domingo, 29 de abril de 2018

Cabra loca, cabra loca...

´Repoblación en las cumbres de Guguy.
Uno de los principales atractivos turísticos de La Gomera -que se lo digan a la canciller alemana, Angela Merkel- es el Parque Nacional de Garajonay, en especial el núcleo del bosque del Cedro, convertido en bosque encantado y encantador. Un lugar con especies de flora y fauna únicas, conservadas milagrosamente y que muestra cómo pudo ser el extraordinario bosque de laurisilva de Gran Canaria que era conocido como la selva de Doramas. Territorio en el que hace mucho que desaparecieron la paloma rabiche, la turqué, el guirre y otras muchas especies que habitaban la isla, donde apenas quedan ejemplares de sabinas, cedros y otros árboles junto a cada vez menos cuervos que son parte del tesoro natural de Canarias y que en Gran Canaria intentamos recuperar para que nuestros hijos y nietos puedan ver -aunque a escala reducida- lo que pudo ser el paraíso grancanario antes de su desforestación. Una suicida actuación que el ser humano se encargó de realizar a conciencia, para los usos madereros en la construcción, obtención de leña para fuego (antes de la irrupción del gas y los electrodomésticos), la pez para calafatear los barcos de madera y la roturación de terrenos para dedicarlos a cultivos, lo que con el paso del tiempo daría lugar al abandono de los montes y su uso como cuarto trastero (vertedero) o establo de ganado también abandonado.

El Cabildo desde sus inicios -inspirado por la corriente que liderara Francisco González Díaz, el amigo de los árboles- ha intentado cambiar la tendencia y elevar el valor natural y ecológico de la isla. Para ello ha recuperado paisajes desolados y convertidos en basureros en todo el litoral e interior de la isla (endemismo a erradicar). También creó instalaciones para recogida y tratamiento de residuos, mientras compra y repuebla bosques que fueron arrasados para obtener un beneficio económico o los recursos para sobrevivir. El Cabildo ha iniciado, además, actuaciones sobre el paisaje (de todos, a pesar de que unos pocos lo hieran profundamente). Para ello, desde hace un siglo, el Cabildo Insular ha destinado fondos propios y financiación captada de otros organismos para destinarlo a comprar tierras abandonadas para convertirlas en patrimonio de todos y desarrollar actuaciones sociales, culturales, turísticas o científicas como los programas Life, que no sólo intentan recuperar las especies autóctonas (pinzón azul o bosque de cedro) sino también controlar las especies invasoras (serpiente de California).

Grupo contrario al sacrificio de cabras en el Cabildo.
Pero la recuperación del medio natural también presenta complejidades y su ejecución se enfrenta a obstáculos que deben ser explicados a los técnicos de la Unión Europea que realizarán en agosto una nueva evaluación del programa Life, que podría aprobar lo realizado o reprobarlo y obligar al Cabildo Insular de Gran Canaria a cerrar prematuramente (casi finalizado) el Life Guguy para la "Recuperación de los bosques endémicos de Juniperus spp, y su flora y fauna, en la Reserva Natural Especial de Güigüí".

Más allá de tener que devolver los fondos a Bruselas (unos 400.000 euros) existiría la posibilidad de pérdida de confianza de la UE para financiar otros proyectos en la isla. Y todo a pesar de la correcta gestión del mismo, pero que se ha topado con unas cabras abandonadas que dificultan el desarrollo de los árboles repoblados que nos permitirían contar con una reserva natural de extraordinario valor ecológico.

Pero... frente a la oportunidad de recuperar -aunque sólo sea un poco- el antiguo vergel que cautivó a aventureros, científicos y románticos, nos enfrentamos a la contestación social por la abatida de las cabras como solución efectiva para erradicarlas del territorio. Unos animales dejados a su suerte por el progresivo abandono del pastoreo tradicional, que encontraron en ese recóndito territorio un lugar donde vivir y reproducirse alimentándose de los escasos recursos de flora existente. No eran los pobladores originales del espacio, pero allí están como parte de la destrucción de todo lo verde que sobresale del suelo. Incluido lo que se planta con fondos europeos, aunque para evitarlo se haya vallado cada uno de los casi 20.000 plantones. Por ello, para acabar con la amenaza de este ganado abandonado se contrató a expertos que trabajan para el Parque Nacional de Doñana y otros espacios de máxima protección (y exigencias medioambientales). Una acción aprobada por la comunidad científica pero con el rechazo de algunos grupos o personas que no entienden ni aprueban que se acabe con los ejemplares que deambulan por Guguy.

En esta situación, la administración insular de turno (el proyecto se inicia en mandatos anteriores al actual gobierno del Cabildo) se convirtió hace año y medio en el objetivo de las críticas por actuar ante una situación que no sólo afecta al espacio natural protegido sino también a fincas agrícolas de la zona de Tasartico y Tasarte, además de otros problemas.

Pero lejos de entender que en situaciones especiales se deben adoptar medidas extraordinarias, la actividad de algunos grupos -y algún personaje manipulador- han propagado sus críticas que han calado en una parte de la población que no entiende los argumentos del más destacado experto mundial sobre ganado caprino, el palmero Juan Capote (quien afirma que las apañadas producen más sufrimiento a estos animales; que los ganaderos no quieren cabras asilvestradas; que no se trata de razas aborígenes). Aún así, a pesar de la unanimidad entre los científicos y expertos, el Cabildo frenó los sacrificios realizados por expertos tiradores y buscó entre las diferentes alternativas.
La repoblación usa todos los medios en un lugar excepcional.
Ante esta situación, los responsables del Cabildo han dado un giro en el proyecto, entendiendo que la solución y su pervivencia pasa obligatoriamente por contemplar la variable sociológica a la hora de abordar los problemas medioambientales.Que es imposible resolver la cuestión de las cabras abandonadas sin contemplar la variable humana, es decir, sin entender que la biodiversidad forma parte de un ecosistema en el que el factor humano es decisivo. Frente a un modelo de gestión medioambiental exclusivamente técnico basado en la imposición directa, modelo que no garantiza el éxito a medio y largo plazo sino todo lo contrario, el Cabildo considera que existe margen para alcanzar soluciones consensuadas con todas las partes, implicando a pastores, apañadores, colectivos del salto del pastor, Ayuntamiento, población de La Aldea y contactos con las sociedades de cazadores, además de la comunidad científica.

Fruto de ello, el Cabildo desarrolla acuerdos de colaboracióncon cada colectivo y también ha utilizado drones, trampas... todo ello dentro de lo que han dado en llamar la 'gambuesa social', lo que empiezan a dar resultados positivos como el hecho de que ya no se discute la necesidad del proyecto de repoblación y el cuidado de este bosque que dentro de varias décadas nos presentará un nuevo paisaje en el recóndito paraje de la isla.

El problema de las cabras no es local, es global, tal como señaló un experto al indicar que en la biomasa de las cabras en el planeta supera ya la de todas las especies silvestres juntas, aparte de su presencia y efectos en las zonas en grave proceso de desertización. Por ello es tan importante solucionar este conflicto en la isla y demostrar que una de las especies más valoradas en el mundo por las poblaciones con mayores carencias, debe ser controlada en determinadas situaciones.

En definitiva, el Cabildo frenó las cacerías, se realizan apañadas, algunos pastores adiestran perros para guiar a las cabras sin atacarlas y se prepara una gran operación con todos estos colectivos desde distintos puntos de Guguy para agrupar las cabras en un punto del territorio y poder sacarlas del entorno para recuperar el bosque de cedros en Guguy. Una actuación que permitirá consolidar y extender la recuperación forestal de la zona y aspirar a nuevas intervenciones en una isla que intenta frenar la pérdida de su riqueza ecológica y convertirse en referente de recuperación medioambiental.

martes, 24 de abril de 2018

El hotelero y la sociedad

Un director de orquesta ¿o de hotel?... 
La evolución de los hoteles y establecimientos alojativos no nos es extraña. La hemos vivido en nuestro entorno inmediato y la hemos heredado -amamantado- en la memoria de nuestros antepasados. Desde la fonda del sargento Llagas (Comandante Militar, Alcalde de Mar de aquellas playas, Delegado de Sanidad, Alcalde Pedáneo, médico, boticario, sacristán de la ermita de La Luz y mesonero de la gente de pesca y mariscadores... y ancestro de la familia Megías) a los hoteles Santa Catalina y Santa Brígida, nuestra sociedad les debe su crecimiento y su orgullo. Algunos han sobrevivido como monumentos o edificios con historia, e incluso han mantenido su actividad original después de más de un siglo de existencia.

Hoteles de época que conservan cierto encanto con el recuerdo de sus numerosos y sorprendentes inquilinos, desde los invalids, las familias reales, las estrellas del celuloide, de las artes, la ciencia, la política... Todos han convivido con nosotros y nuestros abuelos desde sus lujosas o modestas suites. Aposentos que han vivido constantes y profundas transformaciones para adaptarse a las cambiantes tendencias sociales y legales, aunque el espíritu permanece como una luminosa aurora más que un escalofriante espectro del pasado.

Además, no se trata de una anécdota o caso aislado, ya que en esta isla disponemos de cantidad, calidad y variedad de establecimientos hoteleros. Una actividad tan extendida y consolidada que nos permite clasificarla según las categorías de estrellas, tipologías, de playa, urbanos, de montaña, de golf, todo incluido, friendly de casi todo... pertenecientes a cadenas, o piezas de autor, destinados a Turoperadores y para clientes que casi forman parte del paisaje como 'chone' endémico.

Tenemos un hotel que lleva cinco años valorado como el mejor del mundo por los clientes de TUI. El Residencia. Ubicado en el palmeral de Maspalomas y que demuestra que la isla puede atraer un turismo muy especial si se lo propone. También contamos con varios grupos turísticos con diferentes tipos de ofertas para clientes clasificables por perfiles. Y no podían faltar aquellos establecimientos que por el lugar, el diseño o el esfuerzo de sus responsables quieren ser el lugar ideal para sentirse tan a gusto como en casa o mejor.

He tenido el placer de compartir interesantes encuentros con muchos/as directivos/as de alojamientos en las islas. Son profesionales de la hospitalidad a los que el turismo les brinda numerosas satisfacciones (y preocupaciones) a diario. Tienen sus pasiones, su compromiso con la sociedad y son resolutivos. Tanto que es difícil para las empresas fidelizarlos o mantenerlos si no participan de su espíritu.

Y es que en tan larga experiencia turística en esta isla, son muchos los profesionales del sector turístico los que han participado activamente en el desarrollo de nuestra marca y nuestra sociedad (que al final son la misma cosa), aunque el reconocimiento no hay sido recíproco hasta hace bien poco, como es el caso del Skal Club de Gran Canaria. Modesto grupo de profesionales del turismo (y no sólo hoteleros, ni están todos/as los hoteleros) que se abre a la sociedad en la isla desde hace 60 años y ha obtenido el reconocimiento con el Roque Nublo del Cabildo de Gran Canaria.
Amigos/as 'skalegas' tras recibir el Roque Nublo del Cabildo.
Hay otros profesionales que han actuado en solitario o en otras entidades de la sociedad isleña e instituciones. Para el resto de la ciudadanía, los directivos turísticos son los 'culpables' de los problemas o fracasos del turismo (y del urbanismo, de la situación económica o el cambio climático...), pero bromas aparte son vanguardia en el compromiso con la marca isleña. Son cómplices y fieles combatientes si luchamos junto a ellos y ellas en la defensa de la marca y sus atributos. Y abiertamente críticos si nos desviamos de la mejora de la marca... Ojalá otros sectores siguieran su ejemplo.

domingo, 18 de marzo de 2018

Un arte militante inspirado en el turismo


Guía de 1910 con un grabado de mujer con mantilla
Quizás los alumnos y alumnas de la Escuela Luján Pérez no fueran partisanos, tal como recoge el periódico La Provincia en declaraciones de Jonathan Allen durante la presentación del libro que conmemora el primer centenario de esta institución. Y digo quizás porque los verdaderos partisanos fueron los promotores y el profesorado de esta institución, surgida en una etapa histórica de grave crisis en Gran Canaria, sometida al agonizante colonialismo (crisis del 98) y a la opresiva e injusta capitalidad tinerfeña de la provincia única de Canarias. Pero, al margen de la historia de esta comunidad mal avenida, de lo que quiero hablar es de la influencia de la Luján Pérez en el turismo y del turismo con la citada Escuela.

Por ello, es necesario contextualizar el surgimiento y primeros pasos de esta entidad, ya que cinco/seis años después de la creación del Cabildo Insular de Gran Canaria (y 9 años antes de la división provincial) surge la Escuela Luján Pérez. La iniciativa partió del sueño de una sociedad que carecía de equipamientos educativos (y otros muchos) con un índice de analfabetismo y subdesarrollo dramático, retratado en las obras ‘Recuerdos de un noventón’ de Domingo J Navarro, o ‘El verano de Juan el chino’ de Claudio de la Torre. Aunque también podríamos recurrir a la célebre guía de viajes ‘Tenerife y sus seis satélites’, de Olivia Stone.

En esa situación histórica surge el sueño de educar y compartir la aventura del arte sin discriminación. Inclusivo. Y esa visión la tuvo un grupo de personajes entre los que figuraban un intelectual que se formó en Salamanca con Unamuno como referencia y amigo, Domingo Doreste ‘Fray Lesco’. Y dos artistas: el bohemio Juan Carló y la excelencia de Nicolás Massieu.

Guía ilustrada por Néstor
Todo apuntaba a un espacio con grandes oportunidades en un territorio yermo. A pesar del antecedente que daba nombre a la Escuela: Luján Pérez, quien supuso el broche de oro a la imaginería barroca en España. Pero el arte canario estaba aún por mostrar todo su potencial en el siglo XX, tanto por los artistas que destacaron en el ámbito internacional (Néstor Martín-Fernández de la Torre en el simbolismo y el modernismo, Óscar Domínguez en el surrealismo o Manolo Millares en la abstracción, entre otros). Y podría haber destacado muchísimo más con su inagotable 'cantera' de artistas de no ser por la frontera insular. Entre otros, los participantes del movimiento indigenista surgido en la Escuela Luján Pérez, el lugar donde creían que el arte formaba parte del alma y por ello abrieron sus puertas a cualquier persona que quisiera aprender.

El fenómeno del indigenismo canario sólo es entendible en el contexto social y político internacional, unido a la permanente introspección del isleño hacia sus raíces, hacia esa realidad dual de herederos de un mestizaje entre colonizadores y colonizados. Esa búsqueda artística de la identidad popular que pretendía mostrar los personajes más humildes en sus labores y trabajos, lejos de los movimientos artísticos de moda -los ‘ismos’- y los artistas del contexto revolucionario (la Luján se crea coincidiendo con la Revolución Rusa).

Pero es así, la Escuela surgió inspirada en principios de diferentes sensibilidades sociales y culturales: intelectuales, mecenas conservadores, jóvenes revolucionarios, masones (un apartado que es difícil concretar por la persecución que sufrieron tras la sublevación militar). Pero también gracias al esfuerzo de varias instituciones como fueron el Museo Canario, el Gabinete Literario y la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria. Del Museo sabemos de la actividad masónica de Dr. Chil y de su esposa, creadora del periódico ‘La Afortunada’, organización de la que encontramos numerosas referencias en la obra del pintor Néstor Martín-Fernández. Por otra parte, Fray Lesco, en su idea de instituir esta Escuela, pensaba en las ideas pedagógicas de Enrique Pastalozzi o el krausismo.

Guía de 1920 con mujeres con mantilla
El indigenismo se nutre de estos  apoyos y de la vocación altruista de los notables grancanarios, pero también se inspira en la búsqueda de los orígenes culturales, etnográficos, naturales y paisajísticos de la vida insular. Es un trabajo de introspección hacia lo popular y lo original. Una búsqueda que también, a su manera, realiza Néstor con sus Visiones de Gran Canarias y poemas del Mar, La Tierra, o promoviendo el interés por el folclore, sin olvidar otras aportaciones como los personajes de los cuentos de Pepe Monagas en la literatura de Pancho Guerra.

A pesar de que este colectivo artístico pusiera en valor los paisajes de la isla, sus personajes y lo tradicional e histórico, sólo la propuesta nestoriana del 'tipismo' tuvo proyección en las guías y promoción turística, no así el indigenismo artístico que apenas protagonizaría la imagen del destino salvo en algunos mapas, tipografías e ilustraciones que realizaron artistas como Felo Monzón o Santiago Santana para las guías turísticas. Pero es en la revista ‘ISLA’ editada por el Centro de Iniciativas y Turismo entre 1946 y 1969, donde colaboran casi todos los artistas de la Escuela, así como numerosos intelectuales y escritores que pondrían de manifiesto las diferentes visiones de Gran Canaria. Una colaboración o complicidad artistas-turismo que se mantuvo durante décadas, pero que ya ha desaparecido.

jueves, 15 de marzo de 2018

Canarias, cuna del ‘hombre lobo’ y ‘La bella y la bestia’

Antonieta Gonsalves.
Uno de los personajes que ha inspirado grandes obras de ficción llevadas a la literatura y al cine es el canario Pedro Gonsalves, Petrus Gonsalvus, Pierre Sauvaige o Pedro Piloso (1537, Tenerife, Islas Canarias, España - 1618, Capodimonte, Viterbo, Italia). Un individuo que no destacó por ser uno de los jefes tribales o régulos de los menceyatos de la isla tinerfeña, sino por la sorprendente enfermedad hereditaria que llamó la atención al conquistador castellano, Alonso de Lugo, al conocerlo.

Tras la conquista de Tenerife comenzó el periplo de este niño de la nobleza guanche por mercados de esclavos –no hay constatación histórica de esta etapa- que culminaría en la corte francesa de Enrique II, no como un bufón, sino como el ‘buen salvajeal que dieron educación y refinamiento social, con formación en humanidades y latín, la lengua reservada para la aristocracia. De hecho, el rey le nombra ‘sommelier de panneterie bouche du roy’ (servicio de boca del rey), para equipararlo a la nobleza por su vinculación con la realeza guanche, y le otorga un sueldo de 240 libras anuales.

Pedro padecía la enfermedad de la ‘hipertricosis universalis congénita’ en su nivel más visible y acusado. Giulo Alvarotto representante italiano en la corte francesa describe su aspecto y destaca que todo el cuerpo y rostro “está recubierto por una fina capa de pelo, de unos cinco dedos de largo de color rubio oscuro”, aunque se puede “apreciar bien los rasgos de su cara".

Enrique II desde el primer momento lo consideró como muy valioso, pues era una rareza en la Europa de aquella época. El conocimiento de la lengua castellana del rey francés, le permite hablar con el niño, quien le dijo que su nombre es Pedro Gonsalves, que proviene de Tenerife y que su padre era un jefe tribal de los antiguos guanches. La mentalidad parisina en el siglo XVI, relaciona el aspecto del muchacho con los mitos del salvaje y de unas islas en medio del Océano Atlántico envueltas en la leyenda.
Agustín Millares, Cocteau, Néstor Álamo y Juan Rodríguez
La reina Catalina de Médicis, a la muerte de Enrique II, busca esposa a Pedro, a la que conoce el mismo día de la boda en 1573. Se llamaba Catherine Raffeliny, la cual estaba horrorizada por la idea pero era una orden de la reina que quería comprobar si la enfermedad era hereditaria. De este matrimonio nacerían seis hijos, tres niños y tres niñas, Madeleine, Enrique, Françoise, Antonietta, Horacio, y Ercole. Sólo en dos de sus hijos no se repitió la enfermedad, fue su hija Françoise y su hijo Ercole, y hay constancia que la Hipertricosis afectó a sus nietos. Cuando Catalina de Médicis fallece, un duque, el de Mayenne, ofrece la familia a Ranunccio Farnese, el duque de Parma.

La curiosidad que desató esta familia se refleja en diversos cuadros localizados en el Castillo Ambras, Innsbruck (Austria). También hay grabados en la Nacional Gallery of Art de Washington (Estados Unidos), así como en la colección de la Cámara de Arte y Curiosidades creada por el Archiduque de Austria Fernando II, donde también se conserva el célebre retrato de Vlad Tepes (Vlad lll, nacido Vlad Drăculea, más conocido como Vlad el Empalador, príncipe de Valaquia, al sur de Rumania, entre 1456 y 1462). Curiosa coincidencia de que en el mismo espacio se encuentren los retratos de los personajes de terror: el hombre lobo y el conde Drácula.

A los 80 años de edad, el hombre lobo canario muere en Capodimonte. Fue en 1618. Catherine Raffeliny en 1623. Su historia duró 40 años. Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve basó en esta historia el cuento de La Bella y la Bestia (1740).
Lola Massieu, Cocteau y (d.) Jane Millares y Mercedes Geara
Y el tiempo  volvió a reencontrar esta historia con las islas, cuando en 1961 arribó a Gran Canaria Jean Cocteau, escritor, pintor y director de cine, entre cuyas obras destaca la primera versión cinematográfica de ‘La Bella y la Bestia’. Un artista que fue recibido con gran entusiasmo por los artistas e intelectuales isleños, con un encuentro con un entusiasta grupo en la sede de la Escuela Luján Pérez.

Este recibimiento contrastaba con el que le ofrecieron los representantes de la dictadura franquista, ya que poco antes de su llegada a la isla se hacía pública la convocatoria de la "Conferencia de la Europa Occidental para la amnistía de los presos y exiliados políticos españoles", en cuya convocatoria figuraba el artista francés como uno de los firmantes. Cocteau respondió que “es conocida mi condición de apolítico”, si bien esta situación impactó en el famoso dramaturgo y regresó anticipadamente a su país lo que causó estupor en el mundo cultural de la ciudad que despertó de un sueño en el que uno de los grandes artistas del momento huyó de la isla tras comprobar la realidad de la persecución de las ideas y las libertades.


domingo, 11 de marzo de 2018

'Tormenta perfecta' sobre el Centro de Iniciativas Turísticas

Libro sobre 'Isla', revista del CIT
El Pleno del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria rechazó, el pasado 23F, una moción presentada por Ciudadanos para averiguar qué ha decidido el grupo de gobierno (PSOE, LPGC Puede y NC) respecto a las dependencias que deja de disfrutar en el Pueblo Canario  -desde su inauguración- el Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria. La portavoz de C's también preguntó si existe un proyecto sobre el contenido que se dará al conjunto arquitectónico y un plan para este espacio singular y único en Canarias. 

La moción incluye propuestas para dinamizar este emblemático entorno que es la más destacada realización de los hermanos Martin-Fernández de la Torre. Pero la respuesta a su moción fue la confirmación del desahucio del CIT y la inexistencia de un proyecto o plan para el futuro del original antecedente de parque temático.

Esperaba una reacción o explicación del CIT, e incluso la opinión o solidaridad de otras entidades de la sociedad civil grancanaria como el caso del SKAL Club cuyos archivos se conservaban en el CIT, pero no he encontrado nada. El silencio.

Y creo que no encontraría mejor ocasión el CIT para proclamar la necesidad de la participación ciudadana desde colectivos profesionales que vayan más allá de los aspectos laborales, empresariales o políticos. Normalmente éstos están más preocupados por el corto plazo y el rédito personal o corporativo que por hacer realidad la tan cacareada participación. Por lo que es preciso que haya colectivos como el CIT que aporten otras miradas, experiencias e iniciativa. Y no cuento aquí cuánto ha aportado el CIT a está isla porque ya hay varios libros que lo recogen.

Fernando del Castillo, actual presidente del CIT
A estas alturas del debate sobre el desahucio del CIT, no sé si ésta entidad tiene un proyecto o plan para su presencia en el Pueblo Canario. Por lo menos no lo he encontrado. Incluso si tienen un proyecto o idea para el conjunto del recinto nestoriano o para el futuro turístico de la isla. Pero estoy convencido de que su expulsión del Pueblo Canario no contribuye a que este colectivo social pueda recuperar su vigor e iniciativa, ya que recibirá un duro revés para su supervivencia. Aún están a tiempo de evitar el desahucio y demostrar que el turismo es pieza fundamental de nuestra sociedad y debe serlo en el Pueblo Canario.

Esta sociedad no puede permitirse el lujo de perder entidades ciudadanas que tanto han aportado a la comunidad. Sería un grave error para el futuro de todos y todas.