miércoles, 26 de junio de 2013

El turismo protagoniza la Universidad de Verano de Maspalomas

Cartel de la Universidad de Verano de Maspalomas
La Universidad de Verano de Maspalomas (UVM) quiere evitar ser una más de las universidades de verano que se celebran, para lo que inició el año pasado su proceso de especializaicón en materias relacionadas con el turismo. Un esfuerzo que contrasta con una situación de crisis que limita sus posibilidades presupuestarias, pero no lo impide.

Las matrículas se han reducido de 60/90 euros a una 'tarifa plana' de 35 euros y, además, existe un cupo para desempleados en cada curso con sólo 5 euros por matrícula. Por eso, este año (es lo que toca) llamamos a la XXII edición 'Pon rumbo a tu vida', ya que todos los cursos (40 se ofrecen) incidirán en aquellas oportunidades o nichos de empleo existentes.

La celebración de los cursos abarca del 1 al 24 de julio.

Este año -en la línea de especializar la UVM en el ámbito turístico- se ofrecen varios cursos sobre turismo:

En el curso de Cultura y Turismo se abordará la ya histórica implicación de los artistas e intelectuales con la actividad turística, desde la Escuela Luján Pérez, Francisco González Díaz, Fray Lesco (Domingo Doreste) o Néstor Martín Fernández de la Torre y César Manrique, hasta nuestros días. Entre los ponentes, contaremos con profesores de la ULPGC, el director del Museo Néstor, la especialista en la obra del fotógrafo Fachico Rojas, la etnografía, las potencialidad de las cuevas como atractivo turístico único en el mundo, la etnografía como recurso (a cargo de expertos de la FEDAC) o el patrimonio arqueológico. En el curso tendremos también la oportunidad de conocer la política turística de la mano del viceconsejero de Turismo, Ricardo de la Puente, cuyo departamento patrocina este curso.

El 'producto' de turismo gay o LGTB será diseccionado y explicado por varios expertos, los cuales intentarán explicar los orígenes, presente y futuro de este sector en uno de los dos más importantes destinos gay en el mundo: Maspalomas Costa Canaria. Durante este curso se presentará una encuesta realizada por el TIDES (ULPGC) sobre el sector turístico LGTB en Gran Canaria. Este curso, con la colaboración de la revista UXXS Magazine tendrá como cierre una mesa redonda que habrá de ser tenida en cuenta como referente para el desarrollo presente y futuro de este sector.

Dos cursos a cargo de expertos en estudios y encuestas permitirán conocer cómo se diseña una encuesta de calidad de un destino, de un establecimiento, y cómo se manejan las herramientas informáticas para explotar los datos obtenidos en esas encuestas.

También traemos una 'prueba piloto' con cursos de introducción de chino, ruso y griego moderno para turistas o viajeros. unos breves cursos en los que se podrá familiarizar el alumno con varios de los idiomas más complejos y que, a su vez, son algunos de los idiomas que más auge tienen en el desarrollo de los mercados turísticos en el mundo.

Otros cursos pueden servir o tener interés para la actividad turística: marketing digital, comunity manager en redes sociales, creación de empresas, coach... Pero quizás sea el curso sobre los 200 años del municipio de San Bartolomé de Tirajana el que más profundice en la historia del turismo en Gran canaria, ya que en él se contará con la participación del catedrático Fernando Bruquetas, quien hablará sobre la familia condal y su papel en el turismo, yo mismo hablaré sobre los 50 años de Maspalomas Costa Canaria y Birgitta Frejhagen que disertará sobre el papel de los suecos como pioneros del turismo de masas en esta zona que se convertiría en el principal destino turístico de España.

Esta edición la inaugurará Antonio Castro Cordobez que celebarán un encuentro entre portavoces, diputados y ciudadanos coincidiendo con el 30 aniversario del parlamento de Canarias. La cita arranca el lunes uno de julio. El esfuerzo ha merecido la pena y ahora sólo falta que ustedes lo aprovechen y lo disfruten.

domingo, 9 de junio de 2013

Por una ley que impulse el turismo y no lo paralice

4 ó 5 estrellas, he ahí la cuestión.
El Parlamento de Canarias aprobó la Ley de Renovación y Modernización Turística con el voto en contra del Partido Popular, Nueva Canarias y de la diputada regional por CC, María del Mar Julios, quien manifestó su rechazo al punto de la Ley que impide construir hoteles de cuatro estrellas. Intentaré explicar muy brevemente por qué esta Ley afecta/daña profundamente a Gran Canaria y no podemos dejar que siga adelante.

No voy a entrar a valorar la historia de leyes contra el desarrollo turístico y por qué junto al planeamiento urbanístico paralizado o paralizante, perjudican principalmente a Gran Canaria (y Lanzarote y Fuerteventura, pero me basta este ejemplo). Y con ello no planteo que se edifique toda la Isla ni mucho menos, sino que debemos ser competitivos como destino con una oferta alojativa y de ocio que nos distinga del resto de destinos exclusivamente de sol y playa. Mi postura al respecto la he abordado en un gran número de artículos de mi blog.

El rechazo a esta nueva Ley es por obviedades que los autores que han cobrado su sueldo para elaborar la norma no han tenido en cuenta –o no han querido-, condenando a Gran Canaria a su alejamiento de la actividad turística de forma negligente o, en el peor de los casos, premeditadamente.

Cabe recordar que, según las estadísticas del Gobierno de Canarias, en Tenerife hay  50.910 camas en hoteles de cuatro estrellas y en Gran Canaria casi la mitad: 27.345. Por otro lado, la isla tinerfeña tiene 12.319 camas en hoteles de 5 estrellas y la canariona tan sólo 7.255. Considerando estas diferencias y sin ponernos en el caso de las islas no capitalinas ¿por qué la ley es igual para todas las islas y no tiene en cuenta cada hecho insular?

Y es que las cifras hay que llevarlas a la realidad. La Ley nos dice que sólo podemos construir hoteles de  5 estrellas en suelos ‘nuevos’ y los de 4 sólo en reconversión de zonas ya construidas y obsoletas. De ahí que esta norma va en contra de las necesidades de Gran Canaria porque:

  • Primero, Gran Canaria no atrae turismo familiar. Vienen más turistas de más de 63 años que de menos de 15 años. Y no sólo porque no tenemos en esta isla una oferta atractiva para todas las edades (en la lista de los 20 parques acuáticos más visitados del mundo,  en el puesto 18 está el Siam Water Park en Tenerife que alcanzó los 800.000 visitantes el pasado año). Es porque, además, las familias no quieren apartamentos que esclavicen a la madre, ni hoteles de 5 estrellas que suponen un gasto enorme para una familia de clase media con niños.
     
  • Segundo, el sector de los congresos y convenciones en Gran Canaria no despega. Pero es que sin hoteles de 4 estrellas será muy difícil que lo haga, ya que la mayoría de organizaciones tiene prohibido celebrar esos congresos en hoteles de cinco estrellas (en esto también hay una historia negra de glamurosos congresos en los que se invitaba a médicos por las farmacéuticas para que luego recetaran sus productos). Si en Gran Canaria tenemos la mitad de camas de 4 estrellas que en Tenerife ¿dónde se celebrarán más congresos?
     
  • Y tercero: El Gobierno deja sobre ayuntamientos y cabildos la pelota de reconducir complejos y establecimientos de apartamentos o aparhoteles en los que hay múltiples propietarios a los que hay que convencer para invertir y reconvertirse en un hotel de cuatro estrellas, todo ello en un escenario en el que la banca no da crédito: o sea, un imposible que queda muy bien como excusa para los políticos que acusan a Gran Canaria de no apostar por la renovación.
     
En definitiva, el problema no es si caben más hoteles y ocupar más suelo en Gran Canaria (de hecho, la ley permite construir villas que son más extensivas en ocupación de suelo). Se trata de un problema que afecta a la principal actividad económica de Gran Canaria (la mayor contribuyente a la fiscalidad regional), por lo que perderemos todos.

Tampoco, creo que se trate de un problema de daño medioambiental, ya que el turismo es menos dañino que la industria siderúrgica e incluso que el monocultivo del azúcar que esquilmó los recursos madereros, las mejores tierras y el agua de las islas. El turismo es positivo si se hace con cabeza y con un proyecto. Pero esta ley no es un proyecto, es una más (y van...) ordenanza territorial que aprovecha una alarma social por la actividad turística en los espacios emblemáticos de nuestro litoral. Una percepción que contrasta con el hecho de que (usando de ejemplo al municipio turístico más importante de España) sólo el 3% del territorio de San Bartolomé de Tirajana está ocupado por urbanizaciones turísticas… En definitiva ¿quién defiende el turismo?

sábado, 8 de junio de 2013

Canarias comunica con su brillo

Un momento de la presentación.
Hace unos días tuvo lugar la presentación de la estrategia de comunicación turística de Canarias para los años 2013 y 2014, a cargo de la empresa pública Promotur, dependiente de la Viceconsejería de Turismo del Gobierno autonómico. Una iniciativa promocional que cuenta con unos recursos limitados (y cada vez más) y cuyo objetivo es afianzar aquellos méritos por los que Canarias ha sido, es y debe continuar siéndolo, uno de los principales destinos turísticos del mundo.


El acto ocupó más de una hora, si bien se desarrolló con varias intervenciones y proyecciones que dieron dinamismo a una presentación que contó con la participación de representantes del mundo empresarial, cabildos y universidades canarias. Los organizadores partían con la ventaja de que todos están convencidos de la necesidad de aunar esfuerzos para que el turismo no desfallezca (cosa complicada) y que pueda volver a ser la locomotora de la economía insular como ha sido durante décadas -con sus altibajos-. Una locomotora que, como vengo diciendo en estas páginas, necesita algo más que carbón para convertirse en un moderno AVE que, a su vez, permita mejorar las condiciones sociales, económicas y medioambientales de Canarias, aunque esta sea una visión que choca frontalmente con determinadas mentalidades y prejuicios.



En líneas generales, la idea y la apuesta de esta estrategia es buena. Y no lo digo como agradecimiento por ser la primera imagen que los allí presentes se encontraron en la pantalla, al proyectar un resumen de casi un minuto sacado de más de media hora de entrevista ante cámara en la que intenté explicar la importancia (desde los escritores griegos como Homero) del clima y la naturaleza para este destino singular que tiene numerosos hitos importantes en la historia mundial del turismo y el orgullo de ofrecer el mejor clima del mundo (primero en Tenerife, por aquellos turistas ‘invalids’ y los científicos que intentaban demostrarlo, y acto seguido fijándose en Gran Canaria que se confirmaría en su capital como la ciudad con el mejor clima todo el año y la costa de Mogán como el lugar con mejor clima mundial según estudios de universidades americanas). Por todo ello, no es de extrañar que Canarias sea el destino mundial de mayor índice de repetición de turistas y, en el caso de Gran Canaria, donde más repiten en el mismo año.

Evidentemente, lo fácil -siempre- es criticar aquello que ya está hecho, porque se actúa sobre algo que no hay que diseñar y producir con sus numerosas variaciones y posibilidades. Decidir qué se pone en una campaña de una marca turística (Canarias) que afecta a ocho  (no olvidemos La Graciosa) islas turísticas, donde hay además una veintena de centros turísticos con sus peculiaridades (alguno, como Maspalomas, que es el principal en Europa en muchos aspectos)... Es, francamente, una invitación a la lapidación pública en estas islas en las que todos somos guardianes de las esencias de nuestro paisaje terruñero. Pero, el viceconsejero de Turismo, Ricardo de la Puente, y su equipo han intentado desarrollar su actividad a sabiendas de la fragilidad y multiplicidad de nuestros ecosistemas y la sensibilidad frente a la apropiación indebida de imágenes que forman parte de nuestra iconografía personal y colectiva (municipal e insular, pero 'canaria' como comunidad, más bien todavía no).

Aún así, rellenar vídeos con imágenes que intenten reflejar los mensajes 'Latitud de vida' o 'Vuelve a brillar', tiene su dificultad. Quizás, incluso, ese lema de Latitud no sé si tiene el 'gancho' necesario para garantizar el éxito de una campaña, mientras que el ‘return’ de 'vuelve a brillar' suena a secuela de Matrix, Batman, La momia o Terminator... Pero, bueno, sé que los profesionales de Promotur han trabajado estudios, estadísticas y análisis para llegar a esas conclusiones y apostar por los lemas y los contenidos visuales que han mostrado parte de nuestros paisajes en las plataformas de comunicación sobre las que se afianza esta campaña. Y, tendrá su éxito, aunque sostengo que podría haber sido superior…

La post presentación, el momento en el que muchos profesionales, consejeros, concejales, profesionales, expertos, consultores y comunicadores departimos sobre la campaña se convirtió en el repaso crítico habitual de "y de lo mío qué", en el sentido de que cada cual señalaba alguna ausencia o una mayor presencia en la campaña: deportes, cultura y festivales, infraestructuras, europeísmo... Comercio y ciudades o destinos turísticos (creo que se deberían poner el nombre en cada imagen, ya que de por sí ‘venden’ Canarias porque son marcas reconocidas), así como el turismo de cruceros en las Islas.  Una oferta que tiene su contrapunto con el objeto de esta campaña y sus diferentes recursos, unos vídeos basados en testimonios que están interesantes, pero... yo quizás sea más tradicional y apuesto por ello por una historia que en pocos segundos me convenza de que Canarias es el lugar donde puedo tener todo lo que quiero y disfrutar lo que tengo en cualquier época del año. O sea, más o menos lo mismo que vienen a decir desde la campaña de Turismo del Gobierno de Canarias, pero que podría ser el segundo paso a dar para no quedarnos con esa sensación de que falta el momento en el que estalla el volador.

domingo, 26 de mayo de 2013

¿Leyes de ladrillo o leyes de turismo?

Parlamento de Canarias.
El Parlamento de Canarias escenifica estos días un nuevo acto del fracaso de la política canaria con el trámite parlamentario de una nueva ley que llaman de turismo, pero que no deja de ser otra norma que aborda casi exclusivamente cuestiones urbanísticas y constructivas (¿y van...?). Y digo fracaso porque volvemos a ir muy a la zaga de lo que necesitan estas ínsulas de los dos aspectos más importantes de nuestra actividad económica: el territorio y el turismo, que son competencias exclusivas de la Comunidad Autónoma de Canarias. Es decir, no podemos culpar a otros de nuestros errores y/o fracasos. Y en esto del turismo vamos de fracaso en fracaso legislativo, aunque parezca otra cosa a fuerza de machacarnos con cifras de entradas de turista como único objeto de deseo.

Hemos fracasado porque el espejismo de estos últimos años (debido principalmente a la inestabilidad en los países árabes del Mediterráneo) empieza a desaparecer y a mostrarnos la realidad (como escuché por la radio al presidente de la Federación de Asociaciones de Viajes, Rafael Gallego): Los turistas que han venido estos últimos tres años se van con la sensación de que ya conocían el destino, lo cual es bueno y es malo. Bueno porque aquí hay mucho turista que repite o que se queda largas temporadas. Malo porque puede significar hartazgo por un destino que envejece sin cambios en una sociedad en la que todo cambia a velocidad de vértigo, salvo la obsolescencia de Canarias y, en particular, de las zonas turísticas de Gran Canaria.

Fracasamos porque el gasto turístico sigue siendo muy bajo y cada vez menor en la calle por el auge del todo incluido. Pero, sobre todo, fracasamos porque hemos perdido el tren de la renovación permanente y la modernización que, personalmente, es una palabreja que no tiene que ver con nuestra trayectoria histórica en el turismo. Y es que Canarias tiene sol y playa, y buen clima y una naturaleza extraordinaria desde siempre, pero el revulsivo turístico no lo produjeron las camas, sino las mejoras en las comunicaciones (y eso que desde hace años dependemos de AENA y de compañías aéreas que se gestionan fuera de las Islas) y, sobre todo, por el ingenio y visión de personalidades de la talla de Néstor Martín Fernández de la Torre y su (llamémosle) discípulo, César Manrique, quien durante su vida hacía que Lanzarote tuviera cada poco tiempo un nuevo hito artístico y paisajístico que consolidaron la marca de Lanzarote. Fíjense que desde su fatídico accidente, en Lanzarote, apenas se ha creado algo nuevo con atractivo aparte de más alojamientos y comercios.

De hecho, el pasado miércoles acudí con interés a la convocatoria que realizaron conjuntamente el Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria, el SKAL Club de Gran Canaria y el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria para debatir con representantes de las fuerzas políticas representadas en el Parlamento de Canarias, si bien quedó ‘cojo’ el acto por parte de los promotores de la ley, ya que la persona que acudió en representación de Coalición Canaria no estaba en la ‘cocina’ de la nueva norma.

De las intervenciones, cabe señalar que vivimos en un laberinto legislativo sobre turismo y territorio, con unas 17 normas autonómicas. Pero hay que diferenciar entre leyes (por citar algunas: la de Turismo de 1995, la de Directrices del 2003, la de medidas Urgentes del 2009 y la de ahora de Renovación Turística del 2013) y los decretos (como el del 2001 que vino a detallar aspectos de la Ley de 1995). Tal como indicó uno de los ponentes, toda una maraña de leyes que se superponen unas sobre otras sin que una derogue a la anterior, lo que las hace menos prácticas porque siempre hay alguna línea olvidada que lo complica todo.

Además, leyes de turismo propiamente dichas no hay ninguna, salvo la de 1995 –con reparos-, ya que casi todas las normas son de carácter territorial que, sin remedio, afectan directamente al turismo.

Pero vamos al caso del proyecto de Ley de renovación y modernización turística, una norma que considera que sólo se puede crear establecimientos de cinco estrellas. No da solución a los centros comerciales obsoletos y, se quita de encima la obligatoriedad de contratar un porcentaje de trabajadores de las filas del Servicio Canario de Empleo.

Yo, insisto, no creo que aguantemos más leyes superpuestas. Creo que no hay un proyecto político de punto y final a los desmanes y al deterioro de nuestros principales destinos turísticos que, casualmente, coinciden con los espacios de mayor valor ambiental y paisajístico de nuestras costas. Tampoco veo que la Ley busque situarnos en primera línea de los destinos turísticos, sólo parchear un poco. Pero hay un aspecto que es más llamativo, si cabe, en la polémica suscitada por este proyecto de ley, como es la polémica en torno al modelo que se persigue de alojamientos turísticos, donde se prima el 5 estrellas (siempre que Colón no pasara por ahí) frente a otras tipologías, así como se hace una apuesta por las villas, lo que supondría un grave riesgo por su ocupación extensiva de suelo y propensión a convertirse en residenciales, como sucede con los bungalows y apartamentos en numerosos puntos de las islas, principalmente en Gran Canaria.

Bueno, para quien quiera saber de qué va esto, los datos están ahí: Entre 2000 y 2012 se incrementó en 41.000 plazas la oferta alojativa en Canarias (un 10% más). De esas 41.000 hay que tener en cuenta que se creció exclusivamente en camas hoteleras, ya que aumentaron en 65.500 mientras la oferta extrahotelera se redujo en más de 24.000 plazas. El mayor incremento de camas hoteleras se produjo en Fuerteventura (21000), Gran Canaria (20000) y Lanzarote (11000), mientras en Tenerife sólo creció en 6000, si bien es la isla con más oferta de plazas hoteleras (67169). En cuanto a la oferta extrahotelera, Fuerteventura también presentó el mayor crecimiento (3000), seguido por La Palma, Gomera y El Hierro). Los descensos en este mercado fueron más destacados en Gran Canaria (-18000), Lanzarote (-5000) y Tenerife (-7000). Con estas cifras, Gran Canaria sigue liderando (¡en Europa!) como destino de mayor oferta extrahotelera, con 81593 plazas, seguido por Tenerife con 30000 plazas menos y Lanzarote, con 38000 menos que Gran Canaria.

Dicho así… ¿A quién perjudica una legislación que frena los hoteles de cuatro estrellas? Evidentemente, a quienes quieren salir del sector extrahotelero e invertir en ese tipo de hoteles. Situación que afecta más a unas islas que a otras. De ahí la bronca que se está produciendo en la cocina de esa ley que veremos de inmediato.

Y ya que estamos… ¿Por qué estamos trabados con leyes de moratorias y de renovación y sólo nos preocupamos por cuántas camas se van a construir o si son de cinco estrellas o menos? ¿En otros destinos turísticos del mundo siguen con los mismos estándares o no son mejores los lujosísimos hoteles de 5 diamantes de Las Vegas que por sí mismos ya son un reclamo turístico? ¿Acaso esa es la solución para que tengamos otros XX años de bonanza turística? ¿O es que sólo nos preocupa el ladrillo y no el turismo? ¿Basta con rediseñar y peatonalizar zonas públicas y viarios para modernizar el destino? (que es una acción que debería acometerse permanentemente, y no como solución a la crisis del modelo). Está claro que nuestros parlamentarios, representantes políticos insulares y locales y los dirigentes empresariales que acuden (en minoría) a esos órganos de deliberación sobre promoción y demás cuestiones que afectan al turismo, están obsesionados en prolongar un modelo agónico y anquilosado en una normativa caduca al que, además, provocan un sufrimiento mayor con una maraña legislativa que ni ayuda a la mejora del sector ni a la transparencia para que el inversor pueda actuar sobre el territorio, ya sea deteriorado o de nueva incorporación al mercado.

Recordemos a Néstor y César nuevamente… ¿Qué habrían dicho y hecho ellos si vivieran en estos momentos?

domingo, 19 de mayo de 2013

Canarias, escenario cinematográfico secuestrado

Las Vegas es una ciudad escaparate.

Poco han tenido en cuenta políticos y funcionarios la importancia del cine y la televisión para la promoción de Canarias como destino turístico. No hemos aprendido de los casos de éxito de otros lugares (como Las Vegas, que explico a continuación), ni del interés que durante varias décadas hubo por Canarias. Tampoco, y esto no es novedad en mi blog, se ha hecho algún esfuerzo por parte de la Televisión Canaria por usar los escenarios naturales para promocionarlos, cosa que sí han intentado televisiones de fuera con mayor o menor éxito para poder realizar las grabaciones.

Desde que se creara el germen ludópata y hedonista de Las Vegas hace 82 años, este lugar se ha convertido en un referente planetario para el turismo adulto y con ganas de excesos. Es un caso atípico porque no ha tenido etapa de ‘madurez’ (eufemismo con el que los teóricos quieren explicar el agotamiento de destinos como Playa del Inglés que, sin renovarse permanentemente, derivan hacia la obsolescencia). Por el contrario, Las Vegas se reinventa cada día y sus establecimientos caen y se reconstruyen en medio de la fiesta del ave fénix que resurge de las cenizas y escombros.

Las Vegas era un oasis para unos pocos, unos nacientes en medio de un desierto inhóspito, con temperaturas superiores a 40 grados la mayor parte del año (de mayo a septiembre). Una ciudad que contamina de electricidad a quienes la visitan, que cada vez son más gracias a la imagen que se tiene de ese enclave en todo el mundo a través de las pantallas de cine y televisión. Y es que el cine norteamericano ha creado iconos de ciudades donde los personajes tienen más que ver con la urbe que con su condición de seres humanos.

Volviendo a Las Vegas, no hay que olvidar sus orígenes oscuros. La mafia que existió (y existe) en Las Vegas y sus casinos, tal como recogen las novelas, películas, series y los medios de información, donde no es difícil sacar conclusiones sobre el movimiento de capital, las ‘movidas para obtener permisos, el trabajo sucio para ‘poner orden’, las amistades peligrosas… Todas las respuestas están en el cine, en particular en la adaptación de hechos reales que tomaron forma de libro ‘Casino’ de Nicholas Pileggi, que nos conduce por el engaño, poder y amor e infidelidad.

Volviendo a 1931, tenemos la legalización del juego y el, inicio de la fama mundial de Las Vegas, con la construcción del primer hotel de características de la ciudad moderna (Flamingo) bajo la supervisión del gánster Bugsy Siegel. Evidentemente, el negocio no es sólo el juego, ni éste supone la mayor parte de la recaudación. El espectáculo, las exposiciones, las galerías de arte y los museos generan tantos ingresos como los casinos. La tematización hace únicos a cada hotel, algunos de ellos con categoría de ‘cinco diamantes’, de entre los 175 hoteles existentes que suman 130.000 habitaciones con una media de ocupación que supera el 84%.

Pero cómo atraer 40 millones de turistas al año a una ciudad en la que hace un año residía sólo un millón de personas (hoy un millón y medio, siendo el lugar de mayor crecimiento poblacional de EEUU). Pues con una oferta de ocio, diversión y juego única en el mundo. Nombres como Elvis Presley, Frank Sinatra y el rat pack (Dean Martin, Sammy Davis, Jr., Joey Bishop, y Peter Lawford, Angie Dickinson, Juliet Prowse y Shirley MacLaine), Tom Jones, Cher, Celine Dion, Elton John, Shania Twain, Bette Midler, Paul Anka… Forman parte del repertorio historico e inagotable de los scenarios de Las Vegas. A ello se suma el Cirque du soleil (la mayor franquicia mundial del circo musical tiene actualmente más de una decena de espectáculos diferentes y únicos –permanentes- a lo largo del Strip de Las Vegas), a lo que hay que sumar ‘magos’ de la talla de David Copperfield, Criss Angel, o actores de Hollywood que acuden asiduamente a esta meca de la diversión que lleva con orgullo el lema “Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas”.

Aunque el destino no ha ‘envejecido’ sí que ha cambiado el polo de atracción. En 1989, el hotel The Mirage se inaugura en las Vegas Strip, lo que perjudicó al downtown histórico (que no quiere decir que los edificios sean los mismos de hace sesenta u ochenta años, ni mucho menos que sean protegidos como Bienes de Interés Cultural inmuebles…). Tampoco todo ha sido un camino de rosas, ya que también se han producido iniciativas que han terminado en fracasos: Fremont Street Experience, Neonopolis.

Exentos del impuesto sobre la renta y con sencillos trámites burocráticos para crear empresas, la actividad festiva se ha visto compensada también con la domicialización de numerosas empresas en esta ciudad.

Aún así, la joya de la corona no es casarse vestido de Elvis, sino la celebración de congresos y convenciones: en 2008 visitaron Las Vegas 5.899.725 delegados que participaron en las 22.454 convenciones y congresos que tuvieron lugar en la ciudad, con una media de 262 participantes. En Gran Canaria, en 2010 tuvieron lugar 1.020 eventos que movilizaron 127.255 participantes. En Tenerife, en 2011 participaron 70.000 personas en 800 eventos. Las diferencias entre Canarias y Las Vegas son abrumadoras.

El perfil del turista de Las Vegas tiene una edad media superior a 50 años, con un porcentaje ínfimo de turismo familiar, ya que sólo el 6% de sus visitantes tiene menos de 21 años. Asimismo, es muy reducida la estancia media, de tan sólo 3,5 noches. No obstante, el 84% de sus visitantes han estado anteriormente en la ciudad.

¿Pero cómo se mantiene un destino tan complejo y con tanto competidor en el mercado en los primeros puestos mundiales de atractivo turístico? No por el precio, ya que la noche no es barata en los hoteles de la ciudad. Yo mantengo que Las Vegas ha tenido y tiene una imagen en medios audiovisuales que no sólo facilita su conocimiento y posicionamiento, sino que invita a visitarla. No es de extrañar que en la industria cinematográfica aparezca Las Vegas como centro de la trama o escala inevitable en el guión de numerosas películas. Por señalar algunas famosas, tendríamos: Ocean’s eleven (1960, 2001 y secuelas); No es país para viejos; Resacón en Las Vegas; El mexicano; My blueberry nights; Pale rider; Up in the air; Friends; Casino; Leaving Las Vegas; The O.C.; The Las Vegas Story; Million Dollar Baby; Diamonds are forever; 21 blackjack; Fear and loathing in Las Vegas (miedo y asco en Las Vegas); Con Air; What happens in Vegas (Algo pasa en Las Vegas); El Padrino II; Rain man; Los reyes del crimen (3000 miles to Graceland); Showgirls; Una proposición indecente; Viva Las Vegas; Bugsy; Luna de miel para tres (Luna de miel en Las Vegas); Miss agente especial; Hick; The cooler; Swingers; This is not a movie; Mars attack; Sin City; Resident Evil: extinción; Next; Cuestión de pelotas… Sin olvidar la música, discos y grabaciones de conciertos que han tenido lugar en las Vegas; y, por supuesto, las series en las que Las Vegas es la localización permanente (ya no añado las que han tenido algún capítulo en esta ciudad porque no cabrían): Las Vegas, con James Caan; CSI Las Vegas; y Vegas, con Dennis Quaid.

Mientras tanto, en Canarias vivimos de los recuerdos de películas rodadas en Sioux City (el intento de la familia condal de disponer en Gran Canaria de un plató cinematográfico); Moby Dick; Hace un millón de años; Cuando los dinosaurios dominaban la tierra; Furia de titanes; o A wonderful life… A todo esto, en la actualidad, grabar unas imágenes en las dunas de Maspalomas o en cualquier lugar de nuestro territorio (más del 40% está protegido por espacios naturales y, otra parte lo es por patrimonio histórico) es un laberinto burocrático asfixiante e insoportable.