13 de abril de 2019

El universo manrique está en nosotros

Campesina lanzaroteña. 1968. Foto: Nicolas Muller.
Conocer la obra de César Manrique es contemplar el paisaje completo del Archipiélago Canario, el mismo escenario que le animó a quedarse y crear en una imparable sucesión de ilusionantes proyectos que fue ejecutando en varias islas sin perder sus vínculos con el progreso del arte internacional. La mano y la mirada de César se extiende por todo el Archipiélago, incluso en los lugares donde no hay intervenciones suyas, porque él quiso conocer todas las islas y en cada una soñaba, proyectaba o ejecutaba sus creaciones para hacer visitables lugares con atractivos singulares, latentes pero que necesitaban la fecundación del artista, ya sea en espacios abiertos o en el interior de la tierra. Cada uno es único. Salvo en Lanzarote. Su isla.

Para acercarnos a su obra, a su conciencia y su lucha, el Centro Alántico de Arte Moderno (CAAM) de Gran Canaria ofrece la exposición 'Universo Manrique', comisariada por la historiadora y crítica de arte, Katrin Steffen, que se podrá visitar hasta el 29 de septiembre. Una iniciativa que recuerda el primer centenario de su nacimiento, en una isla cuya población admira a César Manrique y su forma de entender el territorio con la sensibilidad y creatividad contagiosa que le caracterizaba. Y un éxito. La mejor y más certera exposición sobre César que he podido ver.
Pero, si hay un lugar donde todo recuerda a Manrique -o él hizo con sus creaciones que se le recordara- es su tierra lanzaroteña. Una isla en la que el aeropuerto ya nos indica que nos encontramos en la isla/hogar del artista y su fuente de inspiración. De hecho, a través de su obra y su pensamiento, César manifiesta su respeto al divulgar la creación de los hombres y las mujeres que sobrevivieron durante siglos gracias a su adaptación a un territorio donde los elementos imponían su ley de vida: Fuego, viento, sol, rodeado por un océano que no saciaba la sed de la isla...

Los conejeros (gentilicio lanzaroteño) son canarios, curiosa realidad de un pueblo dividido en pequeños espacios tan cercanos y profundamente distintos. Un Archipiélago en el que cada insularidad es diferente salvo en una cosa: su isla, el espacio o roca de la que los isleños conocemos todos sus perfiles, sus usos, su historia, en un eco infinito. Donde cada figura o rasgo se convierte en especial y personal, en símbolos identitarios y sentimentales y, en otro nivel, están los contornos que son visiones artísticas de dos creadores en nuestras islas: Néstor Martín-Fernández de la Torre y César. Dos épocas y dos formas de actuar diferentes con un mismo objetivo: hacer de la vida a una obra de arte.

Manrique aprovechó la originalidad de su tierra para dotarla de creaciones que enseñan la belleza incluso cuando ha sido calcinada por los volcanes, sobre todo en Lanzarote con su majestuosa figura de la Corona en la zona norte y más alta de la isla, en contraste con el paisaje de Timanfaya, al oeste, separados por el jable que recorre desde Famara hasta Guacimeta, junto al rio de lava de Tahíche que discurre desde el volcán de Oígue (o Ubigue), en cuyos caprichosos movimientos se encuentra la gruta que convirtió Manrique en su hogar, su útero telúrico.

Pero el volcán/isla/Manrique hay que verlo, vivir la experiencia de los sentidos. Sus figuras, sus formas, su gama de colores negros y cobrizos. El viento con su coreografía para erosionar la lava con sus caprichosas figuras de roca explosiva o colada como imparable marea de fuego que sólo se detiene al enfriarse. Un paisaje que muestra el drama de la naturaleza y su creación que nadie ha conocido y vivido como César. Y Lanzarote es a la vez isla y arte inspirado en la creación, en el origen de la vida y la emoción de sentirla, que es el gran logro de Manrique.

Hay muchos cuadros y esculturas creados por Manrique, pero su originalidad está en sus creaciones como 'trogloartista'. El hombre que se introduce en la tierra para recrearla y habitarla, porque la relación de la humanidad con la biosfera es de dependencia en esa mínima capa del planeta, por ello César nos deja su mensaje de armonía, respeto, e incluso el placer de gozar de ese universo en el que nos invita a disfrutar, participar y defender esa necesidad de llevar el arte a la vida y educar a la humanidad en la felicidad comprometida con la supervivencia, la libertad y el futuro.
  • (Este artículo, por cuestión de tiempo, lo redacté antes de la inauguración 'Universo Manrique' para la edición de abril de Welcome to Gran Canaria. Me ratifico en lo escrito y añado que el Universo Manrique no ha sido engullido por el agujero negro de la ambición personalista. Allí estuvimos y estarán los que le admiramos, le amamos hereditariamente y sufrimos su vacío intentando llenarlo con nuestra lucha por sus ideas y esperando que esta tierra nos obsequie con otro Néstor, otro César y otros muchos artistas que convierten la vida en arte...)
 
Monjas en Timanfaya. 1968. Foto Nicolas Muller.

jueves, 11 de abril de 2019

Argonautas con smartphone

Jasón y el vellocino de oro.

Hace 5 años que escribo una sección en el periódico turístico Welcome to Gran Canaria bajo el epígrafe enYESque, una palabra que estimula los sentidos de los canarios y espero que también a nuestros visitantes. En este artículo publicado en el número de abril, repaso la historia del viaje como experiencia de la humanidad. Una travesía que comenzó hace miles de años, envuelta en leyenda, y que nos lleva al espacio... Le invito a embarcarse en este prodigioso mundo. Lea:

Recapitule un momento. Ha recorrido miles de kilómetros para llegar a una isla situada en el trópico, refrescada por la corriente atlántica que circula entre el Golfo de México y el Sahara. Para ello, una nave ha volado a miles de metros de altura a una velocidad que ningún ser vivo en el planeta había alcanzado nunca. Sólo al ser humano se le ha ocurrido construir naves para recorrer el planeta y viajar hasta la luna, sumergirse en las profundidades o crear pistas para esquiar sobre nieve en la zona más árida del mundo, todo desplazamiento y actuación de los seres humanos tiene como objetivo conseguir materias y/o buscar el lugar ideal, el Jardín de las Delicias o Utopía. Pero, hoy día ya no hay mitos ni sitios misteriosos o extraordinarios como los descritos para Gulliver o Robinson Crusoe. Tampoco encontrará un cíclope o a King Kong, pero son cientos de millones de personas quienes cada año se desplazan de un lado a otro de la tierra para disfrutar de todo lo que ofrece la naturaleza y lo que ha creado la humanidad pensando en su bienestar.

En definitiva, resulta que el vellocino de oro mitológico no era la piel del carnero sino el propio viaje: Convertir la vida en una experiencia extraordinaria. Y ése viaje iniciático fue el espíritu que empujó a Jasón, pero también a Colón, a Marco Polo y a tantos argonautas que se lanzaron a recorrer territorios desconocidos. El mismo empuje que anima a todas las personas que hacen turismo. Aunque en estos momentos ya no sea un aventura hacia lo inexplorado.

En apenas unas horas de vuelo todo cambia: el clima, el paisaje, el paisanaje, el idioma, la hora, las rutinas... Se puede sentir la sensación de que el tiempo discurre a un ritmo diferente porque puede recrearse en detalles, pararse a pensar qué le apetece hacer o incluso no hacer nada. Es el turismo. O lo era hasta hace poco, cuando todavía podíamos desconectar casi por completo. Si tiene un móvil ya es otra cosa radicalmente distinta. Hemos cambiado el viaje por una permanente y exacta localización GPS. Varía el paisaje pero seguimos conectados a la rutina: realizamos las tareas de la oficina, estaremos al tanto de la reunión escolar, de la comunidad de vecinos, las novedades familiares, los cumpleaños de todo el mundo y -por si no lo sabía- tiene a 50 metros una dulcería, restaurante, museo, tienda, concierto, obras o carrera popular, etcétera, con una alta puntuación según los millones de usuarios de las aplicaciones instaladas en su móvil.

¿Qué le diferencia de aquella mitológica tripulación? Que la leyenda la ofrecemos online, con fotos, videos, valoraciones y respuestas instantáneas. O, por el contrario, dejamos el smartphone a ratos y descubrimos las sensaciones del entorno, estimulamos los sentidos y trabajamos la intuición junto al diálogo con la gente. Seres reales que aconsejan, recomiendan, comparten y viven el momento sin necesidad de selfies o emoticonos.

Las personas empezaron a navegar aferrándose a un tronco; luego lo adaptaron para crear canoas y empujarlas con palas y remos. La vela fue tan importante que se atribuyó su creación a la diosa Isis. Los romanos construyeron la primera red de calzadas y la revolución industrial hizo creer en un mundo de invencibles máquinas de dimensiones faraónicas y dramáticas como el Titanic o el Hindenburg. El tiempo se reducía y cada vez más gente podía desplazarse y convertir en popular un lugar, un destino.

Todo esto hizo desaparecer la leyenda del viaje original, liquidado por el smartphone que convierte la realidad en virtualidad, en pura imagen, aunque nos puedan ver en todo el mundo.

miércoles, 10 de abril de 2019

Una ruta para visitar el arte de Chirino en su ciudad

Martín Chirino en Morata de Tajuña (foto: Nacho González)
En marzo se heló la fragua. Con aflicción contemplamos cómo se apagaban los rescoldos brillantes de la mirada de Martín Chirino López, entre cenizas y escorias de su taller en la sierra madrileña. Era la última creación de una vida de arte expresada con esculturas inspiradas en su isla, sus formas, sus movimientos y pensamientos forjados en acero corten o hierro. El buril y el martillo enmudecieron. La brutal ausencia instantánea del amigo con la sabiduría en la voz que nunca rugió como el fuego, ni atronó el yunque. Perdimos la palabra forjadora que Chirino difundió generosamente, al viento. Hacía esculturas y personas, con sus obras educaba mientras su pensamiento daba también forma a la sociedad en su palabra exacta, moldeada.

Contemplar la obra de Martín Chirino en Las Palmas de Gran Canaria es un lujo, una presencia permanente en lugares emblemáticos, una sucesión de afortunadas piezas que muestran la más completa colección para recorrer la trayectoria del artista y, a la vez, de sus vínculos con la ciudad a la que interpreta a través de obras que también representan sensaciones y recuerdos.

En el acceso que viene del aeropuerto nos saluda una sacerdotisa del primitivo pueblo de Gran Canaria, Lady Harimaguada, que desfiló orgullosa toda la Avenida en un paseo hasta su enclave, junto al mar, visitada cada día por decenas de miles de vehículos que saludan o despiden la capital que a la vez es puerto de cien pabellones y el mayor barrio de la isla. Una ciudad/isla con su propia isleta que le da refugio.

Allí arribaron los colonizadores para crear un modelo urbano que se extiende por todas las ciudades nacidas de la aventura del nuevo mundo y rutas que descubrió Cristóbal Colón. Es el barrio antiguo de Vegueta que contempla la Espiral del Viento (2003) en la Calle Mayor de Triana. Una figura etérea y férrea que trasladaron de una rotonda junto a la depuradora para situarla junto a la ermita de San Telmo, la de la tradición de los maestros carpinteros de ribera, donde el feminismo reivindica igualdad en su nuevo emplazamiento. Desde este punto se mira hacia la Casa de Galdós, la de Colón, la Catedral, el Museo Canario y el Centro Atlántico de Arte Moderno, que Chirino dirigió en sus primeros años.

En el barrio portuario, el de su infancia y adolescencia, encontramos la sede de la Fundación Martín Chirino que no se limita a ofrecer una retrospectiva de su arte sino que pretende proyectar su pensamiento desde el Castillo de La Luz. Un espacio para compartir las ideas y hacer más fuerte esa luz que guió a navegantes por el Mare Tenebrosum y ahora en un mundo global en el que transita la Humanidad.

Chirino cierra entre los muros de esta fortaleza su ciclo vital y creativo, cerca de los talleres donde aprendió, con un ágora para el aprendizaje, si los responsables municipales mantienen su compromiso de apoyo a los fines plasmados por el propio creador. En sus salas, con el envoltorio de piedra levantada con el objeto de crear una defensa inexpugnable ante los numerosos ataques piratas y berberiscos, se conserva y expone una amplia muestra de obra en hierro, fundición en bronce, obra gráfica, obra sobre papel y dibujos. Un testamento artístico impactante y sorprendente para los visitantes.

El artista quiso completar con la Fundación y su sede una trayectoria que le llevó de los juegos de infancia en la playa a figurar entre los más destacados escultores del mundo, gracias a su inquieta contemplación de las espirales que forman los juguetones torbellinos de la arena, iluminados por el astro en sus distintos momentos desde el amanecer hasta el ocaso, con los espectaculares atardeceres de luz sobre el Atlántico que bordeaban la silueta del Teide en el horizonte. Momentos que compartió junto a otros niños y niñas entre los que se encontraban varios artistas que compartían inquietudes vitales, especialmente con Manolo Millares, Elvireta Escobio, Manuel Padorno y Alejandro Reino, con quienes partiría a Madrid y a partir de esa diáspora iniciaría su implicación en el grupo El Paso y su proyección internacional como artista.

En esta ruta por sus obras públicas, hay que visitar el Hospital Juan Negrín, donde se extiende en su salón principal la obra Alfaguara 2, realizada en hierro forjado y, para terminar, se debe visitar el Campus Universitario de Tafira, donde se ubica la Escultura del Pensador (2001-2002, donada por el Grupo Domingo Alonso), junto a donde estuviera el Seminario y el Instituto Superior de Teología de las Isla Canarias, como homenaje a la formación y al saber.

Probablemente, su último texto artístico sea el publicado como prólogo del libro sobre su amiga, artista y hermana de Manolo, Jane Millares Sall, donde reflexiona sobre arte canario (insularidad, identidad y discurso artístico), en aquellos tiempos de soñar, de crear, a pesar de habitar un “mundo de escasez y controversia” que compartió con los hermanos Millares (dos y cuatro años más jóvenes que él). Asimismo, recuerda cómo se aventuró con Manolo para poder participar en la trayectoria que imponía el arte nuevo, más global y comprometido, mientras Jane decidió continuar en la isla y "vivir su circunstancia", transformando "el drama de la insularidad en identidad y discurso artístico" en el que encontraba Martín la "veracidad del arte canario" con su "magicismo y pureza".


domingo, 17 de marzo de 2019

Jorde y el primer hotel turístico de Gran Canaria

Hotel Santa Catalina. 1891 (Fedac)
José Suárez Falcón (Jorde)
La historia del turismo y el periodismo son paralelas, con numerosos periodistas que nos permiten a través de sus publicaciones esclarecer los acontecimientos y la evolución de este sector en la isla, como el caso de Jorde (seudónimo de José Suárez Falcón, Gáldar 1880 – Las Palmas de Gran Canaria 1957) quien fuera uno de los promotores de la Asociación de la Prensa de Las Palmas (fundada en 1898) por Franchy Roca y retomada a principios del XX por Domingo Doreste Fray Lesco.

Los periodistas, según recuerda J.J. Laforet, nos permiten conocer aquella “ciudad en expansión y modernización, que contemplaba la construcción de un gran puerto... así como de nuevos fenómenos como el turismo, que conllevaba la introducción de modas y costumbres hasta el momento desconocidas en la isla, a la expansión del sector cultural contemplaba en 1898 la salida a la calle de periódicos como 'Diario de Las Palmas', 'El Fígaro', 'Sin Título', 'El Telegrama', 'El Tiempo', 'Los Sucesos', 'La Patria', 'El Cronista', 'España' o 'El Atlántico'...”
El fundador de la Asociación el abogado y periodista José Franchy Roca (Las Palmas de Gran Canaria 1871 – México 1944), dirigió el periódico 'Las efemérides', donde encontramos a un jovencísimo periodista Jorde (según recoge la investigación de Beatriz Andreu).

Más detalles sobre la figura de Jorde encontramos en el trabajo de Sebastián Monzón Suárez y Alejandro C. Moreno y Marrero, titulado 'Recuerdos de Gáldar': Trabajó como funcionario del Ayuntamiento de Las Palmas como bibliotecario y posteriormente director del Negociado de Sanidad Municipal. Como periodista fue redactor de 'Efemérides', 'El País', 'El Comercio', 'El Liberal', 'Hoy' y 'Falange', colaborador de 'La Provincia' y 'Diario de Las Palmas', así como director de 'El Telégrafo', 'La Defensa' y 'Ecos'.

Publicó sus obras “Al margen de la vida y de los libros”, “Burla Burlando”, “Historia de los establecimientos de enseñanza de Las Palmas”, “Labor Volandera”, “Galdós en el teatro contemporáneo”, “Bocetos biográficos de D. Antonio López Botas, D. Antonio Artiles Ojeda y D. Andrés Navarro Torrent”, “El Puerto de la Luz y los hermanos León y Castillo” y, por último, “Visiones y hombres de la isla”, del que publicamos el texto titulado "Turismo y hoteles".

Vinculado al Museo Canario toda su vida, Jorde mantuvo una estrecha amistad con Tomás Morales, Alonso Quesada, Saulo Torón, Fray Lesco, Francisco González Díaz, Néstor Martín Fernández de la Torre, Nicolás Massieu, los hermanos Luís y Eduardo Benítez Inglott, Juan Sosa Suárez (“Belarmino”), José Mesa y López, Domingo Rivero, los hermanos Luís y Agustín Millares Cubas, Carlos Navarro Ruíz, Montiano Placeres, Bernardino Valle y Gracia, Francisco de Armas Medina, José Batllori y Lorenzo, Ángel Guerra, Manuel González Martín y otras celebridades.
  • "Turismo y hoteles"
"En curso de ejecución las obras del puerto de refugio, levantáronse hoteles extranjeros con miras a la atracción de turistas. Cuando al poco tiempo de la conquista, las naves de Colón hicieron escala aquí, en viaje hacia el nuevo mundo, el puerto llamábase de las Isletas, que daban abrigo a la extensa rada. Según la tradición, una misteriosa y fugitiva luz que salía de los riscos de Guanarteme y recorría la ribera hasta la antigua ermita de la Virgen, dió nombre al puerto. Esa luz, que encendía la supertición de las gentes sencillas, fué la que, disipando las tinieblas de la incomunicación y el atraso de esta isla, alumbró los horizontes del futuro con la construcción del puerto.

El primer hotel de turismo que se edificó fué el Santa Catalina, en el viejo camino abierto entre arenales, bordeado de polvorientos tarahales. Hagamos un breve historial. La construcción del edificio para albergue de turistas, despertó general entusiasmo, disputándose la adquisición de acciones. Hubo quien invirtió sus ahorros en acciones.
Para edificar el hotel constituyose una sociedad, The Grand Canary lslands. De las 2.500 acciones emitidas, a 250 pesetas cada una, reserváronse 300 al capital canario. El Consejo administrativo residía en Londres y en nuestra ciudad se constituyó una Junta, bajo la presidencia de don Fernando del Castillo y Westerling, conde de la Vega Grande, de la que formaban parte el general Pérez Galdós, el ingeniero León y Castillo y otras personalidades de acreditada solvencia económica y moral. Las obras se terminaron antes de dos años de iniciadas, inaugurándose el hotel a principios de 1890, el mismo año que comenzó a funcionar el tranvía a vapor.

En las temporadas de invierno, el hotel de Santa Catalina se llenaba de huéspedes, ingleses en su mayoría, construyéndose más tarde el Metropole, Santa Brígida, Victoria. En Santa Catalina alojáronse notables personajes españoles y de países extraños, entre los que recordamos al conde de Pradere, uno de los principales accionistas de la compañía de Electricidad. Asistió a la inauguración del alumbrado público de Las Palmas, a fines del siglo pasado. En uno de los salones bailó sus voluptuosas danzas la celebrada artista Luz Chavito, tan aplaudida en París, que viajaba con el conde de Pradere.

En breve estancia pasó asimismo por Santa Catalina, la bella aventurera del amor, princesa del Caraman Chimay, con el violinista húngaro Rigo. En 1906 se hospedaron en el Santa Catalina los ministros que acompañaron al rey D. Alfonso XIII a Canarias: Conde de Romanones, general Luque y almirante Concas.

Las repercusiones de la guerra del 14 al 18 fueron catastróficas para el archipiélago. Sin tráfico los puertos, paralizada la exportación de frutos a los mercados extranjeros, sin movimiento de viajeros, las islas padecieron una grave crisis económica, traducida en profundo malestar colectivo. Para dar de comer a multitud de obreros, sin trabajo en el Puerto de la Luz, instaláronse cocinas económicas.

La empresa del hotel resultó ruinosa para los accionistas locales que perdieron el dinero empleado, sin percibir los dividendos con que soñaron en su patriótico optimismo. Cerradas las puertas, el Santa Catalina se puso en venta. D. Juan Bordes Claverie y D. Miguel Curbelo Espino adquirieron las obligaciones, pasando a ser de su propiedad el edificio y los extensos terrenos, desde la carretera hasta el filo de la colina del poniente, donde se habían instalado juegos de pelota.

En 500.000 pesetas trató de adquirir el Cabildo insular el inmueble para instalar en él un asilo de niños. Hubo oposición, por creerse que no debía desaparecer el hotel, y se desistió. Entonces se apresuró a adquirirlo el Ayuntamiento, presidido por D. José Mesa y López, en 1922, conservándose el hotel y destinando los Jardines a parque municipal, con el nombre de Doramas, en memoria el heroico canario que perdió la vida luchando contra los conquistadores. Con loable previsión, a fin de ensanchar el parque, el señor Mesa y López adquirió también para la ciudad, la finca colindante de Wood, en la cual estaba enclavada la vetusta ermita de Santa Catalina. En este lugar se alza hoy el típico Pueblo Canario.

Fué el de Santa Catalina el más importante y confortable hotel de nuestra isla y es hoy el más suntuoso, abierto nuevamente al público. El primitivo edificio, conservando en la reconstrucción su elegante traza arquitectónica, ha ganado en amplitud para la adecuada instalación de los diversos servicios que exige un moderno hotel de turismo. Sus espaciosos jardines, con ejemplares de rica flora indígena, se embellecerán más cada día".

sábado, 16 de marzo de 2019

La maldición de Manrique en Gran Canaria

El 'Juguete' antes de ser retirado (Tino Armas)

Esta semana se hizo justicia con un canario de Lanzarote pero que hizo de todo el Archipiélago su preocupación. César Manrique fue reconocido por el Cabildo Insular de Gran Canaria como Hijo Adoptivo de la Isla, lo que a la gran mayoría de isleños nos ha alegrado y se le ha hecho justicia por tanto que ha querido a la isla y a los numerosos amigos, amigas y admiradores que tiene el artista de la naturaleza o de naturaleza canaria. El acto tuvo lugar en el Auditorio Alfredo Kraus cuya ubicación inicial estaba prevista en la zona de La Puntilla. Sin embargo, en dicha plaza en el otro extremo de la playa de Las Canteras, se colocó una escultura de la serie Juguetes del Viento, que en los años 90 del siglo pasado, pero que fue retirada hace tres años para ser reparada (creo que no era la primera vez), y todavía no ha podido volver al lugar que le asignaron.
La ubicación del Juguete del Viento, en mi opinión, ha sido un fracaso estético y económico. Nunca debió plantearse su ubicación junto a la marea porque la corrosión de la estructura ha sido tal que han tenido que retirarla. La decisión política de cubrir aquel enorme espacio con una escultura de Manrique (sin tener en cuenta la idoneidad de la obra en el enclave por su volumen y sus condiciones de exposición al salitre permanente) ha sido vencida por los elementos, aunque pudo evitarse si se hubiera tenido en cuenta el sentido común.

Es cierto que se evitó que el lugar fuera cubierto por el Auditorio que hoy está al final de la zona de la Cicer (nombre que recibe de la primera central eléctrica de la isla). Un edificio de tal volumen habría sido un muro entre Las Canteras y El Confital. La idea defendida por Domingo González Chaparro era explicada por él plásticamente como un volador que recorría la playa para realizar su espectáculo artificial en el extremo de La Puntilla. Pero al final resultaba que el volador chocaba con un muro, y este se estampó contra un muro de oposición civil.

Tras la creación de la plaza sobre el aparcamiento, Escuela de Vela y restaurante, llegó la solución a ese descampado que ofrecía una vista penosa del poblado de chabolas de El Confital. Y la 'solución' a ese desangelado solar urbano fue colocar una obra de César Manrique, a quien en este entorno habían frustrado su proyecto para El Confital, otro desplante al artista conejero en la isla canariona. Pero nadie pensó ni tuvo la previsión de que el salitre acabaría con las piezas de esa obra que estaría más tiempo en el taller que en la plaza, un solar que le quedaba tan grande que le daba un aspecto de ridiculez, ubicada en el extremo más próximo al oleaje. Y al final se quedó en el taller con la probabilidad de que no vuelva por prescripción facultativa para evitar su deterioro irreversible anunciado.

Hablaba con la arquitecta paisajista, Flora Pescador, acerca de nuestros coincidentes planteamientos sobre este asunto el día después del fallecimiento de Martín Chirino, y coincidimos en que éste era el espacio para la obra simbólica del escultor grancanario y gran canario. En la playa donde vivió y compartió su infancia con los Millares Sall, los Padorno, Monzón, los Gallardo, Reyno..., y muchas familias que habitaban ese ecosistema de proyectos de vida e imaginación. Muy cerca de donde su padre trabajaba el metal en los talleres de reparación de buques. La posibilidad estaba ahí pero probablemente decirlo habría hecho saltar la reacción ¿Cómo quitar una obra que ya ocupaba el lugar? ¡Y, encima, de César! Y así se escribe la historia de las decisiones desacertadas de esta ciudad/isla, que son demasiadas.

Ahora será imposible pedir a Martín Chirino que nos haga soñar con el viento, el mar, el horizonte, el cielo y el arte. Pero eso no quiere decir que sigamos manteniendo el error, obstinadamente, de ubicar en La Puntilla una 'chatarra' en descomposición por causas naturales.

Flora ha dedicado a este tema varios trabajos, de los que extraigo aquí un párrafo sobre este entorno en la visión de la arquitecta y paisajista, tal como recoge el libro de ponencias de las III Jornadas del Paisaje de Gran Canaria: “...Otros buenos ejemplos se han dirigido a posibilitar la continuidad peatonal y accesibilidad al territorio como el ejemplo actual de recorrido desde El Confital hasta El Rincón pasando en su tramo más extenso por el paseo urbano de la playa de Las Canteras. Esta continuidad en el uso conecta la ciudad de una forma amable con el espacio natural además de ofrecer panorámicas abiertas y lecturas de transición del paisaje natural que circunda a la ciudad. Algunos puntos intermedios como el de La Puntilla podrían perfectamente convertirse en un lugar muy especial de conexión de la ciudad con el mar a partir de una buena lectura desde el arte y el paisaje atendiendo a sus extraordinarios valores naturales. Un buen ejemplo de intervenciones en lugares excepcionales es el proyecto del Peine del Viento de la playa de Ondarreta en San Sebastián con la intervención conjunta de Chillida y Peña Ganchegui, una actuación ejemplar de interacción entre un medio natural de fuertes esencias marítimas y un contexto urbano. La Puntilla alberga una potencialidad semejante de poder convertirse en un lugar excepcional de interacción de arte y espacio libre entre la ciudad y el mar”.
En su opinión, un Juguete del Viento es una escultura que “habla especialmente de los alisios y que fue pensada con mucho acierto por César Manrique, en principio para la isla de Lanzarote. Para mi, en Gran Canaria es un privilegio contar con esta escultura de César a pesar de estar repetida en cinco localizaciones distintas (Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Ceuta y creo que en Alemania) quizás la repetición banaliza el valor de la misma y también el valor de los lugares al no estar pensada específicamente para la localización en donde se encuentra (en su día fue pensada por César para localizar en rotondas de Lanzarote). Esta escultura ha tenido problemas en la localización de La Puntilla debido a su propia estructura con articulaciones y con cojinetes, necesarios para que los brazos se muevan con el viento. Estas articulaciones funcionan muy mal en una situación cerca del mar y ese es el motivo de que se estropee con tanta facilidad. Probablemente sería mejor ubicarla en un entorno más protegido y asocado y también en un espacio más medido  para que pueda mantener una buena relación de escala con el lugar. Me parecería muy bien la zona de Las Coloradas como propusiste por estar muy cercana a la obra que pudimos tener de César en el Confital y que no fue posible. La Puntilla demanda desde hace mucho tiempo un proyecto pensado para ese sitio. Para mí es uno de los lugares más especiales de la ciudad de Las Palmas, justo donde nace la barra y la propia playa y que tiene un valor paisajístico enorme. Podría tener una interpretación propia desde el arte y el paisaje, podría ser un lugar de mucha energía e intensidad si se trata con sensibilidad. Alguna vez pensé que sería un lugar perfecto para una incorporar una escultura de Martín Chirino, alguien muy vinculado a la playa y que siempre hablaba del viento del mar el horizonte seguro que habría hecho algo muy especial pensado para ese sitio y con un buen proyecto de integración del paisaje”.

En definitiva... ¿Alguien va a pensar detenidamente sobre este tema para poner remedio a una desacertada decisión?
Eje del 'Juguete' en su estado actual.

jueves, 14 de marzo de 2019

Vientre sagrado de Gran Canaria

Cuevas de Acusa
Por su interés, traigo a este blog un artículo publicado en la revista turística 'Welcome to Gran Canaria' en su número 69 de marzo de 2019. 

En breve podremos conocer la decisión de la Unesco a la propuesta para declarar la cueva de Risco Caído y las Montañas Sagradas como Patrimonio de la Humanidad por su “valor universal excepcional”. Sea cual sea el resultado, el lugar ya ha recibido el reconocimiento de todo aquel que ha podido conocer un lugar singular, en el que el hombre y la naturaleza muestran lo más extraordinario que son capaces de crear en armonía, al ser una de las 700 zonas del planeta declaradas por la Unesco como Reserva de la Biosfera.

Y el isleño forma parte inseparable del conjunto, de ese entorno que es una metáfora de planeta diminuto o continente en miniatura donde se une cielo, tierra y océano. Este micromundo dentro del mundo fortalece el vínculo personal con la isla y especialmente en este refugio interior que está libre de la lucha eterna contra las corrientes marinas. Una isla que es muy conocida por sus costas, pero que en lo más alto y alejado del mar tiene el corazón de Gran Canaria, y a la vez vientre de la isla, al que hace honor el himno musical y emocional de Gran Canaria 'Sombras del Nublo' (Néstor Álamo, 1936) y que describe la zona como "altar de mi tierra guanche". Un trono de precipicios y roques sobre el abismo donde moran en cuevas desde hace siglos gentes de cumbre, una forma de vida creada por los primitivos pobladores que adoraban a la naturaleza en sus elementos y que organizaban sus ritos y actividades con conocimiento astronómicos muy certeros, principalmente con el sol, según los últimos descubrimientos que aportan un original y mágico argumento a la candidatura liderada por el Cabildo de Gran Canaria.

Hoy día encontramos en estos parajes a artistas y creadores, restauradores, emprendedores, investigadores, jóvenes que obtienen de la tierra sus mejores frutos como se ha hecho durante generaciones pero con recursos y conocimientos muy superiores. Viven una vida intensa al ritmo de la doble insularidad de isla y montaña.

Para el insular, cada texto, imagen o descubrimiento provoca la exaltación de los sentimientos, mientras el visitante, reacciona con asombro y aceptación ante la grandiosidad del paisaje de las cumbres. Una escena descrita como la 'tempestad petrificada' (Miguel de Unamuno, 1910) de una gran caldera de hundimiento en el lugar donde surgió la isla, en este vientre volcánico apagado. Tras el terrible nacimiento, desarrolló formas de vida propias. Especies adaptadas a su clima y escasos recursos de una tierra calcinada en la que, a pesar de las dificultades, los seres humanos transformaron parte del paisaje y se integraron en él. Pero la vida en las cumbres era distinta. Largos recorridos por zonas acantiladas, cabreros capaces de escalar desafiando pasos imposibles y viviendas en paredones que mantienen un pasado troglodita y que invitan a adentrarse en las cuevas para sentir la tierra y la roca envolverte. Un refugio sin tiempo, con una temperatura estable y agradable para los seres humanos. El espacio en cuyas paredes los primitivos canarios labraron figuras púbicas para sus ritos de fecundidad, o las llenaron de estrellas blancas. Y ha sido en los últimos años cuando se ha descubierto la presencia de huecos de luz que producen el efecto de un reloj o calendario de las estaciones.

Este territorio, además de sus secretos ocultos durante siglos, es el mismo lugar que fue desforestado durante siglos hasta convertirlo en un territorio árido, desnudo, hasta que hace 50 años el Cabildo inició un plan de reforestación que ha transformado el paisaje para devolverle elementos de un pasado de vegetación exuberante que prácticamente desapareció. Por ello ahora el turista y el propio isleño encuentran en el corazón de la isla una serie de experiencias únicas que dan sentido a Las Afortunadas.

La población es escasa. El aislamiento y la incomunicación invitaba a emigrar donde hubiera puerto, aeropuerto, carreteras y todos los servicios. Pero el amor a la vida en un lugar tan extraordinario no desapareció, resurge con fuerza.

El turismo recelaba de las carreteras -muchas de tierra, entonces- tan largas y continuas curvas de vértigo... Pero Néstor Martín-Fernández de la Torre anticipó la llegada del turismo promoviendo la construcción del Parador, y se sucedieron el museo-restaurante el Hao del 'canariólogo' Vicente Sánchez Araña, la Cilla y la Cuevita de Artenara. Se quiso hacer un hotel y teleférico desde Agaete, casi al nivel del mar, hasta el Pinar de Tamadaba... La historia turística de la zona, hoy Reserva de la Biosfera por la Unesco, se hunde en el pasado de científicos o viajeras sorprendentes y enamoradas de este paisaje como Olivia Stone.

Otra característica en este nuevo interior isleño es la silenciosa y espectacular colonización de las tierras abandonadas y los lugares más inaccesibles por los almendros. Una red de raíces que contribuye a frenar la erosión. Es tal el estallido de la floración que los pueblos le dedican fiestas como excusa para realizar un paseo por la gran paleta colorista de las cumbres.

Pero el alma del paisaje es el agua, su abundancia y escasez caracterizan las diferentes formas y colores de este paisaje que podemos encontrar cada año. El agua ha sido y es la mayor preocupación de las gentes de Gran Canaria, y es el objeto de las mayores infraestructuras realizadas en el interior de la isla con los grandes embalses, junto a una red de carreteras que invita a disfrutar de la conducción y de las sorprendentes panorámicas que ofrece el paisaje.

Estas vías ya no son duros caminos, solitarios, sino un animado encuentro con gentes en coche, moto, bicicletas o a pie. Hay zonas protegidas, recreativas, restauracion, bodegas, grandes festejos. Y un clima que invita a vivir intensamente del interior de la isla a la sombra del Nublo con esa roca que reta al cielo y que acompaña la espectacular silueta del Teide en el horizonte. Un privilegio que es suficiente para no dejar de visitar el vientre sagrado de Gran Canaria.

domingo, 10 de marzo de 2019

Gran Canaria adopta a César Manrique

Los ojos del artista: César Manrique.

En abril se cumple el primer centenario del nacimiento del artista del paisaje y creador de espectáculos visuales en los que el guión es interpretado magistralmente por la naturaleza. César Manrique (1919-1992) falleció víctima de un accidente de tráfico, premonitorio resultado de una de sus obsesiones como fue el incremento del parque móvil en su isla y en el mundo. Y es que el artista llevó a sus máximas consecuencias el principio de pensar globalmente y actuar localmente. Siempre preocupado por los derroteros que la humanidad con su equívoca y consumista búsqueda de la felicidad, un sueño egoista que arrastra al planeta y a sus habitantes a las “consecuencias de este abuso irracional, por estar en juego la supervivencia de la especie”.

César fue el artista que mejor supo unir arte y naturaleza, digno discípulo de otro profeta del paisaje canario, Néstor Martín-Fernández de la Torre (1887-1938), de quien asumió su doctrina de “hacer de la vida una obra de arte”, y así lo hizo, convirtiendo enclaves naturales en obras artísticas visitables y reconocibles por millones de personas de todas las nacionalidades, junto a una proyección internacional de la marca de Lanzarote como tierra de volcanes para el deleite.

La trascendencia global de César, como la de Néstor, hace necesario conocerlos en todas sus vertientes. Primero, como artistas capaces de mostrar el paisaje convertido en arte para introducirnos en él. El amor y respeto a la naturaleza anticipó en ambos la búsqueda de la sostenibilidad y la integración de los seres humanos con la fina capa de nuestra biosfera, constituida por agua, tierra y la atmósfera, en la cual se desarrolla la vida con cada vez menos recursos por la voracidad de la sociedad. Una segunda vertiente, ligada a esta, es la finalidad pedagógica de sus obras, a través de las cuales sensibiliza a los visitantes sobre la importancia de conservar el entorno y las maravillas que nos puede ofrecer. Una tarea que educa a millones de personas pero también atrae el interés especulativo que provoca en el artista el compromiso social para hacer frente ante las amenazas que se concitan sin que para ello haya otro remedio que la movilización social. Y ahí surge la tercera vertiente, la del mensaje y el compromiso, con constantes intervenciones en medios y públicamente para reclamar el respeto y cuidado del entorno y las tradiciones, sin descanso: “No debemos desfallecer, hay que seguir adelante, estar vigilantes mantener viva la conciencia crítica, pues el futuro nunca está conseguido, lo tenemos que hacer desde el presente”. Una lucha angustiosa contra el tiempo y el rumbo suicida de una sociedad insensible con el anunciado desastre porque “No hemos podido todavía aprender la lección, para rectificar y salvar lo que nos queda”.

Sus esfuerzos no fueron baldíos, aunque su fallecimiento dejó huérfanos a quienes había convertido y convencido para trabajar unidos. El esfuerzo, vivo todavía entre sus seguidores, carece desde hace 25 años de una voz reconocida mundialmente, con autoridad y prestigio para amplificar “la lucha por nuestra supervivencia y por la conservación de nuestro entorno”. Si bien nos queda la satisfacción de saber que su labor también cultivó el optimismo, como sucede en quienes intentan aportar su contribución a los objetivos de salvar el medio y, paralelamente, el estilo de la isla, de Lanzarote como ejemplo. De ahí que en sus reflexiones no encontremos capitulación, sino todo lo contrario: “No me arrepiento. He sido un hombre libre y feliz: no hay destino más hermoso”.

El Cabildo de Gran Canaria declara a César Manrique Hijo Adoptivo por su aportación a la conciencia y no a las obras que no pudo realizar en la isla. El éxito de los proyectos de Néstor (Pueblo Canario, Parador de Tejeda, Casa del Turismo, Tipismo y Visiones de Gran Canaria) no tuvieron en esta isla el sucesor que pudo ser César y así desarrolló su obra en las demás islas convirtiendo Lanzarote en el territorio manriqueño (Jameos del Agua, Cueva de los Verdes, Mirador del Río, Jardín de Cactus, Castillo de , Monumento al Campesino, Los Algibes, Montaña de Fuego, El Almacén, Fundación César Manrique...). Los turistas siempre encontraban otra novedad hasta el fallecimiento del artista, 6 meses después de inaugurar su Fundación. Sin embargo, este reconocimiento revive el espíritu de dos artistas que llevaron el arte a la vida y pretende dar paso a nuevos creadores con una visión de futuro en el que el hombre y la naturaleza puedan convivir haciendo realidad la sostenibilidad.

[Artículo publicado en el número 69 periódico mensual gratuito 'Welcome to Gran Canaria']

Enlaces a algunos artículos que he publicado sobre César Manrique:

Enero 2011
Marzo 2011
Julio 2011
Noviembre 2014
Diciembre 2014
Diciembre 2016
Junio 2017
Julio 2017

Noviembre 2018
Enero 2019

jueves, 7 de marzo de 2019

Cuando Guía se convirtió en el centro expositivo de Canarias

Yeya Millares, Alberto Manrique, Ventura Doreste, Felo Monzón, Mercedes Geara, Elvireta Escobio y Manolo Millares
Días atrás La Provincia informó de la cesión del archivo fotográfico del cronista de Ingenio, Luis Rivero Luzardo, al Archivo Municipal. Ilustraba la noticia una foto de una exposición en Guía que tuvo lugar en agosto de 1950. Había 7 personas en la imagen. En su pie sólo se citaba a Manolo Millares y Felo Monzón. Pero hay muchas historias tras esta foto que recuerda uno de los acontecimientos artísticos más asombroso que ha tenido lugar en la isla y una de las celebraciones populares en Guía más recordada.

La imagen se realizó en la inauguración del I Salón de Arte de Santa María de Guía, con Alberto Manrique de Lara (fallecido en marzo del año pasado), Ventura Doreste, Mercedes Geara, Elvireta Escobio, y Yeya Millares (esposas de Felo, Manolo y Alberto, respectivamente). Ventura hizo la presentación con una disertación sobre arte moderno, pero en las salas había obra de más de 60 artistas de la isla, de distintas épocas y técnicas. Estos artistas ya formaban parte del recién creado grupo Los Arqueros del Arte Contemporáneo (LADAC), aunque no participaron en este salón como tal.

En raras ocasiones se ha podido reunir una representación tan amplia del arte canario, junto algunos destacados pintores peninsulares del siglo XIX y comienzos del XX que formaban parte de "la pinacoteca del señor Martín Vera con valiosas obras de los maestros nacionales más destacados (Solana, Aguilar, etc.)" (periódico Falange). También incluía obra de los fallecidos Néstor, Nicolás Massieu, Gómez Bosch y Oramas, entre otros.

Tan sólo el arte insular lo componían  más de 60 artistas, con 39 pintores , 14 escultores, 10 dibujantes, 124 cuadros, que presentaban 186 piezas. De esta gran cantidad de autores, sólo 5 eran mujeres: Josefina Maynadé (que presentó pinturas, esculturas y dibujos), Carla Prina, Virginia Solalinde, Carmen Navarro y Elvireta Escobio

En el artículo publicado en 'Falange' el 1 de septiembre de 1950, con la firma de A. Vigil, se explica que “La ciudad de Guía, cuyo ambicioso caminar ha encontrado alentadora resonancia en el propio Gobierno, abrirá esta tarde a la pública fruición su '1 Salón de Arte'. A primera vista puede que el hecho se nos aparezca desprovisto hasta de la mínima trascendentalidad, pero a poco que se ahonde en su significación será fácil advertir que su importancia es grande y que ésta no se circunscribe al medio guiense, sino que revierte prometedoramente a esfera más vasta”.

“Hasta ahora no hace muchos años, una exposición de arte era aquí un suceso bastante infrecuente, y organizar una muestra colectiva como la que hoy se exhibe en la ciudad de Luján era empresa poco menos que quimérica”, añade, para señalar que es una forma de acercar a los artistas al “paisaje del Norte, inédito, o casi inédito para el Arte”. Un municipio que además puede presumir de dos hitos culturales La música y  Luján, doblemente significativo en el panorama artístico del Archipiélago”.

Además, el Salón de Arte coincidió con la exposición de labores de calado, bordado, barbilla “y otras habilidades femeninas, que tan justo renombre han dado a nuestra artesanía” lo que puede dar idea de la magnitud del programa de actos de aquel año. Pero también hubo una excelente muestra de arte flamenco en las islas, tal como recogió el más popular medio de difusión de la época: el NO-DO.

Artistas españoles participantes (por orden alfabético)

  • Pintura: José Aguiar, José Arencibia, Francisco Arias, Ricardo Baroja, Sergio Calvo, Enrique Crusat, Víctor Doreste, Antonio García, Jesús G. Arencibia, Tomás Gómez Bosch, Juan Ismael, José Julio, Mariano Laforet, Alberto Manrique, Néstor Martín-Fernández de la Torre, Vinicio Marco, Nicolás Massieu, Manuel Millares, Baudilio Miró, Felo Monzón, Carlos Morón, Josefina Maynadé, Feliciano Ojeda, Richard Oppel, Jorge Oramas, Antonio Padrón, Poveda, Planasdurá, Carla Prina, Darío de Regoyos, Juan Rodríguez González, Enrique Sánchez, Antonio Santana, Santiago Santana, Santiáñez, Gutiérrez Solana, V. Solalinde, Cirilo Suárez y Julio Viera.
  • Escultores: Manuel Betancor, Abraham Cárdenes, Plácido Fleitas, Antonio Gallardo, Peregrín Hernández, Juan Jaén, Gregorio López, Matías López, Josefina Maynadé, Miguel Márquez, Juan Márquez, Carmen Navarro, Ángel Pérez y Esteban Saavedra.
  • Dibujos: Enrique Crusat, Elvireta Escobio, Juan Ismael, Josefina Maynadé, Cristino Mallo, Felo Monzón, Richard Oppel, Cirilo Suárez, Eduardo Vicente y Ángel Ferrant.
Manolo Millares, Ventura Doreste, Mercedes Geara, Felo Monzón, Elvireta Escobio, Alberto Manrique y Yeya Millares.

sábado, 16 de febrero de 2019

El impulso turístico al folclore canario

Parranda acompañando a los turistas en la bodega Mocanal.
Me invitaron a participar en el programa Tenderete, coincidiendo con el 55 aniversario del inicio de las emisiones de Televisión Española en Canarias un 12 de febrero de 1964. El primer gran cambio tecnológico de mi vida que recuerdo como un acontecimiento especial, porque aquella noche el salón de mi casa se llenó con la curiosidad del vecindario para poder ver unos dibujos animados, un telediario, un partido de fútbol y una película. Todo ello emitido el día anterior en la Península, pero aquí lo hacían 'en diferido', porque los medios tecnológicos todavía no estaban a la altura de las necesidades de un territorio ultraperiférico y tenían que mandar vía aérea las cintas. En 1971 sería cuando se produciría la creación del Centro de Producción y estudios en el edificio de la Plazoleta de Milton y hoy están en la Feria en unas instalaciones más adecuadas, aunque el nuevo panorama de los medios de comunicación y los vaivenes de la política han dejado huérfanos a los medios públicos de comunicación.

De aquella etapa de los setenta vienen programas como Tenderete, el más longevo detrás del Telecanarias de la televisión en las islas y en el que, por primera vez, me han entrevistado para hablar de turismo y folclore. Una relación que une el turismo en la isla desde sus orígenes. Hablo del turismo de salud que despuntó a finales del siglo XIX y que incorpora a su oferta la primera ruta turística en torno a 1900, denominada 'La vuelta al mundo'. Un tour que partía de Las Palmas (entonces no había polémica con lo 'de Gran Canaria') para subir por Marzagán y su angosto recorrido de vegetación, llegando al volcán y cráter de Bandama, visita a La Atalaya y su hábitat troglodita de laboriosas loceras (la llegada de Panchito sería el primer caso de incorporación de un varón a una actividad hasta entonces propia de mujeres), para acudir después a los viñedos del Monte, con parada en la bodega de San Juan del Mocanal, donde reconocí en unas fotos antiguas la ruta de La vuelta al mundo y en las que aparece una rondalla acompañando a los visitantes en lo que sería el primer testimonio de la relación entre las dos actividades: el folclore y el turismo y es que el 'canary wine' es capaz de unir a personas de diferentes lenguas y culturas.

Los avatares de la pólítica y la guerra frenaron el auge turístico de salud que se desarrolló entre finales del XIX y comienzos del XX, actividad que se dispuso a recuperar otra gran figura del arte y que se convertiría en el visionario del turismo en la isla, Néstor Martín Fernández de la Torre, quien diseñó (inventó) un 'traje típico' para el turismo y puso su énfasis en la necesidad de recuperar las tradiciones originales (o recrearlas) para el turismo que preveía que volvería a la isla, para lo que también elaboró y puso en marcha los proyectos del Pueblo Canario, el Parador de Tejeda o la Casa del Turismo, así como otros proyectos que quedaron sin materializar. Néstor, con el apoyo de las entidades ciudadanas, impulsó una gran fiesta del tipismo el 31 de diciembre de 1934. Un evento que desbordó las previsiones y llenó el Teatro Pérez Galdós por lo que se tuvieron que improvisar ventorrillos y espacios en su entorno (en aquel entonces ubicado junto al mar). El éxito fue tal que consolidaría su diseño de 'traje típico' como un nuevo referente cultural para la sociedad isleña, especialmente entre la burguesía, pero tendría también un gran logro: atraer el interés de la población por el folclore: "Preferiría, pues que se derivara a otro orden de arte, más inmediato y seguro, al cultivo del arte popular, tan en armonía con los puntos de vista del turismo. Las rondallas y las escuelas de canto, en primer término, en el historial de nuestras dejaciones hay que anotar con melancolía el olvido de nuestros cantos populares, con la literatura que le es propia. He oído aires populares con letra y estribillo importados. No se puede llegar a mayor abandono" ('Habla Néstor' 1938).

La fiesta de fin de año tuvo su impacto fuera de la isla, especialmente en Lanzarote que, con el tiempo, desarrollaría un proceso inspirado en Gran Canaria. En marzo de 1935 el Casino de Arrecife celebró en sus salones "una fiesta de resurgimiento del tipismo en esta isla", ataviados con el 'traje característico de Lanzarote' (Revista Blanco y Negro. Foto Morales), en cuyo grupo podríamos ver a un César Manrique con 16 años siguiendo los pasos de su gran inspiración: Néstor Martín-Fernández de la Torre.

Pero no olvidemos que en una fotografía de participantes en la velada del Pérez Galdós, podemos encontrar junto a Néstor Martín-Fernández de la Torre a Pancho Guerra el escritor que creó el prototipo del socarrón isleño: Pepe Monagas, fruto de aquellas deliciosas 'Canariadas de antaño' y el diario de Domingo J. Navarro ('Recuerdos de un noventón'). Investigó el habla canaria, siguiendo los pasos de los hermanos Millares Cubas y, además, compuso potentes piezas folclóricas demostrando que el tipismo de Néstor hundía sus raíces en la recuperación de lo canario. Tenemos también en la imagen al escritor Víctor Doreste Grande, hijo de Fray Lesco (Domingo Doreste), precursor de la centenaria Escuela Luján Pérez que tanto aportaría a la imagen turística y a valorar nuestro partrimonio histórico y natural. El mismo Fray Lesco acuñaría los lemas turísticos más longevos de la isla: Continente en miniatura y Dedo de Dios. Juan del Río Ayala es otro de los personajes de la foto, con su ingente actividad periodística para divulgar las tradiciones, los monumentos, la flora, la fauna, la arqueología y el folclore. Un 'canariólogo' que junto a otros despertaría el interés por lo auténtico de nuestra isla.

Y no podía faltar en esta cita folclórica uno de nuestros grandes compositores, Néstor Álamo, cuya obra musical es himno de la isla, que también recuperó nuestra historia literaria con una de las mujeres escritoras más irreverentes y sorprendentes de nuestra literatura satírica y escatológica, La perejila. También fue comisionado por el presidente del Cabildo Insular, Matías Vega Guerra, para crear el lugar más demandado por los turistas: la Casa de Colón, y para poner orden y estética a la Romería del Pino, para lo cual utilizó el tapiz ideado por Néstor Martín-Fernández titulado 'El cortejo de la tradición. La boda en Teror'.

Y ya que hablamos de folclore, volvemos a otro gran compositor, José María Millares Sall, con su Campanas de Vegueta y la primera canción que habla de turistas, de inglesas soñadoras, con un tema que tenía que referirse al Monte de los orígenes parranderos, titulado De Belingo. Ése mismo Monte donde se reunían jóvenes de la burguesía en las casonas y bodegas para sus tenderetes y que dieron lugar a la creación de Los Gofiones, a iniciativa de su primer director, Totoyo Millares Sall, quien reuniría a su peculiar grupo en el Jardín Canario para presentar su proyecto, una forma de revivir aquellos grupos que acompañaban a los turistas en las bodegas de Tafira. Un grupo que rompería con el corsé del folclorismo que se instauró tras la guerra con los Coros y Danzas de la Sección Femenina. Afortunadamente, esta etapa se superaría para dar paso a la recuperación de un folclore vivo, alimentado de las raíces populares y de la creatividad de una sociedad que lleva la sensibilidad musical en su ADN, como demuestra el éxito mundial de Tenderete y la gran cantidad -y en muchos casos- calidad de grupos folclóricos en las islas.

En definitiva. ¿Es posible que el folclore canario hubiera tenido el desarrollo y éxito internacional sin la vinculación al turismo? ¿Por qué las empresas turísticas han eliminado de los espectáculos en sus establecimientos al folclore canario?
Fiesta del tipismo 31/12/1934. Teatro Pérez Galdós.
Fiesta del tipismo Marzo 1935. Arrecife.

lunes, 21 de enero de 2019

Dag & Natt y la sorprendente prensa turística de Gran Canaria

Varios ejemplares del periódico Dag & Natt
Ya les he hablado en otras ocasiones del papel jugado por la prensa turística isleña y los sorprendentes casos de publicaciones como 'Canarias Turista' (1910-1931), 'Isla' (1946-1969) o 'Costa Canaria' (1965-77). Todas ellas fruto de la iniciativa de isleños con un gran esfuerzo, una distribución fuera de las islas y de España muy importante que contribuyó a divulgar el destino. Ha habido otras iniciativas de menor duración, pero también hay ofertas periodísticas exclusivamente para el turista que nos visita, lo que ha dado lugar en los últimos años a un abanico de publicaciones (alguna puede que haya desaparecido) que abarca numerosos países e idiomas europeos: Welcome to Gran Canaria (inglés/castellano); Dagnatt (escandinavos); Gran Canaria Olé, Viva-Canarias, Wochenblatt (alemán); Vivi le Canarie (italiano); Gran Canaria Actueel (Holandés); Canaria Journalen (noruego); UXXS Magazine (LGTB en inglés/español). Si bien casi todos tienen una presencia en internet y algunos en papel, hoy hemos de hablar del caso de Dag & Natt (“Día y noche”) por convertirse en uno de los medios más longevos en lengua extranjera (para turistas y residentes escandinavos), tras cumplir 20 años de presencia ininterrumpida en la isla.

La artífice y mantenedora de esta publicación es Bente Storsveen Akervall, quien recordó en un encuentro con colaboradores, amigos, patrocinadores, representantes del Patronato de Turismo del Cabildo, del Ayuntamiento de San Bartolomé, la cónsul de Suecia, Dunia Cubas, y la vicecónsul de Noruega, Li-Ann Sylling, Pepe Dámaso, Pedro Franco, artistas nórdicos afincados en Gran Canaria como Rune Johansen o Tara Djume, el cocinero nórdico Stena Pettersen (restaurante 'Qué tal', en Mogán) que hizo una degustación propia de su gastronomía... Todos seguidores de los avatares de esta aventura periodística radicada en Gran Canaria y centrada en su evolución turística “y todas aquellas actuaciones que han dado lugar al éxito de la isla entre los diferentes pueblos escandinavos”. En este tiempo ha habido “años con récord, de incertidumbre y hasta algunos que podría definir como 'aburridos' para una periodista”, pero el turismo se consolida y crece para los escandinavos que tienen este territorio casi como su segunda residencia.

Bente destacó el impresionante cambio vivido en estos años: más de 60 millones de personas disfrutan sus vacaciones en Gran Canaria de los cuales los nórdicos representan más de una cuarta parte. Hace veinte años, el turismo nórdico representaba el 19,4% del total del Turismo Internacional en esta isla. Este año, la cifra estimada terminará en casi el 26%. “El desarrollo es impresionante... Pero también previsible, ya que Gran Canaria es el lugar preferido para el turismo nórdico en el mundo”, afirmó.

Uno de los factores de éxito de un periódico es su independencia y Dag & Natt la ha mantenido contra viento y marea, con críticas que han servido para mejorar y aumentar la red de gente interesante e historias de un territorio tan pequeño con la característica de estar vinculado a grandes acontecimientos históricos mundiales que sorprenden a millares de escandinavos.

Pero, como periodista, Bente rechaza que haya agotamiento y afirma que “hay mucho por descubrir en esta isla que ha dado tanto, y mucho. Y mientras haya gente habrá historias. Somos jóvenes, con sólo veinte años. Nos sentimos invencibles y listos para los nuevos desafíos. Queremos disfrutar de este momento, nuestro mejor momento, ante un futuro que desconocemos pero en el que queremos que Dag & Natt continúe acompañando el desarrollo de Gran Canaria, como lo ha hecho durante veinte años, con un éxito común que queremos ampliar”.

Dag & Natt es una ventana abierta a un gran número de turistas o residentes nórdicos. Un perfil objetivo de lectores sin opción a errores, al igual que las otras publicaciones en lengua extranjera para turistas. Sería interesante comprobar el apoyo (la promoción) en estos soportes por parte de algunas instituciones y preguntarse a qué se debe tal desinterés. Probablemente, si se dieran las cifras que se gastan en medios, nos encontraríamos con que el objetivo tiene bastante poco que ver con el turismo...

sábado, 19 de enero de 2019

Homoturis es la especie indisoluble de las masas

Candados en un puente de 'recuerdo'
Más de mil trescientos millones de personas 'hicieron' turismo en 2018, según afirma la Organización Mundial del Turismo. El 18% de la población de un planeta en el que 11 de cada 100 empleos están relacionados con el turismo. Sin olvidar que las estadísticas no son ciencia exacta porque hay muchos que viajan muchas veces y muchísimos que no se desplazan nunca (por lo menos como turistas), pero nos indica una realidad cuantificada. Aún así, son demasiadas personas que suelen coincidir en los mismos lugares (los hay más famosos o de vida efímera) y también en la misma época con el verano como temporada estrella, a pesar de que cada vez hay más destinos turísticos y más formas de practicar el turismo.

Con dicha cifra, tenemos que cada segundo cuatro turistas salen en busca de un destino en el planeta. La magnitud de los desplazamientos no debe medirse sólo en movimiento de personas sino también en la conectividad necesaria para hacer posible el crecimiento del Homoturis, especie evolucionada de los homínidos ociosos o inquietos que destaca como fenómeno de masas. También se puede calcular el impacto (consumo, residuos, uso de espacios protegidos...) pero normalmente se destaca el volumen de negocio, impuestos recaudados, inversión y puestos de trabajo que genera.

Pero vamos a la transformación del Sapiens en Homoturis. No es ilógico o inverosímil. Por el contrario, el ser humano lleva el viaje en su ADN buscando alimentos o 'riquezas' y mejores condiciones de vida pero nunca en la historia de la humanidad se había alcanzado tal desarrollo de la actividad viajera. La lucha por la supervivencia y la búsqueda de oportunidades ha dado paso a lo que anunció la capacidad inventiva de figuras como Leonardo da Vinci o Julio Verne que anticiparon cómo evolucionaría el viaje de la humanidad, imaginando las naves y el mundo que éstas harían posible por su capacidad de desplazar grandes cantidades de personas. Leonardo con el renacimiento de la confianza en el hombre y en su vocación viajera, o Julio Verne y su comprensión de la sociedad industrial que adelantó la posibilidad de viajar a todos los rincones del planeta y del espacio, incluso con la cita de las Islas Canarias en su novela 'Thompson & Co', donde anticipa el negocio de la turoperación.

Un constante esfuerzo de construcciones que también contó con trágicos fracasos que conmocionaron al mundo: Titanic, Hindenburg, Challenger, Columbia... A pesar de ello, el Homoturis persistió y convirtió el siglo XX en la época del gran salto en movilidad y conectividad. Se redujeron las distancias/tiempo para moverse por el planeta. En 1914 se podría tardar más de 40 días en llegar desde Europa a los puntos inexplorados, con todo tipo de riesgos. Hoy día los destinos más complicados se encuentran a sólo un día y medio de trayecto. La navegación marítima o aérea llega prácticamente a todo el mundo y las conexiones por satélite e internet tejen una red de comunicaciones que cubre el planeta.

El Homoturis tiene el mundo en sus manos. Nunca tanta gente pudo viajar tantas veces y a tantos lugares en tan poco tiempo. Y provoca el surgimiento de fórmulas para dar respuesta a un negocio fundamental para completar el triángulo: tiempo, distancia y destino/espacio. Un objetivo económico con muchas opciones que, afortunadamente, se encuentran en este continente en miniatura: Alojamientos de calidad en todas las categorías; Oferta de clima paradisíaco para el 'solyplayero' sea todo incluído, lowcost, por libre o nómada digital. Todos encuentran ocio muy variado y seguridad europea.

Pero el Homoturis no es único o fabricado en serie. Sus gustos son también dispares y evolucionan. Aún así, es el causante de la agonía de diversos destinos turísticos a consecuencia: Venecia, Amsterdam, Praga o Barcelona donde millones de personas alteran la vida cotidiana de sus habitantes. Es la lucha entre el sector que supone el 10% del PIB mundial, y sus consecuencias menos gratas que extienden -con razón o no- la palabra 'turismofobia'.

2017 fue declarado por la ONU como año internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, para no “comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”. Buenas intenciones que chocan con la obsesión de las administraciones por el crecimiento del número de turistas como si ésta fuera la variable sobre la que ha de pivotar su acción política con recursos públicos. Y, frente a la marabunta o el tsunami, se promueve inocentemente y con escasa convicción 'empujar' a los visitantes a nuevos destinos o productos, crear tasas, moratorias hoteleras o perseguir los pisos turísticos en una guerra mundial sin final.

Pero la realidad es bien distinta: se calcula que antes del 2050, la cifra de turistas se habrá triplicado y también los riesgos de su masificación. Una realidad que ya permite ver sus efectos en el “síndrome de Venecia” con una creciente llegada de visitantes frente a una población menguante que abandona la ciudad comprobable en un escaparate con la cuenta atrás de la diáspora de habitantes del núcleo histórico. Amsterdam también trata de aliviar la presión en el centro: sacando a los turistas y multando con severas sanciones a los pisos turísticos que incumplen unos límites restrictivos. El Ayuntamiento con el apoyo de empresarios y asociaciones vecinales, se preocupan por armonizar los beneficios del turismo y la calidad de vida para sus habitantes. En Praga, el número de visitantes no ha parado de crecer desde la caída del comunismo. Pero el desorbitado aumento del precio del metro cuadrado de la vivienda expulsa a la población local del centro.

En el caso de Barcelona, tras el año olímpico, las cifras de turistas, estancias, cruceristas se han multiplicado sin parar. Se habla de 40 millones al año. A pesar de que un 90% de población opina favorablemente del turismo, la masificación y la burbuja de precios inflan la turismofobia, una palabra que comienza a colarse en eventos y encuentros, un lema que debe llevarnos a reflexionar sobre lo que hemos hecho bien o mal. Y si nos fijamos en nuestro territorio, creo que podemos estar orgullosos de lo realizado por visionarios como Néstor Martín-Fernández de la Torre, o César Manrique... quienes realizan una importante labor de pedagogía en la población isleña y en productos turísticos capaces de concienciar y a la vez satisfacer las aspiraciones de los visitantes y, además, con vistas a educarlos en la contemplación y disfrute del clima, el paisaje, la etnografía, la naturaleza, la arquitectura y todo aquello original o creado para el turismo.

Pero esa labor de concienciación y educación no figura entre las prioridades o actividades de los organismos públicos. Como hemos dicho, se habla de tasas, de controles, de sanciones, pero no de educación. Y así tenemos unos resultados fruto de las modas y del impacto de miles y miles de personas que creen que poner un candado en un puente es parte del paquete turístico, o amontonar cayados en una playa, o pretender acudir en masa a un lugar de moda. Es el Homoturis en su versión más maleable y que es considerada casi exclusivamente como negocio y no como una oportunidad para educar en el diálogo y el conocimiento sobre un mundo en el que todo está al alcance de cantidades ingentes de personas capaces de arrasar o de encumbrar un destino.

'Cayaos' apilados en una playa de Tenerife por turistas.
Plaza de San Marcos en Venecia.

jueves, 3 de enero de 2019

Jane Millares Sall se hace libro


Portada del libro.
Enero de 2019. Con el nuevo año llega a la isla el libro planteado y esperado desde hace años, la obra que recoge la vida de la artista Jane Millares Sall (Las Palmas de Gran Canaria. 1928). Una publicación que lanza una editorial peninsular con colaboración del Cabildo de Gran Canaria. Un tomo que explica el arte en una vida. Un trabajo de investigación de más de una década por parte de Laura G. Morales, en torno al arte, a Jane, a la saga de los Millares y sus luchas, a la vida cultural de la isla y sus limitaciones, a las demandas culturales y de libertades durante una dictadura, a cómo una mujer logra el reconocimiento en su evolución original y creativa, a la intensa actividad de la saga familiar en las letras, la pintura, la música, el folclore, lo canario y la búsqueda de libertad. Todo esto conforma el libro sobre Jane, un manual que permite comprender el esfuerzo de esta 'generación' para hacer del arte una referencia social y popular. Un arte que quería llegar a toda la comunidad.

También es la historia de una mujer artista en una saga de artistas hombres. Desde la figura del notario, historiador, compositor y escritor, Agustín Millares Torres (1826/1896), tres mujeres son las primeras de esta saga en dedicar su vida al arte: Lola de la Torre Champsaur, pionera de la musicología y profesora de canto y música; Josefina de la Torre Millares, actriz y escritora, y la pintora Jane Millares Sall que, además, es la primera mujer después de seis hermanos varones escritores, pintores, músicos...

Agosto de 2018. Jane Millares Sall cumplió 90 años.

Octubre de 2017. Surge una polémica en torno a la escasa presencia de mujeres artistas y escritoras en la exposición titulada 'Pintura y poesía: La tradición Canaria del siglo XX'. Financiada con dinero público, se decide suspender la itinerancia de la muestra ante las críticas y la injustificable respuesta del comisario de la exposición, Fernando Castro, quien declaró que el criterio de selección fue de relación con el discurso, de calidad y no de género. Y cita el ejemplo de Jane Millares: "¿Se la puede colocar al lado de su hermano [Manolo] y sólo ponerla por ser mujer cuando su obra no alcanza el nivel?". Otro artista de calidad que citó fue Néstor Martín-Fernández de la Torre, para afirmar que ninguna pintora puede comparárseles. Olvidó señalar un artista canario o peninsular que alcance ese nivel o escalafón en la abstracción o el modernismo...

Yo dije entonces -y reitero- que el nivel académico de esa opinión respecto al arte canario 'instaurado' en publicaciones, exposiciones e investigaciones, tiene importantes déficits y denota cierto agotamiento de un discurso que suena a repetición de esquemas y personajes sin incorporar los trabajos de investigación artística sin discriminación de género. Da la sensación de que los estudios universitarios existentes se realizaron para 'cubrir el expediente' de "que se hable de mujeres".

Pero quedémonos con lo positivo. A Jane le gustará ver el libro y reconocerse (hace años lo habría disfrutado muchísimo). Reconocer su familia en un amplísimo árbol genealógico que podría tener la forma de una biblioteca. Ella cree que la familia continuará unida en una biblioteca. Y ahora se suma a la colección familiar con un estudio que es a la vez una pieza que explica el especial vínculo de amor y creatividad en la familia Millares Sall, el sentimiento de unión que surgió como respuesta al hambre y la represión intelectual, con la búsqueda de lo más auténtico y valioso del ser humano, de la isla. Y todo lo que 'tocaban' lo convertían en arte activo, en libertad, en permanente reivindicación.

Por ello,  éste libro será fundamental en esa biblioteca con la letra M y sus vidas. No sólo por el rotundo análisis de la artista, sino para comprender la construcción de una comunidad insular y global a través de una inagotable colección artística.

Jane modela el busto de Juan Millares Carló, tras su fallecimiento

martes, 1 de enero de 2019

Agustín Espinosa y la memoria surrealista del franquismo

Dibujo de Espinosa (Juan Millares Carló)

En algunas conversaciones familiares escuché varias piezas del guión de una vida dramática y kafkiana. En ella, la víctima era una persona metamorfoseada en insecto social mediante un proceso sumarísimo al escritor, que firmó su sentencia de muerte por publicar "obscenidades" surrealistas. La Causa era contra la metáfora libre personificada en Agustín Espinosa y estaba promovida por la ambición personal, disfrazada con hábitos de fe cristiana, capaz de obrar el miserable y dudoso milagro de convertir la ignorancia en odio asesino en nombre de Dios y la moral. Los recuerdos -dramáticos- de aquellos secretos en familia revivieron en mí al saber que el Día de las Letras Canarias 2019 estará dedicado a la figura y la obra de Agustín Espinosa, catedrático de Instituto que compartió docencia en Arrecife y la capital grancanaria con su colega (mi abuelo), Juan Millares Carló, quienes serían depurados por sus ideas republicanas y su "contaminadora influencia" para el alumnado. Un efecto que en el caso de Espinosa era moralmente más pernicioso para la zona controlada por las tropas sublevadas -situación que padece desde el primer segundo Gran Canaria-. La reacción militar había impuesto la persecución de las organizaciones políticas y sindicales y actuaba con toda su fuerza contra la cultura, la educación krausista y, en este ejemplo, contra la libertad creativa de un intelectual surrealista como Espinosa, incluso infiriéndole daño físico que pudo provocar o adelantar su muerte. Y así fue. Perdieron la vida académica (en el caso de Juan Millares Carló el puesto -hasta 1955. a sus 60 años- y el sustento para una familia con 9 hijos) y los aislaron socialmente como apestados.

Los episodios de persecución, sufrimiento y ensañamiento fueron contados como un secreto doloroso. Una historia que inconscientemente callamos porque todavía se silencia la realidad de quienes padecieron la guerra y la muerte en vida durante la dictadura como 'mutilados de paz' (título que da Manolo Millares a una serie de pinturas y grabados dedicados a su padre).

El libro 'El faro y la noche' (Selena Millares, Ed. Barataria. 2014), escrito tras publicar los cuatro tomos de las obras completas de su abuelo Juan Millares Carló, narra de forma novelada los encuentros entre los dos profesores. Es como volver a oír lo que escuchamos a nuestros padres y abuelos sobre aquel escritor desde el primer destino en el instituto de Arrecife en 1928 donde conoció a “un lunático maravilloso" del que sabía por su hermano (Agustín Millares Carló), que lo había conocido en Madrid. Era Espinosa, catedrático de Literatura que deseaba volver a Madrid, donde trabajó en el Centro de Estudios Históricos, con Menéndez Pidal, Américo Castro, y Agustín Millares, pero la capital era un destino muy difícil de lograr.

Selena lo describe en la voz de nuestro abuelo como un soñador inagotable, que iba sacando de la manga y del sombrero toda su locura abisal. Se alojaban en la fonda de don Claudio, la única en Arrecife, y pasaban muchas veladas juntos hablando de aquellos tiempos, de arte, y de poesía. Él estaba entusiasmado con el arte nuevo, y por esa época andaba preparando el libro 'Lancelot', donde fabulaba sobre Lanzarote como caballo marino dispuesto a saltar hacia África; una isla con nombre de caballero andante. También solían hablar sobre Unamuno, que había estado desterrado en Fuerteventura -en 1924, ya sexagenario-.

Fue una corta pero intensa relación que interrumpe el hecho insular. En 1935 Juan Millares recuerda la intensa actividad del grupo surrealista de Tenerife, impulsado por el inefable Espinosa y también Óscar Domínguez, un “pintor espléndido y tan olvidado”, que desde París impulsaba el puente con la órbita de Breton. Espinosa había vivido esa atmósfera pensionado en París unos meses por la Junta de Ampliación de Estudios.

El nuevo reencuentro se produce en el Instituto Pérez Galdós donde los estudiantes -incluyendo a los hijos mayores de Juan Millares, que fueron alumnos suyos- adoraban su locura y el embrujo de sus clases. Lo llamaban cariñosamente 'Medio Juicio', y realizaban con él en la revista 'Hoja Azul’; según Espinosa, el nombre aludía a la isla, vista como una mariposa frágil entre dos azules, el cielo y el mar. Ahí los animaba a escribir sobre el océano o sobre el cine, a leer a Lorca y Valle-Inclán, y hasta a Góngora... y Espinosa les contaba el mito de Pigmalión, que había resucitado estatuas, y lo comparaba con la República, que al modo de Pigmalión, había puesto a caminar un cadáver, un país sin esperanza.

En esos años culminaba un libro de prosas deslumbrantes y turbadoras que tituló 'Crimen'. Era el diario de un loco sobre el amor y sus peligros. Y con él había firmado, sin saberlo, su sentencia... También por esos años se produjo el gran escándalo de las exposiciones surrealistas en estas islas, que eran un páramo de mezquindad. Primero la de Óscar Domínguez, en las dos capitales, con un fracaso total. Un par de años después, el grupo de Gaceta del Arte organizó la gran exposición surrealista en el Ateneo, con la presencia de Breton y Péret. No se vendió nada, ningún Dalí y Miró a mil o dos mil pesetas, ni Chirico y Picasso. Fue una catástrofe económica para los organizadores. Breton al irse dejó 'La edad de oro' de Buñuel, pensando que con la ganancia se podría cubrir algún gasto, y llegó lo peor: los sectores reaccionarios se movilizaron para impedir la proyección, y lo consiguieron. Acusaron a la película de judaísmo y de masonería, y de presentar a Cristo en un cabaret, y la campaña fue devastadora. El grupo de Gaceta de Arte protestó, invocando la libertad de expresión y la tolerancia, pero no logró los permisos para la proyección.

El tiempo nuevo de infamia y degradación que irrumpía de pronto había de arrebatarle a algunos incluso la vida, como a Espinosa, "todo nervio y pasión, sacrificado, humillado con tu corona de espinas, tú que eras sólo un ángel rebelde, ángel al fin, y que sólo sabías volar al son de tus palabras. Con qué saña habían de quemar tus libros, cómo te acorralaron como si fueras un asesino, tú que nunca supiste de política más que como una pose romántica, y ahora estabas en manos del verdugo, que te persiguió, te hirió, te desterró lejos. Así te dibujé, en el homenaje que se te tributó tras tu muerte: alejándote de espaldas, hacia poniente, como en aquellas películas de Chaplin que tanto te gustaban. Con tu sombrero ladeado, y tu traje casi vacío sobre el cuerpo desencuadernado, y tu carpeta de poemas y papeles bajo el brazo. Pero la muerte te llamaba como el faro a la noche... [título de la novela de Selena Millares].

“Al poco de la fecha fatídica del levantamiento, alquien llamó imperiosa e impacientemente a la puerta de casa. Me incorporé sobresaltado, con el peor de los presentimientos, en esos días en que los registros domiciliarios eran algo cotidiano. Me asomé a la ventana antes de abrir, y vi que era Espinosa, así que bajé corriendo y salí a saludarlo. Estaba completamente desencajado, ojeroso y lívido, más delgado que nunca, si cabía, y muy tembloroso; parecía como si hubiera envejecido de golpe diez años. Balbució que quería hablar conmigo en privado, así que salí con él, y nos echamos a andar hacia el instituto, una ruta que habíamos frecuentado muchas veces como compañeros de trabajo que éramos, y que nos permitía tener una respuesta si nos daban el alto.

- Juan, vengo a prevenirte, no te confíes, estamos en medio de una verdadera caza de brujas -me decía- hay que convertirse, como en los tiempos del Santo Oficio. Hay que hacerse falangista, Juan, o acabaremos en la hoguera todos quemados como herejes.

Discutimos mucho sobre esto, yo no podía comprender ni aceptar lo que me proponía. De hecho a él esa solución no le había de servir de nada, aunque no lo sabía. Me contó que los primeros días tras el golpe lo habían avisado de que lo buscaban, y de que se estaban haciendo hogueras con los ejemplares requisados de 'Crimen'. Él había logrado hacer esconder los que conservaba en el sótano del hotel Aguere, en La Laguna, y después se había refugiado en casa de su tío, en Los Realejos. En cuanto tuvo oportunidad se desplazó a nuestra isla, donde las actividades del grupo surrealista habían sido hecho menos mella, y pensaba que todo sería menos violento, pero no fue así. Muy al contrario, había recibido en su casa constantes anónimos con amenazas de muerte, apenas podía salir de su domicilio sin recibir todo tipo de insultos y humillaciones de aquella jauría que pululaba por las calles, y desde la prensa católica se jaleaba a esos galgos contra él. Hasta que fue detenido y llevado a comisaría para ser interrogado brutalmente, y también torturado de la manera más vil que se podía imaginar para él, tan débil y enfermizo, que padecía desde siempre del estómago, con un mal crónico que lo hacía vivir entre dietas y médicos. Y porque lo sabían, lo habían obligado en esa comisaría, esas hienas miserables, a comerse, pedazo a pedazo, las páginas de 'Crimen'.

Lo miré sobrecogido mientras me narraba, con un hilo de voz entrecortada, esos acontecimientos atroces. No necesité más para comprender las razones de su estado físico ruinoso, y esa manía persecutoria que ahora lo dominaba. Miraba todo el tiempo hacia todas partes, estaba convencido de que estaba siempre vigilado -y sin duda lo estaba-, se sentía perseguido y amenazado a cada instante, y sólo pensaba en huir en cuanto pudiera a México, con su mujer y sus hijos. ¿Acaso no había logrado huir Unamuno desde Fuerteventura a París? Él también había de conseguirlo, lo decía una y otra vez.

...Cuando nos despedimos lo abracé, y lo sentí más delgado y más frágil que nunca, era como una hoja al viento. Ésa fue la última vez que lo vi, pero me siguieron llegando noticias suyas, cada vez más desoladoras. Supe que había ingresado en Falange, y que lo habían hecho Jefe Provincial de Deporte. Qué escarnio, al pobre Espinosa, que era justamente la antípoda del músculo... Había escrito colaboraciones en Arriba España para demostrar su lealtad; unos textos, la verdad, tan difusos y ambiguos como sólo podría hacerlo él, un mago de las palabras. Apareció después en 'Acción' un artículo que lo acusaba de llevar a sus clases del instituto su libro prohibido, y de ser un laico hedonista, y hasta ultraísta, todo un pecado recién inventado y a la medida, por aquel ejército de analfabetos. Aquí, sí, definitivamente, vi la huella del cura Manuel Socorro... todos los rumores coincidían en nombrarlo como responsable de las depuraciones de los docentes republicanos que aplicaban la ley del momento: “¿Quién es masón? Quien está delante de ti en el escalafón”.

Espinosa había respondido por la misma vía, en un artículo de prensa, defendiéndose de las acusaciones contra su libro y contra su intento de proyectar 'La edad de oro' de Buñuel, e invocando antecedentes como Boccaccio, Cervantes o Rabelais. El pobre no se daba cuenta de que sólo añadía más leña al fuego de aquellos ignorantes, los mismos que habían gritado “muera la inteligencia” en el paraninfo de la Universidad de Salamanca contra Unamuno, aquellos que sólo habían de responder con la mezquindad que les era propia: ahora eran poderosos, se sentían muy fuertes, era su turno y lo iban a aprovechar hasta el final.

A los pocos meses, Espinosa estaba suspendido de empleo y sueldo, y por más que recurrió, argumentando su conversión falangista, lo único que logró fue que le conmutaran la pena por la de destierro al instituto de La Palma. No pudo ocupar su cargo, estaba demasiado enfermo. Lo operaron del estómago pero no sobrevivió y murió antes del fin de la guerra”
(párrafos extraídos de 'El faro y la noche')

Así fue, ambos profesores fueron 'desterrados', ya enfermos, a La Palma, mientras el perseguidor consolidaba su puesto como director a perpetuidad del Instituto Pérez Galdós, paradójico nombre de escritor para esta historia. Esperamos que este Día de las Letras Canarias sirva, además, para reconocer la Memoria Histórica de los docentes represaliados por la dictadura.

(El expediente de depuración sobre Espinosa se encuentra en el Archivo General de la Administración: 18469-30) 

D. López Torres, Peret, Eduardo Westerrdhal, Jacqueline Lamba, Breton, Espinosa, J.A. de la Rosa y Pérez Minik